(Bill)
Sus palabras me dolieron demasiado, opacando el dolor de mi mano. -Tom...
-Vete. No quiero hablar con nadie.- toqué una vez más, insistentemente, tratando de hacerlo cambiar de opinión. -¡Maldita sea, Bill, déjame en paz!- inconcientemente dí un paso atrás. -Por favor, Bill: déjame solo.- bajé la cabeza, aún quedándome en la puerta.
Tardé unos minutos en reaccionar. Quería estar con él... pero él no quería lo mismo. Necesitaba verlo; que me tocara... que me quitara el rastro de Nathaly encima, como aquella vez.
Una parte de mí quería luchar con la puerta y hacerla ceder; la otra parte quería hacerle caso y dejarlo solo. Me sentía solo, quería... necesitaba sentir su tacto, sentirme protegido... sentirme querido. ¿Por qué ahora que lo necesitaba me dejaba solo?
Dí media vuelta. Me iría, sí... le haría caso, pero mi corazón se quedaría encadenado a la puerta, esperando que él lo aceptara entre sus brazos para consolarse el uno al otro cuando se sintiera con ánimos de salir.
Me fui a mi recámara, cabizbajo, aguantándo el dolor de sus palabras. "Déjame en paz. (...) Déjame solo..."
Solo... una palabra tan familiar... tan íntima para mí... ¿Por qué querría estar solo teniendo personas que se preocupan por él? ¿Por qué prefería estar ahí dentro sin compañía a hablar de lo que le pasaba?
Saqué la playera que me regaló de uno de mis cajones; la sostuve entre mis manos, abrazándola con fuerza contra mi pecho. -¿Por qué no vienes a abrazarme? ¿Por qué me dejas en medio de la soledad?- Me dejé caer contra la pared, imaginando sus manos sobre mi cara; tratando de ver su sonrisa frente a mí... -¿Por qué me dejas solo en medio de la oscuridad?
La luz de la luna se alejaba poco a poco, dándo paso al amanecer... y yo sin haber podido dormir un poco. -Bill, los chicos te buscan.
-¿Qué quieren?
-Dicen que tienen que ir a ver el estudio.- me paré despacio, dejé la playera en la cama y salí de la habitación. Jenni me vió con cara curiosa, examinando mi rostro... supongo que había notado mis ojeras.
-¿Qué? ¿Tengo monos en la cara?
-No.
-¿Entonces?
-Nada, nada.- Tallé mis ojos.
-¿Y Tom?
-Salió temprano.- Con eso bastó para terminar de reaccionar por completo. Corrí a la habitación de invitados: estaba abierta... vacía. -Dijo que tenía que pensar.- me separé lentamente de la entrada, sin darle la cara a mi hermana. -¿Estás bien, Billi?
-Diles que estaré listo en unos minutos, ¿sí?- entré de nuevo a mi habitación. Me maquillé como de costumbre y salí con los chicos, en silencio. Siempre en silencio hasta que llegamos.
-¡Bienvenidos, chicosQ- David (ya podíamos llamarlo con familiaridad) estaba realmente contento y ansioso de que comenzáramos. Geo y Gus también lo estaban, se les notaba en sus caras. Yo hubiese estado igual de no haber sido porque me faltaba él.
-¡Tom, muchacho!- la voz de David me sacó de mis pensamientos. -Creí que no vendrías.
-¿Y perderme ésto? Ni loco.- sonreía... y sólo yo me daba cuenta que era una sonrisa falsa. -¿Qué haremos?
-Primero, conocer el lugar.
-Y ver sus "juguetes".- Dijo Geo acercándoce a las consolas.
Intenté acercarme, por lo menos a saludarlo... y me evitó, dándome la espalda; fingiendo estar admirando su alrededor.
Todo el maldito rato estuve buscando la manera de que memirara por lo menos un par de segundos... pero nada.
-Ven, Bill. Te llevo a casa.- el recorrido terminó. Todos se fueron. Todos inluyéndolo... y ni siquiera se despidió. Gustav se ofreció a llevarme, sin hacer preguntas en el camino.
Así pasaron los días: él distante y yo desesperado por que me tocara... porque me viera.
Dos, tres, cuatro... los días se me hacían eternos sin estar junto a él.
La primer grabación estaba por concluir, cuando por fin Tom se me acercó. -Hola.- no respondí. -Escucha, yo...
-Te estuve espereando, ¿por qué tardaste tanto?
-Lo lamento. Tenía cosas qué pensar.
-¿Más importantes que estar conmigo?
-De hecho... sí. Eran cosas de las que dependía si estar contigo o no.- Lo hubiera hecho esperar como él hizo conmigo... pero no pude.
Le ví al rostro y sonreí, dándole a entender que todo estaba perdonado. Qué poca fortaleza tengo...
-Bueno, ya mañana continuaremos, ¿les parece?
-Por nosotros está bien, tengo cita con... una persona muy importante.- Gustav estaba con la mirada baja.
-¿Quién? ¿Tu novia?- preguntamos. No respondió, dándonos la razón. -¿Cómo se llama? ¿La conocemos? ¡Anda, dinos!
-No es mi novia. Es... una amiga.
-Ajá, pero ¿cómo se llama?
-Es la chica que les presenté la otra noche.
-Ufhaa, ¿no?- asintió. No bien esperó a que saliéramos, se fue.
-Chicos, yo tambiénlos dejo. Tengo que llegar temprano hoy. ¿Puedes llevarlo a casa, Tom?- la prisa de Georg era notoria: ya había subido a su auto y encendido el motor sin haber esperado respuesta de él.
Se fueron. -Ven, niño: ya que pense las cosas, tenemos que recuperar el tiempo perdido.- obviamente subí gustoso a su lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario