"No puedo volver a ser el mismo, pero por tí, puedo seguir adelante, aunque me mantenga sólo por una promesa y no precisamente por las ganas de vivir."
-by Tom.
No podía ser el mismo. No sin él. Ya la música no se sentía de la misma manera; ya no podría sentir el calor de nadie más si no venía de su piel... quería morir lejos de aquí, en un lugar donde no pudiesen encontrarme... mas la promesa que le había hecho era lo que me mantenía con vida. Lo único que me impulsaba a ponerme de pie en las mañanas y que me mantenía respirando en un mundo que parecía vacío sin su mirada y sin su sonrisa.
Tres años pasaron desde que lo perdí. Tres años que se me hicieron eternos, yendo de un lado al otro, errante, con los chicos y mi hermana detrás de mí, cuidando que no cometiera alguna estupidez.
Hace algún tiempo también conocí a Giselle... la misma Giselle que él mencionaba las primeras veces cuando se molestaba conmigo. Linda, tierna... paciente. Fue uno de los factores principales que me impulsaron a salir de mi eterna depresión, pasando de ser mi amiga a algo más. Jamás intentando reemplazarlo: sabía lo que su recuerdo significaba para mí y que el había sido y sería mi único amor. Fue paciente cuando no dejaba de mencionarlo y perseverante para sacarme de mi dolor.
Hoy estoy de nueva cuenta en los pasillos del hospital, donde le perdiera... yendo de un lado al toro, nervioso, en compañía de los chicos.
-Ya deja de moverte, Tom.
-No puedo, estoy nervioso.
-Ya lo notamos.- Gustav tenía los audífonos puestos y aún así nos escuchaba a la perfección.
-Chicos, ya pueden pasar.- una enfermera se asomó desde el interior de la habitación. Ellos casi me empujaron al interior. -Tú eres el primero que debe pasar.- sonrieron.
Ahí esta ella, Giselle: tan linda como siempre, sosteniendo un pequeño bebé entre sus brazos.
La enfermera se acercó a mi lado- Felicidades, señor: es un hermoso niño.- dibujó una gran sonrisa. -¿Quiere cargarlo?
no pude contestar, sólo asentir en cámara lenta.
Lo puso entre mis brazos. Lo ví admirado y con cierta dulzura. -Es hermoso.- dijo ella. -Se parece a tí.- sonreí.
-Hola.- saludé bajo. Él movió un poco su pequeña cabecita.
-Hola, nena.- Jenny y los chicos entraron sonrientes. -¿Cómo están?
-Bien, Admirando al pequeño Bill.- Mi corazón se aceleró al escucharla. Rápidamente desvié la mirada a Giselle. -¿Te gusta, Tomi? Quiero que lleve el nombre de tu hermano.
-¡Qué maravilla!- Jenny corrió a mi lado, observándolo.
-Yo.. yo creo.. creo que... ¿Estás segura?- asintió.
-Así podremos decir que se parece a él y no a tí.- Georg cruzó su mano, retirando un poco la manta para poder verlo mejor. Gustav se asomó detrás de él, admirando a mi pequeño hijo.
Lo ví más detalladamente: era tan dulce... parecía un angelito, como él. Giselle había acertado en el nombre. -Bienvenido a la vida, Billi. Prometo que haré lo que esté a mi alcance y hasta lo imposible por verte feliz y...
-...y que no vas a sufrir. De eso me encargo yo.- remató mi hermana.
-Ni te harán daño.- completó Georg.
-No te preocupes, bebé. Ni tu papá ni nadie dejaremos que te lastimen. Ya verás: serás muy feliz.- terminó Gustav.
Volteé a ver a Giselle: estaba sumamente feliz, al igual que yo.
Quizás ahora sí podría cumplir mi promesa a Bill: con un poco de ayuda y éste nuevo comienzo, podría comenzar a ser feliz... sin regresar a ser el mismo, sin olvidarlo. Después de todo, una parte de él había regresado a mí.
LOVE AND DEAD
Fick twincest
viernes, 8 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
Locura
"No quiero vivir si no estás aquí. ¿Qué más da si apresuro las cosas para estar juntos de nuevo?"
-by Tom
Morirme... sí. Eso era lo que quería. Morirme en el silencio de nuestra habitación, para poder reunirme de nuevo con él.
Tres veces al día iba Jenny y tocaba e la puerta, pidiéndome que saliera... pero no lograba nada. Yo me mantenía en silencio, acurrucado en uno de los rincones frente a sus fotografías.
Los días pasaban y no salía para nada. El hambre y la sed no eran algo de qué preocuparse. Era más mi dolor por no tenerlo...
Hubo un punto en el que el silencio me estaba hartando y su recuerdo me apuñalaba peor que en otras ocasiones.
El silencio y la soledad me golpeaban a cada segundo, casi al borde de matarme... lo hubieran hecho: me hubieses matado antes de enloquecerme.
Me puse de pie, abandonando la esquina por fin. Todo, incluso la oscuridad me recordaban a él. Incluso, en un punto me pareció ver su rostro: esas facciones tan hermosas y perfectas que iluminaba su sonrisa.
Quise tocarlo, acariciar una vez más su rostro; aferrarlo fuerte a mi cuerpo... pedirle perdón por no haberlo protegido. Pero al acercarme, su imagen se esfumó. -¡No! ¡Bill, regresa!- no pude más. Por fin, las palabras escapaban de mi boca en un grito.
Me dediqué a buscar su cara por toda la habitación. Aún siendo una alucinación, no me importaba. Quería verlo... Necesitaba verlo.
Una vez más su imagen se presentó en el espejo. Me acerqué, pasando la mano por el cristal. -Billl...- me pareció verlo triste... -...lo lamento. No te cuidé como prometí. Te perdí...- pude ver cómo una lágrima bajó por su mejilla. -...Bill... no... no llores, verás que estaremos juntos pronto, y entonces no te dejaré solo de nuevo.- una lágrima también resbaló por mi mejilla. -Estaremos juntos muy pronto... y ya no te dejaré nunca.- seguía llorando. Yo trataba de hacer cesar las lágrimas, peor no podía. -¿Por qué lloras? ¿No quieres que estemos juntos de nuevo?- bajó la cabeza, difuminándose poco a poco, hasta que se fue. -¡No! ¡Bill, regresa!- repetí una vez más en un grito.
ME dejé caer de rodillas al suelo, con la cabeza baja, llorando. Ya no podía seguir con ésto... ya no quería alucinarlo más; quería tenerlo conmigo; abrazarlo y ya no soltarlo nunca... ya no más.
-¿Tom?- la voz de Jenny me llamó la atención un poco, peor no volteé a la puerta. -Hay alguien que quiere hablar contigo.
-Tom... hey, Tom...- Era Andreas. Desde días antes del funeral de Bill había desaparecido en uno de sus tantos viajes de negocios. No creí que le importara aún. -Vamos, sal de ahí.- me levanté despacio,a cercándome a la puerta. -Tienes que dejarte de estupideces y salir.- no dije nada. -¿Sabes? Jenny me contó lo que pasó... me dijo lo que tuvieron que pasar en el hospital y, bueno... entiendo lo mal que la pasaron, pero...
-No. Tú no entiendes nada.- tomé aire para responder, recargándome en la puerta.
-Claro que lo sé. Es deprimente ver cómo alguien que quieres muere. ¿Crees que yo no me siento malpor lo que le pasó a Bill? Lo quería casi como a un hermano, Tom. Lo conozco desde hace años... y me lamento enormemente el no haber estado presente en su funeral, pero ya no hay nada que podamos hacer.
-Tú no entiendes nada, Andy.- repuse. -No sabes cómo me siento.
-Escucha, le prometiste algo, ¿no? ¿Romperás la promesa que le hiciste? ¿No le cumplirás su última voluntad?
Incluso Jenny se había tomado la libertad de decirle eso... de seguro ya sabía entonces lo que había entre él y yo. Me había dado por mi punto débil. -No saldré.
-Bien, entonces muérete de hambre. Cuando veas a Bill... a vver si te perdona tu estupidez.
¿Perdonar? Tenía razón. LA promesa no podía romperla... pero tampoco estaba dispuesto a quedarme sin él. ¿Qué hacer?
-Vamos, sal de ahí. Verás que podrás seguir adelante... te ayudaremos. No es fácil para nadie... mucho menos para tí, pero hay que intentarlo.
Me quedé en silencio un momento más, pensando. Quizás... quizás sí debía intentarlo. No por mí, ni por Andreas o Jenny... sino por Bill.
Salí del cuarto sosteniéndome de las paredes. -¿Sabes que te odio?- Andy sonrió.
-¿Y sabes que me alegra que me escucharas?
-Ya no podré ser el mismo de antes, Andy.
-No te pido que seas el mismo. Sólo te pido que sigas adelante, por lo que le prometiste.
-Trataré... pero si no puedo... tú cargarás con la culpa.
-De acuerdo.
Me ayudó a llegar hasta la sala, donde pasé el resto del día... después de semanas de estar encerrado, enloqueciendo... y viviendo de espejismos del que amé más que a nada en la vida.
-by Tom
Morirme... sí. Eso era lo que quería. Morirme en el silencio de nuestra habitación, para poder reunirme de nuevo con él.
Tres veces al día iba Jenny y tocaba e la puerta, pidiéndome que saliera... pero no lograba nada. Yo me mantenía en silencio, acurrucado en uno de los rincones frente a sus fotografías.
Los días pasaban y no salía para nada. El hambre y la sed no eran algo de qué preocuparse. Era más mi dolor por no tenerlo...
Hubo un punto en el que el silencio me estaba hartando y su recuerdo me apuñalaba peor que en otras ocasiones.
El silencio y la soledad me golpeaban a cada segundo, casi al borde de matarme... lo hubieran hecho: me hubieses matado antes de enloquecerme.
Me puse de pie, abandonando la esquina por fin. Todo, incluso la oscuridad me recordaban a él. Incluso, en un punto me pareció ver su rostro: esas facciones tan hermosas y perfectas que iluminaba su sonrisa.
Quise tocarlo, acariciar una vez más su rostro; aferrarlo fuerte a mi cuerpo... pedirle perdón por no haberlo protegido. Pero al acercarme, su imagen se esfumó. -¡No! ¡Bill, regresa!- no pude más. Por fin, las palabras escapaban de mi boca en un grito.
Me dediqué a buscar su cara por toda la habitación. Aún siendo una alucinación, no me importaba. Quería verlo... Necesitaba verlo.
Una vez más su imagen se presentó en el espejo. Me acerqué, pasando la mano por el cristal. -Billl...- me pareció verlo triste... -...lo lamento. No te cuidé como prometí. Te perdí...- pude ver cómo una lágrima bajó por su mejilla. -...Bill... no... no llores, verás que estaremos juntos pronto, y entonces no te dejaré solo de nuevo.- una lágrima también resbaló por mi mejilla. -Estaremos juntos muy pronto... y ya no te dejaré nunca.- seguía llorando. Yo trataba de hacer cesar las lágrimas, peor no podía. -¿Por qué lloras? ¿No quieres que estemos juntos de nuevo?- bajó la cabeza, difuminándose poco a poco, hasta que se fue. -¡No! ¡Bill, regresa!- repetí una vez más en un grito.
ME dejé caer de rodillas al suelo, con la cabeza baja, llorando. Ya no podía seguir con ésto... ya no quería alucinarlo más; quería tenerlo conmigo; abrazarlo y ya no soltarlo nunca... ya no más.
-¿Tom?- la voz de Jenny me llamó la atención un poco, peor no volteé a la puerta. -Hay alguien que quiere hablar contigo.
-Tom... hey, Tom...- Era Andreas. Desde días antes del funeral de Bill había desaparecido en uno de sus tantos viajes de negocios. No creí que le importara aún. -Vamos, sal de ahí.- me levanté despacio,a cercándome a la puerta. -Tienes que dejarte de estupideces y salir.- no dije nada. -¿Sabes? Jenny me contó lo que pasó... me dijo lo que tuvieron que pasar en el hospital y, bueno... entiendo lo mal que la pasaron, pero...
-No. Tú no entiendes nada.- tomé aire para responder, recargándome en la puerta.
-Claro que lo sé. Es deprimente ver cómo alguien que quieres muere. ¿Crees que yo no me siento malpor lo que le pasó a Bill? Lo quería casi como a un hermano, Tom. Lo conozco desde hace años... y me lamento enormemente el no haber estado presente en su funeral, pero ya no hay nada que podamos hacer.
-Tú no entiendes nada, Andy.- repuse. -No sabes cómo me siento.
-Escucha, le prometiste algo, ¿no? ¿Romperás la promesa que le hiciste? ¿No le cumplirás su última voluntad?
Incluso Jenny se había tomado la libertad de decirle eso... de seguro ya sabía entonces lo que había entre él y yo. Me había dado por mi punto débil. -No saldré.
-Bien, entonces muérete de hambre. Cuando veas a Bill... a vver si te perdona tu estupidez.
¿Perdonar? Tenía razón. LA promesa no podía romperla... pero tampoco estaba dispuesto a quedarme sin él. ¿Qué hacer?
-Vamos, sal de ahí. Verás que podrás seguir adelante... te ayudaremos. No es fácil para nadie... mucho menos para tí, pero hay que intentarlo.
Me quedé en silencio un momento más, pensando. Quizás... quizás sí debía intentarlo. No por mí, ni por Andreas o Jenny... sino por Bill.
Salí del cuarto sosteniéndome de las paredes. -¿Sabes que te odio?- Andy sonrió.
-¿Y sabes que me alegra que me escucharas?
-Ya no podré ser el mismo de antes, Andy.
-No te pido que seas el mismo. Sólo te pido que sigas adelante, por lo que le prometiste.
-Trataré... pero si no puedo... tú cargarás con la culpa.
-De acuerdo.
Me ayudó a llegar hasta la sala, donde pasé el resto del día... después de semanas de estar encerrado, enloqueciendo... y viviendo de espejismos del que amé más que a nada en la vida.
lunes, 4 de julio de 2011
Partida
"Ver morir a la persona que amas es lo más duro que puedes vivir... incluso si eres un asesino despiadado como yo. No hay dolor que se le compare ni cura para tu rasgado corazón."
-by Tom
Cerró los ojos un momento. -Muero... puedo sentirlo.- sus palabras nos helaron las venas.
-No digas eso, Billi.- Jenny se aferraba a mi brazo, buscando apoyo y soporte. Yo quería echarme a llorar como niño pequeño, pero tenía... necesitaba ser la roca salvadora de mi hermana. -...te recuperarás y te llevaremos a casa, ¿verdad, Tommi?. volteó a verme. Yo no podía despejar la vista de él. -No...- y la regresó a Bill casi de inmediato. -...Bill, no.
-JEnny, cuida que el tonto...- tosió de nuevo, expulsando sangre una vez más. -...que el tonto de nuestro hermano no... no cometa alguna... tontería.
-Ya cállate, idiota.- traté de sonreír. -Te harás más daño.- Una segunda lágrima bajó por mi rostro, haciéndolo sonreír.
-Cuídense y... Tom... hizo un esfuerzo más. -...busca a alguien... quizás otro chico...
-Nadie... óyeme bien: NADIE va a reemplazarte NUNCA, grandísimo tonto.
-Busca a alguien y... sé feliz.
No quiero estar con nadie más que no seas tú.
-Hay alguien allá afuera... para tí. úscalo y.. y sé feliz.- Repitió, respirando con dificultad.
-No.
-Por favor, Tom... tienes seguir adelante...
-No.
-Promete que serás feliz... sin... mí.
-No.
-Promételo, Tommi.
¿Qué decir? No quería... pero, siendo su última voluntad... supongo que yo... -Lo prometo.
-Yo cuidaré que lo cumpla, Bill.- Sonrió.
-Gracias.- se dejó caer en la almohada, con sus ojos clavados en nosotros. -Los quiero. Tom...- le miré con tristeza. -...te amo.
-Y yo a tí... amor.- sonrió, cerró los ojos y... expiró.
-Llama al doctor.- le pedí a Jenny. Tardó un poco en reaccionar, observándolo con el rostro bañado en lágrimas. -Nena, ve por el doctor... por favor.- Cuando por fin me hizo caso, salió son decir nada, secando las lágrimas con el dorso de su mano.
Me quedé solo. Las lágrimas ya no salían... el ver ahí su cuerpo palideciendo a cada momento que pasaba no hacía más que apuñalar mi alma. -¿Por qué tuviste que ponerte delante de mí? Yo era el que tenía que haber muerto, no tú... Eres un grandísimo idiota...- Me acerqué a besar por última vez sus labios... estaba tan frío... -...peor eres el idiota que siempre amaré.
Los doctores entraron, sacándome de la habitación sin problemas. Saliendo minutos después para confirmarlo: había muerto. En todo ese tiempo, Jenny seguía derramando lágrimas... lágrimas que ya no podían salir de mis ojos; era como si ella llorara por los dos... mientras yo la sostenía.
Al funeral asistió medio mundo en medio de la lluvia. Incluso el cielo lloraba la pérdida del chico que había robado mi corazón y se había convertido en mi vida.
Asistieron fans, los medios, amigos... Simone y Matt se perdieron entre la multitud; Georg y Gustav dijeron una spalabras en su honor, siempre resaltando sus cualidades; Jenny se recargaba en mi hombro y, al igual que yo, lo observaba dentro del ataúd: estaba tan sereno, casi sonrriendo y se veía tan dulce... que creíamos y esperábamos que sólo estuviera dormido.
Antes que se fueran, cada uno depositó una rosa en su lecho, despidiéndoce de él. Todas de color blanco... como su alma. La mía fue roja. -Nos veremos pronto... amor.- dije bajo.
Los días pasaban tan lento... Simone y el resto regresaron a sus vidas, mientras yo me dejaba morir de hambre y trsiteza en la que fue nuestra habitación, aferrado a una de sus fotografías.
-by Tom
Cerró los ojos un momento. -Muero... puedo sentirlo.- sus palabras nos helaron las venas.
-No digas eso, Billi.- Jenny se aferraba a mi brazo, buscando apoyo y soporte. Yo quería echarme a llorar como niño pequeño, pero tenía... necesitaba ser la roca salvadora de mi hermana. -...te recuperarás y te llevaremos a casa, ¿verdad, Tommi?. volteó a verme. Yo no podía despejar la vista de él. -No...- y la regresó a Bill casi de inmediato. -...Bill, no.
-JEnny, cuida que el tonto...- tosió de nuevo, expulsando sangre una vez más. -...que el tonto de nuestro hermano no... no cometa alguna... tontería.
-Ya cállate, idiota.- traté de sonreír. -Te harás más daño.- Una segunda lágrima bajó por mi rostro, haciéndolo sonreír.
-Cuídense y... Tom... hizo un esfuerzo más. -...busca a alguien... quizás otro chico...
-Nadie... óyeme bien: NADIE va a reemplazarte NUNCA, grandísimo tonto.
-Busca a alguien y... sé feliz.
No quiero estar con nadie más que no seas tú.
-Hay alguien allá afuera... para tí. úscalo y.. y sé feliz.- Repitió, respirando con dificultad.
-No.
-Por favor, Tom... tienes seguir adelante...
-No.
-Promete que serás feliz... sin... mí.
-No.
-Promételo, Tommi.
¿Qué decir? No quería... pero, siendo su última voluntad... supongo que yo... -Lo prometo.
-Yo cuidaré que lo cumpla, Bill.- Sonrió.
-Gracias.- se dejó caer en la almohada, con sus ojos clavados en nosotros. -Los quiero. Tom...- le miré con tristeza. -...te amo.
-Y yo a tí... amor.- sonrió, cerró los ojos y... expiró.
-Llama al doctor.- le pedí a Jenny. Tardó un poco en reaccionar, observándolo con el rostro bañado en lágrimas. -Nena, ve por el doctor... por favor.- Cuando por fin me hizo caso, salió son decir nada, secando las lágrimas con el dorso de su mano.
Me quedé solo. Las lágrimas ya no salían... el ver ahí su cuerpo palideciendo a cada momento que pasaba no hacía más que apuñalar mi alma. -¿Por qué tuviste que ponerte delante de mí? Yo era el que tenía que haber muerto, no tú... Eres un grandísimo idiota...- Me acerqué a besar por última vez sus labios... estaba tan frío... -...peor eres el idiota que siempre amaré.
