martes, 1 de febrero de 2011

Aviso

(Bill)

Llegamos a su casa. Ceci bajaba las escaleras a prisa, sonriéndole a Tom... y, como ya era costumbre, lanzándome una mirada de desaprobación y casi repugnancia.
-Tomi... amor: saldré unos minutos.- Antes de salir de la casa, volteó a verme. -Por cierto, Billi: anoche llegó un sobre para tí.
-¿Pero por qué aquí? Se supone que nadie sabe que he pasado tiempo en casa de Tom.
-Yo qué voy a saber. Está sobre la mesilla de centro. Adiós.- Se fue sin decir más.
Tom me llevó hasta su habitación, a pesar de que yo le pedía ir a la sala, por la carta. algo me decía que era urgente. -Ya tendrás tiempo de leerla, no irá a ningún lado.
-Pero...
-Anda, ven. Ya te lo dije: tenemos que recuperar el tiempo perdido.- cerró la puerta y ni bien se escuhó el Click, se abalanzó sobre mí, besándome salvajemente.
Introducía su lengua en el interior de mi boca, curiosa; rozando las paredes y chocando contra la mía... acomodando sus manos en mi nuca para profundizar aún más...
-Siempre vas tn a prisa...- le dije en cuanto nos separamos para tomar aire.
Sin sentido, se quedó serio. -Te preguntaré algo... y espero que no me des un "no" por respuesta.
-Puedes preguntar lo que quieras.
-¿En serio me quieres?- su pregunta me sorrpendió.
-No te quiero, tonto. Te amo.- ahora estaba seguro. -Te amo con todo mi ser, Tomi.
-¿Seguirías haciéndolo aunque fuera el más bajo ruin que pudiera existir?
-Te amo aún sabiendo que eres un asesino; un mercenario... un maldito criminal que pudo haber cometido cientos o miles de atrocidades; te amo aún sabiendo que has matado a muchísimas personas... aún después de haberme hecho ver al realidad que rodea a Matt... Te amaré aún si me mataras a mí mismo, con tus palabras o con tus acciones...
-¿Por qué me quieres tanto?
-Porque yo sé que tú sientes lo mismo por mí.- lo besé. -Porque en el fondo eres una gran persona... y sé que tienes un corazón de oro más grande que cualquier persona que haya conocido.
-¿Más grande que el tuyo... o el de Jenni?- al mencionar a mi hermana, un pequeño puño de nervios se hizo presente en mi pecho, haciéndome recordar las palabras de mi hermana: "el chico que quiero es Tom..." -¿Qué pasa?
-Nada. Cosas con mi hermana.
-Espero que no sean graves.
-No te preocupes: no es nada que no podamos resolver.- dibujé una sonrisa falsa. Él ni siquiera se percató.
-¿Quieres seguir o...?- no le permití terminar la pregunta. Lo empujé en dirección a su cama, sentádome sobre él; besándolo y pasando mis manos detrás de su cuello; moviéndome de adelante hacia atrás delicadamente, rozándonos para avivar nuestros miembros. -Ahora ¿quién es el que siempre va aprisa?- sonreí.
Me desice de mi playera, permitiendole pasear sus manos libremente por mi cuerpo: sus dedos trazaban la B de mi costado suavemente, como si trazace un delicado dibujo que temiera borrar. Me encantaba que fuera así conmigo.
Seguí besándolo, mientras sus manos bajaban poco a poco por mi espalda, atrayéndome más a su cuerpo. Desabrochó mi pantalón, dejándo ver mi erección. La apresó entre su mano, haciéndome gemir. -Me encanta escucharte, Billi.- sentí cómo sus palabras me sonrojaban.
Le dejé que me despojara del resto de las prendas. -Ahora me toca.- No opuso resistencia: me dejí sacarle la ropa sin problema.
sin quitarme de encima, seguí moviéndome; rozándo nuestros miembros ya sin nada de por medio; besándo su cuello; escuchándolo gemis en mi oído. Por Dios: era tan exquicito...
-Maldita sea, Bill... ¿quieres dejar eso y dejarme entrar? Quiero sentirme dentro de tí... ¡ya!
-Tus deceos son órdenes.- susurré en su oído. Me acomodé mejor, dejándo que entrara de golpe en mi interior... obligándome a gemir alto... igual que él.
Comencé a subir y bajar despacio, observando atentamente sus gestos... perdiéndome en su mirada... en esos ojos tan claros... tan bellos... tan transparentes a mí.
Sus manos tomaron msi caderas, ayudándome un poco a subir más y dejándome caer de pronto: me estaba obligando a llevar su ritmo.
-¿Te gusta?- me atreví a preguntar.
-Mierda, Bill...- gimió. -¿No te basta con... mmm... verme? ¿Crees que es... falso ésto?- volvió a tomar mi pene entre su mano, masajeándolo para escucharme gemir y decir su nombre a grito abierto.
Eché mi cabeza hacia atrás, sin dejar de pensar en su mirada... tan clara... como...
Mis ojos se abrieron la máximo. Era la misma mirada de mi hermana: tan transparente, tan cariñosa... ¿Por qué demonios tenía que recordarla ahora?
Él seguía gimiendo; pidiéndo un poco más... yo entraba en una pequeña disputa en mi mente. ¿Por qué me recordaba a ella... ahora? Estando ahí con él, recordé lo que Jenni sentía por Tom y la manera tan dulce e ilucionada en que lo dijo...
Antes de llegar al clímax, me dí cuenta que yo estaba mal: ella lo merecía más que yo... Yo siempre había estado mal... ésto nunca debió pasar... no conmigo... no entre él y yo... no así... Pero se sentía tan bien estar equivocado...
Quizás debería estar ocupando un lugar al lado de mi padre biológico en el infierno... pero, ¿me importaba relamente? Creo que no. Lo único que contaba para mí era el disfrutar de ésto, pero ¿y mi hermana? ¿Merecía desilucionarce de su hermano y de la persona de la que ella se estaba o se había enamorado?
Su nombre salió de mis labios en un grito, fundiéndoce con su último gemido al llenar mi interior.
Caí rendido sobre su pecho, escondiendo mi rostro en él... evitando su mirada. -Ahora... puedes ir por tu estúpida carta, Billi.- lo escuché reir un poco. Sólo moví la cabeza de manera afirmativa.
Pasaron algunos minutos y bajé sólo con una de sus playeras puesta. Creo que empezaba a gustarme usarlas estando con él... después de haber estado con él.
Volví a su lado. Estaba contestando una llamada que parecía urgente. Me senté junto a él, sin hacer ruido.
-Ya sé lo que dije, pero... no. No, espera: prometo terminar pronto, ¿sí?. ¿Cuándo te he fallado? Sí, entiendo... Lo prometo. Está bien: mañana hablaremos, ahora déjame disfrutar mi tiempo. De acuerdo.
-¿Quién era?
-Mattew. Está comenzando a desesperarce por no tener noticias de Ronald.
-¿Dónde está?
-Según él en un viaje de negocios. Tu madre te manda saludos, chico.- sonrió. Yo no supe si devolverle la sonrisa o no.
-¿Qué tiene dentro?- Abrí el sobre y saqué una hoja escirta sólo hasta la mitad.

