"Si en verdad no puedes entender lo nuestro, es porque jamás te has enamorado de verdad."
-by Tom.
Salí de la ducha, pensando en la manera de hablar con Gustav a cerca de mi relación con Bill.
Me acerqué a mis maletas, buscando el celular. Desde que salí me parecía escucharlo vibrar entre las cosas.
Era un mensaje de Marc.
"Necesitamos hablar, chico."
-Ni loco vuelvo. Idiota.- Borré el mensaje y metí el celular entre mi chaqueta.
Bajé a la recepción, esperando que los chicos estuviesen esperándome.
-¡Tom!- Jenni se acercó a mí con un poco de café. -¿Quieres?
-Gracias, nena.- le dí un sorbo. -¿Y los chicos?
-Am... ya vienen. ¿Por qué tardaste tanto?
-Yo siento que no tardé demasiado.
-Bill se cansó de esperarte. Si hubieras llegado un poco antes, hubieras alcanzado a comer algo con nosotros.
-Bueno, bueno, ya. No me regañes.- cruzó los brazos, regresando la mirada varias veces. A pesar de estar asimilando las cosas bastante bien, le incomodaba un poco estar conmigo a solas. -Jenni, ¿te puedo preguntar algo?
-Lo que quieras.- respondió sin voltear a verme.
-Estas tomando ésto muy bien, nena y...
-No me digas que te sorprende eso. Ya deberías saber que quiero demasadio a Bill. Si le hace feliz estar contigo, lo respeto y acepto.
-Es sólo que... no me explico cómo es que lo asimilaste tan rápido. Otra en tu lugar quizás me hubiese ignorado de por vida; me hubiera odiado y eso.
-¿En serio quieres saber?- asentí. -Sólo trato d eolvidar lo que pasó entre tú y yo; intento bloquear mi mente a esos recuerdos y a todo lo que tenga que ver con lo que sentía por tí. Así ya no me lastimo más ni los lastimo a ustedes.
-¿Qué tan fácil es olvidar?- se sorprendió de mi pregunta, pero no me cuestionó.
-No es fácil... pero si tienes la voluntad necesaria, puedes hacerlo. Mis amigas me ayudaron a olvidar sin necesidad de alcohol, de cigarrillos o de otras cosas.- en éste punto me sentí un poco culpable. Si supiera que yo tomaba fuerzas de eso y demás... -Y me ayudaron a comprender que sólo fue un error del que pude aprender una cosa: no te puedes enamorar de una persona a la que a penas conoces.
Me acerqué a ella, abrazándola. -Me gustaría poder olvidar de esa manera.
-Si te lo propones...
-¿Me enseñarás algún día?
-Claro, siempre y cuando no quieras olvidarte de Bill...
-No.- sonreí. -De él no quiero olvidarme ya nunca.
-¿Entonces?
-Otras cosas, nena.- Georg y David se aproximaron.
-Buen día, Tom.
-Hallo, David. ¿Y Gustav y Bill?
-Se quedaron atrás. Creo que tenían que hablar de algo... Gustav aún sigue preguntándose si en verdad son hermanos y esas cosas... es un poco obsesivo con el tema... creo.
Georg se acercó a mí, susurrandome. -Será mejor que vayas con ellos.
Por alguna razón, me preocuparon un poco sus palabras.
Le dí lo que me quedaba de café a David y me dirigí al fondo de la recepción. Ahí, en un rincón, alejados de todos, estaban los dos: Gustav sostenía del brazo a Bill, quien clavaba la mirada en el piso, en silencio.
Me acerqué despacio, quedándome e un punto en el que no me pudieran ver de inmediato. Si quería intervenir tenía que escuchar algunas palabras.
-Bill, en serio: tienes que dejarlo.- él no respondía. -Lo que están haciendo no es correcto.- él ni siquiera se movía. -Son hermanos. No se puede.
-¿Por qué?- preguntó con inocencia.
-Simplemente no es correcto. Además, ¿cómo se te ocurre? Son hombres... no puede habernada entre ustedes dos.
-Lo amo.- dijo bajo.
-¿Por qué, Bill?
-¿En serio tenemos que dar explicaciones, Gustav?- me acerqué un poco más. En cuanto escuchó mi voz, giró a verme. Gustav lo soltó y él ni siquiera se me acercó.
-Tom. Creí que estabas con...
-Será mejor que vayas con Jenni, Bill. Gustav y yo tenemos que hablar.- se alejó de nosotros en silencio. -En verdad que no lo entiendes... ¿cierto?
-Lo que no puedo entender es cómo enredaste a Bill en ésto.
-¿Crees que yo lo obligué?
-No encuentro otra explicación. Conozco a Bill: jamás se metería con un chico. Menos después de años de pelear contra las etiquetas de las que era víctima.
-¿Y no puedes conciderar que en verdad nos queremos? ¿Que nos amamos?
-No lo entiendo. Es todo.- giró a un lado su cabeza. -Él nunca haría algo como eso.
-Escucha, Gustav: no lo vuelvas a someter a un interrugatorio, ¿entendido? Si necesitas saber de algo, pregúntame a mí.
-¿Lo que sea?- asentí. -¿Por qué no hiciste lo posible por alejarte de él en cuanto supieron que eran hermanos?
Me reí de lado. -Traté de hacerlo... pero no pude. Él tembién intentó alejarce de mí antes de saberlo. ¿Recuerdas la última vez que estuvo en el hospital, cuando estaba a punto de morir? Lo hizo por mí. Intentó olvidarme matándoce... y no lo logró. Yo intenté que él se alejara de mí por mi frialdad, pero terminé derrumbando al muralla que había intentado levantar.- sus ojos se clavaron en los míos. -Yo no tengo la experiencia suficiente... o quizás no tenga nada, pero creo que eso se llama amor... y aunque esté mal frente a los demás, no me importa. Me siento bien estando con él; me siento bien son lo que estamos pasando... y no pienso cambiarlo ni por tí ni por nadie, ¿oíste?
Dí media vuelta, dándole la espalda y dejándolo en silencio.
jueves, 31 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Aislamiento
"¿Es que en verdad no lo entiendes? El amor no sólo es de hombre a mujer... ya no."
-by Tom
-Tienes que acostumbrarte, Tom: ahora eres de él.
-Recuerdo eso.- Bill sonrió, al igual que nosotros.
-¿En serio estás bien, nena?- la abrazó. Ella no respondió, sino que sólo bostezó, descansando su cabeza sobre el pecho de su hermano... de nuestro hermano.
-Será mejor que vayas a descansar, pequeña. Mañana supongo que hay cosas qué hacer.- Fantástico: ya sonaba como todo un hermano mayor.
-Sí,papá.- Dijo en tono fastidioso y divertido a la vez, haciéndolo reir y a mí, dejándome un poco... extraño. Jamás había actuado de esa manera con nadie. ¿Es que de verdad era tan débil... o blando y transparente con ellos?
Aún después de todo lo que había pasado, no podía creer que ellos podían regresarme todo lo que había perdido... o jamás había tenido en mi vida: valores, dignidad... amor.
-Ya, a dormir, nena.- se giró; besó la mejilla de Bill, para acrcarse en seguida a mí y hacer lo mismo, acompañada de un abrazo.
Por un momento me quedé con los brazos al costado de mi cuerpo, pero algo me impulsó a corresponderle.
-Hasta mañana, hermanitos.- se despegó de mí con una sonrisa y desapareció de la habitación.
-Será mejor... será mejor que yo...- inclusive su actitud para conmigo me dejaba todo idiota. -...que yo me...
-Tom.- Bill se acercó y me tomó de la mano.
-...que yo me vaya a acostar.
-Quédate.- le miré atento: su rostro estaba tranquilo... sereno... hermozo. -Por favor: quédate.
-Los chicos...
-Ellos no tiene qué saber que pasamos la noche juntos.Por favor, quédate.- me quedé callado, perdiéndome en sus ojos almendrados. -Quédate. Quiero abrazarte y estar seguro que no estoy soñando. Quiero escuchar el latir de tu corazón de nuevo.
-No puedo.- antes de que pudiese abrazarme, le tome de las muñecas, separándolo un poco. -No puedo. Lo siento.
-¿Por qué? ¿Es tan difícil pedirte que te quedes un poco más conmigo?
-Es que...- apreté los labios y entrelacé un poco más los dedos con los de él.
-Dímelo, anda.
-...tengo miedo.- dije bajo. Por primera vez en mi vida, era sincero y podía decirlo sin problemas.
-¿Miedo? ¿A qué?
-A lastimarte.
-¿Qué dices?
-Temo dañarte... de alguna manera: con mi tacto; con mis besos... con mis palabras. ¿Qué tal si te hago daño sin darme cuenta y te vuelvo a perder?- bajé la mirada.
Sus manos se acercaron hasta tocar mi rostro y levantarlo, obligándome a verlo a los ojos. Tú No me harás daño, Tom. Nunca me has perdido: siempre he estado aquí, a tu lado. He intentado alejarme de alguna manera... pero no puedo. Siempre termino regresando a tí.
-Bill...
-Tu tacto me quema, pero es agradable; puedes decirme lo que sea... cualquier mentira, cualquier cosa... y me lo creeré, sin hacer preguntas. Tus besos no pueden herirme, porque son lo más dulce en el mundo para mí. ¿Es que no entiendes que te amo y ya no me puedes hacer daño?
-¿Y tú no entiendes que puedo herirte más de lo que te imaginas? Eres delicado, Bill. No quiero ser yo quien termine rompiendo tan preciada obra de arte trabajada a base de porcelana... - se rió. -¿Qué?
-No sabía que podías ser tan poético.- me reí con él.
-En mi vida había sido tan cursi como ahora. Creo que es lo que provocas... pequeño.- se sonrojó. -Me encanta cuando te pones así.
-Me siento... no sé... como si en verdad estuviera "pequeño" cuando me llaman así... y me encatnta viniendo de tí.
Nuestros cuerpos se juntaron. Él pegó su frente con la mía. -¿En serio quieres que me quede contigo?
-En serio quiero que te quedes conmigo... por favor. Verás que no me vas a lastimar.
-Está bien, mientras sea sólo a dormir...
-¿Tom Trumper no quiere más que dormir hoy?- alzó la ceja.
-¿Qué?
-Nada. A dormir, entonces.- me jaló de la mano, llevándome a la cama.
-¿No te quitarás el maquillaje?
-Tienes razón. Ahora vuelvo.- se separó de mí un rato, regresando en seguida desmaquillado y sólo con una playera y su bóxer.
-Te veo diferente.
-e hice rastas y crecí un poco... nada más.
-No. Es otra cosa... te ves más... delgado.
-Oh... eso. Sí, supongo que si.- se tiró a un lado de mí, rodeándome con sus brazos y colocándoce sobre mi pecho.
-Estás muy delgado, Billi.- en verdad me preocupaba.
-No es nada, Tomi.- suspiró. Cerró los ojos, deseándome buenas noches.
Me le quedé viendo: se veía tan lindo... e inocente. En verdad parecía frágil y teía romperlo con algún mal movimiento.
Aprecié las facciones tan finas de su rostro: todo, todo sumamente lindo. Parecía el trabajo de unas manos expertas artesanas. Mi... mi hermano... mi hermano parecía irreal a mis ojos.
Un ángel... mi ángel.
Al día siguiente, Georg entró a la habitación sin siquiera tocar, levantándonos de una manera tan... molesta.
-¡Arriba, holgazanes!- corrió completamente la cortina. Yo entreabrí un ojo, molesto; Bill escondió su rostro en mi pecho.
-¡Idiota! ¿Qué quieres a éstas horas?
-¿Qué hora crees que es, Tom?
-No sé... pero es temprano. ¡Quiero dormir un poco más!
-Son más de las tres de la tarde.
-¿Y?
-Vamos. Tenemos que salir a conocer el lugar.
-No quiero.- tapé mi orstro con uno de mis brazos; Bill me aferró más a él.
-Geor: ¿podemos dormir un poco más? Por favor.- La voz aniñada de mi querido hermanito logró convencerlo un poco.
-Está bien... pero sólo porque tú me lo pides y eres más agradable que Tom.- se dirigió a la puerta. -Los epseramos en la recepción en una hora o nos vamos sin ustedes.
-YA, ya, Hagen. Deja dormir.
Sentí cómo Bill se removía un poco y se levantaba lentamente. -Ya, vamos, Tomi. Arriba.
-No quiero.- me giré, sin abrir los ojos.
-Vamos.
-No.
-Anda, levántate.
-No... no quiero.
-¡Arriba!- me tiró una almohada a la cabeza. Yo ni siquiera me molesté en responderle.
-¡¡¡No, no, no, no, no, no, no, no, no!!!
-De acuerdo, de acuerdo. Me iré a bañar y bajaré a desayunar algo, ¿sip?- se acercó de nuevo; besó mi frente y entró al baño.
En mi mente se dibujaba la imagen del cuerpo desnudo de Bill, empapado por las gotas de agua... tan deseable... tan exquisito... pero la pereza ganó y, en lugar de levantarme y alcanzarlo en la bañera, me quedé acostado, cubriendo mi rostro y durmiédnome en mis ilusiones.
-¡¡¡Tooooooooooooooooom!!!- Jenni saltó casi sobre mí, despertándome por completo.
-¡Mierda! ¿Qué nadie piensa dejarme completar mi sueño?- abrí lentamente los ojos: ella se sentó frente a mí, haciéndo pucheros.
-Primer día como mi hermano mayor y ya me gritas.- en verdad era cierto lo que había dicho la noche anterior: lo había superado por completo.
Me enderecé; tallé mi rostro y le sonreí lo más dulcemente posible. -Lo siento, nena. Es que sólo quiero dormir un poco más.
-Pues lamento decirte que no vas a poder dormir: iremos a concer el lugar.
-¿A, sí? ¿Quién ha sido el genio de la idea?
-¿Algún problema con salir un rato, Thomas?- Gustav se encontraba recargado en el marco de la puerta, serio... casi molesto.
-Buen día, Gus. Hallo, nena.- Bill salió de la ducha, con un conjunto negro. -¿Qué pasa, Gus?
-Nada. Apúrence que tenemos que aprovechar lo que resta del día.- dió media vuelta y se fue.
-¿Qué le pasa?- preguntó con inocencia.
-Aún no admite del todo lo que les dijeron ayer.- Jenni suspiró. Traté de hacerla sonreír un poco diciéndole que se le pasaría pronto.
-¡Ea! ¿_ya están listos o lo posponemos para mañana?- El castaño entró de nuevo al cuarto. -Ustedes, par de tórtolos, ¿ya?- parecía que a él no le importaba ada deésto. O era eso o simplemente lo aceptaba sin más. O quizás era un idiota que no comprendía las cosas.
-Ya vamos. Sólo me doy un baño rápido y listo.
-De acuerdo. Bill...- mientras le llamaba, Jenni bajó de la cama para situarce a su lado. -...¿Quieres bajar a desayunar o que lo traigan?
-Creo que bajaré. Te espero abajo, Tom.- se acercó. Iba a besarme, cuando él nos detuvo.
-No crean que les prohibiré hacerlo, pero por favor, no frente a mí... por ahora, ¿si? Una cosa es que les respete lo que tienen, pero dénme tiempo para hacerme a la idea de verlos así tan... tan...
-¿Cursis?- preguntó Billi.
-Acaramelados.- sonrió. Nosotros hicimos lo mismo. -Bien, nos vemos abajo, Tom.
Bill no hizo más que pasar su mano por mi rostro y bajó de la mano de nuestra hermana.
Georg ya lo estaba asimilando... sólo faltaba que Gustav no se disgustara con Bill. Yo podría vivir con su enojo sobre mí, pero no era justo que se enfadara con alguien que había llegado a ser como su hermano menor.
-by Tom
-Tienes que acostumbrarte, Tom: ahora eres de él.
-Recuerdo eso.- Bill sonrió, al igual que nosotros.
-¿En serio estás bien, nena?- la abrazó. Ella no respondió, sino que sólo bostezó, descansando su cabeza sobre el pecho de su hermano... de nuestro hermano.
-Será mejor que vayas a descansar, pequeña. Mañana supongo que hay cosas qué hacer.- Fantástico: ya sonaba como todo un hermano mayor.
-Sí,papá.- Dijo en tono fastidioso y divertido a la vez, haciéndolo reir y a mí, dejándome un poco... extraño. Jamás había actuado de esa manera con nadie. ¿Es que de verdad era tan débil... o blando y transparente con ellos?
Aún después de todo lo que había pasado, no podía creer que ellos podían regresarme todo lo que había perdido... o jamás había tenido en mi vida: valores, dignidad... amor.
-Ya, a dormir, nena.- se giró; besó la mejilla de Bill, para acrcarse en seguida a mí y hacer lo mismo, acompañada de un abrazo.
Por un momento me quedé con los brazos al costado de mi cuerpo, pero algo me impulsó a corresponderle.
-Hasta mañana, hermanitos.- se despegó de mí con una sonrisa y desapareció de la habitación.
-Será mejor... será mejor que yo...- inclusive su actitud para conmigo me dejaba todo idiota. -...que yo me...
-Tom.- Bill se acercó y me tomó de la mano.
-...que yo me vaya a acostar.
-Quédate.- le miré atento: su rostro estaba tranquilo... sereno... hermozo. -Por favor: quédate.
-Los chicos...
-Ellos no tiene qué saber que pasamos la noche juntos.Por favor, quédate.- me quedé callado, perdiéndome en sus ojos almendrados. -Quédate. Quiero abrazarte y estar seguro que no estoy soñando. Quiero escuchar el latir de tu corazón de nuevo.
-No puedo.- antes de que pudiese abrazarme, le tome de las muñecas, separándolo un poco. -No puedo. Lo siento.
-¿Por qué? ¿Es tan difícil pedirte que te quedes un poco más conmigo?
-Es que...- apreté los labios y entrelacé un poco más los dedos con los de él.
-Dímelo, anda.
-...tengo miedo.- dije bajo. Por primera vez en mi vida, era sincero y podía decirlo sin problemas.
-¿Miedo? ¿A qué?
-A lastimarte.
-¿Qué dices?
-Temo dañarte... de alguna manera: con mi tacto; con mis besos... con mis palabras. ¿Qué tal si te hago daño sin darme cuenta y te vuelvo a perder?- bajé la mirada.
Sus manos se acercaron hasta tocar mi rostro y levantarlo, obligándome a verlo a los ojos. Tú No me harás daño, Tom. Nunca me has perdido: siempre he estado aquí, a tu lado. He intentado alejarme de alguna manera... pero no puedo. Siempre termino regresando a tí.
-Bill...
-Tu tacto me quema, pero es agradable; puedes decirme lo que sea... cualquier mentira, cualquier cosa... y me lo creeré, sin hacer preguntas. Tus besos no pueden herirme, porque son lo más dulce en el mundo para mí. ¿Es que no entiendes que te amo y ya no me puedes hacer daño?
-¿Y tú no entiendes que puedo herirte más de lo que te imaginas? Eres delicado, Bill. No quiero ser yo quien termine rompiendo tan preciada obra de arte trabajada a base de porcelana... - se rió. -¿Qué?
-No sabía que podías ser tan poético.- me reí con él.
-En mi vida había sido tan cursi como ahora. Creo que es lo que provocas... pequeño.- se sonrojó. -Me encanta cuando te pones así.
-Me siento... no sé... como si en verdad estuviera "pequeño" cuando me llaman así... y me encatnta viniendo de tí.
Nuestros cuerpos se juntaron. Él pegó su frente con la mía. -¿En serio quieres que me quede contigo?
-En serio quiero que te quedes conmigo... por favor. Verás que no me vas a lastimar.
-Está bien, mientras sea sólo a dormir...
-¿Tom Trumper no quiere más que dormir hoy?- alzó la ceja.
-¿Qué?
-Nada. A dormir, entonces.- me jaló de la mano, llevándome a la cama.
-¿No te quitarás el maquillaje?
-Tienes razón. Ahora vuelvo.- se separó de mí un rato, regresando en seguida desmaquillado y sólo con una playera y su bóxer.
-Te veo diferente.
-e hice rastas y crecí un poco... nada más.
-No. Es otra cosa... te ves más... delgado.
-Oh... eso. Sí, supongo que si.- se tiró a un lado de mí, rodeándome con sus brazos y colocándoce sobre mi pecho.
-Estás muy delgado, Billi.- en verdad me preocupaba.
-No es nada, Tomi.- suspiró. Cerró los ojos, deseándome buenas noches.
Me le quedé viendo: se veía tan lindo... e inocente. En verdad parecía frágil y teía romperlo con algún mal movimiento.
Aprecié las facciones tan finas de su rostro: todo, todo sumamente lindo. Parecía el trabajo de unas manos expertas artesanas. Mi... mi hermano... mi hermano parecía irreal a mis ojos.
Un ángel... mi ángel.
Al día siguiente, Georg entró a la habitación sin siquiera tocar, levantándonos de una manera tan... molesta.
-¡Arriba, holgazanes!- corrió completamente la cortina. Yo entreabrí un ojo, molesto; Bill escondió su rostro en mi pecho.
-¡Idiota! ¿Qué quieres a éstas horas?
-¿Qué hora crees que es, Tom?
-No sé... pero es temprano. ¡Quiero dormir un poco más!
-Son más de las tres de la tarde.
-¿Y?
-Vamos. Tenemos que salir a conocer el lugar.
-No quiero.- tapé mi orstro con uno de mis brazos; Bill me aferró más a él.
-Geor: ¿podemos dormir un poco más? Por favor.- La voz aniñada de mi querido hermanito logró convencerlo un poco.
-Está bien... pero sólo porque tú me lo pides y eres más agradable que Tom.- se dirigió a la puerta. -Los epseramos en la recepción en una hora o nos vamos sin ustedes.
-YA, ya, Hagen. Deja dormir.
Sentí cómo Bill se removía un poco y se levantaba lentamente. -Ya, vamos, Tomi. Arriba.
-No quiero.- me giré, sin abrir los ojos.
-Vamos.
-No.
-Anda, levántate.
-No... no quiero.
-¡Arriba!- me tiró una almohada a la cabeza. Yo ni siquiera me molesté en responderle.
-¡¡¡No, no, no, no, no, no, no, no, no!!!
-De acuerdo, de acuerdo. Me iré a bañar y bajaré a desayunar algo, ¿sip?- se acercó de nuevo; besó mi frente y entró al baño.
En mi mente se dibujaba la imagen del cuerpo desnudo de Bill, empapado por las gotas de agua... tan deseable... tan exquisito... pero la pereza ganó y, en lugar de levantarme y alcanzarlo en la bañera, me quedé acostado, cubriendo mi rostro y durmiédnome en mis ilusiones.
-¡¡¡Tooooooooooooooooom!!!- Jenni saltó casi sobre mí, despertándome por completo.
-¡Mierda! ¿Qué nadie piensa dejarme completar mi sueño?- abrí lentamente los ojos: ella se sentó frente a mí, haciéndo pucheros.
-Primer día como mi hermano mayor y ya me gritas.- en verdad era cierto lo que había dicho la noche anterior: lo había superado por completo.
Me enderecé; tallé mi rostro y le sonreí lo más dulcemente posible. -Lo siento, nena. Es que sólo quiero dormir un poco más.
-Pues lamento decirte que no vas a poder dormir: iremos a concer el lugar.
-¿A, sí? ¿Quién ha sido el genio de la idea?
-¿Algún problema con salir un rato, Thomas?- Gustav se encontraba recargado en el marco de la puerta, serio... casi molesto.
-Buen día, Gus. Hallo, nena.- Bill salió de la ducha, con un conjunto negro. -¿Qué pasa, Gus?
-Nada. Apúrence que tenemos que aprovechar lo que resta del día.- dió media vuelta y se fue.
-¿Qué le pasa?- preguntó con inocencia.
-Aún no admite del todo lo que les dijeron ayer.- Jenni suspiró. Traté de hacerla sonreír un poco diciéndole que se le pasaría pronto.
-¡Ea! ¿_ya están listos o lo posponemos para mañana?- El castaño entró de nuevo al cuarto. -Ustedes, par de tórtolos, ¿ya?- parecía que a él no le importaba ada deésto. O era eso o simplemente lo aceptaba sin más. O quizás era un idiota que no comprendía las cosas.
-Ya vamos. Sólo me doy un baño rápido y listo.
-De acuerdo. Bill...- mientras le llamaba, Jenni bajó de la cama para situarce a su lado. -...¿Quieres bajar a desayunar o que lo traigan?
-Creo que bajaré. Te espero abajo, Tom.- se acercó. Iba a besarme, cuando él nos detuvo.
-No crean que les prohibiré hacerlo, pero por favor, no frente a mí... por ahora, ¿si? Una cosa es que les respete lo que tienen, pero dénme tiempo para hacerme a la idea de verlos así tan... tan...
-¿Cursis?- preguntó Billi.
-Acaramelados.- sonrió. Nosotros hicimos lo mismo. -Bien, nos vemos abajo, Tom.
Bill no hizo más que pasar su mano por mi rostro y bajó de la mano de nuestra hermana.
Georg ya lo estaba asimilando... sólo faltaba que Gustav no se disgustara con Bill. Yo podría vivir con su enojo sobre mí, pero no era justo que se enfadara con alguien que había llegado a ser como su hermano menor.
viernes, 25 de marzo de 2011
"Lo Amo"
"El incesto no es sólo sexo: establece que lo prohibido es lo más atrayente; lo más deseado... e incluso, hasta lo más buscado. No sólo porque el disfrute es mayor si es que ese amor te es correspondido, sino porque conoces tan bien a la persona que aunque haga cosas que parezcan herirte demasiado, sabes que jamás dejarían de amarse aunque lo intenten. Ese es amor verdadero."
-by Tom
El concierto había terminado. El estar ahí arriba del escenario frente a esa multitud de almas era tan agradable y te llenaba de una adrelanina increíble.
Regresamos a la salilla al lado de los chicos y de Jenni, quien no se separaba de su hermano y platicaba de una manera muy animada, excluyéndome a mí, claro.
-¡Jenni!- menos mal que Gustav la llamó a parte... creo que su madre la buscaba al teléfono y, como es igual de despistada que Billi, ella no cargaba su celular... bastante práctica la chica.
-Tom.- Bill se resagó del resto. Me tomó del brazo y me apartó un poco de los demás.
-¿Qué pasa?
-Tenemos que decírles.
-¿Decírles qué?
-Lo de nosotros... tenemos que contárcelos...
-¿Ahora?
-Mientras más pronto, mejor.- lo dudé, pero al ver la determinación en sus ojos, me resigné y le apoyé.
