sábado, 5 de febrero de 2011

Recuperación

(Tom)

-Bill...- Los golpes lo habían mantenido inconciente por un día completo. Nada que lo alejara por completo de mí, pero sí me alarmaba un poco que no reaccionara. -...Despierta.
Lo había llevado a casa de mi hermano después de haberlo sacado de esa fábrica en ruinas. Llamé a Michel... y el muy maldito llamó, a su vez, a Marcus. Menos mal que se le ocurrió llevar a un médico, quien dijo que él estaría bien siempre y cuando se mantuviera en reposo.
-¿Se puede saber por qué lo tienes en tu casa... en tu habitación, chico?
-Es alguien importante, para Matt y para mí.- le dije sin voltear a verlo. Prefería quedarme sentado al lado de Bill, esperando que despertara.
-No es bueno encariñarce con alguien, lo sabes.
-Déjame en paz, Marc. Yo sé lo que hago.- rodeó la cama y se situó en la cabecera, no dándome opción de ignorarlo.
-Mattew llamó hace un rato: el dinero ya está depositado en tu cuenta. Quedó satisfecho por el trabajo.
-Se me escapó uno.- dije entre dientes. -El trabajo no está completo.
-Hey, te pagaron bastante bien por liquidar sólo a uno. el resto lo hiciste gratis. Si uno escapó, no es tu culpa... ni debería preocuparte:el trabajo está completo.
-No. Escapó uno.- repetí. -Aún no está listo.
-Como digas.- dió media vuelta. -Puedes disponer del dinero cuando quieras.- Se fue.
-Vamos, Bill, despierta.
-Mmm...- Coemenzó a moverce. Inmediatamente me acerqué más a él.
-Bill.- Abrió los ojos despacio, moviéndolos a todos lados y quejándoce cuando giró la cabeza para verme. -No te muevas mucho.
-¿Tom?
-El mismo.
-¿Qué pasó?
-Idiota: te dije que no fueras. ¿Es que siempre haces lo contrario a lo que te dicen?
-Lo siento. En verdad creí que...
-Sólo querían hablar.- estaba enfadado por haberme desobedecido y a la vez, aliviado de que hubiera despertado. Suspiré. -No te preocupes: ya pasó todo.
-¿Eras tú?
-¿Y quién más? Si no hubiera llegado a tiempo, quién sabe lo que te hubiera pasado.
-Quizás hubiera aceptado lo que Ronald me proponía y no me hubiera lastimado tanto.- cerró los ojos con fuerza.
-¿Qué te propuso?- pasó saliva.Abrió los ojos e hizo un intento de sonrisa. -Nada. Olvídalo.- Intentó enderezarce.
-No lo hagas o te lastimarás más.- me puse de pie. -Ahora no sólo tendré que cuidarte cuando estés fuera de casa sino también de tí mismo.- sonrió.
-¿Mi hermana?
-Llamó hace un rato. Tuve que decirle que su querido hermano estaba conmigo desde ayer; que no se preocupara y que estaba bien. Me creyó y no hizo preguntas. Vendrá más al rato, así que si no quieres que se de cuenta de tus heridas, trata de aparentar lo mejor que puedas, ¿de acuerdo? No quiero que se preocupe.
Le ayudé a sentarce. Me preguntó qué había pasado. -Terminé de hablar con Matt y cuando llegué a casa y no te encontré, pensé que habrías ido. Ya sabía que ibas a cometer una estudpidez. SAlí a buscarte y cuando llegué, estabas tirado en el piso con todos esos tipos golpeándote y "ellas" disfrutando del espectáculo. Me dió coraje y no atiné más que a sacar mi arma y...
-¿Terminaste con todos?- me sorprendió un poco. Pensé que me pediría que no siguiera.
-Escapó uno.
-¿Cómo era?
-De estatura media; castaño... algo delgaducho.
-Louis. No debes preocuparte por él.No es muy listo.
-Igual que tú.- reí. A él creo que no le hizo mucha gracia. -¿Esntonces no es de cuidado?
-Para nada. Mmm... ¿hasta cuándo dejará de dolerme?- se tocó el cuerpo.
-El doc dijo que te recuperarías pronto si guardabas reposo y te mantenías quieto. Así que supongo que las grabaciones tendrán que esperar.
Suspiró. -¿Y los chicos?
-Les llamé ayer. Vendrán pronto.
Parecía que se había quedado más tranquilo. Echó la cabeza hacia atrás. Yo no me aparté de él hasta que los chicos llegaron.
Se la pasaron tratando de reanimar a Bill, que, aunque tranquilo, se le notaba un poco decaído.
Georg le contaba algunos chistes que no eran muy buenos y creo que él solo reía por compromiso; Gustav se la pasaba mirándome de reojo, como vigilándome.
Ceci y mi hermano no se habían aparecido en largo rato. En parte estaba bien: así no me darían ganas de matarla cuando la viera; pero Andreas me preocupaba: ni una llamada. Maldito.
-Lo lamento, chicos.- dijo por fin. -Por mi culpa las grabaciones se retrazarán.- puso cara triste.
-No te preocupes: las grabaciones pueden esperar. Lo que importa es que te repongas pronto.- Gustav se retiraba, diciendo que tenía cosas qué hacer. Georg aún se quedó un rato más, hasta que oscureció por completo, justo cuando Jenni iba entrando a la habitación y se lanzaba a los brazos de Bill. Él trató d eno quejarce.
-Cuídalo bien, Tom. Sé un buen enfermero y no dejes que se desespere.- el chico castaño sonrió al decírmelo. Lo despedí con una sonrisa.
-¿Pero por qué no me dijiste que iban a irse de fiesta?- La chica hizo pucheros. Se veía tan dulce... -Yo quería ir.
-Nena, ya te diremos, ¿si?- me acerqué y pasé la mano por su mejilla, sintiendo cómo se estremecía.
-¿Se quedará mucho tiempo?
-Sólo unos días.
-¿Puedo quedarme contigo yo también?- se veía tan linda, que no supe decir que no.
Me abrazó. Bill sólo nos miraba atento. Creo que le daban celos aún o temía que le hiciera algo a su pequeña hermana. -Tomi: Nani te estuvo buscando todo el día.
-¿Se puede saber para qué?- preguntó él.
-Dijo que necesitaba verlo.
-Hablaré mañana con ella. Ahora serámejor que vayamos a dormir. Te quedarás en la habitación de la otra ves, ¿sí?- aceptó sin decir nada.
La acompañé asu cuarto. Regresé con Bill y me acosté a su lado unos minutos. -¿Te quedarás conmigo esta noche?
-No me he separado de tí.- volteé a verlo. él sonrío. -Pero dado que tenemos visita, creo que será mejor que pasara la noche en la sala, como la vez anterior.- asintió. -¿Te molesta que abrace a tu hermana?
-No. Le agradas, te agrada. Me da gusto por ustedes que se lleven bien.
-Será fácil cuando le digamos lo de nosotros.- no dijo nada.
Se llegaron las 2 de lamadrugada cuando por fin habló. -Será mejor que te vayas a dormir.- sin borrar nuestras sonrisas, nos despedimos con un delicado beso en los labios.
Bajéa oscuras. Me tropecéun par de veces antes de llegar al sofá. Me tiré en él, cerrando los ojos, cuando escuché una voza mis espaldas.
-Tomi.- Se colocó detrás de mí; inclinándoce en mi oído y poniendo sus manos temblorosas a mis costados. -Tomi, ¿estás dormido?

1 comentario: