martes, 8 de febrero de 2011

"Te Quiero Para Mï"

(Tom)

-Tom.- Se colocó detrás de mí; inclinándoce en mi oído y poniendo sus manos temblorosas a mis costados. -Tomi, ¿estás dormido?- no respondí. Me giré un poco, sin nunca abrir los ojos.
Sentí cómo sus labios se acercaban a mirostro. En cuanto me besó, tembló un poco.
Volvió a besarme. Tampoco abrí los ojos, dejé que siguiera. Quería ver hasta dónde era capaz de llegar.
Puso sus manos sobre mi rostro, acariciándolo. -Tomi.- me dí la vuelta completa, quedando de cara a ella y abriendo los ojos lentamente. Al verme "despertar", sus ojos se abrieron al máximo y se separó un poco.
-¿Qué pasa, nena?
-Yo... am...- se puso roja. -...no puedo dormir.- dijo bajo.
-¿Y viniste a buscarme en lugar de tu hermano?- asintió con la vista baja. Jenni se paró a un lado de mí, sin levantar el rostro.Quería preguntarle por qué me había besado, pero mejor me abstuve. -¿Quieres que te acompañe a la habitación?- Esperaba que me respondiera "ya no soy una bebé", pero en lugar de eso asintió.
-Sería lindo. Gracias.- Subí detrás de ella y entramos a la habitación.
Antes de que pudiera decirle algo, me tomó de la mano, llevándome con ella. -Tenía pesadillas, ¿puedes quedarte conmigo?
-Si fueras mi hermana y tuvieras unos 3 años, me quedaría contigo sin poner peros.
-Pero...
-Pero...- dije sonriendo. -...resulta que si tu hermano se le ocurre levantarce y venir, puede pensar mal.
-No creo que se levante: está muy adolorido. Parece que ésta vez la pelea fue bastante fuerte.
-¿Te dijo?
-No, pero es evidente.- Nos sentamos en la cama. -No soy tonta, Tom. Además, mi querido hermano se la vive de pelea en pelea.
-No parece un chico problema.
-Ahora quizás no. Antes se la vivía metido en líos. Hasta mamá había pensado en mandarlo lejos un tiempo para que se comportara, pero entonces me llegó la oferta del intercambio y la acepté. A mí no me haría mal estar lejos de casa un tiempo, pero Bill...
-¿Se puede saber por qué?
-Si se metía en problemas aquí, lejos no sobreviviría.-suspiró y fijó la vista en mí. -Supongo que el conocerte mejoró su caracter. Gracias.- sonrió.
-¿Qué tan enredada está su vida?
-Demasiado. Ha pasado por muchas cosas...demasiadas para sus 19 años de vida. Es frágil... supongo que por eso trata de ocultarce detrás de una actitud retadora y solitaria. Siempre contra los demás...
-Supongo que lo entiendo: no te puedes confiar de nadie, preciosa.
-Tomi: porméteme que cuidarás de él.
-De los dos. Lo juro.- se acercó más a mí; colocó sus manos sobre mis piernas y me besó. -¿Qué fue eso?
-Es que... yo... hay algo que quiero decirte.- un poco más cerca, casi poniéndoce sobre mí. -Me gustas... y...
-Jenni, escucha...
-Te quiero, Tom.- Volvió a besarme. -Desde que te ví en el bar aquel, no he dejado de pensar en tí.- Me besaba dulcemente.... sus labios eran casi tan adictivos como los de su hermano. Así que me dejaba hacer.
-Jenni... yo... yo y...
-No me digas que yo a tí no te gusto ni un poco.- se colocó arriba de mí, sin dejar de besarme y bajando a mi entrepierna.
Demonios: ¿Por qué tenía que ser tan débil ante las caricias?
Desabrochó mi pantalón. Sus manos se espezaban a colar por encima de mi miembro, que comenzaba a "avivarce", cuando irrumpieron en el cuarto, gritando.
