miércoles, 23 de febrero de 2011

Memorias

(Bill)

Salimos del hospital, directo a casa. En un par de días sería mi... nuestro cumpleaños número 20. Quería hacer una fiesta enorme... Pero debido a mi condición, no podría hacer mucho.
Los chicos nos acompañaron; mamá se desvió en el caminmo a casa de Winckler, a darle el pésame a su familia, en compañía de Jenni.
-¿En verdad cumplen años el mismo día?
-Eso parece.- dijimos al mismo tiempo. Sonreímos.
-En verdad que parecen hermanos.- Gustav se dejó caer en una de las sillas del estudio.
Habíamos decidido pasar un rato ahí en lugar de la sala; rodeados de los instrumentos musicales, recordando que tendríamos que regresar a las grabaciones cuanto antes.
-Pero no lo somos.- dije serio. -No me gustaría ser su hermano.
-¿Y por qué no? Se llevan bastante bien.- Georg tomó una de las guitarras acústicas y comenzó a improvisar.
-¿Quién quiere ser hermano de un chico raro como él, Geo?- rió Gustav.
-Creo que tienes razón.- sus notas le daban un aire más agradable a nuestro alrededor. -¿Ya pensaron en algo para festejar?
-Quería una gran fiesta, pero no creo poder disfrutarla así.
-Cero alcohol, cero cigarrillos, cero diversión, chico.- Tom dejó caer sus manos sobre mis hombros. -Mejor algo discreto. No sé: quizás sólo algo entre amigos.
-Suena bien... mientras podamos traer a algunas chicas para que no sea aburrido.
-¿Tienes a alguien en mente, Georg?- pregunté con curiosidad.
-¡Claro! En el colegio hay varias chicas que estoy seguro estarán gustosas de venir a felicitarlos.
-Creo que vendrán a felicitar a Tom, a mí nadie me recuerda.
-Eso no es cierto: hay muchas que se acuerdan de tí.
-¿Y tú cómo sabes?
-Me lo dijo Ufhaa.
-¿Y desde cuando son amigos?- preguntó un poco molesto Gus.
-Tranquilo. Nos hablamos desde que comenzó a salir contigo. Es agradable la chica... si no te apresuras a pedirle que sea tu novia, se lo pediré yo.- reímos, pero a él parece que no le hizo mucha gracia.
-Bueno, será mejor que nos vayamos. ¡Hasta luego, chicos!
-¡Esperen! ¿Por qué tan pronto? Acabamos de llegar...
-Las chicas son impacientes, Bill, lo sabes mejor que nadie.- Se fueron.
-¿Y ahora qué, Tom?
-Bueno, Jenni no creo que llegue hasta más tarde. No quiere verme, así que...
-¿Le dijiste?
-Le dije que ya tenía a alguien especial en mi vida y me dijo que, en ese caso, no quería meterce.- suspiré aliviado. -¿Temes que se dé cuenta de nosotros?
-Es que me imagino que será un shock tremendo el enterarce que su hermano es...
-¡Hey! No creo que lo vaya a tomar tan mal.- me besó delicadamente en los labios. -Verás que se alegrará por nosotros.
-Eso espero.- bostecé. Quizás uno de mis mayores defectos o malos hábitos era dormir todo el tiempo; ser perezoso. Ni todo el tiempo que estuve en el hospital "descansando" me había bastado para dormir bien.
-Vayamos a la cama, ¿si?
-Apenas son las cuatro de la tarde.- tallé mis ojos, tratando de no verme somnoliento. -Mejor veamos una película.- fuimos a la sala. Tom sacó de una caja algunas peliculas.
Puso una de terror. Se sentó junto a mí, rodeándome con uno de sus brazos. -Tom...
-No me digas que te ha dado miedo.- sonrrió.
-No es eso, tonto. Tiene que ver contigo y tu "trabajo".- desvió la mirada de la tele a mí. -Si él me sigue amenzando... tendrás que seguir en eso.
-Sí.
-¿No hay manera de salir?
-La única manera sería matándolo.
-¿Y por qué no...?
-Alguien ocuparía su lugar y sería lo mismo... o peor. Ésto es un cuento sin fin, Bill. Cuando te enredas en ésto, muy difícilmente puedes salir.
-Encontraré la manera de sacarte de éso y podremos ser felices.
-¿Sacarme de ésto?- rió. -¿En serio?
-No te rías. Tú me has salvado...
-Estuviste a punto de morir por mí causa.
-...me trajiste de regreso. Me salvaste de cierta manera... ahora me toca salvarte a tí. Ya veré cómo hacerlo.- me abrazó y besó mi frente.
Alcé el rostro, para besarlo. Poco a poco mis manos se colocaron alrededor de su cuello. -La última vez que estuviste en el hospital fue lo mismo.
-¿Quién ha dicho que será lo mismo?
-Lo dicen tus besos.- elevó mi cuerpo, colocándolo encima de él, sosteniéndome por la cadera. -¿Tienes energía para ésto?
-Es para lo único que la he guardado.- sonreímos pícaramente. -Tengo que disfrutarte al máximo ahora que eres mío.
-¿Tuyo?
-Mío... para siempre.- nos besamos, mientras me movía de adelante hacia atrás, rozándo nuestros miembros por encima de la ropa. -¿Verdad?- fui bajando por su cuello, esperando su respuesta.
-Sabes que sí... por lo menos hasta que algo nos separe definitivamente.- Sus manos tomaron mi cara y la fijaron al frente de su mirada. -Pero me aseguraré que eso no pase. Tú llevas mis marcas en tus muñecas; yo llevo tu nombre en mi alma... supongo que eso es suficiente para pertenecernos el uno al otro.- le sonreí dulcemente... o tontamente, diría. -¿No sería mejor que me dieras un regalo como éste en dos días?
-Tómalo como tu regalo adelantado.- Las lenguas chocaban entre sí, profundizando el beso.
Bajé mis manos a su entrepierna, desabrochando su pantalón; haciendo lo mismo con el mío.. Me puse de pie un momeento, para deshacerme de mis prendas y sentarme en su miembro de un golpe; rodeando su cuello con mis manos.
Tomó uno de mis brazos y lo observó con cuidado. -No me gustan.- aún con sus gemidos y lo bien que la estábamos pasando, no podía dejar de pensar en eso.
-Ya te dije que las cubriré...- Me safé de entre sus dedos, aferrándome a su cuello de nuevo. -Mmm... Tom... extrañaba ésto...
-¿Y crees que... ah... yo no?
Subía y bajaba con rapidez, estallando en gritos; dejando que su nombre saliera de mis labios entre gmidos.
Me detuve en cuanto sentí que se corría; aferró sus manos a mi cadera, mientras mi cabeza se hacía hacia atrás, empapada en sudor, al igual que la suya.
-Me evndría bien un regalo igual el día de mi cumpleaños.- dijo sonriente Tom.
No me aparté de él. Me quedé sobre su cuerpo, dejandp caer mi cabeza sobre su pecho. -Quiero estar así siempre, Tom.
-¿Te quedan energías para hacerlo siempre?
-Idiota. Quiero decir así de cerca de tu corazón.- puso su mano sobre mi cabeza.
-Niño tonto: tú ya vives en mi corazón.- sonreí.
-Dentro de dos días será nuestro cumpleaños.
-No me lo recuerdes, ¿quieres?
-¿Por qué?
-¿Sabes cuántos "feliz cumpleaños" he escuchado en mi vida?- negué.
-Uno. Es muy doloroso recordarlo.
-¿Con tu familia?
-Con la chica que había amado; con la que estaba a punto de escapar del mundo que conocía...- sus palabras me dolieron. Eso significaba que yo no era en verdad alguien que quisiera de manera especial... me hicieron dudar de él de nuevo. -..de la persona que alejaron de mi vida demasiado pronto.
-¿Qué pasó?
-La mataron.- la sangre se heló en mis venas. -Esa fecha no significa nada para mí: no hay felicidad ni ansias por el 1 de septiembre. Sólo dolor... un amargo dolor...- suspiró. -Un día lluvioso llegó con un pequeño pastel... ella misma lo preparó. Por primera vez en mi vida savía lo que significaba una felicitación... y al salir de casa, ¡bam! una bala le atravezó el pecho. Jamás supe quien fue o por qué terminó así, pero es doloroso... aún duele la herida cuando la presionas lo suficiente.
-¿Cómo se llamaba?- sabía que no debía preguntar. No me correspondía a mí abrir una herida así.
-Daniela. Tenía un año menos que yo...- le ví a los ojos: estaba triste. No lo suficiente para llorar, pero sí para opacar su mirada un poco. -La mataron por tratar de iluminar mi vida. La perdí para siempre... y creí jamás encontrar a alguien más... hasta que te conocí.
-¿Encotraste algo de ella en mí?
-No se parecen en nada. Tú eres más... lindo.- sonrió. -Estoy contigo no porque me recuerdes a ella, sino por que eres diferente: en verdad te he llegado a tomar cariño.- acarició mi rostro. -Te amo.
Todas las dudas que me surgieron en el instante, desaparecieron con esas simples dos palabras. Podía tragarme todo lo que dijera sin detenerme a pensar con que me dijera eso una sola vez más. -No quiero que me aparten de mi amor... No sería justo que terminara con el ángel de mi infierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario