miércoles, 2 de febrero de 2011

Error

(Bill)

Había desobedecido a Tom. Esperé a que se fuera y caminé hasta el edificio. Todo su interior estaba repleto de escombro. -¡Hola!- caminé hasta el interior, girando a todos lados. -¿Alguien? ¡Hola!- mis pasos resonaban en el lugar y hacían eco junto con mis palabras.
Avancé un poco más, hasta llegar al fondo. -Bill, creí que no vendrías.- Ceci salió  de entre las sombras, sobresaltándome un poco.
-Ah, hola. ¿Tú escribiste la nota?
-No. Yo mandé que la escribieran. Yo quería hablar ocntigo, "ella" fue quien la escribió.- Nathaly salió detrás de ella y se colocó a su lado.
-Hola,Bill.- sonrió maliciosamente.
-¿Qué pasa?- sus miradas me empezaron a poner nervioso.
-Verás: tenemos mucho de que hablar, Bill.- Poco a poco se fueron acercando. -Hy ago que tú tienes y que es mío.
-Ceci... yo no...
-Shhh..- Puso un dedo sobre mis labios. -No hables, déjame terminar. Me he dado cuenta que Tom encontró algo en tí que no había visto en nadie más.- Mientras Ceci posaba sus manos en mi pecho, Nathaly se puso a mis espaldas, colocando sus manos sobre mis hombros y haciendo que su respiración se estrellara en mi nuca. -Y creo saber qué es...
-Lo supo con un poco de ayuda.- susurró Nathaly d manera sensual en mi oído.
-Cierto.- Ceci sonrió. -¿Quieres saberlo?- fue bajando sus manos hasta mi cadera. acariciando mis costados. -Tú eres...  delicado, dulce, sexy...- sus ojos seguían el mismo recorrido de sus manos. Nathaly hacía lo propio en mi cuello y mis brazos. Yo no podía moverme. -...tierno... y tienes un rostro hermoso y una mirada muy expresiva.- regresó su mirada a mi rostro y volvió a bajarla con una sonrisa. -Y eres tan ardiente... o eso piensan muchas... y algunos otros también, ¿cierto, chicos?- varios de los idiotas que habían hecho un asco d emi vida en mi antiguo colegio salieron de detrás.
-Hola, Bill. ¿Nos extrañaste?
-¿Qué...?
-Verás, Bill: estuvimos investigando y me encontré con éstos "amigos" tuyos. Según escuché por ahí, le rompiste la nariza uno de ellos antes de que te echaran de la escuela.
Ronald aún llevaba una especia de"protección" sobre la naríz. -No fue mi culpa: tenía que defenderme de alguna manera.
-Y lo mejor fue estrellarle la piedra en el rostro, ¿no?
-¡Me tenía inmovilizado casi por completo en el suelo! ¿Qué se supone que debía hacer?
-Eso se lo tienes que explicar a él.- Se acercaron a mis oidos.
-A mí nadie me rechaza.- la voz deNathaly era desdeñosa.
-Nadie se mete con lo que me pertenece.- Ceci estaba furiosa aún. -Es un apena enorme que algo tan hermozo como tu rostros se daño.- Se hicieron a un lado.
-Si yo fuera tú, comenzaría a correr.- La mirada de la rubia se ensombreció, al igual que el tono de su voz.
-Todo suyo, chicos.- En cuanto los ví dar el primer paso, me eché a correr sin lanzar un último vistazo a las chicas.
-¡No podrás llegar a la salida, Bill!- Nathaly sonaba divertida.
-¡Ríndete de una vez! ¡Quizás te dejen vivo!- Ceci le seguía la corriente.
Corrí lo más que pude, escuchando sus pasos detrás de mí; repitiéndome en mi interior que había sido tan estúpido al desobedecer a Tom. Él presentía que algo pasaría... algo malo, y yo de estúpido que ignoré su órden de no venir...
Doblé a la derecha unos metros adelante, imaginandome ya fuera del edificio. Pero lo único que encontré fue un enorme muro de concreto.
Me había metido en una habitación sin salida.
-Vamos, Bill, ¿por qué no dejas de huir? Ahorranos el trabajo, ¿quieres?- Andrés, el segundo al mando después del maldito de ronald, se adelantó un poco... y hubiera seguido hasta tenerlo de frente si no hubiera sido por que lo detuvo.
-Déjamelo a mí.- ni siquiera dijo una palabra en contra.
Los cinco que le acompañaban me rodearon, mientras Ronald se acercaba lentamente. Instintivamente me pegué a la pared, queriendo encontrara alguna maldita abertura... alguna grieta por la cual escapar.
-Verás, niño: aquella vez me dejaste con ganas de probar un poco de tí.
-No te me acerques.
-¿O qué? ¿Me golperarás como aquella vez?- se rió. -No tienes ninguna piedra a la mano. ¿C´pmo piensas hacerlo?
A unos pasos de mí, me entró el pavor al recordar lo que me hizo pasar antes. Sacando fuerzas de no sé dónde logré pasar frente a él, hacie´ndolo a un lado.
Intenté pasar por entre sus cómplices, pero me cerraron el paso. Uno de ellos alcanzó a darme un golpe a la altura del estómago. Me tomó entre los brazos y me arrojó delante de Ronald. El muy maldito seguía riendo...
-Bien, bien, bien. Billi: esta vez no vas a poder escapar. ¿Sabes por qué? Me debes ésto.- Dijo señalando su nariz, seguido de unapatada en el mismo lugar en el que recibí el golpe...menos mal que tenía las manos sobre el estómago.
Un par de patadas siguieron a la primera, haciéndome toser un poco... pidiéndole en un hilillo d evoz que parara, aguantando el dolor... tratando de no demostrar lo débil que era.
-¿Qué dices? ¿Quieres que pare?- asentí con la cabeza. Se agachó y me susurró al oído. -Si me dejas jugar contigo... te dejaré en paz.
-Ni loco.
-Deberías aceptar, amor.- La voz de Ceci se escuchaba distante...
-No.- dije firmemente.
-Vamos, niño: tu novio no se enterará de nada. Sólo será un poco, ¿si? Sólo jugaremos un poco...
-No.- repetí. En mi imaginación podía ver a Tom llegar de manera abrupta a rescatarme... supongo que aún me gustaba creer en los cuentos de hadas.
-Anda, sólo un poco.- seguía insistiendo. AL decirle por tercera vez que no, una lluvia de patadas cayó sobre mí, haciendo reir a los demás, incluyendo a las chicas.
Trataba de protegerme lo mejor que podía con las piernas y los brazos, peor aún así el daño era demasiado. Se detuvieron un minuto, al escuchar la voz de alguien que los llamaba, que les pedía detenerce.
Intentaron correr... seguramente él debía estar enfadado.
Uno, dos, tres, cuatro... cuatro disparos se escucharon en la construcción. Yo no vpi caer a nadie; no ví acercarce a nadie... sólo a una silueta deforme entre las sombras.
Me tomó con delicadeza; intenté enfocar mi mirada, peor fue inútil.
-Lo siento... no debí haber...- tosí: un hilo de sangre salió de mi boca.
-No hables, idiota.- pasó su mano por mi rostro, limpiándo las lágrimas. -Te llevaré a unhospital y verás que proto estarás bien.
Ya no supe nada. Todo se volvió negro y silencioso... tan silencioso y abrumadoramente vacío...

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