Los doctores entraron, sacándome de la habitación sin problemas. Saliendo minutos después para confirmarlo: había muerto. En todo ese tiempo, Jenny seguía derramando lágrimas... lágrimas que ya no podían salir de mis ojos; era como si ella llorara por los dos... mientras yo la sostenía.
Al funeral asistió medio mundo en medio de la lluvia. Incluso el cielo lloraba la pérdida del chico que había robado mi corazón y se había convertido en mi vida.
Asistieron fans, los medios, amigos... Simone y Matt se perdieron entre la multitud; Georg y Gustav dijeron una spalabras en su honor, siempre resaltando sus cualidades; Jenny se recargaba en mi hombro y, al igual que yo, lo observaba dentro del ataúd: estaba tan sereno, casi sonrriendo y se veía tan dulce... que creíamos y esperábamos que sólo estuviera dormido.
Antes que se fueran, cada uno depositó una rosa en su lecho, despidiéndoce de él. Todas de color blanco... como su alma. La mía fue roja. -Nos veremos pronto... amor.- dije bajo.
Los días pasaban tan lento... Simone y el resto regresaron a sus vidas, mientras yo me dejaba morir de hambre y trsiteza en la que fue nuestra habitación, aferrado a una de sus fotografías.
jueves, 30 de junio de 2011
Despedida
"Utilizar el último aliento para decirle a esa persona cuánto la amas, vale la pena, aunque no la vuelvas a ver nunca."
-by Bill
Un par de disparos siguieron a los que salieron del arma del infeliz, mezclando su estruendo con el grito de Tom.
El tipo cayó inerte al suelo. Me llevé la mano al pecho y al ver mi propia sangre, las fuerzas me abandonaron. Tom me alcanzó a tomar entre sus brazos al tiempo que Michel salía detrás de él. -No puedo dejarte solo un atemporada, niño. Siempre tengo que cubrirte.
No le respondió. -Michel... Bill...- mantenía la vista fija en mí.
-Hay que llevarlo al hospital rápído, Tom.
Me cargó hasta el Cadillac, sentánoce en la parte trasera con mi cabeza sobre su pecho.
-Tom...- tomó mi mano entre a suya. -...duele.
-No te preocupes, Bill. Estarás bien.
-Tengo sueño... Tomi...- mis párpados me pesaban una tonelada. -...abrázame... no me sueltes.
-No te soltaré... nunca. Quédate conmigo, Billi.
-Tengo frío...
-No... nononononono... ¡Bill, no! ¡Date prisa, Michel!
-¡No me tienes que gritar, chico!- podía sentir cómo aceleraba.
Tom me abrazaba fuertemente, confortándome un poco. Al llegar al hospital, cerré los oos, escuchando el ajetreo de los doctores y las exigencias de Tom para que hicieran lo posible por salvarme.
Y de pronto, nada. Sólo oscuridad y silencio... una terrible nada. Me sentía solo... abandonado... y lleno de temor. Sumergido en un estado de suspención, sin saber nada del mundo; sin sentir pasar el tiempo ni escuchar su voz. Sentía... creía estar muerto, pero no. No podía irme sin verlo por última vez.
Dentro de mí... en éste mundo de vacío, comencé a desesperarme y me obligué a volver.
Por fin, tras varios intentos, pude abrir los ojos lentamente, sin lograr enfocar nada, ya que el blanco de la habitación resaltaba las siluetas, deformándolas. Moví la smanos despacio, al igual que la cabeza, topándome con Tom recostado a mi lado.
Coloqué la mano sobre su cabeza, viéndolo dulcemente.
La puerta se abrió, dejándome ver a mi pequeña hermana con gesto preocupado, que cambió a una media sonrrisa al verme despierto. -Bill...- se acercó, debando mi frente y pasando su mano por mi rostro. -...hermanito... qué bueno verte despierto.
-Tom...- mi voz a penas se oía.
-No se ha separado de tí.- sonrió, volteándolo a ver. -No ha dormido bien.
-¿Cuánto tiempo...?- no pude completar la pregunta por el dolor.
-No hables, Billi. HAe un par de semanas esperáamos ésto.
Un doctor irrumpió en la habitación, viéndonos con cierta indiferencia. -Me alegra verlo despierto, joven Kaulitz. Pensamos que lograría ver la luz de nuevo, pero supongo que los cuidados de sus hermanos lo hizo posible.- Intenté enderezarme, pero una punzada en el pecho me lo impidió. -Si yo fuera usted, ni siquiera lo pensaría.- lo ví interrogante. -No fue sólo una, sino tres las balas incrustadas en su cuerpo: una en el pecho,a la altura del corazón; una segunda en el vientre y otra más en el costado izquierdo. Fue un milagro que la primera no lo matara al instante.
-¿Cuándo podremos llevarlo a casa?
-Paciencia, señorita. Aún está grave. Tiene que quedarce un tiempo más.- sin despedirce, salió de la habitación, dejándonos solos.
Jenni acercó una silla y se sentó a un lado de mí, contrario a donde se encontraba Tom. -Mamá ha estado preguntando pr tí. Ella y Matt llegarán en unos días.- dijo triste. -Yo llegué al día siguiente de que me avisaran. ¡Oh, Bill! Me tenías tan preocupada...- alargué el brazo hasta tocar su mano.
Tom se movió un poco. A penas despertó y me vió, me abrazó efusivamente, haciéndome quejar bajo. -Lo... lo siento.- sonreí. -Me tenías... nos tenías preocupado.- corrijió al ver a jenny ahí con nosotros.
-Yo... eh... iré por algo. ¿Quieres un café o algo, Tomi?
-No, gracias, nena.- se fue.
Tom se acercó más y acarició mi mejilla. -¿Te digo algo? Por segunda vez tuve miedo, Bill. Temía perderte...
-Tom...
-No hables, niño tonto. Puedes lastimarte más.
-...escucha, Tomi...- hice un esfuerzo por hablar. -...tenía que verlos... por última vez.- sus ojos se pusieron vidriosos al instante.
-¿De qué hablas?
-Yo... mi tiempo terminó.- se echó para atrás. -Lo supe desde que llegaste por mí.
-No digas eso: te pondrás bien, ya verás.- pude sentir su nerviosismo. -Saldrás de aquí... y podremos empezar de nuevo. Ya no más líos; ya no más engaños ni mentiras...
-Tom...
-...ya no me liaré con nadie más, lo prometo.
-Tom...
-...ya no estarás solo, lo juro.
-Tom... escucha, por favor.- Se quedó en silencio, viéndome fijamente. -Sólo quiero... que... se queden conmigo.- cerré los ojos al sentir una nueva punzada en el pecho.
-No te dejaremos solo... nunca.- volvió a acercace, tomando mi mano. -Una vez te prometí que no te dejaría solo. Si te vas... te seguiré... a donde sea.
-No...- tomé aire. -...tú no irás a ningún lado.
JEnny entró en silencio. -¿Qué pasa?
-Bill está delirando, nena.- la voz de Tom temblaba.
-Pequeña lata...- sonreí. -...cuida de Tom, ¿sí?
-¿Por qué dices eso? Ese es tu trabajo... mantenerlo lejos de líos... ¿te sientes bien?- colocó su mano sobre mi frente.
-Déja eso...- tosí un poco. Cubrí mi boca y al observar la palma de mi mano, se alarmó.
-Llamaré al doctor.- antes de que se alejara, Tom la retuvo del brazo.
-No.- una lágrima resbaló por su mejilla. JEnny lo vió un momento, terminando por ceder al comprender lo que pasaba.
-Bill...- y concentró la mirada en mí. -...tú no... no.- automáticamente las lágrimas salieron de sus ojos.
-Lo... lamento.
¿No le sha pasado que cuando más ganas tienen de llorar, las lágrimas desaparecen? Así estaba yo en esos momentos: con un dolor insoportable en el pecho y un nudo en la garganta creao por todas las palabras que deseaban salir; con un montón de cosas por decir... y poco tiempo para decirlas...
-by Bill
Un par de disparos siguieron a los que salieron del arma del infeliz, mezclando su estruendo con el grito de Tom.
El tipo cayó inerte al suelo. Me llevé la mano al pecho y al ver mi propia sangre, las fuerzas me abandonaron. Tom me alcanzó a tomar entre sus brazos al tiempo que Michel salía detrás de él. -No puedo dejarte solo un atemporada, niño. Siempre tengo que cubrirte.
No le respondió. -Michel... Bill...- mantenía la vista fija en mí.
-Hay que llevarlo al hospital rápído, Tom.
Me cargó hasta el Cadillac, sentánoce en la parte trasera con mi cabeza sobre su pecho.
-Tom...- tomó mi mano entre a suya. -...duele.
-No te preocupes, Bill. Estarás bien.
-Tengo sueño... Tomi...- mis párpados me pesaban una tonelada. -...abrázame... no me sueltes.
-No te soltaré... nunca. Quédate conmigo, Billi.
-Tengo frío...
-No... nononononono... ¡Bill, no! ¡Date prisa, Michel!
-¡No me tienes que gritar, chico!- podía sentir cómo aceleraba.
Tom me abrazaba fuertemente, confortándome un poco. Al llegar al hospital, cerré los oos, escuchando el ajetreo de los doctores y las exigencias de Tom para que hicieran lo posible por salvarme.
Y de pronto, nada. Sólo oscuridad y silencio... una terrible nada. Me sentía solo... abandonado... y lleno de temor. Sumergido en un estado de suspención, sin saber nada del mundo; sin sentir pasar el tiempo ni escuchar su voz. Sentía... creía estar muerto, pero no. No podía irme sin verlo por última vez.
Dentro de mí... en éste mundo de vacío, comencé a desesperarme y me obligué a volver.
Por fin, tras varios intentos, pude abrir los ojos lentamente, sin lograr enfocar nada, ya que el blanco de la habitación resaltaba las siluetas, deformándolas. Moví la smanos despacio, al igual que la cabeza, topándome con Tom recostado a mi lado.
Coloqué la mano sobre su cabeza, viéndolo dulcemente.
La puerta se abrió, dejándome ver a mi pequeña hermana con gesto preocupado, que cambió a una media sonrrisa al verme despierto. -Bill...- se acercó, debando mi frente y pasando su mano por mi rostro. -...hermanito... qué bueno verte despierto.
-Tom...- mi voz a penas se oía.
-No se ha separado de tí.- sonrió, volteándolo a ver. -No ha dormido bien.
-¿Cuánto tiempo...?- no pude completar la pregunta por el dolor.
-No hables, Billi. HAe un par de semanas esperáamos ésto.
Un doctor irrumpió en la habitación, viéndonos con cierta indiferencia. -Me alegra verlo despierto, joven Kaulitz. Pensamos que lograría ver la luz de nuevo, pero supongo que los cuidados de sus hermanos lo hizo posible.- Intenté enderezarme, pero una punzada en el pecho me lo impidió. -Si yo fuera usted, ni siquiera lo pensaría.- lo ví interrogante. -No fue sólo una, sino tres las balas incrustadas en su cuerpo: una en el pecho,a la altura del corazón; una segunda en el vientre y otra más en el costado izquierdo. Fue un milagro que la primera no lo matara al instante.
-¿Cuándo podremos llevarlo a casa?
-Paciencia, señorita. Aún está grave. Tiene que quedarce un tiempo más.- sin despedirce, salió de la habitación, dejándonos solos.
Jenni acercó una silla y se sentó a un lado de mí, contrario a donde se encontraba Tom. -Mamá ha estado preguntando pr tí. Ella y Matt llegarán en unos días.- dijo triste. -Yo llegué al día siguiente de que me avisaran. ¡Oh, Bill! Me tenías tan preocupada...- alargué el brazo hasta tocar su mano.
Tom se movió un poco. A penas despertó y me vió, me abrazó efusivamente, haciéndome quejar bajo. -Lo... lo siento.- sonreí. -Me tenías... nos tenías preocupado.- corrijió al ver a jenny ahí con nosotros.
-Yo... eh... iré por algo. ¿Quieres un café o algo, Tomi?
-No, gracias, nena.- se fue.
Tom se acercó más y acarició mi mejilla. -¿Te digo algo? Por segunda vez tuve miedo, Bill. Temía perderte...
-Tom...
-No hables, niño tonto. Puedes lastimarte más.
-...escucha, Tomi...- hice un esfuerzo por hablar. -...tenía que verlos... por última vez.- sus ojos se pusieron vidriosos al instante.
-¿De qué hablas?
-Yo... mi tiempo terminó.- se echó para atrás. -Lo supe desde que llegaste por mí.
-No digas eso: te pondrás bien, ya verás.- pude sentir su nerviosismo. -Saldrás de aquí... y podremos empezar de nuevo. Ya no más líos; ya no más engaños ni mentiras...
-Tom...
-...ya no me liaré con nadie más, lo prometo.
-Tom...
-...ya no estarás solo, lo juro.
-Tom... escucha, por favor.- Se quedó en silencio, viéndome fijamente. -Sólo quiero... que... se queden conmigo.- cerré los ojos al sentir una nueva punzada en el pecho.
-No te dejaremos solo... nunca.- volvió a acercace, tomando mi mano. -Una vez te prometí que no te dejaría solo. Si te vas... te seguiré... a donde sea.
-No...- tomé aire. -...tú no irás a ningún lado.
JEnny entró en silencio. -¿Qué pasa?
-Bill está delirando, nena.- la voz de Tom temblaba.
-Pequeña lata...- sonreí. -...cuida de Tom, ¿sí?
-¿Por qué dices eso? Ese es tu trabajo... mantenerlo lejos de líos... ¿te sientes bien?- colocó su mano sobre mi frente.
-Déja eso...- tosí un poco. Cubrí mi boca y al observar la palma de mi mano, se alarmó.
-Llamaré al doctor.- antes de que se alejara, Tom la retuvo del brazo.
-No.- una lágrima resbaló por su mejilla. JEnny lo vió un momento, terminando por ceder al comprender lo que pasaba.
-Bill...- y concentró la mirada en mí. -...tú no... no.- automáticamente las lágrimas salieron de sus ojos.
-Lo... lamento.
¿No le sha pasado que cuando más ganas tienen de llorar, las lágrimas desaparecen? Así estaba yo en esos momentos: con un dolor insoportable en el pecho y un nudo en la garganta creao por todas las palabras que deseaban salir; con un montón de cosas por decir... y poco tiempo para decirlas...
lunes, 27 de junio de 2011
Salvación
"Hay veces en las que el querer salvar a una persona se convierte en tu perdición; hay otras más en las que se veulve tu salvación... ¿qué suerte me tocará correr con mis acciones?"
-by Bill
Seguía hincado frente al muro de la construcción, con la boquilla del arma en mi nuca.
Sólo habían pasado unos segundos, pero a mí me parecían horas. -Debe ser el destino, ¿no? El morir por alguien que te salvó la vida una vez. Lo trsite porque no salvarás a nadie así.- Abrí los ojos sin voltear a verle.
-¿Qué quieres decir?
-Thomas volverá a lo que dejó por tí. Volverá a la vondena porque no sabe otra manera de descargar sus penas. Así que aquí nada se salva...- sentí cómo se acomodaba mejor. -...y nada se pierde.
"Sí existes... si no me guardas rencor por haberme metido con mi propio hermano, ayúdame, por favor..." en mi vida pocas veces había pedido ayuda al cielo... así que me sentía un tanto raro haciéndolo ahora.
Un disparo resonó en el lugar. Sentí un líquido resbalando por mi cuello... La bala había dado en el blanco. ¿En serio había disparado?
Estaba muerto... ¿Lo estaba?
-¡Atrás! ¡Todos ustedes atrás!- La voz de Tom se escuchaba muy lejana... así que dejé que la oscuridad me rodeara por completo, dejándome caer hacia adelante. Si estaba muerto, ya pronto dejaría de escicuchar todo a mi alrededor.
-Bill... Bill.. ¡Tú, atrás!- Sentí cómo se acercaba a mí, aún demasiado lejos. -¡Bill! Maldita sea... ¡Bill, arriba!
-Tom...- hablé, casi susurrando. -...me voy.
-No digas patrañas.
-ME voy, Tom. Me disparó...- se comenzó a reir.
-Eres un idiota, Billi. Vamos, ¡Arriba!- ME levantó, sintiendo mi cuerpo muy pesado...
-Lo siento.
-Estúpido que eres, Bill... ¡Él jamás disparó su arma!
-¡¿Qué?!- Abrí los ojos de golpe y llevé la mano a mi nuca. Al verlo que tenía, me asusté un poco. -¿Y entonces qué es ésto? ¡estoy sagrando!
-No es tuya...- dijo en una sonrisa. -...es del infeliz deRobert. ¡Mira!- Dimos vuelta y ahí estaba él, tirado en el suelo con un tiro que había casi atravezado su cráneo.
Todos los tipos estaban alejados, viéndolo con temor. -Te dije que llegaras a casa. ¿por qué ahora que quería hablar seriamente contigo estás retrasado o no llegas?
-Lo siento.- Mientras hablábamos, uno de los tipos se movió para tomar el arma de su compañero caído. Tom se dió cuenta y disparó a su mano.
-Si te atreves a hacer algo, la próxima terminará entre tus ojos. Lo mismo va para todos, ¿entendido?- nadie respodió. -¡¿Entendido?!- asintieron. -Y en cuanto a tí...- se giró a verme, relajando sus facciones. -...no sabes lo preocupado que me tenías.
-Lo lamento. Te compensaré, ¿sí?
-Eso espero... además de ciertas explicaciones.
Nos dimos vuelta para salir de ahí.
Estábamos por llegar a su vehículo cuando unos pasos nos estaban dándo alcance. -¡Thomas!- ambos giramos, al tiempo que él sacaba un arma de su traje. -Ésto aún n termina, Tom.
Alg en el aire nos mantuvo paralizados.
El tipo jaló del gatillo. Mis ojos se abrieron al máximo, mientras la risa dle infeliz taladraba mis oídos y las cosas a nuestro alrededor se movian en cámara lenta.
-by Bill
Seguía hincado frente al muro de la construcción, con la boquilla del arma en mi nuca.
Sólo habían pasado unos segundos, pero a mí me parecían horas. -Debe ser el destino, ¿no? El morir por alguien que te salvó la vida una vez. Lo trsite porque no salvarás a nadie así.- Abrí los ojos sin voltear a verle.
-¿Qué quieres decir?
-Thomas volverá a lo que dejó por tí. Volverá a la vondena porque no sabe otra manera de descargar sus penas. Así que aquí nada se salva...- sentí cómo se acomodaba mejor. -...y nada se pierde.
"Sí existes... si no me guardas rencor por haberme metido con mi propio hermano, ayúdame, por favor..." en mi vida pocas veces había pedido ayuda al cielo... así que me sentía un tanto raro haciéndolo ahora.
Un disparo resonó en el lugar. Sentí un líquido resbalando por mi cuello... La bala había dado en el blanco. ¿En serio había disparado?
Estaba muerto... ¿Lo estaba?
-¡Atrás! ¡Todos ustedes atrás!- La voz de Tom se escuchaba muy lejana... así que dejé que la oscuridad me rodeara por completo, dejándome caer hacia adelante. Si estaba muerto, ya pronto dejaría de escicuchar todo a mi alrededor.
-Bill... Bill.. ¡Tú, atrás!- Sentí cómo se acercaba a mí, aún demasiado lejos. -¡Bill! Maldita sea... ¡Bill, arriba!
-Tom...- hablé, casi susurrando. -...me voy.
-No digas patrañas.
-ME voy, Tom. Me disparó...- se comenzó a reir.
-Eres un idiota, Billi. Vamos, ¡Arriba!- ME levantó, sintiendo mi cuerpo muy pesado...
-Lo siento.
-Estúpido que eres, Bill... ¡Él jamás disparó su arma!
-¡¿Qué?!- Abrí los ojos de golpe y llevé la mano a mi nuca. Al verlo que tenía, me asusté un poco. -¿Y entonces qué es ésto? ¡estoy sagrando!
-No es tuya...- dijo en una sonrisa. -...es del infeliz deRobert. ¡Mira!- Dimos vuelta y ahí estaba él, tirado en el suelo con un tiro que había casi atravezado su cráneo.
Todos los tipos estaban alejados, viéndolo con temor. -Te dije que llegaras a casa. ¿por qué ahora que quería hablar seriamente contigo estás retrasado o no llegas?
-Lo siento.- Mientras hablábamos, uno de los tipos se movió para tomar el arma de su compañero caído. Tom se dió cuenta y disparó a su mano.
-Si te atreves a hacer algo, la próxima terminará entre tus ojos. Lo mismo va para todos, ¿entendido?- nadie respodió. -¡¿Entendido?!- asintieron. -Y en cuanto a tí...- se giró a verme, relajando sus facciones. -...no sabes lo preocupado que me tenías.
-Lo lamento. Te compensaré, ¿sí?
-Eso espero... además de ciertas explicaciones.
Nos dimos vuelta para salir de ahí.
Estábamos por llegar a su vehículo cuando unos pasos nos estaban dándo alcance. -¡Thomas!- ambos giramos, al tiempo que él sacaba un arma de su traje. -Ésto aún n termina, Tom.
Alg en el aire nos mantuvo paralizados.
El tipo jaló del gatillo. Mis ojos se abrieron al máximo, mientras la risa dle infeliz taladraba mis oídos y las cosas a nuestro alrededor se movian en cámara lenta.
martes, 21 de junio de 2011
Ocultas
"Es increíble cómo las cosas se pueden mandar al carajo al intentar proteger a alguien."
-by Tom
El reloj seguía su marcha... y él no aparecía por ningún lado. ¿A caso le era tan difícil llegar solo a casa?
La cena se había enfriado; las velas se habían consumido y mi paciencia se estaba agotando. Tirado en el sillón con la cabeza hacia atrás intentaba relajarme, diciéndome que ya vendría en camino... a pesar de que todo apuntaba a que no llegaría.
Me cansé de escuchar el tic-tac haciendo eco en la casa, así que me puse d epie y subí a nuestra habitación. Todo estaba en orden, como a él le gustaba: la cama arreglada, las fotografías sobre los muebles... ni una cosa fuera de lugar.
Caminé a lo largo de la pieza, viendo los cuadros que adornaban la pared. Llegué al armario. Había algo en él que me llamaba la atención. Lo miré de arriba abajo, sin notar algo raro. Lo observé de nueva cuenta con mayor detenimiento, logrando ver un sobre en la parte superior.
Lo bajé. No tenía remitente ni destinatario y en el interior parecía tener un mar de papeles.
Dudé al abrirlo. Si era para Bill y se enteraba que lo había leído, se enfadaría; de ser para mí, llevaría mi nombre en la parte inferior izquierda.
La tentación y la curiosidad pudieron más que yo y terminé por abrirlo. Saqué del interior unas cuántas hojas. Todas eran notas un tanto largas. En un principio pensé que eran letras que Bill acababa de escribir, pero al verlas mejor, me percaté que no era su letra, así que empecé a leerlas despacio.
"Querido Thomas, ¿Cuándo te dignarás a darnos una respuesta? Hemos estado esperando pacientemente pero ni siquiera has llamado, ¿por qué?
Ahora no importa. Ésta es nuestra última oferta, y deberías aceptar: tu libertad a cambio de él... sabes que te conviene. ¿Qué más dá una víctima más? Después de todo, su muerte no pesará sobre tu espalda: sólo tendrás que entregárnoslo y nosotros haremos el resto. Cuidaremos que no sufra mucho.
Si intentan huir, no podrán escapar. Los tenemos bien vigilados... sabemos todo a cerca de ustedes..."
Sentí cómo la sangre bajaba a mis piernas mientras mis manos apretaban el mensaje.
Seguía con recuerdos de mi vida como sicario... todo lo que esperaba poder olvidar, estaba plasmado frente a mí, recordándome que monstruo una vez, lo sería siempre.
"Vamos. De todos modos, su vida es mucho más insignificante que la tuya...."
Hice trisas la hoja, tirando los pedazos lejos de mi vista. La rabia creció en mi interior de manera descontrolada.
Bajé a la pequeña habitación que nos servía como bodega, bufando. Revolví las cosas de la última caja a la izquierda, sacando del fondo mi vieja amiga; la misma que utilizara Bill para salvarme de Marc. La escondí entre mis ropas.
Ni siquiera me molesté en cerrar el cuartillo. Salí de casa, azotando la puerta y subiendo a mi auto, repitiendo las últimas palabras del mensaje. "Su vida a cambio de la tuya."
Pisé el acelerador, ignorando los señalamientos, con la sola idea de matar a los malditos bastardos que se habían metido con lo más querido y sagrado para mí.
-Juré protegerte de todo mundo; que nadie te haría sufrir de nuevo ni te haría llorar... Prefiero quemarme en el infierno por la eternidad a verte derramar una sola lágrima más.
De pronto, una punzada en el pecho me hizo frenar bruscamente. Menos mal que a esas horas la carretera estaba prácticamente desierta.
Me sentí palidecer... ¿y si ya era tarde?
-by Tom
El reloj seguía su marcha... y él no aparecía por ningún lado. ¿A caso le era tan difícil llegar solo a casa?
La cena se había enfriado; las velas se habían consumido y mi paciencia se estaba agotando. Tirado en el sillón con la cabeza hacia atrás intentaba relajarme, diciéndome que ya vendría en camino... a pesar de que todo apuntaba a que no llegaría.
Me cansé de escuchar el tic-tac haciendo eco en la casa, así que me puse d epie y subí a nuestra habitación. Todo estaba en orden, como a él le gustaba: la cama arreglada, las fotografías sobre los muebles... ni una cosa fuera de lugar.
Caminé a lo largo de la pieza, viendo los cuadros que adornaban la pared. Llegué al armario. Había algo en él que me llamaba la atención. Lo miré de arriba abajo, sin notar algo raro. Lo observé de nueva cuenta con mayor detenimiento, logrando ver un sobre en la parte superior.
Lo bajé. No tenía remitente ni destinatario y en el interior parecía tener un mar de papeles.
Dudé al abrirlo. Si era para Bill y se enteraba que lo había leído, se enfadaría; de ser para mí, llevaría mi nombre en la parte inferior izquierda.
La tentación y la curiosidad pudieron más que yo y terminé por abrirlo. Saqué del interior unas cuántas hojas. Todas eran notas un tanto largas. En un principio pensé que eran letras que Bill acababa de escribir, pero al verlas mejor, me percaté que no era su letra, así que empecé a leerlas despacio.
"Querido Thomas, ¿Cuándo te dignarás a darnos una respuesta? Hemos estado esperando pacientemente pero ni siquiera has llamado, ¿por qué?
Ahora no importa. Ésta es nuestra última oferta, y deberías aceptar: tu libertad a cambio de él... sabes que te conviene. ¿Qué más dá una víctima más? Después de todo, su muerte no pesará sobre tu espalda: sólo tendrás que entregárnoslo y nosotros haremos el resto. Cuidaremos que no sufra mucho.
Si intentan huir, no podrán escapar. Los tenemos bien vigilados... sabemos todo a cerca de ustedes..."
Sentí cómo la sangre bajaba a mis piernas mientras mis manos apretaban el mensaje.
Seguía con recuerdos de mi vida como sicario... todo lo que esperaba poder olvidar, estaba plasmado frente a mí, recordándome que monstruo una vez, lo sería siempre.
"Vamos. De todos modos, su vida es mucho más insignificante que la tuya...."
Hice trisas la hoja, tirando los pedazos lejos de mi vista. La rabia creció en mi interior de manera descontrolada.
Bajé a la pequeña habitación que nos servía como bodega, bufando. Revolví las cosas de la última caja a la izquierda, sacando del fondo mi vieja amiga; la misma que utilizara Bill para salvarme de Marc. La escondí entre mis ropas.
Ni siquiera me molesté en cerrar el cuartillo. Salí de casa, azotando la puerta y subiendo a mi auto, repitiendo las últimas palabras del mensaje. "Su vida a cambio de la tuya."
Pisé el acelerador, ignorando los señalamientos, con la sola idea de matar a los malditos bastardos que se habían metido con lo más querido y sagrado para mí.
-Juré protegerte de todo mundo; que nadie te haría sufrir de nuevo ni te haría llorar... Prefiero quemarme en el infierno por la eternidad a verte derramar una sola lágrima más.
De pronto, una punzada en el pecho me hizo frenar bruscamente. Menos mal que a esas horas la carretera estaba prácticamente desierta.
Me sentí palidecer... ¿y si ya era tarde?
sábado, 18 de junio de 2011
Esperando lo Peor
"Morir, vivir... ¿qué diferencia hay si de ninguna de las dos fromas puedo dejarrte de amar?"
-by Bill
Bajé la mirada, escuchándolo en silencio. Ahí, de espaldas a él, aguantaba el llorar, diciéndome a mí mismo que no valía la pena hacerlo ahora.
Enfocaron las luces en mí mientras sus pasos se acercaban decididos y firmes. -¿En serio estás dispuesto a seguir con ésto?- asentí sin decir nada; sin dejar caer ni una lágrima... tratando de no mostrarme temeroso. -Yasabes cómo salir.- asentí una vez más. -¿De verdad estás dispuesto a ésto? ¿por qué lo proteges?
-Por amor.- mis labios temblaron al decirlo.
Me tomó de los hombros, obligándome a ponerme de rodillas e inclinpandoce él en seguida, a la altura de mi oído. -¿Vale la pena morir por alguien por amor? ¿En verdad morirás por alguien que te ha abandonado en manos de unos asesinos? ¿Por alguien que te vendió a cambio de su libertad?- sus palabras de algún modo abrieron heridas en mi alma. -Por eso es que hay que matar los sentimientos; Tom lo había aprendido bien porque la vida le obligó a disfrazarce y matar su corazón... es una lástima que tú no hayas aprendido eso.- volvió a enderezarce. -Te lo preguntaré una vez más. ¿por qué?
-Porque lo amo.- repetí con firmeza.
Quería decirle que sus palabras eran falsas y que Tom no tenía la culpa de nada. Él no me había abandonado ni vendido... ni siquiera sabía dónde me encontraba. ahbía terminado frente a éstos asesinos por mi voluntad, queriendo salvarlo.
-Traté de salvarte, niño.- Pasó su mano por mi rostro. yo lo retiré de inmediato, haciéndolo reir un poco. Retrocedió y sacó un arma de sus ropas. -¿Sabes que el corán condena a los homosexuales? Pero claro, los musulmanes condenan muchas cosas- rió. -Me tocará hacer justicia sin ser creyente. Qué ironía.- colocó la boquilla del arma en mi nuca. -Saluda a Lucifer de mi parte, chico.
Cerré fuertemente los ojos, viendo pasar la historia que había escrito con Tom: cuando nos conocimos en el colegio; nuestra primera vez en la sala; las veces que secó mis lágrimas y cuidó de mí; cunado nos mudamos... nuestros distanciamientos y cuando me engañaba... cuando nuestro pequeño mundo se hizo trizas y cuando lo arregló todo. Todo pasaba como una película frente a mis ojos, dejando libres las lágrimas por fin.
Apreté los labios, listo para sentir la bala incrustándoce en mi cabeza.
Ya había visto la muerte de cerca antes, ¿qué maás daba si en lugar de dejarla pasar a mi lado, la atraía y cerraba con unbeso el pacto para que pudiera llevarme con ella de manera definitiva?
-by Bill
Bajé la mirada, escuchándolo en silencio. Ahí, de espaldas a él, aguantaba el llorar, diciéndome a mí mismo que no valía la pena hacerlo ahora.
Enfocaron las luces en mí mientras sus pasos se acercaban decididos y firmes. -¿En serio estás dispuesto a seguir con ésto?- asentí sin decir nada; sin dejar caer ni una lágrima... tratando de no mostrarme temeroso. -Yasabes cómo salir.- asentí una vez más. -¿De verdad estás dispuesto a ésto? ¿por qué lo proteges?
-Por amor.- mis labios temblaron al decirlo.
Me tomó de los hombros, obligándome a ponerme de rodillas e inclinpandoce él en seguida, a la altura de mi oído. -¿Vale la pena morir por alguien por amor? ¿En verdad morirás por alguien que te ha abandonado en manos de unos asesinos? ¿Por alguien que te vendió a cambio de su libertad?- sus palabras de algún modo abrieron heridas en mi alma. -Por eso es que hay que matar los sentimientos; Tom lo había aprendido bien porque la vida le obligó a disfrazarce y matar su corazón... es una lástima que tú no hayas aprendido eso.- volvió a enderezarce. -Te lo preguntaré una vez más. ¿por qué?
-Porque lo amo.- repetí con firmeza.
Quería decirle que sus palabras eran falsas y que Tom no tenía la culpa de nada. Él no me había abandonado ni vendido... ni siquiera sabía dónde me encontraba. ahbía terminado frente a éstos asesinos por mi voluntad, queriendo salvarlo.
-Traté de salvarte, niño.- Pasó su mano por mi rostro. yo lo retiré de inmediato, haciéndolo reir un poco. Retrocedió y sacó un arma de sus ropas. -¿Sabes que el corán condena a los homosexuales? Pero claro, los musulmanes condenan muchas cosas- rió. -Me tocará hacer justicia sin ser creyente. Qué ironía.- colocó la boquilla del arma en mi nuca. -Saluda a Lucifer de mi parte, chico.
Cerré fuertemente los ojos, viendo pasar la historia que había escrito con Tom: cuando nos conocimos en el colegio; nuestra primera vez en la sala; las veces que secó mis lágrimas y cuidó de mí; cunado nos mudamos... nuestros distanciamientos y cuando me engañaba... cuando nuestro pequeño mundo se hizo trizas y cuando lo arregló todo. Todo pasaba como una película frente a mis ojos, dejando libres las lágrimas por fin.
Apreté los labios, listo para sentir la bala incrustándoce en mi cabeza.
Ya había visto la muerte de cerca antes, ¿qué maás daba si en lugar de dejarla pasar a mi lado, la atraía y cerraba con unbeso el pacto para que pudiera llevarme con ella de manera definitiva?
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