-Maldita sea, ¡¡JENNI!!- Bill apenas podía sostenerce ayudándoce de los muros. -¿Qué demonios creen que hacen?
Su hermana se apresuró a quitarce de encima, así como yo a abrochar de nuevo mi pantalón. -Bill, escucha...
-Tom, ¿qué crees que hacías? ¿Creíste que por ser menos se dejaría enredar contigo?- estaba muy enojado. -¿Crees que puedes hacer con ella lo que quieras? ¿Que es como las demás?
-Bill...- Jenni se acercó a él. -...escucha.
-¡Tom, veme a los ojos y respóndeme, maldición!-  traté de acercarme, per él retrocedió. -Si quieres liarte con alguien...
-¡Escucha, Bill!- su hermana se puso delante de él. -Tom no me dijo nada. Él ni siquiera sabía que ésto iba a pasar...
-¿Qué?
-Fui yo la que...
-¡Pero si eres una niña!
-¡No, Bill! Ya no soy una niña: en dos días tendré 18... ¡No soy una santa! Quizás ni siquiera sea lo que te imaginas.
-Jenni, por favor.- se ablandó un poco. Yo sólo observaba.
-No soy una niña buena. He cambiado, Bill. ¡Mírame! He crecido... ¡Ya no soy la niña que necesitaba que su hermano la protegiera de todo mundo!
-La Jenni que dejé ir a Inglaterra aún lo era...
-No. Ella desapareció hace tiempo.
-Eso no es cierto.- dijo serio. -Aún eres mi pequeña monstruo... mi princesa... la niña que creció a mi lado. No puedes haber cambiado.
-Si no quieres verlo, es tu problema. Cambié y mucho desde que papá murió y mi hermano mayor se perdió en las peleas tontas y me dejó sola.- se dió media vuelta sin decir nada má. Él se quedó recargado en la pared.
-Bill...- me acerqué, tomándolo del brazo. -...ven acá.
-Ella... Jenni... ella, ¿en verdad...?
-Dijo que me quería y, bueno, ya ves lo que pasó.- le ayudé a sentarce en la orilla de la cama. -Lamento que hayas pasado por ésto.
-Pero es una niña.
-Bill: ya no lo es. Creció. Ya no la puedes tratar como si tuviera 5 años.
-No. Supongo que debo dejarla libre.- Parecía distraído. Trató de sonreir. -Te quiere... está enamorada de tí.
-¿Lo sabías?
-Me lo dijo hace unos días.- nos quedamos callados. -Quizás ella y tú...
-No estarás pensando en que te cambie por tu hermana...
-Quizás deberían intentarlo.- cerró los ojos y pasó su mano por su vientre. -Ella es feliz estando contigo y parece que yo sólo le traigo problemas.
-¿Y dónde quedarías tú?
-Iría de un lado al otro hasta encontrar la manera de alegrarme por ustedes.
-Dirás por ella.- me miró. -Aunque aceptara tu idea, no dejaría de pensar en tí en ningún momento... y eso supongo que me haría infeliz.- pasé mis manos por su rostro. -Algo tienes tú que me hace ser tan... idiota.- sonreímos. -Y me gusta. No cambiaría nada de ésto... ni por un reino... ni por la eternidad.... nunca.
-Mi hermana... ella te quiere.
-Yo la quiero también, pero a mi manera. Ya encontraré la manera de decirle que suhermano y yo tenemos algo muy especial. Verás que entenderá...
El reloj seguía su marcha. -Debería ir por ella.
-Mañana aparecerá, ya verás. Ahora, a dormir un poco. Necesitas reponerte si quieres regresar al estudio y continuar con las grabaciones.- sonrió y me dejó acomodarlo en la cama, a un lado de mí... muy cerca d emi corazón, para tranquilizarlo y que se convenciera que siempre me iba a tener a su lado, sin importar lo que pasara.

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