sábado, 19 de febrero de 2011

¡Listo!

(Tom)

-¡Listo!- había sufrido un tercer paro cardiaco al cabo de unos minutos de haber realizado la transfución. Afortunadamente fueron rápidos y lograron reanimarlo. La esperanza de que despertara se mantenía con vida.
-¿Fue a causa de mi sangre?
-Fue causa de la debilidad que se ha apoderado de él, Tom.- Winckler se mostraba paciente, sereno y sobre todo, bueno conmigo. Qué lástima que todo lo que yo era frente a él era sólo una pantalla. -Verás que despertará pronto. Los pronósticos señalan que se repondrá.
Me quedé parado, viéndolo fijamente, sin prestar atención al doctor. Jenni acababa de regresar. Ni siquiera me saludó; sólo me vió un par de segundos y se sentó al lado de su madre, abrazándola.
Simone desde que despertó seguía sin quitarme la vista de encima. No era que me incomodara, sólo me hacía cuestionarme del por qué lo hacía.
-Will, tenemos qué hablar.- le escuché llamar a Winckler. -Hay algo en lo que me gustaría que me ayudaras...
-¿Joven Trumper?- Una de las enfermeras que rodeaban a Bill, salió del cuartillo.
-¿Sí?
-Ya está estable. ¿Quiere pasar a verlo?- No dí respuesta. Pasé a la habitación, casi empujándola a un lado.
Me situé a un lado de él. La máquina no dejaba de pitar con cada nuevo latido de su corazón.
Coloqué las manos sobre  la cama,  pidiéndole una vez más que despertara. -Por favor, prometo no liarme con nadie más, en serio.- La máquina seguía inundando la habitación con su agudo pitido. -Prometo que no volverá a pasar nada...- bajé la mirada. -...que todo será aburrido y "normal", para que nada malo pase.- Apreté la sábana entre mis manos. -Juro que nada pasará ya...- sentí un ligero movimiento en la cama. Enfoqué la mirada en su rostro: sus ojos estaban entreabiertos. -¡Bill, despertaste!- No hablaba; sólo movía los ojos tratando de verme con claridad. -Bill... ¡Demonios, Bill! Me tenías preocupado... Creí que no despertarías.- Tomó aire... supongo que para responderme, pero no pudo ni siquiera abrir los labios. -Ni siquiera lo intentes, niño.- dije sonriendo. -No quiero que te hagas más daño.- Pasé la mano por su frente.
No podía hablar o moverse mucho, pero me daba a entender todo con su débil mirada. -Lo sé... lo siento. En verdad  lo siento... no pensé... sabes que no pienso muy claro.- Me pareció que una lágrima salía de sus ojos. -No llores, chico. Prometo que ya nada de ésto pasará. Juro que ya no me liaré con nadie, en serio.- acaricié su mejilla. -Será mejor que le avise al doctor y a tu familia, ¿si?- intentío asentir con la cabeza. -Tu madre se a quedado aquí todo el tiempo... ella y Jenni han encontrado fortaleza en la esperanza de que sobrevivirías... aunque sé que por dentro se estaban muriendo contigo.- Deposité un beso sobre su frente y salí de la habitación, regresando la mirada miles de veces a él.
-¿Segura, Simone?- afuera, Winckler y la madre de ill seguían conversando.
-Tengo mis sospechas. Por favor, Will, sólo eso te pido.
-¿Estás conciente que los analisis tardarán algún tiempo?
-Lo que tengan que tardar... sólo te pido que me los entregues en cuanto estén.
-Perdonen la interrumpción...- me acerqué y dejaron de hablar. -...pero hay alguien allá adentro que quiere verlas.-los ojos de Simone brillaron un poco. Tomó a su hija de la mano y entraron. Yo le seguí por detrás.
Acariciaban la cabeza de mi chico, alegres y llorando de alegría la verle repuesto. Él las miraba unos segundos y volvía la mirada a mí. Le sonreía, intentando hacerlo sonreir conmigo, pero no conseguí nada más que sequedara con la mirada clavada en mí.
-Aún está débil, pero verás que en unos días ya podrá moverce y hablar. Ahora hay que dejarlo escansar.
-Está bien. ¿Cree que pueda quedarme con él? Para que su madre pueda ir a descansar.
-Claro. Ahora ya está mucho mejor.- Me respondió con una sonrisa.
Me quedé a un lado de Jenni y Simone unos minutos, hasta que les dije que teníamos dejarlo descansar. Su madre se resistía a irse... y no sé cómo fue que el doc la convenció de retirarce.
La noche cayó sobre el lugar. Logré que me dejaran quedarme en el cuartillo, en una silla a un lado de él; haciéndole mil promesas y tocando delicadamente su mano y su rostro, como si temira romperlo o lastimarlo más.
El sueño me venció, quedándome recostado en la cama.... soñando con la vez en que me convenció de contarle acerca de mí; de las veces que le prometí cuidarlo...
-Tom.- una débil voz y un roce en mi cabeza me hicieron despertar. -Tom...
-¿Bill?- su mano pasó por mi rostro de manera torpe... era tan bueno sentir su tacto de nuevo... -¡Bill! Cielos... Bill...- me contuve a estrecharlo contra mi pecho. -¿En verdad eres tú? ¿No es un sueño?
-¿Estoy... muerto?- le costó trabajo, pero logró decir más de una palabra. Eso ya era un avance.
-No. Ni siquiera imagines que lo estás... Ésto... es real, Bill. Estás aquí, de nuevo, conmigo.- sonreí. -Estuviste apunto de... pero no pasó eso, afortunadamente. Nos has tenido sufriendo a todos.
-Tom, tú...  yo...
-Fuiste el más idiota del mundo al cometer una tontería así. Pero sé que has sido uno desde que me conociste; que fue por mí que lo hiciste... y me siento tan mal. El que debería estar al borde de la muerte debería ser yo... no tú.- su mano se posó sobre la mía.
-No prometas cosas... que no... vas a... cumplir.- sonrió.
-Ya no hables, tonto. Descansa.
-Te amo.- dijo en un último esfuerzo, cerrando los ojos para dormir, dándome la seguridad de que despertaría en unas horas más y todo volvería a ser como antes... sin los problemas ni nada de eso.


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