Nos dirigimos al hotel. Le spedimos a los chicos que nos acompañaran a la habitación de Bill.
-Yo los dejo. Estoy cansada y...
-Ésto también lo tienes que escuchar, nena.- Bill la tomó de la mano y la arrastró al cuarto.
-¿Qué no están cansados o algo así?- Georg se recostó en la cama. -Estoy un poco cansado... gastamos mucha energía allá.
-Pero valió la pena.- le completó Gustav haciéndolo a un lado para sentarce a su lado.
-Bill en serio quiero ir a descansar un poco.- Jenni dejó descansar la cabeza sobre su hombro.
-Espera un poco, pequeña,¿si?- ella asintió.
-Si nos pidieron que viniéramos aquí, debe de ser urgente... o muy importante eso que se traen entre manos.
-La verdad... sí. Es algo muy importante y que debimos haberles dicho desde hace mucho...- noté cómo sus labios comenzaron a temblar un poco. Coloqué mi mano sobre su hombro, pidiéndole que me dejara decírcelos. Era justo que él no cargara con toda la tensión del asunto.
-Lo que pasa es que... Bill y yo...- la cabeza de Jenni abandonó el hombro de Bill, para verme fijamente.
-Tom, no les dirás que...
-Es justo que ellos lo sepan, ¿no?- negó con la cabeza, sin decir nada.
-¿Decirnos qué?- Hagen echó el cuerpo hacia delante, dándonos toda su atención.
-Es algo complicado y...
-No tiene qué saberlo.
-¿Por qué no, nena?- Bill le miró. -¿De qué tienes miedo?
-Tú lo sabes bien, Billi.
-¿Ya nos dirán qué se traen? O mejor nos lo dicen mañana... creo que me empieza a dar sueño.
-Gustav, espera un poco... ¿si?- le pidió él.
-Sólo un poco más porque no...
-Entre Bill y yo hay algo más que una relación de hermanos.
-¿Qué?- sus miradas se concentraron en mis ojos; Jenni se hizo a un lado. -¿Qué quieres decir con eso?
-¿Es que en serio no lo captas, Gustav? Yo y Bill nos amamos.
-¿Qué?
-Amo a Tom, Georg.
-Bill... tú... tú no... ¿qué?- fantástico: Hagen había entrado en shock.
-A ver, Goerg: Yo amo a Bill y él me ama a mí.
Todo a nuestro alrededor se quedó en silencio. Gustav salió del cuarto sin decir nada, ignorando el llamado de Jenni.
-Bill...- por fn, el que rompió el silencio, fue el castaño. -...Tom... ustedes... son...
-Hermanos, lo sabemos.- la mano de Bill se posó en la mia. -Pero antes de saberlo ya había comenzado ésto y... no pudimos dar vuelta atrás.
-¿Sabes lo que has hecho al decirle a la prensa que son hermanos, idiota?- se dirigió a mí.
-Ya sé que arruiné todo, no soy estúpido.
-¿Y por qué lo dijiste?
-No lo sé. Estaba en una especie de furia conmigo mismo y con Bill... e hice muchas tonterias...
-Se los comerán vivos... más a Bill. ¿Te pusiste a pensar en eso?
-¡Hey! Lo que ahora nos preocupa es saber lo que ustedes piensan.- intervino Bill... creo que temeroso de que empezaramos a pelear.
-¿Qué opinas, Jenni?- no respondió, se dirigió a nuestra hermana.
-Yo sólo quiero que Billi sea felíz. Si él lo es enamorándoce de un imbécil como Tom, aprenderé a alegrarme por ellos.
-¿Te molesta?
-Creo que ya no. Mira a mi hermano, Geo: es feliz... en verdad lo ama. Yo no soy nadie para decirles algo o intentar separarlos. Si se quieren... que estén juntos, yo no me pienso meter en nada. ¿Y tú?
Se puso de pie y caminóa la puerta. -Es eso tienes razón: si se quieren... que se quieran. Yo los apoyaré en lo que pueda.- se volvió a nosotros, con una sonrisa... esa misma sonrisa que lo caracterizaba. -Son mis amigos... Bill es como mi hermano menor. Si se aman... si en verdad se aman, veré que nadie se meta entre ustedes.
-Gracias.- dijimos a la par.
-Pero deben cuidarce en público, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-Tom: recuerda tu promesa.
-Ahora que estoy con él, te juro que haré lo imposible por cumplirla.
Salió de la habitación, dejándonos solos con Jenni.
-¿En serio piensas eso, nena?- Bill alzó su rostro a la altura de su vista.
-Si.- se le veía serena. -En serio. Tom...- se giró a mí. -...perdón.
-¿Por qué?
-Estaba muy enojada contigo... cuando no tenía qué estarlo.
-Tenías razones: herí demasiado a Bill. No tienes por qué disculparte... am..- no sabía como llamarla de ahora en adelante, y creo que ella lo notó.
-Puedes decirme "nena" o como quieras.
-¿En serio? ¿Ya puedo tratarte como antes?
-¡Hey!- Bill se giró de inmeidato. -¿Cómo que "como antes"?
-¿En seiro eres así de celoso siempre?- ella rió.
-Tienes que acostumbrarte, Tom: ahora eres de él.
-Recuerdo eso.
Bien... as cosas estásn mejorando: a partir de hoy todo irá mejor... estoy seguro.
-by Tom
El concierto había terminado. El estar ahí arriba del escenario frente a esa multitud de almas era tan agradable y te llenaba de una adrelanina increíble.
Regresamos a la salilla al lado de los chicos y de Jenni, quien no se separaba de su hermano y platicaba de una manera muy animada, excluyéndome a mí, claro.
-¡Jenni!- menos mal que Gustav la llamó a parte... creo que su madre la buscaba al teléfono y, como es igual de despistada que Billi, ella no cargaba su celular... bastante práctica la chica.
-Tom.- Bill se resagó del resto. Me tomó del brazo y me apartó un poco de los demás.
-¿Qué pasa?
-Tenemos que decírles.
-¿Decírles qué?
-Lo de nosotros... tenemos que contárcelos...
-¿Ahora?
-Mientras más pronto, mejor.- lo dudé, pero al ver la determinación en sus ojos, me resigné y le apoyé.
Nos dirigimos al hotel. Le spedimos a los chicos que nos acompañaran a la habitación de Bill.
-Yo los dejo. Estoy cansada y...
-Ésto también lo tienes que escuchar, nena.- Bill la tomó de la mano y la arrastró al cuarto.
-¿Qué no están cansados o algo así?- Georg se recostó en la cama. -Estoy un poco cansado... gastamos mucha energía allá.
-Pero valió la pena.- le completó Gustav haciéndolo a un lado para sentarce a su lado.
-Bill en serio quiero ir a descansar un poco.- Jenni dejó descansar la cabeza sobre su hombro.
-Espera un poco, pequeña,¿si?- ella asintió.
-Si nos pidieron que viniéramos aquí, debe de ser urgente... o muy importante eso que se traen entre manos.
-La verdad... sí. Es algo muy importante y que debimos haberles dicho desde hace mucho...- noté cómo sus labios comenzaron a temblar un poco. Coloqué mi mano sobre su hombro, pidiéndole que me dejara decírcelos. Era justo que él no cargara con toda la tensión del asunto.
-Lo que pasa es que... Bill y yo...- la cabeza de Jenni abandonó el hombro de Bill, para verme fijamente.
-Tom, no les dirás que...
-Es justo que ellos lo sepan, ¿no?- negó con la cabeza, sin decir nada.
-¿Decirnos qué?- Hagen echó el cuerpo hacia delante, dándonos toda su atención.
-Es algo complicado y...
-No tiene qué saberlo.
-¿Por qué no, nena?- Bill le miró. -¿De qué tienes miedo?
-Tú lo sabes bien, Billi.
-¿Ya nos dirán qué se traen? O mejor nos lo dicen mañana... creo que me empieza a dar sueño.
-Gustav, espera un poco... ¿si?- le pidió él.
-Sólo un poco más porque no...
-Entre Bill y yo hay algo más que una relación de hermanos.
-¿Qué?- sus miradas se concentraron en mis ojos; Jenni se hizo a un lado. -¿Qué quieres decir con eso?
-¿Es que en serio no lo captas, Gustav? Yo y Bill nos amamos.
-¿Qué?
-Amo a Tom, Georg.
-Bill... tú... tú no... ¿qué?- fantástico: Hagen había entrado en shock.
-A ver, Goerg: Yo amo a Bill y él me ama a mí.
Todo a nuestro alrededor se quedó en silencio. Gustav salió del cuarto sin decir nada, ignorando el llamado de Jenni.
-Bill...- por fn, el que rompió el silencio, fue el castaño. -...Tom... ustedes... son...
-Hermanos, lo sabemos.- la mano de Bill se posó en la mia. -Pero antes de saberlo ya había comenzado ésto y... no pudimos dar vuelta atrás.
-¿Sabes lo que has hecho al decirle a la prensa que son hermanos, idiota?- se dirigió a mí.
-Ya sé que arruiné todo, no soy estúpido.
-¿Y por qué lo dijiste?
-No lo sé. Estaba en una especie de furia conmigo mismo y con Bill... e hice muchas tonterias...
-Se los comerán vivos... más a Bill. ¿Te pusiste a pensar en eso?
-¡Hey! Lo que ahora nos preocupa es saber lo que ustedes piensan.- intervino Bill... creo que temeroso de que empezaramos a pelear.
-¿Qué opinas, Jenni?- no respondió, se dirigió a nuestra hermana.
-Yo sólo quiero que Billi sea felíz. Si él lo es enamorándoce de un imbécil como Tom, aprenderé a alegrarme por ellos.
-¿Te molesta?
-Creo que ya no. Mira a mi hermano, Geo: es feliz... en verdad lo ama. Yo no soy nadie para decirles algo o intentar separarlos. Si se quieren... que estén juntos, yo no me pienso meter en nada. ¿Y tú?
Se puso de pie y caminóa la puerta. -Es eso tienes razón: si se quieren... que se quieran. Yo los apoyaré en lo que pueda.- se volvió a nosotros, con una sonrisa... esa misma sonrisa que lo caracterizaba. -Son mis amigos... Bill es como mi hermano menor. Si se aman... si en verdad se aman, veré que nadie se meta entre ustedes.
-Gracias.- dijimos a la par.
-Pero deben cuidarce en público, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-Tom: recuerda tu promesa.
-Ahora que estoy con él, te juro que haré lo imposible por cumplirla.
Salió de la habitación, dejándonos solos con Jenni.
-¿En serio piensas eso, nena?- Bill alzó su rostro a la altura de su vista.
-Si.- se le veía serena. -En serio. Tom...- se giró a mí. -...perdón.
-¿Por qué?
-Estaba muy enojada contigo... cuando no tenía qué estarlo.
-Tenías razones: herí demasiado a Bill. No tienes por qué disculparte... am..- no sabía como llamarla de ahora en adelante, y creo que ella lo notó.
-Puedes decirme "nena" o como quieras.
-¿En serio? ¿Ya puedo tratarte como antes?
-¡Hey!- Bill se giró de inmeidato. -¿Cómo que "como antes"?
-¿En seiro eres así de celoso siempre?- ella rió.
-Tienes que acostumbrarte, Tom: ahora eres de él.
-Recuerdo eso.
Bien... as cosas estásn mejorando: a partir de hoy todo irá mejor... estoy seguro.
Éxito
"Morir... vivir... ¿qué mas da si no puedo tenerte a mi lado como quisiera?"
-by Bill
-Quizás lo mejor sería que los dos muriéramos.- sus palabras me helaron. Me aferré con un poco más de fuerza a él.
-Tal vez hay otra salida.- murmuré.
-¿Qué?- alcé mi mirada a su rostro.
-Quizás no sea tan malo... si nadie se entera de ésto.
-Eso significaría manternos escondidos.
-¿Y? Por lo menos estaríamos juntos.
-Pero yo no quiero fingir frente a los demás. Será una tortura el tenerte en frente y no poder besarte o tomarte de la mano como ahora.
-Pero... lo que importa es que estemos juntos... como antes.
-¿Seguro quieres eso?- asentí. -El problema será con los chicos... y Jenni.
-Ella ya lo sabe.
-¿Y ellos? ¿Se lo diremos?
-Supongo que es lo más correcto.- ambos suspiramos.
-¿Cómo crees que reaccionen?
-Georg no creo que lo tomé tan mal, ya lo conoces: es relajado y eso, pero Gus... no sé.
-Chicos.- En cuanto escuchamos la voz de Jenni, nos separamos. -Gustav y Georg los están buscando.
-Ya vamos.
-¿Qué pasa, Billi? ¿El idiota de Tom te hizo llorar de nuevo?- me vió enojada mientras se acercaba y acariciaba su rostro.
-No... bueno, sí pero no es por lo que crees, nena.
-Más te vale que no le hagas más daño a mi hermano.- me desafió.
-No es lo que piensas, nena.
-No me vuelvas a decir "nena". Que no se te olvide que somos hermanos.
-Bill te llama así y no te molestas con él.
-Por que Billi es bueno y sus palabras no me molestan.- Tom bajó la mirada: en verdad se había derrumbado y ahora las palabras de Jenni le dolían por muy poco que fuera... pero lo herían.
-Está bien, lo siento.- ella volvió su mirada de inmediato a su rostro.
-¿Qué?
-Que lo siento.- Lo vió extrañada, mas no dijo nada. -Bueno, Bill:será mejor que vayamos con los demás.