"Te espero en la fábrica abandonada al final de la calle, Billi. Necesito urgentemente hablar contigo. No quiero que las cosas se queden así entre nosotros. Por favor, ven. Te espero mañana a las 3:45 p.m.
Te lo pido: no faltes."

No tenía firma ni nada más. Giré a ver a Tom: tenía rostro serio. -Iré.
-¿Estás loco?
-Quizás así se arreglen las cosas por fin.
-No podré acompañarte, tengo un compromiso muy importante.
-Iré solo, no te preocupes. Sé defenderme.- se quedó callado un momento. -Si es una chica, no creo que haya problema. Sólo quiere hablar...
-Eso mismo dijo Nathaly y vé lo que te hizo.- Dijo señalando mi mano. -No te puedes confiar nunca de una mujer y menos si es una despechada.
-No creo que esta vez pase lo mismo.- ya no levantaba la vista a su cara.
-Escucha: no quiero que vayas.
-Por favor, Tom...
-No vayas. ¿entiendes? Tú no irás a ningún lado mañana.- lo dijo de manera tan firme que no me quedó de otra que responderle con un "está bien."

3 comentarios:

  1. O.O CriiZ Dios mujer como le dejas hasta ahi >.< quiero otro wuahaha ame este capitulo yo tan pervertida jaja donde salgo yo? cuando donde porq arg! Saludos :D

    ResponderEliminar
  2. WOW ESTE CAPI M HIZO SUDAR.. SIGUE SUBIENDO MAS...

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar