miércoles, 16 de febrero de 2011

Emergencias

(Tom)

-Maldición, maldición, maldición, maldición, maldición... ¡Bill, reacciona!- estaba en el piso de su habitación, con las manos estiradas; desangrándoce... y unas tres botellas de licor a su lado.
Lo tomé entre mis brazos y bajé a prisa las escaleras, llevándolo de nueva cuenta al hospital; abriéndome paso entre la multitud de doctores, enfermeras y pacientes. -¡Ayuda!- Un par de doctores se acercaron de inmediato.
-¡Traigan una camilla!- Uno de ellos me lo quitó abruptamente. Intenté ir detrás, pero las enfermeras me lo impedían Lo máximo que pude acompañarlos fue hasta la habitación, quedándome fuera, con la vista clavada en la puerta y las manos aún temblando a mis costados.
-Será mejor que vaya a casa a cambiarce, joven Trumper.- el doctor que la vez pasada había estado a cargo del estado de Bill me habló por la espalda.
Miré mis manos y mi playera: estaban llenas de sangre... de su sangre que se había derramado por mis estupideces. -Quizás después. Ahora no quiero separarme de él.
-Así que su amigo está de nuevo aquí... parece que es grave.- se colocó más cerca de mí. -¿Se puede saber qué pasó ahora?
-Intentó quitarce la vida.- respondí con la vista baja.
-Heridas con abjeto punzo cortante, parece.
-Agréguele que se bebió tres botellas de licor de golpe, creo.
-Una desilución amorosa, ¿no?
-¿Cómo lo sabe?
-Es lo más común entre los chicos. Debe amarla con locura para haber querido quitarce la vida.
-No tiene idea...
-Será mejor que llame a su hermana y esperar a que le den noticias. Si lo quiere, trataré de involucrarme en ésto, pero debe prometer que avisará a su madre también.
-Jenni le dijo que...
-No creerá que en serio me hizo creer que son sólo ellos dos.- no respondí. -Conozco a su madre muy bien: yo la atendí cuando su esposo la maltrataba... debiera haber visto lo graves que llegaban.
-¿Llegaban?
-Ella y el pequeño Bill. Jamás creí que lo volvería a ver de nuevo. A cambiado tanto que no lo reconocí hasta que me dijo su nombre.- las cosas que me decían, del sufrimiento... de la vida tan complicada de Bill... jamás creí encontrarme de frente con quien me pudiera decir eso. Era mi oportunidad para saber de sus sufrimientos; tomar nombres e ir a hacerlos pagar, para terminar con le mayor idiota que lo ha hecho sufrir: yo.
-¿Qué tan grave era su situación?- me vió con curiosidad.
-¿Para qué quiere saber?
-Muchas personas me han dicho que su vida está demasiado enredada y es complicada. Quiero saber qué tanto hay de cierto en eso.
-Tomando en cuenta que eres su amigo... el único sincero y bueno con él fuera de los otros dos chicos, supongo que puedo decirte sin problemas.- sus palabras me hicieron daño. "Sincero y que ha sido bueno con él..." No. Sólo soy un maldito monstruo que llegó a arruinarle la vida. -Desde su primer matrimonio simone sufrió tanto maltrato físico como psicológico: no salía de casa nunca, sólo para asisitir a un pequeño consultorio que yo acababa de abrir a unas casas de la suya y siempre llegaba con heridas de todo tipo... pobre, vivía el infierno en su propia casa. Siempre le dije que sería mejor dejarlo, pero no hacía caso: le tenía demasiado miedo... y fue mayor al saberse embarazada.
-Bill me dijo que tenía un hermano.
-Sí. Fueron gemelos... eran lindos, se parecían un poco a su madre...
-Pero uno no sobrevivió.
-¿Quién te ha dicho eso?
-Bill. Una noche le preguntó a su madre de eso y le contó que su hermano falleció al nacer.
-Pues déjeme decirle, joven Trumper, que eso es mentira.- La sangre comenzó a detenerce en mis venas. -El pequeño no murió al nacer. Desapareció de los cuneros ni bien vió la luz. La pobre Simone no pudo verlo... quizás su esposo le dijo eso.
-Entonces su hermano está vivo.
-Es una posibilidad.
-¿Qué pasó con ellos después?
-Regresaron a casa y fueron víctimas de violencia... en una ocación, Bill llegó con heridas en la espalda demasiado graves y jamás supe con exactitud el arma que su "padre" había utilizado.
-¿Dónde está él?
-Si lo buscarás para hacerle pagar lo pasado, no hace falta: murió dos años después que se separaron.- colocó su mano en mi hombro. -Él ya debe estar en el infierno, pagando sus crímenes. Ya no vale la pena preocuparce por él. Preocúpate por Bill y su hermana, necesitan alguien que sea su ángel para que no se pierdan y permanezcan juntos ante la adversidad.
-Yo no puedo ser su ángel... sólo les traigo problemas.
-Ellos no estarían cerca de tí por nada: tienen un sentido excepcional para diferenciar a las personas buenas de las malas... aunque Bill tiene un imán para los problemas y los buscapleitos, su corazón sabe de quién fiarce y de quién no.
"No sabe de lo que habla. No soy alguien en quien sepueda confiar; no soy el guía que ellos necesitan... soy sólo un maldito monstruo que los ha separado y ha aparecido sólo a hacer de sus vidas un sufrimiento sin fin." dije para mis adentros, apretando los puños.
Uno de los doctores salió de la habitación. -Doctor Winkler...
-Permíteme un momento, Tom.- me dejó, pidiéndole que hiciera lo posible por hacerlo despertar.
Me paseé por el pasillo, dando vueltas... tratando de calmarme diciéndome que todo iba a estar mejor.
-Será mejor que llames a su familia.- la cara del doctor Winkler se asomó unos segundos y volvió a esconderce en el cuarto.
Marqué el número de Jenni. -Hola, nena. Sí, ya sé que no está... escucha, tienes que venir al hospital... no soy yo, es tu hermano. ¿Pelea? No, esta vez es otra cosa... ¿en serio? Entonces será mejor que vengan las dos juntas. Está bien, pero de prisa.- colgué. Miré atentamente mis manos, teñidas de un hermoso color carmín... en mi vida de sicario había visto miles de veces la sangre de cerca; sintiéndo cómo bañaba mi cuerpo y me era placentero, pero ahora... su sangre tenía el color más hermoso que jamás había visto y me lastimaba... algo dentro de mí me hería; sentía cómo me quemaba... ¿Por qué?
Simone y Jenni aparecieron unas horas después. Al verme manchado de sangre, se alarmaron. -¡¿Pero qué ha pasado?! ¿Dónde está mi niño?
-Simone, por favor, cálmate, ¿si?
-Tom, estás... ¿qué pasó? ¿Dónde está mi hermano?
-Él está ahí dentro.- mi voz se quebraba... ¿por qué no podía actuar como siempre para que no se dieran cuenta que me dolia?
-¿Qué pasó, Tom?- su madre aguantaba el llanto. -Dímelo...
-Estaba en casa y... fui a buscarlo. Me tenía preocupado y necesitaba hablar con él, pero... en su cuarto... él...
-¡¿Qué pasó?!
-Intentó quitarce la vida.- dije de golpe. Ellas palidecieron.
-Eso no es cierto...- la vista de Simone se ensombreció. -... mi niño... no.
-¿Ve ésto? Es suya.- extendí mis manos, para que viera la sangre. -Intentó matarce. Se cortó las venas.
-Pero, él está bien, ¿verdad?- las lágrimas se habían atorado en la garganta de la chica.
-No sé.
Winkler salió dela habitación. -¡Will! Dime por favor que Bill está bien.- Simone se lanzó al frente.
-Está demasiado grave, Simone. Le hemos hecho un lavado de estómago: tenía un cocktail de pastillas de todo tipo y lo que dijiste era cierto, Tom: bebió demasiado alochol.- los tres nos quedamos callados. -Intenó quitarce la vida cortándoce las venas... sino hubieras aparecido quizás ya hubiera muerto. Unos segundos más y ya no estaría aquí.
-Pero él estará bien, ¿verdad?
-Está demasiado débil. Por su estado, quizás sobreviva, pero...- el ajetreo dentro del cuarto era perceptible desde fuera. Una enfermera salió de nuevo por él.
-¿Qué pasa?
-Paro cardiaco.- sus palabras nos helaron la sangre. Se internó de nuevo en el cuartillo; la madre de los chicos se desplomó en una de las sillas del pasillo; Jenni se echó a llorar ahí parada y yo... yo me quedé petrificado en mi lugar.
Estaba ahí por mi culpa... estaba a punto de morir por mi causa... ¿qué podía hacer? Quizás mi muerte le devolvería la vida.
-Necesita una transfución de sangre con urgencia, pero en su estado no sabemos si soporte.- Escuché con atención la plática detrás de la puerta.
Ignorando el dolor de ellas, irrumpí en la habitación; varias enfermeras me pidieron que desalojara, pero no hice caso. -Si necesitan sangre para dársela, tomen la mía.
-No sabemos si sea compatible...
-¡Sólo tómenla y désenla! Abran mi corazón y désenla toda... quiero que viva...
-No es así de fácil, Tom.
-¡Sólo tómenla! ¡Vacíen mis venas y sálvenlo, carajo! - todos se me quedaron viendo, mientras intentaba ver a Bill detrás de ellos.
-Está bien, hagamos los exámenes necesarios pronto.- dijeron por fin.
Uno de ellos salió por el equipo necesario, dejándome un espacio para verlo. Ahí estaba, recostado, con un sin fin de artefactos conectados al cuerpo y sondas y miles de cosas a su alrededor.
-Por aquí.- me llevaron de nuevo al pasillo. Ahí, frente a su madre, tomaron la muestra necesaria.
-¿Qué haces?
-Salvaré a tu hijo.- me sonrió, dejando libre  una lágrima. -En verdad quiero que viva... él lo merece, yo no. Si muriendo puedo salvarlo, moriré sin pensarlo.
-Gracias. Eres un gran chico.
-No lo soy, Simone. Si me conocieras, verías que soy el demonio en persona.
-Un demonio no sacrifica la vida para salvar a alguien.
-Pero destruye miles de almas... incluyendo de la persona que quiere.
-Tú no hjarías eso.- si supiera que fue por mi culpa que Bill estaba hí, ella misma me hubiera matado ya.
La enfermera se alejó con la muestra. Me acerqué a Jenni y la abracé. Simone, por alguna razón, comenzó a hablar de su hijo. -¿Sabes? En un par de semanas será su cumpleaños número 20... y aún es mi niño; aún sigue siendo ese bebé indefenso ques e convirtió en mi razón de salir del infernal matrimonio en el que vivía. 20 años ya desde que lo tuve entre mis brazos...- las lágrimas caían silenciosas por su rostro. -...no quiero que pase su cumpleaños en el hospital, conectado a miles de aparatos...
-Mi cumpleaños también será en un par de semanas más.- dije sin verla. -Creo que compartimos más que el gusto por la música.
-¿En verdad?
-1 de septiembre. Hace años que no lo festejo... sería lindo festejarlo con las personas que se han convertido en mi familia.- sus ojos se centraron en mi rostro, quedándoce callada unos minutos.
-¿Has dicho 1 de septiembre?- asentí.
-Es el mismo día del cumple de mi hermano.- Jenni estaba distraída sobre mi pecho. -Qué casualidad.
-¿Cómo que hace años que no lo festejas? ¿Tus padres no hacen nada ese día?
-No creo que a ellos les importe el día en que nació el hijo de desconocidos que abandonaron y ellos adoptaron por obligación.
-¿Qué?
-Tom es adoptado, mamá.
-¿Cómo lo sabes, linda?
-Las chicas me lo dijeron.- Simone no despegaba la vista de mí.
Dentro de la habitación, se volvió a escuchar el ajetreo por espacio de unas horas.
-Hay algo que tienen que saber...- Winkler salió del cuartillo. -...puede que Bill no sobreviva antes de la transfución. Ya ha pasado por un par de paros cardiacos y está a punto de pasar por uno respiratorio. No sabemos si pase esta noche. Lo siento.

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