(Bill)
-Nena, ¿qué tienes?
-Que te diga mamá.- ella alargó el brazo, invitándome a tomar asiento junto a ella.
-Es algo... simplemente hermoso, hijo. Ésto es... un milagro.- por alguna razón, sus palabras me alteraron.
Mamá sostenía un sobre entre sus manos temblorosas. Volteé a ver de nuevo a mi hermana: sus ojos estaban a punto de dejar libres las lágrimas.
-Jenni, ¿qué tienes, nena?- pregunté ignorando las palabras de mi madre. Jenni bajó aún más el rostro. -Nena, no me asustes, ¿qué pasa? ¿Por qué estás así?
-Hace poco estuviste en el hospital por causa de una tontería...- no entendía por qué mamá hablaba de eso ahora.
-Sí. Escucha, mamá: lo lamento, pero...
-Tuviste de tu lado a una persona muy noble que te salvvó la vida siendo tu donador, ¿sabes quién fue?
-Sí: Tom. ¿Y eso qué? Le estoy muy agradecido por haberme salvado.
-Me surgieron lgunas dudas desde que lo ví... pero no les tomé importancia hasta que me dijo el día de su cumpleaños... y que era adoptado. Ese día se presnetó la oportunidad ideal para apoyar o desmentir mis sospechas.- La ví de manera interrogante, pues no le entendía absolutamente nada. Me dió el sobre. Lo tomé, pero no lo abrí. -Aí están los resultados.- Me hizo señas para que lo abriera de inmediato, pero me negué. -Eso confirma definitivamente mis sospechas.
-No sé de qué me estás hablando, en serio.- me pidió una vez más que abriera el sobre. -Dime primero qué se traen.
-Bill, por favor...- su voz comenzó a temblar. -...sólo ábrelo.
-Mamá...- interrumpió Jenni, también con voz temblorosa. -...dile ya.
-No puedo.- sonrió de lado, dejando escapar una lágrima. -Es que es tan...- suspiró. -Es el mejor regalo de cumpleaños que porías esperar... ¡Después de todo éste tiempo!
-¡Ya dime qué pasa, por favor!
-¡Lo que pasa es que Tom es nuestro hermano!- gritó mi hermana, volviéndoce hacia delante y estallando en lágrimas. -Resultó ser nuestro hermano...tu gmelo.- Mamá se puso de pie y tomó sus manos.
-Me dijiste que había muerto.- Dentro de mí algo se había roto. No podía dcir con exactitud lo que había colapsado, pero lo escuché claramente. Sentí que ese algo se había mezclado con mis emociones y no me dejaba llorar... no demostrar nada más que confución.
-Eso pensé, pero... tu padre nos hizo pensar eso, pero no. Lo abandonó a su suerte... Gracias a Dios se topó con una buena familia. Ahora, después de tanto tiempo...
-¿Qué? Eso... no lo creo. No te creo.- Sentía cómo se ensombrecía mi mirada.
-Tom es NUESTRO HERMANO, Bill.
-Eso no es cierto.- Me levanté y las dejé solas.
-¡Bill, por favor! No entiendo por qué reaccionas así. ¡Deberías alegrarte!
-No lo culpo... y no deberías reclamarle.- Desde las escaleras podía escuchar la discución que mi hermana estaba por comenzar con nuestra madre.
-¡Jenni! ¿Tú también?
-La vida es injusta, madre.- Era la primera vez que la llamaba así de manera tan formal... sonaba extraño. -Hubiesemos preferido jemás enterarnos.¡Todo iba bien hasta que se te ocurrió hacer los malditos estudios!
Me quedé parado frente a la puerta de la habitación principal... de nustra habitación. Mientras abría la puerta, escuché los gritos de mamá llamándola, que se apagaron con el portazo de la puerta de entrada, seguido del mío.
Algo que a ella le daba felicidad y la esperanza de tener completa a la familia tras años de estar separados se había convertido en el fin de nuestro mundo y de nustra felicidad.
Me recargué en la puerta, esperando poder deshacerme de lo que sentía en ésos momentos.
Las voces de los chicos llegaron a mis oídos a manera de susurro... preguntando po el "cumpleañero". Se les escuchaba felices... y ella les arruinó la alegría al decirles que no estaba de humor para fiestas.
Bonito cumpleaños... toda la realidad que esperaba levantar al lado de Tom, se había desvanecido en el aire sin siquiera tener los cimientos listos.

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