(Tom)
-No sabemos si pase esta noche. Lo siento.- ambas mujeres hecharon a llorar. Dejé de lado a Jenni y me enacaré con el doctor.
-¡¿Cómo que no pasará de ésta noche?! Es su deber salvarlo...
-Hemos hecho todo lo que está en nuestras manos. Ahora tenemos que esperar.
-No se pueden quedar con los brazos cruzados.- dije entre dientes. -No pueden dejarlo morir.
-Si sobrevive a ésta noche, prepararemos todo para la transfución mañana a primera hora. Ahora te aconsejo que vayas a casa y descances, chico.- se fue.
-Será mejor que hagas caso, Tom.- por fin Simone hablaba, siempre con la vista clavada en mí.
-Si me voy no sabré si mi tipo de sangre es compatible con la suya.
-Yo te llamo, Tomi.- las dos estaban sumamente tristes. Incluso pude sentir cómo se derrumbaban por dentro... y aún así trataban de encontrar fuerzas en la esperanza de que sobreviviría. -Ahora ve a casa a descansar...- se acercó para despedirme de mí con un beso. Me alejé de ella, tomándola de las manos y haciéndola a un lado. Ya no quería involucrarme con ella de ninguna forma.
Ví cómo se dibujaba en su rostro la desconcertación. -Adiós. Espero tu llamada.- la rodeé; me despedí de su madre y salí de ahí con la cabeza llena de mil pensamientos confusos y dolorosos a la vez.
Al abrir la puerta de la casa, un aire de culpabilidad me golpeó fuertemente. La ausencia de Bill era demasiado notoria.
Subí a nuestra habitació: todo tan silenciosos a mi alrededor... tomé una muda de ropa y entré en el baño a asearme.
Me miré en el espejo, aún sin vestirme, sólo con la toalla atada a la cintura. Miré mi reflejo, limpiando un poco el espejo... tratando de imaginar el rostro sonriente d ebill frente a mí, pero todo lo que ví fue al monstruo que había terminado con la vida de quien se supone se había convertido en su salvación.
Suspiré; bajé la vista y me vestí.
Salí, lanzando la vista ami alrededor... buscando algo que me hiciera sentirme cerca de él. Abrí la puerta del armario y ví detenidamente su ropa, llenándome de su olor...
Cerré fuertemente los ojos, viendo sus ojos en mi mente. -¿Por qué? Creí que queriéndote no podría dañarte, pero me equivoqué.
Me acerqué a la ventana: la luna estaba en lo más alto del cielo... "A Bill le hubiera encantado verla..." dije inconcientemente.
Él, tan romántico... un buen chico. ¿Por qué me tuve que cruzar en su camino? ¿No pude haber muerto antes de llegar aquí e irrumpir en su vida? "¿Y si muere?" el pensarlo me hizo temblar...
Si muere... si eso llega a pasar... me vuelo los sesos frente a su tumba. Quizás puedo encontrarlo del otro lado y pueda disculparme.
Me sneté en el borde de la cama, con la cabeza entre las manos. Escuchando el silencio que me rodeaba... interrumpido por el sonido de mi celular.
-¿Bueno?- contesté a prisa, creyendo que era Jenni.
-Hola, Tom.- la voz de Marc se escuchó del otro lado.
-¿Qué quieres?
-Esa no es manera de responder las llamadas, chico.
-No me molestes ahora, Marc. No estoy de ánimos y estoy esperando una llamada importante, así que adiós.- colgué sin esperar respuesta.
Me tumbé en la cama, dando vueltas... intentando no sentirme solo...
Solo... se supone que me había acostumbrado a estarlo: toda mi vida viviendo en soledad... y ahora que me faltaba él me dolía estar así. Fantástico.
-¿Tom?- la voz de Jenni me hizo ponerme de pie y abrir la puerta de la habitación.
-Creí que te quedarías en el hospital.
-Mamá me dijo que sería mejor que viniera a descansar.- sus manos temblaban, al igual qu su mirada. -Ella se quedará allá... al pendiente de Bill.- suspiró. Le invité a sentarce a mi lado. -No quiero perderlo.
-Yo tampooc quiero perderlo, nena.
-Sobrevivirá. Siempre lo ha hecho. Además tiene una buena razón para hacerlo: la banda. Y esa chica que lo orilló a hacer esa tontería... me dan ganas de ... no sé. Matarla.
-No tienes idea de lo que dices.
-Eso es lo que siento.- una lágrima bajó por su rostro
-No fue por una chica que se hizo eso.- se me escapó decirlo.
-¿Qué?
-Nada.Olvídalo.
-Además, quería hablar contigo y que me dijeras por qué no me besaste en el hospital.
-¿Crees que sea momento de hablar de eso? Digo: tu hermano está en el hospital...
-Quiero saberlo.
-En primera: jamás debimos hacer eso...- sus ojos se clavaron en los míos. -...segunda: ya tengo a alguien.
-Lo suponía.- se puso de pie. -¿Sabes? Algo me decía que no debíamos hacerlo, pero ya ves en qué terminó todo.- se puso de pie, lista para irse. -Te quiero. No me arrepiento de nada... pero si ya tienes a alguien especial, mejor ya no me meteré más.- se limpió la lágrima. -Por cierto: los resutados ya están. Tienes que estar a primera hora mañana; no debes ingeriri o beber algo...
-Lo sé, lo sé. Estaré mañana... o ¿por qué no mejor me voy desde ahora?
-Descansa. Verás que mi hermano sobrevivirá... siempre lo ha hecho.- se fue.
Me tumbé en la cama. Quise dormir, pero no podía: cada que cerraba los ojos, veía a Bill dentro de un féretro...
Dios... ¿y si.... y si moría? ¿y si no pasaba de ésta noche?
Mi alma se martirizaba con cada pensamiento; mi corazón por primera vez desde que tenía memoria, se quebraba cada vez más con recordar su mirada... con recordar la imagen de su cuerpo tirado en su habitación, desangrándoce.
-Bill, vamos, no te puedes ir ahora... no ahora que te he encontrado...

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