lunes, 14 de febrero de 2011

Engaños

 (Bill)

Despertamos con los toques de Jenni en la puerta. -¡Tom! ¡Arriba, ya es tarde!
-Cinco minutos más...- se movió perezosamente, rodeándome mejor con sus brazos.
-¡Tom! ¡Los de la mudanza!
-¡Ahora no, nena!- me giré a verlo: tenía la frente arrugada, molesto. -Cinco minutos más... sólo cinco minutos...- sonreí el verlo así.
-¡¡¡TOOOOOOOOOOOOOM!!!
-¡¡¡AH!!!- se puso de pie en cuanto gritó su nombre. -Mierda... maldición... ¿qué tu hermana acostumbra despertar así a las personas?
-Tienes suerte que no haya podido abrir la puerta: ya estuviera brincando encima de tí y tal vez hasta hubiera comenzado una guerra de almohadas.- me giré por completo a verlo, tapando mi cuerpo con las sábanas; viendo cómo se vestía con un poco de enojo. -Además tiene razón: ya es tarde.
-A penas son las dos.
-¿Para tí qué es tarde y qué es temprano?
-Siempre es temprano para mí.- se acercó; me dió los buenos días, besando mi frente y antes de salir, jaló las cobijas, descubriéndome por completo. -¡Tom!- sonrió pícaramente. Yo le correspondí.
Se dió la vuelta y atendió a mi hermana, a quien pude escucharle preguntar por mí. -Me parece que ha salido temprano: no está en su cuarto.
-Entonces regresará pronto.- y bajaron las escaleras.
Me estiré en la cama; paseé la vista por toda la habitación, admirándola... toavía sin creer por completo que estaba con Tom, compartiendo casa... nuestra casa.
Me levanté y fui directamente al baño. Al verme desnudo frente al espejo, recordé que, con lo idiota que soy, no tenía ropa. Toda ella estaba en casa de mamá.
Mojé un poco mi cara para terminar de despertar; salí y busqué un poco de ropa de Tom. Entré de nuevo para asearme.
Su ropa me quedaba como auténtica carpa de circo... ¿cómo es que le gustaba andar vestido así siempre?
Me acerqué a la ventana: viendo el hermozo patio que teníamos y el sol brillar en lo alto.
Volví a la cama; me recosté y puse los brazos en alto. De pronto Jenni entró en la habitación. Se quedó parada en la entrada, sin decir nada, mientras me enderazaba a prisa, tratando de explicarle. -Jenni, yo... am...
-Pensé que habías salido.
-Yo...
-Déjame adivinar: dejaste toda tu ropa.
-Sí.
-Es una suerte que Tom sea tan lindo como para prestarte la suya. Si necesitabas ropa, debiste pedírmela.
-Yo no uso ropa de mujer...
-Eso no, tonto.- salió un momento y regresó con una maleta. -Te traje un poco ayer, pero se me olvidó dártela.- sonrió. -Cambiate. Te ves gracioso así.- se dió media vuelta. -Ahora te dejo cambiar en paz: bajaré a ayudarle a Tomi con las cosas.- y se fue sin más.
Para mi fortuna, Jenni aún era muy inocente en ciertos aspectos y aunque lo negara, aún era una niña.
Me quedé un par de minutos más con la ropa de él, hasta que escuché que alguien subía las escaleras. Me apresuré a quitármela y ponerme la mía. Justo cuando abrochaba mis pantalones, Tom entró. -Creí que volverías a dormir.
-No puedo si no estás conmigo.- sonrió.
-Escucha, lo que te dije ayer... no podrá ser. Nani acaba de llamarme y...
-No te preocupes...- dije sonriente. -...si tienes que ir, ve. No hay problema. Con lo de anoche quedé bien.- tomó mi rostro entre sus manos y me besó.
-Nos vemos al rato. ¿Puedes hacerte cargo de los muebles?
-Claro, no será difícil.
-Por cierto: Abii acaba de llegar por tu hermana. Creo que tienen cosas del colegio pendientes.
-Está bien.- Se fue.
Bajé a "supervisar" que las cosas estuvieran en buenas condiciones, firmar y despedir a los chicos. Puse mis manos en la cintura, viendo todos esos muebles y cajas apiladas en la sala. -¿Y decías que eran pocos los que faltaban?
Poco a poco fui acomodando los muebels donde creí que se veían mejor: subiendo y bajando las escaleras decenas de veces con los que podía y con los que no... sólo los movía un poco para poder seuir con lo demás.
Abrí las cajas: dentro no había más que libros (y eso que había creído que Tom sólo veía pornografía); un par de fotografías; sobres sellados y más cajas... cajas dentro de otras cajas. Qué curiosa forma de empacar...
-¡Hola! ¿Hay alguien?- la voz de Gustav me hizo dejar de lado las cosas e ir a la entrada. Iba con esa chica que conoció en la fiesta y con Geo.
-¡Hola, chicos! Pasen.- saludé a la chica con un beso en la mejilla. -reí que Tom les había dicho que...
-¿Y dejarlos con todo el trabajo?- En cuanto entró, Geo se quitó la chaqueta y pasó directamente a la sala. -¡Pero mira nada más cuánta cosa! ¿Y esperan terminar hoy?
-Espero hacerlo.- Gus y su "amiga" me siguieron a su lado. -Tom y Jenni no están.
-Se supone que también es su casa...
-Ya deja de quejarte de él, Gus, mejor ven y ayudémosle al pequeño Bill.- sonreí. Ufhaa le ayudó sin decir nada, lo que obligó a Gus a cerrar la boca y ayudarnos también.
Movieron el librero al fondo, donde estaba el estudio... y por poco se les cae un par de veces. -¡Cuidado, chicos!
-Tranquilo, Bill, verás que no le pasará nada a tu querido librero.
-Eres un idiota, Georg, no me preocupa el librero...
-A mí sí: ¿te imaginas si Tom se entera que lo hemos dejado caer? Tal vez nos mate.- aunque lo djo en broma y reía al igual que Gustav, me dieron escalofríos. Ufhaa se quedó seria... seguramente sabía algo de Tom.
-¿Te ayudamos a ponerlos en su lugar?- preguntó Gus señalando los libros, mientras Geo los hojeaba.
-Si no es demasiado.- dije sonriendo. Ufhaa se acercó y me tomó del brazo, separándome de ellos.
-Nathaly me dijo que sabes lo de Tom.
-No sabía que fueras su "amiga".- dije safándome de su agarre.
-No es mi amiga.- recalcó. -Me lo dijo... no sé por qué, pero me lo dijo. Tienes que tener cuidado, Bill.
-Él no me lastimaría... nunca.
-Hay más formas de lastimar a parte de la física, lo sabes mejor que nadie.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Sólo ándate con cuidado... y será mejor que le digas a los chios de lo que tienes con Tom.- regresó al lado de Gus en el estudio, dejánome en la sala, pensando y con la duda y la curiosidad entrando en mí.
-¿Dónde está Tom?- preguntó Geo a gritos.
-Dijo que estaría con Nani... que tenía que hablar con ella.
-Apuesto lo que quieras que su "plática" es de lo más interesante.- rió.
-¿Qué?
-Ya sabes: él vive por y para el sexo...- tenía razón. ¿Quién me aseguraba que en verdad estaba sólo hablando con ella después de haber dicho que se "divertían" en el colegio?
-Ahora vuelvo.- dije saliendo de casa, ignorando sus preguntas. Caminé en dirección a casa de Andreas... Nani jamás había dado su dirección a nadie, así que Tom debía haberla llevado ahí.
Abrí la puerta despacio. En el interior se escuchaban lejanos susurros... caminé hasta la cocina. Nada. Los murmullos debían venir de las habitaciones.
Subí tratando de no hacer ruido. A la entrada de la habitación de Andreas, estaba la playera de Tom... junto con la blusa de Nani.
Al tomar la perilla, mi corazón se aceleró, al tiempo que una vocecilla me decía que no entrara. Entreabrí la puerta... y ahí estaban...
Maldita sea, ahí estaban, sobre la cama... y yo... parado detrás de ellos, observando... lo descarado que era Tom...
-Nani... mmm... hay algo que... ah...- La chica estaba sobre él, montándolo... y el muy desgraciado se dejaba hacer. -Yo... yo... y... ah...
-Shh, Tom...- lo callaba con un beso... y seguían.
Una lágrima bajó por mi mejilla. Bajé corriendo las escaleras y salí de ahí, sin detenerme a cerrar la puerta; sin fijarme con quién chocaba de camino a casa.
-¡Bill! Qué bueno que llegas...- escondí lo mejor que pude mi rostro, para que Geo no me viera al subir las escaleras. -¿Bill?- lo ignoré, llendo directamente a mi habitación; trabando la puerta y dejándome caer en la cama.
No subieron ni insistieron. Se fueron sin despedirce... pues sabían bien que a veces me sentía mejor estando solo...
Las horas pasaron... creando en mi mente la idea de que era mejor regresar a casa, con mi madre... y de poder, llevarme de paso a Jenni y ya no saber más de Tom.
¿Por qué me dolía tanto verlo así sabiendo que esa era su debilidad?
"Vamos, no seas llorón. Levántate y toma tus cosas; escríbele una nota a tu hermana diciéndole que, pensándolo bien, no es buena idea vivir con Tom y vete. No vale lapena quedarte después de lo que viste." Me repetí unas cuatro veces, hasta que terminé por levantarme y hacerlo.
Cogí una hoja del block que estaba sobre la cómoda y comencé a escribir la nota a Jenni. Tomé la maleta que me había dado en la mañana y abrí la puerta de la habitación.
-¡Bill, hola!- Tom trató de besarme. Hice la cara a un lado, evitándolo y sin responder. -¿Qué pasa?- dirigió la vista a mi equipaje. -¿Y eso?- pasé delante de él, ignorándolo. Me tomó con fuerza del brazo. -¿Me dejarás? ¿Por qué?
-Tú sabes por qué.- traté de que me dejara, pero apretó más. Me callé el quejido que esperaba escapar de mis labios.
-No, no sé. Dímelo.- negué con la cabeza. -A menos que me digas, no te soltaré.
-Dijiste que hablarías con Nani.
-Sí... estuve con ella... hablando.- dibujé una media sonrisa.
-Qué bien hablaban... estaban bastante entretenidos, ¿no?
-¿Tú...?- volteé a verlo. -¿Nos viste?- asentí. -¿Por qué me seguiste?
-No te seguí. Algo me decía que no sólo hablarías con ella y... te busqué.- me soltó. -No sé ni por qué me duele: eso es lo que haces... siempre. Tienes sexo con quien te da la gana y mientes... un perfecto doble cara. Nadie se da cuenta de cuando mientes... escepto yo... para tu desgracia.
-Traté de decirle...
-¡Pero no lo hiciste! Te dejaste hacer... como yo contigo.- una segunda lágrima salió de mis ojos. -Fui un tonto por haberme creido el que querías un nuevo comienzo; por dejarme convencer de traerme contigo... por haber ido a buscarte...
-Bill, yo... no sé qué decirte...
-No digas nada. No hace falta.- Me alejé unos pasos de él. -Me iré... con suerte sólo nos veremos por la banda. Si mi hermana quiere quedarce contigo, que se quede... pero pobre de tí si le haces daño.- bajé las escaleras, con el silencio detrás, hasta que estaba por salir de la casa.
-¡Bill, espera!- no debí hacerlo, pero giré, topándome con un Tom arrepentido... de manera sincera. -No te vayas...
-Si no me voy ahora, jamás lo haré.
-No te vayas... quédate conmigo.
-¿Para qué? ¿Para dejarme coger y que después me dejes olvidado por andar acostándote con cuanta chica te encuentres?
-Yo nunca te olvidaría... ni acostándome con todas las chicas del mundo.
-No te creo.- dejé que me quitara la maleta de las manos.
-El sexo es mi mayor debilidad... supongo que ya lo sabes. Es quizás el mayor defecto que te tengo y que me gustaría cambiar, pero no puedo. Te juraría fidelidad por la eternidad... que jamás te engañaría... pero no puedo... No puedo jurar que ya nada pasará; no puedo prometerte felicidad eterna...
-¿Entonces para qué me quedo?
-No puedo darte eso, pero puedo prometerte que jamás te dejaré solo; que estaré ahí cuando me necesites; cuando quieras desquitarte con alguien, puedes golpearme lo más fuerte que puedas... te juro que mientras estés conmigo, nada ni nadie te lastimará... y si se atreven a hacerlo, si quiera a pensarlo, los mataré... Puedo hacerlo con millones de chicas, pero a ellas no le spuedo dar mi corazón, porque ese ya te pertenece. No puedo darles más que sexo, porque tú tienes mi alma, mi espíritu... me tienes por completo. ¿No te basta con eso?
Mis ojos se rasgaron... en verdad estaba siendo sincero; en verdad no podía cambiarlo, porque me gustaba así tal como era... qué imbécil soy... Lo abracé, tragándome sus palabras junto con las lágrimas. -Lamento haberte buscado...
-Lamento que hayas visto eso.
Entramos a la casa: él con mi maleta y yo aferrándome a él para creerme todas y cada una de sus palabras.
Fuimos directamente a nuestra habitación, acostándonos el uno al lado del otro... perdiéndonos en un mismo sueño, sin darnos cuenta de a qué hora llegó Jenni.
Los días pasaban y las grabaciones continuaron. Por una semana completa Tom no salió ni atendió a nadie fuera de mí, pero a la semana siguiente, los mensajes y las llamadas no cesaban en su celular. Los celos me comían cada vez que los recibía... pero no podía dejarme vencer por ellos.
Tom tenía razón: era un lujurioso a más no poder y eso no lo podía cambiar... así que comencé a hacerme a la idea de que estaba bien: ellas tendrían  su cuerpo por una noche máximo... pero yo lo tendría por completo toda mi vida...
-Bien, chicos, es todo por hoy.- Dijo David al terminar la última canción pendiente. -Nos vemos mañana para los últimos arreglos.
-Está bien. Bill...- tom se vgiró a mí y me habló bajo. -...tengo que salir... Llegaré a casa más tarde, ¿si?
-De acuerdo,pero llegas, por favor.
-Verás que ni si quiera me extrañarás.- sonrió; tomó sus cosas y se despidió de los demás rápido.
-Parece que tu compañero lleva prisa.- Geo, como siempre, sonreía.
-Seguramente pasará por tu hermana al colegio, ¿no?- Gustav arreglaba sus cosas distraídamente.
-Eso creo.
-Bueno, eso quiere decir que lo veré allá.
-¿Pasarás por tu novia?
-No es mi novia... todavía. Y sí, pasaré por ella.- respondió sonriendo. -¡Nos vemos!
-Ven, Billi, te llevo a casa.- le agradecí. Subimos a su auto. -¿Por qué no te compras uno?
-Prefiero seguir como su compañero. Soy un distraído para andar por la carretera...
-Tienes razón: eres un peligro detrás del volante.
-Mira, Hagen...- se puso serio. -...si me lo propongo, puedo ser mejor "chifer" que tú.- sonreí.
-Eso lo veremos, niño. Llegamos.- me despedí de él con un "nos vemos".
Entré. En la sala, Nathaly estaba cómodamente sentada. -¿Qué haces aquí?
-Nada. Nani consiguió una copia de las llaves. ¿Sabes dónde está Tom?
-Qué te importa.- dejé de lado mi bolso y fui a la cocina por un poco de agua.
-¿Y tu hermana?
-En el colegio. Supongo que con alguna de sus amigas.
-Ajá. No tienes idea de lo que está haciendo...
-Lo que haga o deje de hacer es cosa suya. Ya tiene edad para saber lo que está bien y lo que está mal.
-Y si se mete con tu novio, ¿es correcto?
-¿Qué?- dejé de lado mi vaso. -¿Qué quieres decir?
-Supongo que es un trato entre ustedes, ¿no? Un divertido triángulo amoroso...
-No sé a qué te refieres.- sonrió; dió media vuelta y fue a la entrada.
-Tú y Jenni comparten a Tom... y el muy sacrificado se somete a lo suyo. Diversión entre familia... qué envidia me da.
-Él jamás se metería con Jenni.
-Sí, lo que digas. Sigue con tu venda, Bill, algún día lo verás.- se fue.
En cuanto se fue,me comencé a custionar: ¿en verdad la lujuria de Tom llegaba a tanto como para meterce con mi hermana? ¿Se detendría por ser quien era?
Suspiré. Tomé el teléfono y marqué a su celular. Nada. Lo tenía apagado... como siempre que se veía con alguna chica.
Llamé de nuevo, aunque tenía la seguridad de que no iba a responder.
"Sabes dónde encontrarlo." La voz del niño... la mía de niño, que aquella vez escuché, regresó a mi cabeza. "Sabes dónde está, ¿por qué no vas a buscarlo?"
-¿Y verlo como la otra vez? No gracias.
"Sabemos que algo no anda bien. Será mejor que vayas."
-No iré. Dime lo que quieras, pero no iré.
"Tom es dinamita. Encendámoslo ahora, vamos."
-Saldremos lastimados... ¿eso no te importa?
"Es mejor encenderlo ahora. Quizás el dolor sea el necesario para terminar con todo ésto pronto."
-¿Será tan grave si no lo hacemos ahora?
"Más adelante será tan doloroso como no tienes idea."
-Está bien.- suspiré de nuevo. Acomodé mi chaqueta y salí con calma, directo, como siemopre, a la casa de Andreas: el muy descarado no había regresado, diciendo que su nuevo trabajo le impediría estar en casa por algún tiempo.
Como la vez con Nani, los murmullos eran claros, pero no venían de arriba, sino de la sala. Pasé saliva. -¿Es necesario?
"Anda, avanza." Obedecí.
En el sillón estaba él; sosteniendo un cuerpo delgado y suave... como deporcelana. Tom la sujetaba de la cintura, mientras el cabello negro ocultaba sus facciones.
Me quedé parado, viéndolos... escuchando sus gemidos... viendo el placer que Tom había encontrado en ella.
Las lágrimas se habían atorado en mi garganta; mi corazón latía a mil por segundo y los nervios hacían que mis manos y todo mi cuerpo temblara...

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