(Tom)
-No puedes morir, Bill. No ahora que he encontrado en tí una manera de volver a la "buena vida"...- Trataba de dormir un poco, pero no hacía más que dar vueltas y vueltas en la cama, con la imágen de Bill tendido en la camilla y lleno de sondas. -...No me dejes solo... no quiero regresar a la oscuridad de nuevo.
"Eso debiste de haber pensado antes de meterte con mi hermana." Me pareció escuchar su voz a mi lado. Abrí los ojos, buscándolo. Nada.
Volví a acostarme. "Cuando un corazón se rompe, ya no hay nada que lo ate a la tierra, Tom. Y es mejor dejarlo partir para que no sufra más. Déjame ir..." su voz resonaba en mis oídos. Intenté ignorarla, diciéndome que él estaría bien; que sobreviviría... y regresaría a mi lado.
Me ví rodeado de gente; toda vestida de negro. Las mujeres llevaban el rostro cubierto con un denso velo negro, ocultándolos por completo del mundo; los hombres las abrazaban fuertemente, bajando la vista.
Pregunté en un par de ocaciones qué era aquello y por qué las caras largas, mas nadie me escuchó.
Me abrí paso entre ellos, llegando casi hasa el frente. Jenni salió entre la multitud, llorando... y pasando de largo frente a mí. Intenté correr tras ella cuando un grito desgarrador me guió unos pasos más adelante: era Simone, quien lloraba descontroladamente entre los brazos de Matt. -¡Mi niño, Matt!- sus palabras me desgarraron el alma.
Sentí palidecerme. Corrí hasta el ataúd que tenían en el centro. -No, no, no, no, no, no, no, no, no, no.... él no... ¡Bill, no!- la sangre se congeló en mi cuerpo al verlo ahí dentro, pálido... sin ningún gesto en el rostro... vestido con las galas de luto correspondientes, dejando ver sus muñecas descubiertas y en ellas, las marcas de la navaja. -Bill...- me dejé caer sobre el féretro.
Los presentes derramaban las lágrimas descontroladamente; lamentándoce de su muerte. ¿Por qué yo no podía llorar?
"Tom." al fondo, una voz me llamaba. No quería apartarme de ahí, pero la voz me llamó otras cuatro veces y terminé por hacerle caso. "Tom, por aquí."
No veía a naide fuera de los asistentes al velorio. "Hola, Tomi." la imagen de Bill se dibujó frente a mí, con su cuerpo totalmente blanco y una pequeña sonrisa en los labios.
-¡Bill! Sabía que ésto no podía estar pasando... ¡Sabía que no podías morir!
"Todo hombre muere, Tomi. Yo no soy in mortal para no cumplir con esa regla."
-Pero no estás muerto: estás frente a mí...- sonrió más ampliamente. -Estás aquí.
"¿Sabes qué es lo curioso? A pesar de haber muerto, aún sigo pensando en tí. Aún te quiero... aún te amo... y te necesito." El que dijera eso apuñaló directamente mi corazón.
-Tú no estás muerto. No puedes estarlo. ¡Estás aquí! Estás más pálido que de costumbre, pero estás aquí... eres tú.
"Me tienes que dejar ir, Tom. Así quizás pueda librarme de tu imagen; de tu voz... de los momentos que vivimos juntos y ya no sufriré más. Tú podrás hacer de todo con quien quieras y cuando quieras, sin que me lastimes."
-Tú NO estás muerto.- las lágrimas se agolpaban en mi pecho.
"No quieres verlo porque sientes que es tu culpa, ¿cierto?" no dije nada. "Ésto es tu culpa." Alargó las manos, mostrándome las cicatrices. "Y tienes razón porque en realidad fue por tí que hice ésto; fue por tí que me convertí en un idiota que se tragó cada una de tus palabras sin detenerce a pensar en las consecuencias..." Las lágrimas brotaron de sus ojos, creando un caminito negro bajando por sus mejillas. "Pero no te preocupes: te perdono." sonrió cerrando los ojos; mostrándoce tan dulce... "Te amé como no tienes idea... y creo que te seguiré amando por mucho, mucho tiempo después de ésto. Supongo que es una maldición... y me gusta." rió. "Debo ser masoquista."
-No, Bill. Si es cierto, no me perdones... no me dejes...
"¿Y quién dice que te dejaré? Podré estar cerca de tí. Ya no seremos más compañeros o..." se quedó callado unos momentos. "...pero estaré cerca de tí, esperándote."
-No quiero que me esperes... ¡Te quiero junto a mí en ésta vida! ¡Quiero tenerte cerca... de manera que pueda tocarte!- me desplomé a sus pies. -No quiero perderte... no quiero que te vayas...
"Tom.." sentí cómo su mano se colocó sobre mi cabeza. "...¿no has escuchado? Yo no voy a dejarte." Se agachó; tomó mi rostro con ambas manos y lo levantó a la vista de su cara. "Te amo... pero debes dejarme ir." Me besó. Una luz nos rodeó por completo. él desapareció con ella.
Al no verlo frente a mí, llené mis pulmones de aire y grité su nombre.
El sonido del despertador me sobresaltó, haciéndome caer de la cama. Jenni estaba a un lado de mí, agitada.
-¡Tom! Me tenías muy preocupada.- volteé a verla. -No dejabas de gritar el nombre de mi hermano... ¿tuviste una pesadilla?
-Yo... eso creo.- me puse de pie diciéndole que ya todo estaba bien y que no tenía de qué preocuparce. Me vestí, aún agitado y con la imágens de un Bill pálido y con el camino negro creado por sus lásgrimas y el maquillaje bajando por sus mejillas.
Fuí directamente al hospital... olvidándome por completo de avisarle a los chicos.
Simone estaba dormida frente a la habitación de su hijo. -Joven Trumper, me alegra verlo.- Winckler llegó de mi lado izquierdo.
-¿Cómo está él?
-Sorprendentemente estable. Algo ha pasado con él que se mantiene en constante lucha contra la muerte. Creo que no habrá problemas con la transfución.
-Entonces hagámosla ya.- dije impaciente. Él sonrió.
-Está bien. Por auqí, por favor.- me guió a un lado de Bill. Prepararon todo mientras me acomodaba al lado de la cama, viéndolo atentamente.
Aprovechando que me daban la espalda, platiqué en voz baja con él. -¿Sabes que me has dado un susto de muerte? Creí que... en verdad... habías muerto.- pasé saliva. -Escucha: sé que hice mal, pero en verdad estoy arrepentido. Tienes que luchar y tratar de regresar... por favor.
Cuando todo estuvo en su lugar, introdujeron una aguja en mi brazo, conectándola con los aparatos que tenían... listo para la transfución.
-Si ésto resulta, sólo nos quedará esperar a que Bill reacciones pronto.- Winckler seguía de cerca el proceso.
-Por favor, Bill. Abre los ojos...


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