martes, 22 de febrero de 2011

Atrapado

(Bill)

Me puse de pie en cuanto Tom salió de la habitación. Su mirada me decía que algo no iba nada bien... y que haría algo que posiblemente lo sumiría en caso de que lo descubrieran.
Lancé la mirada a ambos lados del corredor, aegurándome que nadie me viera salir. Ya me habían quietado las sondas y cuanto aparato estuviera conectado a mi cuerpo, así que no hubo problema en salir, más que por la debilidad que me hizo tropezar un par de veces.
Lo seguí hasta uno de los laboratorios, guardando la distancia. - -Era su vida o la de Bill. Lo lamento tanto... le agradezco todo lo que hizo por él, pero no podía dejarlo con vida sabiendo que él podía morir a manos de un maldito desalmado. Entiende, ¿verdad?- sus palabras me dijeron al instante que algo no andaba bien.
Me asomé a la entrada, viendo a sus pies al doctor Winckler y a Tom viéndolo fijamente, sosteniendo lo que pude reconocer como un tipo de alambre. -¿Tom?- se giró de inmediato.
-Bill...¿qué haces aquí?- se mantuvo en su lugar. Yo me recargaba en el marco de la puerta, para no caer, esperando que de alguna manera, no hubiera hecho lo que sospechaba. -Deberías estar en tu cuarto.
-Winckler... tú, ¿qué hiciste?
-Será mejor que regresemos.- se acercó ya sin ahcer caso de lo que le decía; sin detenerce a mirar una vez más lo que había hecho.
-Dime qué fue lo que pasó.
-Regresemos, Bill. Por favor.
-¿Está...?- me tomó del brazo, invitándome a regresar, pero no quería apartarme de ahí, así que no encontró otra salida que cargarme en sus brazos, ignorando mis preguntas.
Parecía como si todo el personal del hospital se hubiese esfumado para que él pudiera cometer aquello: ni un alma se encontraba en los pasillos cuando salí y cuando volvimos. -Espero que ésta vez te quedes en cama. No estás en condiciones de andar deambulando por ahí como si nada te pasara.
-¿Quieres dejar de tratarme como un niño pequeño y contestar mis preguntas?- se guardó el alambrillo en el pantalón. -¿Qué fue aquello?
-Nada.
-¿Nada? ¿En serio? ¿Entonces por qué Winckler estaba tirado en el suelo, a tus pies?- iba de un lado al otro, quizás buscando las palabras para salir de ésto. -¿Qué es eso "Era su vida o la de Bill."?- paseaba la vista por el piso. -Me dijiste que era contra tu voluntad, ¿me lo dirás todo o te harás el mudo para siempre?
-Es complicado.
-Mi vida y la tuya también son lo son y creo entenderlas bien. No conozco del todo la tuya, pero la entiendo. De seguro puedo entender ésto.- tomó aire, tocando mi rostro.
-Te prometí que cuidaría de tí; que nadie te lastimaría. Fallé al ser yo la causa de tu aflicción al encontrarme con tu hermana y quiero remediarlo. No quiero que nada más te dañe...
-Eso lo has repetido miles de veces. Quiero que me lo digas todo con exactitud.- tomé su amno entre las mías. -Dímelo todo, anda.
-Te asustarás.
-Después de haber estado al borde de la muerte, ¿aún crees que haya algo que pueda asustarme?- sonreí, tratando de darle ocnfianza para seguir.
-Marcus...
-¿Esl tipo que te metió en ésto?- Asintió.
-Él, vino hace unos momentos y me contó que lo d eRonald había salido a la perfección; que sus contactos se habían enterado de eso y el trabajo nos sobraba. Le dije que ya no quería nada en éso, que dejaría todo eso atrás... pero él sabe cómo atarte por completo al "trabajo".
-Me utilizó.
-Sí: amenazó con hacerte daño si no cumplía con los nuevos encargos... no tuve opción, Bill. Era él o tú... y no quiero perderte.- la habiotación quedó en silencio; él desviando su mirada de la mía; yo, buscando algunas palabras... o buscándo algo qué hacer para poder borrar de él la culpa y tratar de aminorar su dolor.
-Tenemos que irnos. Si se dan cuenta...
-No lo harán.
-Su cuello puede tener marcas, Tom.
-Las tiene: éstas cosas podrían rebanarte la garganta aplicando la fuerza necesaria, pero no se darán cuenta.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Soy un maestro en ésto. Soy un artísta de la navaja y las armas... no me pueden descubir tan fácilmente. Nunca dejo rastro: no puedes buscar a un animal sin tener pista de él. Verás que no pasará nada.
-Pero si pasa, te atraparán y te alejarán de mí... no quiero que eso pase... no quiero...
-Hey...- tomó mis rostro en sus manos. -...nada pasará. ¿No me has escuchado? NADA pasará. Para todos soy como un fantasma: aparezco de entre las sombras; hago lo que quiero y al desaparecer nadie se entera de lo que ha pasado. Nadie tiene idea que existo; que soy un maldito hijo de la oscuridad que sobrevive con el dolor ajeno y vive de la tibia sangre de mis víctimas que baña mi cuerpo. Un demonio que vive en las pesadillas de los niños... soy mitología: un cuento que nadie cree y todo temen. Nadie puede atrapar a un fantasma así, Bill.
-Vendrán y harán preguntas...
-Mentiremos.
-Nunca he sido bueno para mentir.
-Déjame eso a mí. Tú estas muy débil para estar enredado en éstas cosas.- me aferré a él.
Al cabo de unos minutos, se comenzaron a escuchar pasos presurosos y voces en el corredor. Comencé a temblar entre sus manos, tratando de no imaginar ya a la policía que entraría en cualquier momento y se lo llevarían para siempre de mi lado.
-¡Tom!- Gustav entró de nuevo con Jenni a sus espaldas. -¿Están bien?- sin darnos tiempo de separarnos.
-Bill ha tenido pesadillas y está un poco nervioso, pero sí, estamos bien.- se acercaron a nosotros. -¿Por qué? ¿Qué pasa allá afuera?
-Acaban de encontrar muerto al doctor Winckler.- dijo son aire nervioso el chico. Yo apreté más la palyera de Tom. -Creen que estában buscando a alguien y que él se negó a ayudarlos.
-¿Cómo?
-Es sólo una supocición: él se mezclaba con todo tipo de personas. Era bueno, pero no las personas a las que trataba.
-¿Cómo saben que fue más de uno?
-Bueno, debió haberce necesitado por lo menos a dos: uno para distraer al personal y otro que hiciera eso, ¿no? Me imagino que no pueden darce las condiciones ideales para que lo haya hecho sólo uno... a menos que la vida esté de su lado...
-O tenga demasaida suerte.- Le interrunmpió Tom.
-Nos quedaremos con ustedes un rato, ¿sí?
-¿Qué pasa con mamá?- le pregunté a mi hermana, aguantando el nerviosismo.
-No quiero que se dé cuenta aún: sabes que eran muy amigos.
-Sería mejor que se lo dijeras antes, nena.- Tom le sonrió. Ella parecía que no quería verle.
-Quizás... está bien. ¿Puedo confiar en que cuidarán de mi hermano?
-Tenlo por seguro.- Se fue. Al cabo de unos minutos, entraron un par de doctpores, acompañados por una pareja de oficiales. Coemnzaron a registrar cada rincón del cuarto y a cuestionar a Gustav y a Tom en un punto en que no pudiera escucharlos.
-¿Por qué buscan aquí? Creí que había pasado eso abajo...
-Sólo es algo de rutina, chico. Para cumplir las normas... aunque no creo que el asesino se haya quedado en el edificio. No puede ser tan tonto.
-¿Pueden atraparlo?- pregunté con nervios. Miré a Tom de reojo.
-Tranquilo.- creyeron que era temor. -No tenemos pistas, pero daremos con él.- miré al ratafario de reojo: estaba tranquilo; con los brazos cruzados y respondiendo absolutamente todas las pregusntas de manera demasiado natural. En verdad que parecía sólo un testigo silencioso en ésto.
-Bien, gracias por su cooperación. Disculpen.- se fueron. Gustav los acompañó afuera. Tom seacercó de nuevo a mí.
-¿Todo bien, niño?
-Sí. Ya pasó todo, ¿no?
-Disculpen que los interrumpa...- una enfermera entró con un sobre en la mano. -...el doctor tenía contemplada para hoy la salida del joven Kaulitz, pero dado el incidente...
-¿Podrás aguantar un día más aquí?- él se giró. -¿O quieres que entre en iscución para que te dejen ir de una buena vez?
-No hay problema en quedarme.- le sonreímos a la enfermera, quien se fue apenas escuchó mi respuesta. -Mañana estaremos ya en casa, ¿verdad?
-Dalo por hecho.

Pasamos la noche solos. quería hablar con él, pero estaba tan cansado que se quedó dormido en la silla a un lado de la cama, con la cabeza descanzando en el colchón.
Dormí alrededor de unas dos horas... la verdad, no quería esperar a salir del hospital y alejarme de todo eso.
Mamá llegó en cuanto estaba listo para salir de la habitación. -¡Bill!- me abrazó con fuerza, con lo que le girté que no lo hiciera... y obligándola a separarce de inmediato. -Lo siento... Me alegra que estes bien, mi bebé.- sus ojos estaban vidriosos, por lo que supuse ya sabía lo de Winckler. -Me han avisado que su velorio será ésta tarde y...
-Esperas que vaya, ¿verdad?
-No te obligaré, pero sería lindo que fueras...
-Mamá: no creas que soy un desagradecido, pero me sería mejor no ir.
-Lo entiendo.
-No se preocupe, Simone.- Tom se adelantó. -Estará bien.
-Confió en que sí... ¿no se les hace algo pronto para vivir juntos?-  me parece que cambiaba de tema para no sentir tanto la muerte de uno de los pocos amigos que tenía.
-Ya tengo 18 y Bill tendrá 20 dentro de poco, mamá. Además, tú ya tienes a Matt, ¿no?- no respondió. -Tranquila, ¿si? Hablando de próximos cumpleaños, Bill...- se volvió a mí. -¿Sabes quién más cumple el mismo día que tú?- negué con una sonrisa en el rostro. Señaló con la mirada a Tom.
-No tiene importancia.
-¿Cómo dices eso? ¡Hay que hacer una fiesta enorme!- casi gritó Jenni al mismo tiempo que mi madre.
-Con que estén conmigo, al igual que los chicos, está bien.- Tom sonrió dulcemene.
En cuanto me dijeron que él y yo compartiamos el día de nacimiento, sentí que éste año traía consigo algo sospechoso...

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