-Sí.- la mano de Jenni rodeó la mía y fuimos a donde los chicos. -Lamento que nos desapareciéramos así.
-No hay problema. Supongo que tenían que arreglar sus mal entendidos.- Gustav staba distraído, con un auricular en su oido y el otro resbalando por sus hombros.
-¿Entonces ya podemos ensayar bien?- Tom no contestó: tomó su guitarra y comenzó a tocar.
Georg le siguió con una sonrisa, ocupando su lugar de su lado contrario; Gustav se situó detrás de la batería imitando a Geo. Jenni me extendió el micrófono, sentándose en las orillas del escenario, viéndonos con un brillo de emoción en los ojos, evitando ver a Tom y tratando de olvidar las cosas.
-¡Chicos!- David nos llamó al terminar de interpretar un par de canciones. -Prepárence.
-¿Ya es hora?
-Ya casi. Los hermanitos pasaron mucho tiempo perdidos y el tiempo se ha consumido en los ensayos.
-Está bien.- nos condujeron detrás del escenario, a una pequeña salilla donde nos dejaron a solas.
-¿Ya nos dirán desde cuándo saben que son hermanos?- preguntó Gustav, tomando asiento a un lado de nosotros.
-Creí que ya no les preguntarías eso.- Mientras Georg miraba distraídamente a todos lados.
-Es que no me lo puedo explicar...
-Quizás porque no tienen qué darnos explicaciones, amigo mío.- se acercó a él y dejó caer la mano sobre su hombro. -Si no nos lo dijeron, tendrán sus razones. No podemos obligarnos a decirnos algo que quizás no les agrada.
-¿Qué?- Tom lo miró extrañado.
-Creo que no se agradan como hermanos. Se veían más felices cuando no lo sabían.
-Eso es cierto.- completó el rubio. -Creo que no les agrada compartir la misma sangre.
-¿Cómo agradarme ser hermano de un chico tan extraño como Bill?- bromeó mi querido Tomi, con una media sonrisa en los labios. -¡Tan sólo míralo!
-Basta, Tom.- le empujé un poco de lado. -Tú serás muy normal, ¿no?
-Soy más normal, más guapo, más sexy e irresistible.- pasó su lengua sobre sus labios, de manera tan sensual...
-Lo que digas, Tom.
-¿A caso no lo soy, Hagen?- con eso le borró la sonrisa a Georg. Era tan fácil d molestar a veces...
-Ya, ya. No serán ustedes dos los que empiecen la pelea.- entraron una spersonas de nuestro equipo a decirnos que la hora había llegado.
-Bueno, chicos. Salgamos a dar el mayor espectáculo que jamás hemos dado.- dije sonriente.
Al estar ahí, frente a todas esas personas, me dí cuenta de dos cosas: la primera, que teníamos buen futuro en el medio.
La segunda, que ahora tal ves las cosas regresarían a la normalidad con Tom... y podríamos ser felices de alguna manera.
-by Bill
-Quizás lo mejor sería que los dos muriéramos.- sus palabras me helaron. Me aferré con un poco más de fuerza a él.
-Tal vez hay otra salida.- murmuré.
-¿Qué?- alcé mi mirada a su rostro.
-Quizás no sea tan malo... si nadie se entera de ésto.
-Eso significaría manternos escondidos.
-¿Y? Por lo menos estaríamos juntos.
-Pero yo no quiero fingir frente a los demás. Será una tortura el tenerte en frente y no poder besarte o tomarte de la mano como ahora.
-Pero... lo que importa es que estemos juntos... como antes.
-¿Seguro quieres eso?- asentí. -El problema será con los chicos... y Jenni.
-Ella ya lo sabe.
-¿Y ellos? ¿Se lo diremos?
-Supongo que es lo más correcto.- ambos suspiramos.
-¿Cómo crees que reaccionen?
-Georg no creo que lo tomé tan mal, ya lo conoces: es relajado y eso, pero Gus... no sé.
-Chicos.- En cuanto escuchamos la voz de Jenni, nos separamos. -Gustav y Georg los están buscando.
-Ya vamos.
-¿Qué pasa, Billi? ¿El idiota de Tom te hizo llorar de nuevo?- me vió enojada mientras se acercaba y acariciaba su rostro.
-No... bueno, sí pero no es por lo que crees, nena.
-Más te vale que no le hagas más daño a mi hermano.- me desafió.
-No es lo que piensas, nena.
-No me vuelvas a decir "nena". Que no se te olvide que somos hermanos.
-Bill te llama así y no te molestas con él.
-Por que Billi es bueno y sus palabras no me molestan.- Tom bajó la mirada: en verdad se había derrumbado y ahora las palabras de Jenni le dolían por muy poco que fuera... pero lo herían.
-Está bien, lo siento.- ella volvió su mirada de inmediato a su rostro.
-¿Qué?
-Que lo siento.- Lo vió extrañada, mas no dijo nada. -Bueno, Bill:será mejor que vayamos con los demás.
-Sí.- la mano de Jenni rodeó la mía y fuimos a donde los chicos. -Lamento que nos desapareciéramos así.
-No hay problema. Supongo que tenían que arreglar sus mal entendidos.- Gustav staba distraído, con un auricular en su oido y el otro resbalando por sus hombros.
-¿Entonces ya podemos ensayar bien?- Tom no contestó: tomó su guitarra y comenzó a tocar.
Georg le siguió con una sonrisa, ocupando su lugar de su lado contrario; Gustav se situó detrás de la batería imitando a Geo. Jenni me extendió el micrófono, sentándose en las orillas del escenario, viéndonos con un brillo de emoción en los ojos, evitando ver a Tom y tratando de olvidar las cosas.
-¡Chicos!- David nos llamó al terminar de interpretar un par de canciones. -Prepárence.
-¿Ya es hora?
-Ya casi. Los hermanitos pasaron mucho tiempo perdidos y el tiempo se ha consumido en los ensayos.
-Está bien.- nos condujeron detrás del escenario, a una pequeña salilla donde nos dejaron a solas.
-¿Ya nos dirán desde cuándo saben que son hermanos?- preguntó Gustav, tomando asiento a un lado de nosotros.
-Creí que ya no les preguntarías eso.- Mientras Georg miraba distraídamente a todos lados.
-Es que no me lo puedo explicar...
-Quizás porque no tienen qué darnos explicaciones, amigo mío.- se acercó a él y dejó caer la mano sobre su hombro. -Si no nos lo dijeron, tendrán sus razones. No podemos obligarnos a decirnos algo que quizás no les agrada.
-¿Qué?- Tom lo miró extrañado.
-Creo que no se agradan como hermanos. Se veían más felices cuando no lo sabían.
-Eso es cierto.- completó el rubio. -Creo que no les agrada compartir la misma sangre.
-¿Cómo agradarme ser hermano de un chico tan extraño como Bill?- bromeó mi querido Tomi, con una media sonrisa en los labios. -¡Tan sólo míralo!
-Basta, Tom.- le empujé un poco de lado. -Tú serás muy normal, ¿no?
-Soy más normal, más guapo, más sexy e irresistible.- pasó su lengua sobre sus labios, de manera tan sensual...
-Lo que digas, Tom.
-¿A caso no lo soy, Hagen?- con eso le borró la sonrisa a Georg. Era tan fácil d molestar a veces...
-Ya, ya. No serán ustedes dos los que empiecen la pelea.- entraron una spersonas de nuestro equipo a decirnos que la hora había llegado.
-Bueno, chicos. Salgamos a dar el mayor espectáculo que jamás hemos dado.- dije sonriente.
Al estar ahí, frente a todas esas personas, me dí cuenta de dos cosas: la primera, que teníamos buen futuro en el medio.
La segunda, que ahora tal ves las cosas regresarían a la normalidad con Tom... y podríamos ser felices de alguna manera.
martes, 22 de marzo de 2011
"¡Mátame!"
"Fui un tonto, lo sé.. ¿qué me queda ahora? Morir, solamente."
-by Tom
"Hermanos". En cuanto esa palabra salió de mis labios quería que la tierra me tragara... y cuando se me ocurrió completar con "gemelos", me quería morir.
¿Por qué demonios tenía que soltarlo de esa manera? En verdad que era el mayor idiota de todos.
Miré a Bill de reojo; estaba peor que yo: sumido con la mirada en el piso y totalmente callado.
Salimos de la presentación de prensa con las miradas clavadas en nosotros. Jenni nos veía cpn curiosidad, pues no sabía nada de lo ocurrido ahí dentro.
-¿Cómo que son hermanos y no nos lo dijeron?- el más alterado, era el rubio.
-Ya, Gus, debieron tener sus razones para no decirlo.- y, como siempre, el más calmado frente al asunto era Georg.
-Pero, pero...
-Gus...- la chica se acercó a él, tomándolo del brazo. -Ya te explicaré todo después, ¿si?
- Está bien. Ahora, Tom, escúchame bien: tienes que cuidar de ellos, ¿de acuerdo?
-Soy su hermano, no su niñera.- dije escondiendo el rostro, al tiempo que salíamos al estacionamiento, para abordar la camioneta y dirigirnos al lugar donde nos presentaríamos esa noche.
Me sente al lado de Georg, alejado de Bill.
Después de haber dicho eso, quería regresar en el tiempo; borrar las palabras de mi boca y no abrir más la herida en él... mas no había vuelta atrás.
Llegamos, sin más preguntas. Los instrumentos ya estaban listos para que los probáramos. Los G's se apresuraron a ensayar un poco, mientras yo me perdía detrás del escenario, en un lugar donde creería que no me encontrarían pronto. Me llevé un cigarrillo a los labios, para tratar de calmarme.
Algo tibio se resbaló por mi mejilla. Me llevé el dorso de la mano y... ¿una lágrima? ¿A pesar de ser tan frío, tan duro y patán... podía llorar por lo que había estado haciendo?
-Tom.- Bill apareció por detrás. -¿Podemos hablar?
Limpié completamente la lágrima y me negué a verle de frente. -Deberías aprobechar el tiempo mejor en ensayar con ellos.
-No puedo sin la guitarra.
-Sin la guitarra será mejor, así no te distraerás.- se acercó un poco más.
-Sin la guitarra me pierdo. Además, supongo que el guitarrista también necesita ensayar.
-Soy el mejor... no necesito ensayos ni eso. Son aburridos.- se acercó despacio, como un niño que se acerca temeroso a alguien desconocido. Ni siquiera me dí cuenta de cuando pudo colocarse frente a mí.
-Lloraste.
-No.
-Tus ojos se ven... acuosos. Estuviste llorando.
-No. Sólo... se me metió algo al ojo.- mentí. A él le dió un poco de risa, que supo acallarla entre dientes. -¿Qué?- al tiempo que trataba de callarse, una lágrima también brotó de sus ojos. -Ahora eres tú el que llora.
-Es que me acabo de dar ceunta de algo.
-Sea lo que sea, no me importa.- lo decía... peor esperaba otra cosa: que me lo dijera. Creo que era hora de quebrarme frente a él, sin testigos a nuestro alrededor.
-Sabía que mentías.- dejé de lado el cigarro. Él se acercó más, hasta poder tocarme el rostro. -Sabía que no había sido mentira lo nuestro.- en un acto reflejo, me hice hacia atrás.
-No sé de lo que me hablas.- me ponía nervioso. Estaba acostumbrado a mentir... lo había hecho toda mi vida... y la costumbre estaba minando las esperanzas de él y mi vida... ¿quebrarme de verdad o seguir con la farsa?
-Tom... en verdad... en verdad me estabas convenciendo de que ésto soló habia sido un sueño... realmente me estabas metiendo en una pesadilla cruel, pero me doy cuenta que tú también estás sufriendo... y que mentías.
-No.
-¿Por qué lo hiciste?
-Yo no mentí.
-Quizás pensaste que era lo mejor... y no te culpo.
-Escucha, Bill: yo NO te amo. Te odio... me das...
-Asco... lo dijiste el día que nos volvimos a ver. Lo sé.- las lágrimas comenzaron a acrecentar en su rostro, arruinando un poco su maquillaje. -Mentiste, Tom, per no importa.
-¡Yo no te amo!- lo volví a herir.
Apretó los puños, cerró los ojos y también me gritó. -¡¿Dime por qué, Tom?!- el verlo así, logró derrumbarme por completo.
-Porque quería que me olvidaras... No quiero que sufras por mi causa.
-¿No me quieres ver sufrir? ¿De verdad? ¡Entonces mátame ahora! Arráncame el corazón de una buena vez, que estoy sufriendo sin tí.- el llanto empapaba su rostro, a mí me estaba rompiendo completamente. -Me muero lentamente... día a día sin tí. ¡Mátame de una maldita vez! Quizás te pueda amar mejor como fantasma... por lo menos así podría quedarme a tu lado para siempre y mi sufrimiento sería menos.
Estalló frente a mí. Todo el sufrimiento... el dolor que había estado guardando en su pecho, estalló en mi rostro.
-Me pides que te mate para terminar con tu dolor... ¿y yo qué?- ya no pude más: dejé que algunas lagrimillas se me escaparan y destrocé al muralla que había tratado de crear entre nosotros. -Yo me quedaré igual.- me acerqué a él, sin tocarlo. -Yo también sufro, Bill. Si no estoy contigo, el silencio y la soledad me matan; si estoy contigo me muero porque on puedo tocarte... ni siquiera puedo rozarte. ¿Eso no es sufrir?
-Tom...- clavó sus hermosos ojos almendrados en mí.
-Lamento las idioteces que cometí... siento tanto el haber dicho que somos hermanos... lamento el estarte matando con ésto, Billi.- ganó el sentimiento.
Me ablandé totalmente frente a él; me derrumbé... sintiédnome afortunado de no tener a nadie alrededor más que a él.
-Tomi...- se lanzó contra mí, colocando sus manos alrededor de mi cuello y dejándoce caer entre mis brazos. -Yo... no quiero vivir sin tí. Qué me importa que seamos hermanos... no puedo vivir sin tí.
-Ni yo sin tí.- lo apreté un poco más contra mi cuerpo... se sentía tan bien volver a sentir su contacto. -Pero no podemos...
-¿Entonces?
-Quizás lo mejor sería que los dos muriéramos.
-by Tom
"Hermanos". En cuanto esa palabra salió de mis labios quería que la tierra me tragara... y cuando se me ocurrió completar con "gemelos", me quería morir.
¿Por qué demonios tenía que soltarlo de esa manera? En verdad que era el mayor idiota de todos.
Miré a Bill de reojo; estaba peor que yo: sumido con la mirada en el piso y totalmente callado.
Salimos de la presentación de prensa con las miradas clavadas en nosotros. Jenni nos veía cpn curiosidad, pues no sabía nada de lo ocurrido ahí dentro.
-¿Cómo que son hermanos y no nos lo dijeron?- el más alterado, era el rubio.
-Ya, Gus, debieron tener sus razones para no decirlo.- y, como siempre, el más calmado frente al asunto era Georg.
-Pero, pero...
-Gus...- la chica se acercó a él, tomándolo del brazo. -Ya te explicaré todo después, ¿si?
- Está bien. Ahora, Tom, escúchame bien: tienes que cuidar de ellos, ¿de acuerdo?
-Soy su hermano, no su niñera.- dije escondiendo el rostro, al tiempo que salíamos al estacionamiento, para abordar la camioneta y dirigirnos al lugar donde nos presentaríamos esa noche.
Me sente al lado de Georg, alejado de Bill.
Después de haber dicho eso, quería regresar en el tiempo; borrar las palabras de mi boca y no abrir más la herida en él... mas no había vuelta atrás.
Llegamos, sin más preguntas. Los instrumentos ya estaban listos para que los probáramos. Los G's se apresuraron a ensayar un poco, mientras yo me perdía detrás del escenario, en un lugar donde creería que no me encontrarían pronto. Me llevé un cigarrillo a los labios, para tratar de calmarme.
Algo tibio se resbaló por mi mejilla. Me llevé el dorso de la mano y... ¿una lágrima? ¿A pesar de ser tan frío, tan duro y patán... podía llorar por lo que había estado haciendo?
-Tom.- Bill apareció por detrás. -¿Podemos hablar?
Limpié completamente la lágrima y me negué a verle de frente. -Deberías aprobechar el tiempo mejor en ensayar con ellos.
-No puedo sin la guitarra.
-Sin la guitarra será mejor, así no te distraerás.- se acercó un poco más.
-Sin la guitarra me pierdo. Además, supongo que el guitarrista también necesita ensayar.
-Soy el mejor... no necesito ensayos ni eso. Son aburridos.- se acercó despacio, como un niño que se acerca temeroso a alguien desconocido. Ni siquiera me dí cuenta de cuando pudo colocarse frente a mí.
-Lloraste.
-No.
-Tus ojos se ven... acuosos. Estuviste llorando.
-No. Sólo... se me metió algo al ojo.- mentí. A él le dió un poco de risa, que supo acallarla entre dientes. -¿Qué?- al tiempo que trataba de callarse, una lágrima también brotó de sus ojos. -Ahora eres tú el que llora.
-Es que me acabo de dar ceunta de algo.
-Sea lo que sea, no me importa.- lo decía... peor esperaba otra cosa: que me lo dijera. Creo que era hora de quebrarme frente a él, sin testigos a nuestro alrededor.
-Sabía que mentías.- dejé de lado el cigarro. Él se acercó más, hasta poder tocarme el rostro. -Sabía que no había sido mentira lo nuestro.- en un acto reflejo, me hice hacia atrás.
-No sé de lo que me hablas.- me ponía nervioso. Estaba acostumbrado a mentir... lo había hecho toda mi vida... y la costumbre estaba minando las esperanzas de él y mi vida... ¿quebrarme de verdad o seguir con la farsa?
-Tom... en verdad... en verdad me estabas convenciendo de que ésto soló habia sido un sueño... realmente me estabas metiendo en una pesadilla cruel, pero me doy cuenta que tú también estás sufriendo... y que mentías.
-No.
-¿Por qué lo hiciste?
-Yo no mentí.
-Quizás pensaste que era lo mejor... y no te culpo.
-Escucha, Bill: yo NO te amo. Te odio... me das...
-Asco... lo dijiste el día que nos volvimos a ver. Lo sé.- las lágrimas comenzaron a acrecentar en su rostro, arruinando un poco su maquillaje. -Mentiste, Tom, per no importa.
-¡Yo no te amo!- lo volví a herir.
Apretó los puños, cerró los ojos y también me gritó. -¡¿Dime por qué, Tom?!- el verlo así, logró derrumbarme por completo.
-Porque quería que me olvidaras... No quiero que sufras por mi causa.
-¿No me quieres ver sufrir? ¿De verdad? ¡Entonces mátame ahora! Arráncame el corazón de una buena vez, que estoy sufriendo sin tí.- el llanto empapaba su rostro, a mí me estaba rompiendo completamente. -Me muero lentamente... día a día sin tí. ¡Mátame de una maldita vez! Quizás te pueda amar mejor como fantasma... por lo menos así podría quedarme a tu lado para siempre y mi sufrimiento sería menos.
Estalló frente a mí. Todo el sufrimiento... el dolor que había estado guardando en su pecho, estalló en mi rostro.
-Me pides que te mate para terminar con tu dolor... ¿y yo qué?- ya no pude más: dejé que algunas lagrimillas se me escaparan y destrocé al muralla que había tratado de crear entre nosotros. -Yo me quedaré igual.- me acerqué a él, sin tocarlo. -Yo también sufro, Bill. Si no estoy contigo, el silencio y la soledad me matan; si estoy contigo me muero porque on puedo tocarte... ni siquiera puedo rozarte. ¿Eso no es sufrir?
-Tom...- clavó sus hermosos ojos almendrados en mí.
-Lamento las idioteces que cometí... siento tanto el haber dicho que somos hermanos... lamento el estarte matando con ésto, Billi.- ganó el sentimiento.
Me ablandé totalmente frente a él; me derrumbé... sintiédnome afortunado de no tener a nadie alrededor más que a él.
-Tomi...- se lanzó contra mí, colocando sus manos alrededor de mi cuello y dejándoce caer entre mis brazos. -Yo... no quiero vivir sin tí. Qué me importa que seamos hermanos... no puedo vivir sin tí.
-Ni yo sin tí.- lo apreté un poco más contra mi cuerpo... se sentía tan bien volver a sentir su contacto. -Pero no podemos...
-¿Entonces?
-Quizás lo mejor sería que los dos muriéramos.
viernes, 18 de marzo de 2011
Familia
"Nunca podría ser parte de una familia que dice ser la mejor de todas; no cuando han abandonado a su suerte a los más jóvenes y los dejan sumirse en problemas que los han matado incluso antes de que se puedan dar cuenta."
-by Tom
Me tiré en la cama, sin pensar en nada; sacando de mi mente la imagen de Bill, con la vista clavada en el techo.
Las voces de Jenni y d eBill llegaban a mí de manera tan clara... parecía que ella quería calmarlo de alguna manera... mis palabras lo habían dejado bastante herido... y alterado.
-¡Cálmate por favor, Bill!
-¿Cómo esperas que me calme? ¡Escuchaste todo lo que dijo! ¿Cómo te repones de eso?
-Ya econtraremos la salida, Billi.
"Escucha a tu hermana, Billi: ya sabrás cómo salir de ésto." susurraba al vacío, como esperando que me escuchara.
-¡Bill! ¡Jenni!- la voz de Simone me hizo salir de la habitación y lanzar mi mirada desde las escaleras: abos fueron a recibirla... más por compromiso que por la alegría d ever a su madre. -Bill, mi niño, ¿qué tienes? Has estado llorando.
-No es nada.- dijo seco y volteando a un lado.
-Pensé que Matt la tendría en casa.- me atreví a decir levantando un poco la voz. Bill siguió con la mirada a un lado, sin voltear a verme. Al cntrario de su hermana y de Simone, que giraron los rostros hacia mí. -Creí que no vendría por aquí.
-¡Tom!- la señora se apresuró a subior las escaleras. Por unos minutos se me quedó viendo; examinándome de pies a cabeza. -Cambiaste.
-Me cansaron las rastas.- la veía duramente. Después de todo, no podía recibirla con una sonrisa y abrirle los brazos mientras le decía "mamá".
Me abrazó. -Bienvenido a casa, hijo.- sus palabras me llenaron de coraje. ¿Cómo demonios se atrevía a llamarme "hijo"?
Me la quité de encima en un leve empujón. Ella me miró desconcertada. -¿Qué pasa?
-No vuelva a llamarme "hijo", señora.
-Pero... los resultados...
-Los resultados dicen que comparto lazos de sangre con ustedes, pero eso no me obliga a llamarles "familia"... o decirle a usted "madre".- sus ojos se cristalizaron.
-¿Cómo puedes decir eso, Tom?
-Nunca formaré parte de su familia. ¿Quiere saber por qué? No sé lo que eso significa. Para mí, familia es una palabra que no está en mi diccionario. Soy sólo un desconocido entre ustedes... no espero ser nada más que eso.
-Tom.
-Lamento romper su ilución o concepto de familia, señora. Espero se grabe ésto: jamás podrán contar conmigo como miembro de eso. Para ustedes, yo no existo. Para mí no son más que conocidos. Espero que no se quede... no me gustaría verla en ésta casa. Lo siento.- le dí la espalda y me interné de nuevo en mi habitación.
Cerré con llave al tiempo que me parecía escuchar sus palabras de decepción.
Me recargué en la puerta, alzando la cara. Nunca creí que podría mantenerme frío frente a ellos... frente a los únicos que me podían ablandar con sólo una mirada.
De nuevo, me había quedado solo.
No sé por cuánto tiempo me quedé ahí, con al rostro hacia el techo y los ojos cerrados, aislándome de mi alrededor. Hasta que me cansé de estar de pie y caminé hasta el armario. Arriba sabía que Bill guardaba algunas cajetillas y puesto que esa ya no era su habitación y yo me había quedado sin cigarrillos (bendito vicio), decidí apropiarme de ellas.
Pasé las manos por toda la superficie, hasta toparme con una pequeña caja al lado de la cajetilla.
Bajé ambas. El pequeño paquete estaba forrado d eun hermozo azul.
Sabía que no debía abrirlo... pero la curiosidad pudo msa y terminé rasgando al envoltura. Dentro un estuche negro, bastante elegante, parecía encerrar algo preciado... quizás para Bill o para Jenni.
Lo abrí. Un dije plateado con un apiedra azul esperaba en el interior. Lo tomé entre mis manos, admirándolo. Le dí la vuelta y aprecié una frase hermozamente grabada: "Juntos, por siempre..."
Pasé saliva. Seguramente era de Bill. Quizás regalo de su hermana el día de su cumpleaños.
Algo me llevó a buscar otra cosa encima del armario. Me topé con un pequeño sobre. Lo bajé y, sabía que no me correspondía a mí abrirlo, pero curioso, como soy, lo hice.
"Feliz cumpleaños, Tomi.Te amo." Era todo lo que decía la pequeña nota. Pero fue suficiente para que algo... un sentimiento extraño, estallara dentro de mi pecho.
-Bill... no debiste.- arrugué la nota. Miré con mayor detenimiento el dije... para darme cuenta que no era en realidad eso, sino un relicario. Lo abrí despacio: en su interior, estaba una fotografía de ambos, abrazados... cuando éramos felices.
Maldita sea... los recuerdos me herian... y demasiado.
Lo volvi a encerrar en la cajilla y salí de la habitación, buscando a Bill.
Lo encontré acostado en la sala, acurrucado en uno de los sillones, como niño pequeño, sosteniendo algo entre sus manos, con los ojos entrecerrados... supongo que por las lágrmias.
-Mamá y Jenni se han ido. Simone está muy triste y mi hermana... simplemente no quiere verte.- era la primera vez que le esucchaba llamar por su nombre a su madre.
-Creí que ya no me hablarías.
-Vivimos juntos... supongo que me será imposible no hacerlo.- pasó el dorso de la mano por su rostro. Tuve que contener las ganas de sentarme a su lado y consolarlo; pedirle perdón por las cosas que estaban pasando... pero no podía doblegarme ahora. -¿Pasa algo?- preguntó distraido.
-Sí: ¿qué es ésto?- le dije mostrándole la cajilla.
-Era un regalo... por tu cumpleaños. Esperaba dártelo cuando regresaras...
-¿Y quién te dijo que tienes que andar comprándome regalitos así?- percibí cómo presionó un poco más lo que guardaba entre sus manos. -No necesito de tus regalitos, niño.- le tiré la cajilla encima y me quité de su vista, quedándome detrás, para que no me viera.
Ví cómo la recogía cuidadosamente y la llevaba a su pecho, dejando escapar parte de lo que tenía aferrado. Para mi dolorosa sorpresa, era el dije que le había comprado.
Lo tenía como un tesoro entre sus manos... como si fuera lo único que le quedara de mí. Aún se aferraba a a la idea de que ésto fuera una cruel.
Él era aún un niño esperando que alguien llegara a salvarlo de tan cruel sueño y yo, el monstruo que aparecía debajo de su cama para atormentarlo...
-by Tom
Me tiré en la cama, sin pensar en nada; sacando de mi mente la imagen de Bill, con la vista clavada en el techo.
Las voces de Jenni y d eBill llegaban a mí de manera tan clara... parecía que ella quería calmarlo de alguna manera... mis palabras lo habían dejado bastante herido... y alterado.
-¡Cálmate por favor, Bill!
-¿Cómo esperas que me calme? ¡Escuchaste todo lo que dijo! ¿Cómo te repones de eso?
-Ya econtraremos la salida, Billi.
"Escucha a tu hermana, Billi: ya sabrás cómo salir de ésto." susurraba al vacío, como esperando que me escuchara.
-¡Bill! ¡Jenni!- la voz de Simone me hizo salir de la habitación y lanzar mi mirada desde las escaleras: abos fueron a recibirla... más por compromiso que por la alegría d ever a su madre. -Bill, mi niño, ¿qué tienes? Has estado llorando.
-No es nada.- dijo seco y volteando a un lado.
-Pensé que Matt la tendría en casa.- me atreví a decir levantando un poco la voz. Bill siguió con la mirada a un lado, sin voltear a verme. Al cntrario de su hermana y de Simone, que giraron los rostros hacia mí. -Creí que no vendría por aquí.
-¡Tom!- la señora se apresuró a subior las escaleras. Por unos minutos se me quedó viendo; examinándome de pies a cabeza. -Cambiaste.
-Me cansaron las rastas.- la veía duramente. Después de todo, no podía recibirla con una sonrisa y abrirle los brazos mientras le decía "mamá".
Me abrazó. -Bienvenido a casa, hijo.- sus palabras me llenaron de coraje. ¿Cómo demonios se atrevía a llamarme "hijo"?
Me la quité de encima en un leve empujón. Ella me miró desconcertada. -¿Qué pasa?
-No vuelva a llamarme "hijo", señora.
-Pero... los resultados...
-Los resultados dicen que comparto lazos de sangre con ustedes, pero eso no me obliga a llamarles "familia"... o decirle a usted "madre".- sus ojos se cristalizaron.
-¿Cómo puedes decir eso, Tom?
-Nunca formaré parte de su familia. ¿Quiere saber por qué? No sé lo que eso significa. Para mí, familia es una palabra que no está en mi diccionario. Soy sólo un desconocido entre ustedes... no espero ser nada más que eso.
-Tom.
-Lamento romper su ilución o concepto de familia, señora. Espero se grabe ésto: jamás podrán contar conmigo como miembro de eso. Para ustedes, yo no existo. Para mí no son más que conocidos. Espero que no se quede... no me gustaría verla en ésta casa. Lo siento.- le dí la espalda y me interné de nuevo en mi habitación.
Cerré con llave al tiempo que me parecía escuchar sus palabras de decepción.
Me recargué en la puerta, alzando la cara. Nunca creí que podría mantenerme frío frente a ellos... frente a los únicos que me podían ablandar con sólo una mirada.
De nuevo, me había quedado solo.
No sé por cuánto tiempo me quedé ahí, con al rostro hacia el techo y los ojos cerrados, aislándome de mi alrededor. Hasta que me cansé de estar de pie y caminé hasta el armario. Arriba sabía que Bill guardaba algunas cajetillas y puesto que esa ya no era su habitación y yo me había quedado sin cigarrillos (bendito vicio), decidí apropiarme de ellas.
Pasé las manos por toda la superficie, hasta toparme con una pequeña caja al lado de la cajetilla.
Bajé ambas. El pequeño paquete estaba forrado d eun hermozo azul.
Sabía que no debía abrirlo... pero la curiosidad pudo msa y terminé rasgando al envoltura. Dentro un estuche negro, bastante elegante, parecía encerrar algo preciado... quizás para Bill o para Jenni.
Lo abrí. Un dije plateado con un apiedra azul esperaba en el interior. Lo tomé entre mis manos, admirándolo. Le dí la vuelta y aprecié una frase hermozamente grabada: "Juntos, por siempre..."
Pasé saliva. Seguramente era de Bill. Quizás regalo de su hermana el día de su cumpleaños.
Algo me llevó a buscar otra cosa encima del armario. Me topé con un pequeño sobre. Lo bajé y, sabía que no me correspondía a mí abrirlo, pero curioso, como soy, lo hice.
"Feliz cumpleaños, Tomi.Te amo." Era todo lo que decía la pequeña nota. Pero fue suficiente para que algo... un sentimiento extraño, estallara dentro de mi pecho.
-Bill... no debiste.- arrugué la nota. Miré con mayor detenimiento el dije... para darme cuenta que no era en realidad eso, sino un relicario. Lo abrí despacio: en su interior, estaba una fotografía de ambos, abrazados... cuando éramos felices.
Maldita sea... los recuerdos me herian... y demasiado.
Lo volvi a encerrar en la cajilla y salí de la habitación, buscando a Bill.
Lo encontré acostado en la sala, acurrucado en uno de los sillones, como niño pequeño, sosteniendo algo entre sus manos, con los ojos entrecerrados... supongo que por las lágrmias.
-Mamá y Jenni se han ido. Simone está muy triste y mi hermana... simplemente no quiere verte.- era la primera vez que le esucchaba llamar por su nombre a su madre.
-Creí que ya no me hablarías.
-Vivimos juntos... supongo que me será imposible no hacerlo.- pasó el dorso de la mano por su rostro. Tuve que contener las ganas de sentarme a su lado y consolarlo; pedirle perdón por las cosas que estaban pasando... pero no podía doblegarme ahora. -¿Pasa algo?- preguntó distraido.
-Sí: ¿qué es ésto?- le dije mostrándole la cajilla.
-Era un regalo... por tu cumpleaños. Esperaba dártelo cuando regresaras...
-¿Y quién te dijo que tienes que andar comprándome regalitos así?- percibí cómo presionó un poco más lo que guardaba entre sus manos. -No necesito de tus regalitos, niño.- le tiré la cajilla encima y me quité de su vista, quedándome detrás, para que no me viera.
Ví cómo la recogía cuidadosamente y la llevaba a su pecho, dejando escapar parte de lo que tenía aferrado. Para mi dolorosa sorpresa, era el dije que le había comprado.
Lo tenía como un tesoro entre sus manos... como si fuera lo único que le quedara de mí. Aún se aferraba a a la idea de que ésto fuera una cruel.
Él era aún un niño esperando que alguien llegara a salvarlo de tan cruel sueño y yo, el monstruo que aparecía debajo de su cama para atormentarlo...
jueves, 17 de marzo de 2011
Empezar de Nuevo
"El amor es una condena que todo ser humano carga a su cuello: al principio no le prestas mucha atención a sus encantos; luego terminas cediendo ante su magia seductora y terminas muriendo por culpa del fuego de la pasión que dejó en tu corazón al abandonarte a tu suerte."
-by Tom
No podía dejar de pensar en él ni manteniéndome ocupado, atado al trabajo; todo... absolutamente todo me lo recordaba. No podía escapar de su mirada; de sus labios... de su rostro.
-Maldición.- me la pasaba caminando de un lado al otro en casa de Andreas, siempre con las preguntas de Ceci a mis espaldas. "¿Por qué no regresas con él? ¿Por qué demonios tenías que regresar aquí?"
Terminaba hartándome la paciencia y en más de una ocación la empujé con la fuerza suficiente como para que terminara en el suelo y dejara de moelstarme.
Sí: me la pasaba de un asesinato a otro... de una botella de alcohol a otra; consumienod una caja entera de cigarrillos a consumir cosas más fuertes... y nada servía.
¿Por qué tenía que fijarme en él? ¿Por qué demonios me tenía que enrredar con él? Por qué no me pude enterar antes de quién era él en realidad?
A ese paso terminaría muriéndome... o por lo menos sumiéndome en la locura si no encontraba algo o alguien que pudiese reemplazarlo.
En medio de mis pensamientos, pude recordar a Jenni y lo que haía pasado entre nosotros: ahora sabía muy bien por qué sus labios y su cuerpo era tan adictivo como Bill.
-Así no se olvidan las cosas, muchacho.- Michel creo que se alarmaba al verme así, pues se pasaba por la casa a diario... o era eso o sólo era para ver a Ceci. -Eso sólo te traerá problemas.
-No sabes lo que dices. Éstas cosas pueden borrar toda tu memoria en grandes cantidades.
-¿Eso quieres? ¿Olvidarlo todo?
-Sería buena idea.- dije soltando el humo sobre su cara. -No tienes idea de los malos ratos que he pasado... de los errores que me he dado cuenta que cometí con ellos.
-Si yo fuera tú, regresaría con ellos.
-¿Qué?
-Es evidente que no puedes vivir sin ellos. ¿Por qué dejarlos por lo que dice un papel?
-Tú no lo entiendes, ¿verdad, idiota? Somos HER-MA-NOS. ¿Sabes lo que significa eso?
-No significa nada.
-Eres tan estúpido. No pudee haber nada entre nosotros.
-Ser hermano de alguien que no conocías ni que tenías idea de que existiera, no significa nada. Es sólo una palabra,. ¿Por qué detenerce por eso?
-El incesto es algo que no es bien visto... además, si es entre hermano y hermana, no creo que haya mucho problema, pero cuando es hermano y hermano...- suspiré. -...hay más problemas de por medio. ¿Eso no significa nada para tí?
-Si: que tienes miedo de que lo humillen y lo dañen si se llega a saber no slo que óson hermanos, sino que han tenido algo que ver.- Bajé mi mirada. Ya no se me ocurría nda para defenderme. -Es lógico que sientas miedo por él: lo amas.
-Somos hermanos.- lo sé: ya parecía disco rayado, pero no podía dejar de repetirlo. Era algo que me martirizaba.
-¿Y qué? Mientras nadie lo sepa, es como si no lo fueran. Además, si tienes miedo de que se enteren lo que tienes con él, sólo hazte a la idea de ignorarlos: ellos no son nadie para señalarlos. Dime, ¿quién no se ha enamorado de algún familiar suyo? Esa es una parte inevitable de la vida, niño.
-Puede ser... pero aún así no pienso arrastrarlo a algo malo.
-¿Qué harsá entonces? ¿Lo olvidarás en serio o...?
-¿O...?- lo miré. En sus ojos pude ver que algo se le había ocurrido. Una buena idea, quizás.
-O... una manera de tenerlo cerca sería el estar con él como familia... ya que tanto te obsesiona el saber lo que son, y actuar de una manera frívola con él. No es la mejor manera: lo tendrás cerca, pero destrozarás su corazón.
-Pero podré verlo y estar al pendiente de él.
Se rió. -En verdad que te importa... para querer hacer algo tan cruel con ustedes dos.- ya no le respondí. Me levanté de su lado y salí, con él detrás. En verdad que estaba preocupado. -¿A dónde crees que vas? Ya acabaste con todo el trabajo que tenías.
-Quiero verme diferente, es todo.
-Te acompaño.
Michel me preguntó qué esperaba lograr con haber cambiado un poco. No le respondí otra cosa que ya estaba harto de las rastas. La verdad, quizás, era que inconcientemente quería verme diferente para él.
El día de encontrarme con el equipo y los chicos habai llegado. Teía nervios de volverlo a ver, pero me confiaba de mi facilidad para esconder lo que en realidad sentía... aunque no estaba seguro de si frente a él resultaría.
Los saludé a todos, tratando de no vrlo, pero me fue inevitable, pues él tienen como un imán que me atrae. Lo ví detenidamente aprobechando que no tenía la vista sobre mí: también había cambiado... y se veía tan inocente y lindo...
Demonios, Bill, ¿por qué me haces ésto?
Decidí mantenerme alejado de él, tratando de ignorarlo y de mantenerme frío con él... y resultó.
Al subir a mi vehículo, recordé lo harta que estaba Ceci de mí, asi que no tenía otra opción que regresar a casa, al lado de "mis hermanos".
Los llevé conmigo, para que nadie sospechara nada. Al llegar, era evidente que Jenni no quería saber nada de mí, pues ni pasó a la casa sino que se desvió a ver a Nathaly, dándome oportunidad de hablar con él.
Lo llevé al estudio, siempre dándole la espalda para no flaquear ante él y recordándo las palabras de Michel.
"Si destrozando tu corazón puedo hacer que me olvides y que ya no sufras por mí, lo haré." dije para mis adentros.
Y... no sé por qué... ni de dónde saqué fuerzas, pero le dije lo que jamás imaginé si quiera: que me daba asco.
Lo hice llorar... y que me dijera que me odiaba mientras salía a fumar un cigarrillo en la entrada del estudio.
La sonrisa se borró de mi rostro al escuchar cómo se desplomaba en el suelo y escuchar cómo se iban apagando sus palabras.
-Lo has herido.- la voz de Jenni llegó hasta mí desde la sala.
-Creí que habías salido.
-No quería verte... pero tampoco quiero dejar solo a Bill.
-¿Por qué?
-Está sufriendo porque el chico del que se enamoró es un verdadero imbécil que no sabe otra cosa que no sea destrozarle el alma.
-No tengo la culpa de que sea sensible y que se fíe de personas que no conoce.
-Llegó a conocerte lo suficiente en poco tiempo.
-Se confió demasiado. Es el precio que los tontos pagan cuando son así.
Se puso de pie; se acercó y me dió una cachetada, furiosa, haciéndome tirar el cigarro. -No hables así de Bill.
-¿No tengo derecho de decir las verdades de mí hermano?
-Con mayor razón deberías de quererlo un poco... o no decir eso de él de manera tan... tan...
-No importa lo que digas... o lo que él haga: no me agradará ser parte de su familia. Nunca. Grábatelo bien en la cabeza, niña.- la hice a un lado y subí a la que fue nuestra habitación. Su aroma estaba impregnado en cada rincón.
Aspir eel aire del cuarto ansioso, para después dejarlo salir despacio y llenarme de fuerzas para tomar sus cosas y echarlas a alguna de las demás habitaciones.
Me costó tanto deshacerme de su ropa, de sus fotografias... y ms aún tirar a la basura en donde salíamos los dos abrazados.
Quiero comenzar de nuevo... tratar de alejarme de él y en caso de no poder hacerlo... me mataré.
-by Tom
No podía dejar de pensar en él ni manteniéndome ocupado, atado al trabajo; todo... absolutamente todo me lo recordaba. No podía escapar de su mirada; de sus labios... de su rostro.
-Maldición.- me la pasaba caminando de un lado al otro en casa de Andreas, siempre con las preguntas de Ceci a mis espaldas. "¿Por qué no regresas con él? ¿Por qué demonios tenías que regresar aquí?"
Terminaba hartándome la paciencia y en más de una ocación la empujé con la fuerza suficiente como para que terminara en el suelo y dejara de moelstarme.
Sí: me la pasaba de un asesinato a otro... de una botella de alcohol a otra; consumienod una caja entera de cigarrillos a consumir cosas más fuertes... y nada servía.
¿Por qué tenía que fijarme en él? ¿Por qué demonios me tenía que enrredar con él? Por qué no me pude enterar antes de quién era él en realidad?
A ese paso terminaría muriéndome... o por lo menos sumiéndome en la locura si no encontraba algo o alguien que pudiese reemplazarlo.
En medio de mis pensamientos, pude recordar a Jenni y lo que haía pasado entre nosotros: ahora sabía muy bien por qué sus labios y su cuerpo era tan adictivo como Bill.
-Así no se olvidan las cosas, muchacho.- Michel creo que se alarmaba al verme así, pues se pasaba por la casa a diario... o era eso o sólo era para ver a Ceci. -Eso sólo te traerá problemas.
-No sabes lo que dices. Éstas cosas pueden borrar toda tu memoria en grandes cantidades.
-¿Eso quieres? ¿Olvidarlo todo?
-Sería buena idea.- dije soltando el humo sobre su cara. -No tienes idea de los malos ratos que he pasado... de los errores que me he dado cuenta que cometí con ellos.
-Si yo fuera tú, regresaría con ellos.
-¿Qué?
-Es evidente que no puedes vivir sin ellos. ¿Por qué dejarlos por lo que dice un papel?
-Tú no lo entiendes, ¿verdad, idiota? Somos HER-MA-NOS. ¿Sabes lo que significa eso?
-No significa nada.
-Eres tan estúpido. No pudee haber nada entre nosotros.
-Ser hermano de alguien que no conocías ni que tenías idea de que existiera, no significa nada. Es sólo una palabra,. ¿Por qué detenerce por eso?
-El incesto es algo que no es bien visto... además, si es entre hermano y hermana, no creo que haya mucho problema, pero cuando es hermano y hermano...- suspiré. -...hay más problemas de por medio. ¿Eso no significa nada para tí?
-Si: que tienes miedo de que lo humillen y lo dañen si se llega a saber no slo que óson hermanos, sino que han tenido algo que ver.- Bajé mi mirada. Ya no se me ocurría nda para defenderme. -Es lógico que sientas miedo por él: lo amas.
-Somos hermanos.- lo sé: ya parecía disco rayado, pero no podía dejar de repetirlo. Era algo que me martirizaba.
-¿Y qué? Mientras nadie lo sepa, es como si no lo fueran. Además, si tienes miedo de que se enteren lo que tienes con él, sólo hazte a la idea de ignorarlos: ellos no son nadie para señalarlos. Dime, ¿quién no se ha enamorado de algún familiar suyo? Esa es una parte inevitable de la vida, niño.
-Puede ser... pero aún así no pienso arrastrarlo a algo malo.
-¿Qué harsá entonces? ¿Lo olvidarás en serio o...?
-¿O...?- lo miré. En sus ojos pude ver que algo se le había ocurrido. Una buena idea, quizás.
-O... una manera de tenerlo cerca sería el estar con él como familia... ya que tanto te obsesiona el saber lo que son, y actuar de una manera frívola con él. No es la mejor manera: lo tendrás cerca, pero destrozarás su corazón.
-Pero podré verlo y estar al pendiente de él.
Se rió. -En verdad que te importa... para querer hacer algo tan cruel con ustedes dos.- ya no le respondí. Me levanté de su lado y salí, con él detrás. En verdad que estaba preocupado. -¿A dónde crees que vas? Ya acabaste con todo el trabajo que tenías.
-Quiero verme diferente, es todo.
-Te acompaño.
Michel me preguntó qué esperaba lograr con haber cambiado un poco. No le respondí otra cosa que ya estaba harto de las rastas. La verdad, quizás, era que inconcientemente quería verme diferente para él.
El día de encontrarme con el equipo y los chicos habai llegado. Teía nervios de volverlo a ver, pero me confiaba de mi facilidad para esconder lo que en realidad sentía... aunque no estaba seguro de si frente a él resultaría.
Los saludé a todos, tratando de no vrlo, pero me fue inevitable, pues él tienen como un imán que me atrae. Lo ví detenidamente aprobechando que no tenía la vista sobre mí: también había cambiado... y se veía tan inocente y lindo...
Demonios, Bill, ¿por qué me haces ésto?
Decidí mantenerme alejado de él, tratando de ignorarlo y de mantenerme frío con él... y resultó.
Al subir a mi vehículo, recordé lo harta que estaba Ceci de mí, asi que no tenía otra opción que regresar a casa, al lado de "mis hermanos".
Los llevé conmigo, para que nadie sospechara nada. Al llegar, era evidente que Jenni no quería saber nada de mí, pues ni pasó a la casa sino que se desvió a ver a Nathaly, dándome oportunidad de hablar con él.
Lo llevé al estudio, siempre dándole la espalda para no flaquear ante él y recordándo las palabras de Michel.
"Si destrozando tu corazón puedo hacer que me olvides y que ya no sufras por mí, lo haré." dije para mis adentros.
Y... no sé por qué... ni de dónde saqué fuerzas, pero le dije lo que jamás imaginé si quiera: que me daba asco.
Lo hice llorar... y que me dijera que me odiaba mientras salía a fumar un cigarrillo en la entrada del estudio.
La sonrisa se borró de mi rostro al escuchar cómo se desplomaba en el suelo y escuchar cómo se iban apagando sus palabras.
-Lo has herido.- la voz de Jenni llegó hasta mí desde la sala.
-Creí que habías salido.
-No quería verte... pero tampoco quiero dejar solo a Bill.
-¿Por qué?
-Está sufriendo porque el chico del que se enamoró es un verdadero imbécil que no sabe otra cosa que no sea destrozarle el alma.
-No tengo la culpa de que sea sensible y que se fíe de personas que no conoce.
-Llegó a conocerte lo suficiente en poco tiempo.
-Se confió demasiado. Es el precio que los tontos pagan cuando son así.
Se puso de pie; se acercó y me dió una cachetada, furiosa, haciéndome tirar el cigarro. -No hables así de Bill.
-¿No tengo derecho de decir las verdades de mí hermano?
-Con mayor razón deberías de quererlo un poco... o no decir eso de él de manera tan... tan...
-No importa lo que digas... o lo que él haga: no me agradará ser parte de su familia. Nunca. Grábatelo bien en la cabeza, niña.- la hice a un lado y subí a la que fue nuestra habitación. Su aroma estaba impregnado en cada rincón.
Aspir eel aire del cuarto ansioso, para después dejarlo salir despacio y llenarme de fuerzas para tomar sus cosas y echarlas a alguna de las demás habitaciones.
Me costó tanto deshacerme de su ropa, de sus fotografias... y ms aún tirar a la basura en donde salíamos los dos abrazados.
Quiero comenzar de nuevo... tratar de alejarme de él y en caso de no poder hacerlo... me mataré.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Reencuentro
" Toda historia tiene derecho a un final, ¿cierto? ¿Por qué no vienes y le damos uno bueno a nuestra histroria? Uno que valga la pena y del que no nos arrepiéntamos después..."
-by Bill
Como lo prometió, Jenni regresó a casa al día siguiente. Me sentí tan aliviado de poder abrazarla de nuevo... era como si los problemas entre nosotros se hubieran desvanecido mágicamente con el tiempo.
-Te extrañé tanto, Bill...
-Y yo a tí, pequeña.- entramos y fuimos directamente al patio trasero. -Perdón por haberme ido así.
-No tienes qué disculparte, entiendo por qué lo hiciste. Supongo que yo habría hecho lo mismo, pero algo me retuvo.
-¿Qué?
-Quería escapar... al principio. La noticia me cayó como balde de agua fría y no quería saber nada de nadie, pero al finalme dí cuenta que no importaba nada, porque lo amo.- sus labios se encogieron. -¿No se supone que todo mundo dice que no hay imposibles para el amor? ¿Por qué entonces debería de detenerme por descubrir que éramos... que somos...?- no me atrevía a decir la palabra.
-Hermanos.- completó ella en un hilo de voz y con la vista baja.
-Eso.- me acerqué a ella y levanté su rostro a la altura del mío. -¿Me recriminarás por eso?- Esperaba que me dijera todos los malos conceptos que daba el incesto a la sociedad; que me daría un sermón interminable acerca de eso... y de que era prohibido.
-No.- sus ojos se fijaron en los míos. -No te puedo decir nada... porque a mí me pasó lo mismo: me enamoré de él, sin saber quién era y me metí con él... lo sabes. Ambos nos metimos con él.- aún le dolía: lo podía ver en su mirada. -La diferencia aquí es que te escogió a tí: te entegó su corazón; sus palabras... sus gestos. Todo te lo dió a tí... yo sólo fui algo pasajero.- una lágrima resbaló por su mejilla. -Tú te convertiste en algo más que una diversión para él: es natural que te duela... es lógico que quieras que regrese... y no me sorprendería el que te estés muriendo sin él.
-La verdad, sí: me estoy muriendo sin él. Me hace tanta falta...- ambas miradas se cristalizaron. -Pero tú, ¿estás bien?- Asintió con su cabeza.
-Lo amé, de verdad... pero sé que no fui nada para él. Lo olvidaré.
-¿Necesitarás ayuda para olvidarlo?
-Sólo tiempo. Yo no necesito tu licor ni tus cigarrillos.- me miró de manera severa.
-Ya, ya. Para mí son un buen relajante, es todo. Ya no me sobrepasaré... aprendí mi lección. ¿Contenta?
-No hasta que los dejes por completo.
-¿Sabes que ya empiezas a sonar como mamá?
-¿y tú sabías que eres tan molesto como siempre?- sonreí.
-Extrañaba nuestras peleas tontas.
-Yo también.- reímos. -¿Ahoa qué harás?
-Antes de reencontrarnos para los viajes que haremos... quiero cambiar.
-Cambiaste mucho cuando lo conociste.
-No de carácter: físicamente. Quiero verme diferente.
-¿Rastas?
-Rastas.- afirmé en una sonrisa. Quería hacérmelas desde hace un tiempo... y ahora podía hacérmelas sin problemas.
Llegó el día en que tuvimos que juntarnos los cuatro en el estudio para ver lo de la gira... nuestra primer gira, lo que significaba que volvería a verlo.
Como siempre, Geo pasó por mi... y por Jenni, ya que no podía dejarla sola en casa. En todo el camino no pude borrar una sonrrisa ansiosa: sabía que por fin de no sé cuántos días lo volvería a ver... ¡Volvería a ver el rostro del chico que amaba!
Al llegar, todos voltearon a verme, menos Gustav: ellos dos ya me habían vivsto con rastas y el cambio estético que había tenido.
-Te ves... am...- David me examinó de pies a cabeza. -...bien. Te ves bien, Bill.- no creo que le hubiera gustado en primer término, pero agradecí sus palabras aún así.
-¿Tom no ha llegado?-me paresuré a preguntar.
-No. pero ya no ha de tardar.
Dicho y hecho: en unos minutos logramos ver su Cadillac al doblar la esquina. Mi rostro supongo dibujó mi emoción, pues Geo se acercó a mi y me pidió que me calmara en una sonrisa.
Bajó lentamente del vehículo. Jenni y yo nos quedamos clavados en nuestro lugar, observándolo: él también se había hecho un cambio y debo decir que me encantaba.
Su rostro eflejaba frialdad... y debo decir que hasta un poco de enojo. Saludó a todos con un aire de sitracción, aparentando serenidad y sosteniendo una sonrisa falsa en el rostro. Creí que me saludaría de igual manera que al resto o por lo menos que le pasaría lo mismo que a mí y se quedaría viéndome, peor nada.
-Bill, hola.- dijo bajo y de manera aún más dura que a los demás.
-Hola, Tom.- se dibujó una media sonrisa en mis labios, tratando de hacerlo sonreir conmigo, mas no resultó. Pasó de largo, situándoce a un lado de David.
En toda la plática, no me miró ni de reojo. ¿Qué le pasaba? ¿A caso era verdad el que me olvidaria? ¿El que en realidad nunca sintió algo por mí?
Jenni sólo me veía con aire de preocupación. Mi sonrisa se había borrado y mi silencio era total... ¿qué podía decir? ¿Gritarle a Tom que no fingiera frente a mí? ¿Que me moría de ganas de abrazarlo o que me moría por lo frío que era conmigo?
-Entonces salimos en una semana. Deberán estar listos para cuando pasemos por ustedes, ¿de acuerdo?
-Está bien- Tom se alejó. -Llámenme antes de que pasen a recogernos, ¿si? Soy tan malo para recordar fechas...
-Eres malo para todo, Tom.- le dijo Georg en una sonrisa. -Para todo.- lo hizo reir.
-¡Adiso, Tom!- todos se despidieron de él. Antes de que se fuera, regresó la mirada a nosotros.
-¿Y ustedes qué? ¿Regresarán con Georg o vendrán conmigo?
-¿Es en serio?- Jenni tomó mi mano, apretándola un poco.
-La casa nos está esperando.- regresó la mirada al frente. Supongo que para que no viéramos la dureza de sus gestos.
Mi hermana me miró unos instantes: tenai duda... y nervios. Le animé a ir hasta el cadillac de Tom. NAdie se dió cuenta de lo que nos pasaba.
-Anda, Tom: cuídalos bien y ésta vez no lso dejes solos,¿quieres?- le pidió Gustav antes de que arrancara el motor.
Jenni y yo ibamos en la parte trasera y en todo el camino no dijimos nada. Nos la pasamos intercambiando miradas de intriga y de vez en cuando veíamos cómo Tom nos vigilaba por medio del espejo retrovisor.
-Llegamos.- Espero a que bajáramos.
-Yo... tengo que ir con una amiga. Hoy se va y quedé en ayudarle con sus cosas.
-¿Quién se muda?
-Nathaly. Dijo que ya no había nada para ella aquí y se irá. Quiero ir a despedirme de ella.
-Te acompaño.
-Espera, Bill: tú y yo tenemos qué hablar.- Tom me retuvo del brazo. -Déjala que vaya sola: ya es bastante grande como para cuidarce sola.- lo dijo en un tono seco. Ella se despidió de mí con un beso en mi mejilla, sin hacerle caso a Tom y susurró un "ten cuidado" en mi oído.
Entramos directamente en el estudio. -¿De qué quieres hablar?- esperaba que su frialdad fuera sólo pantalla frente a los demás y que ya a solas pudiera abrazarme y decirme cuánto me extrañaba... para que yo udiera hacer lo mismo.
-Cambiaste.- estaba de espaldas a mi, pasando su mirada por el librero.
-Sigo siendo el mismo.- me encogí de hombros.
-Digo que cambiaste físicamente.- sus dedos se paseaban por el lomo de los libros.
-Y tú. Te ves bien, Tomi.- al decirle así, detuvo el paseo de sus dedos. -Te ves... lindo. Me gusta.
-No digas eso.
-Es la verdad: me gusta cómo te ves así.- me acerqué, intentando tocarlo. Entonces se dió vuelta, quedando frente a mí y haciéndome detener.
-Te ves com una chica. No me gusta.- su frente se arrugó y sus músculos se tensaron. -¿Qué esperas obtener con eso?
-Creí que te gustaría.- dije triste y cabizbajo. -Me gusta.
-Ah, ya sé: ese siempre fue tu propósito, ¿verdad?- se colocó a un lado de mí. -Temes que todo el mundo se entere que eres un marica que no lo quiere admitir. Siempre lo fuiste... incluso antes de que yo llegara a tu vida.
-Eso no es cierto.- sus palabras me herían... demasiado. Parecía como si en verdad no le diera importancia a lo que había pasado entre nosotros.
-Un maldito gay que no tiene el valor de admitir lo que es. Qué asco.
Me giré bruscamente a verlo: su rostro no mostraba nada. -¿Por qué me dices eso, Tom?
-Es la verdad. No podrás ocultar por mucho más tiempo lo que eres.
-Yo sé que tú no piensas eso. Yo sé que aún me quieres.
Rió un poco. -¿Quererte, yo? ¿De dónde sacas eso?
-Lo que me decías...
-¿No te quedó claro lo de la carta? Fue divertido mientras duró, pero eso no regresará... hermanito.
Esa última palabra me heló. Él se fue, dejándome clavado al piso del lugar, con los ojos cristalizados... sin querer creer lo que me acababa de decir.
-¿Por qué, Tom? ¿Por qué?- mis preguntas se ahogaron en el silencio; mi mirada se perdió en la nada. -¿Les dirás a todos que somos hermanos? ¿En verdad echarás al olvido todo ésto?- mis puños se cerraron, tensos. Unbpar de lágrimas, ésta vez de rabia y no de tristeza, escaparon de mis ojos, al tiempo que volteaba a la entrada. -¡Te odio, Tom! ¡Te odio!- las fueras se me iban con cada grito; con cada respiración... dejándome caer al suelo de rodillas. -Te odio... eres un maldito... te odio...- mis palabras se iban apagando.
Empezaba a odiarlo por ésto... ¿en verdad lo empezaba a odiar o era sólo el dolor del momento? No lo sé. Lo único que tenía claro era que me dolía... y que el poco corazón que me había quedado tras su partida, se había derrumbado por completo.
-by Bill
Como lo prometió, Jenni regresó a casa al día siguiente. Me sentí tan aliviado de poder abrazarla de nuevo... era como si los problemas entre nosotros se hubieran desvanecido mágicamente con el tiempo.
-Te extrañé tanto, Bill...
-Y yo a tí, pequeña.- entramos y fuimos directamente al patio trasero. -Perdón por haberme ido así.
-No tienes qué disculparte, entiendo por qué lo hiciste. Supongo que yo habría hecho lo mismo, pero algo me retuvo.
-¿Qué?
-Quería escapar... al principio. La noticia me cayó como balde de agua fría y no quería saber nada de nadie, pero al finalme dí cuenta que no importaba nada, porque lo amo.- sus labios se encogieron. -¿No se supone que todo mundo dice que no hay imposibles para el amor? ¿Por qué entonces debería de detenerme por descubrir que éramos... que somos...?- no me atrevía a decir la palabra.
-Hermanos.- completó ella en un hilo de voz y con la vista baja.
-Eso.- me acerqué a ella y levanté su rostro a la altura del mío. -¿Me recriminarás por eso?- Esperaba que me dijera todos los malos conceptos que daba el incesto a la sociedad; que me daría un sermón interminable acerca de eso... y de que era prohibido.
-No.- sus ojos se fijaron en los míos. -No te puedo decir nada... porque a mí me pasó lo mismo: me enamoré de él, sin saber quién era y me metí con él... lo sabes. Ambos nos metimos con él.- aún le dolía: lo podía ver en su mirada. -La diferencia aquí es que te escogió a tí: te entegó su corazón; sus palabras... sus gestos. Todo te lo dió a tí... yo sólo fui algo pasajero.- una lágrima resbaló por su mejilla. -Tú te convertiste en algo más que una diversión para él: es natural que te duela... es lógico que quieras que regrese... y no me sorprendería el que te estés muriendo sin él.
-La verdad, sí: me estoy muriendo sin él. Me hace tanta falta...- ambas miradas se cristalizaron. -Pero tú, ¿estás bien?- Asintió con su cabeza.
-Lo amé, de verdad... pero sé que no fui nada para él. Lo olvidaré.
-¿Necesitarás ayuda para olvidarlo?
-Sólo tiempo. Yo no necesito tu licor ni tus cigarrillos.- me miró de manera severa.
-Ya, ya. Para mí son un buen relajante, es todo. Ya no me sobrepasaré... aprendí mi lección. ¿Contenta?
-No hasta que los dejes por completo.
-¿Sabes que ya empiezas a sonar como mamá?
-¿y tú sabías que eres tan molesto como siempre?- sonreí.
-Extrañaba nuestras peleas tontas.
-Yo también.- reímos. -¿Ahoa qué harás?
-Antes de reencontrarnos para los viajes que haremos... quiero cambiar.
-Cambiaste mucho cuando lo conociste.
-No de carácter: físicamente. Quiero verme diferente.
-¿Rastas?
-Rastas.- afirmé en una sonrisa. Quería hacérmelas desde hace un tiempo... y ahora podía hacérmelas sin problemas.
Llegó el día en que tuvimos que juntarnos los cuatro en el estudio para ver lo de la gira... nuestra primer gira, lo que significaba que volvería a verlo.
Como siempre, Geo pasó por mi... y por Jenni, ya que no podía dejarla sola en casa. En todo el camino no pude borrar una sonrrisa ansiosa: sabía que por fin de no sé cuántos días lo volvería a ver... ¡Volvería a ver el rostro del chico que amaba!
Al llegar, todos voltearon a verme, menos Gustav: ellos dos ya me habían vivsto con rastas y el cambio estético que había tenido.
-Te ves... am...- David me examinó de pies a cabeza. -...bien. Te ves bien, Bill.- no creo que le hubiera gustado en primer término, pero agradecí sus palabras aún así.
-¿Tom no ha llegado?-me paresuré a preguntar.
-No. pero ya no ha de tardar.
Dicho y hecho: en unos minutos logramos ver su Cadillac al doblar la esquina. Mi rostro supongo dibujó mi emoción, pues Geo se acercó a mi y me pidió que me calmara en una sonrisa.
Bajó lentamente del vehículo. Jenni y yo nos quedamos clavados en nuestro lugar, observándolo: él también se había hecho un cambio y debo decir que me encantaba.
Su rostro eflejaba frialdad... y debo decir que hasta un poco de enojo. Saludó a todos con un aire de sitracción, aparentando serenidad y sosteniendo una sonrisa falsa en el rostro. Creí que me saludaría de igual manera que al resto o por lo menos que le pasaría lo mismo que a mí y se quedaría viéndome, peor nada.
-Bill, hola.- dijo bajo y de manera aún más dura que a los demás.
-Hola, Tom.- se dibujó una media sonrisa en mis labios, tratando de hacerlo sonreir conmigo, mas no resultó. Pasó de largo, situándoce a un lado de David.
En toda la plática, no me miró ni de reojo. ¿Qué le pasaba? ¿A caso era verdad el que me olvidaria? ¿El que en realidad nunca sintió algo por mí?
Jenni sólo me veía con aire de preocupación. Mi sonrisa se había borrado y mi silencio era total... ¿qué podía decir? ¿Gritarle a Tom que no fingiera frente a mí? ¿Que me moría de ganas de abrazarlo o que me moría por lo frío que era conmigo?
-Entonces salimos en una semana. Deberán estar listos para cuando pasemos por ustedes, ¿de acuerdo?
-Está bien- Tom se alejó. -Llámenme antes de que pasen a recogernos, ¿si? Soy tan malo para recordar fechas...
-Eres malo para todo, Tom.- le dijo Georg en una sonrisa. -Para todo.- lo hizo reir.
-¡Adiso, Tom!- todos se despidieron de él. Antes de que se fuera, regresó la mirada a nosotros.
-¿Y ustedes qué? ¿Regresarán con Georg o vendrán conmigo?
-¿Es en serio?- Jenni tomó mi mano, apretándola un poco.
-La casa nos está esperando.- regresó la mirada al frente. Supongo que para que no viéramos la dureza de sus gestos.
Mi hermana me miró unos instantes: tenai duda... y nervios. Le animé a ir hasta el cadillac de Tom. NAdie se dió cuenta de lo que nos pasaba.
-Anda, Tom: cuídalos bien y ésta vez no lso dejes solos,¿quieres?- le pidió Gustav antes de que arrancara el motor.
Jenni y yo ibamos en la parte trasera y en todo el camino no dijimos nada. Nos la pasamos intercambiando miradas de intriga y de vez en cuando veíamos cómo Tom nos vigilaba por medio del espejo retrovisor.
-Llegamos.- Espero a que bajáramos.
-Yo... tengo que ir con una amiga. Hoy se va y quedé en ayudarle con sus cosas.
-¿Quién se muda?
-Nathaly. Dijo que ya no había nada para ella aquí y se irá. Quiero ir a despedirme de ella.
-Te acompaño.
-Espera, Bill: tú y yo tenemos qué hablar.- Tom me retuvo del brazo. -Déjala que vaya sola: ya es bastante grande como para cuidarce sola.- lo dijo en un tono seco. Ella se despidió de mí con un beso en mi mejilla, sin hacerle caso a Tom y susurró un "ten cuidado" en mi oído.
Entramos directamente en el estudio. -¿De qué quieres hablar?- esperaba que su frialdad fuera sólo pantalla frente a los demás y que ya a solas pudiera abrazarme y decirme cuánto me extrañaba... para que yo udiera hacer lo mismo.
-Cambiaste.- estaba de espaldas a mi, pasando su mirada por el librero.
-Sigo siendo el mismo.- me encogí de hombros.
-Digo que cambiaste físicamente.- sus dedos se paseaban por el lomo de los libros.
-Y tú. Te ves bien, Tomi.- al decirle así, detuvo el paseo de sus dedos. -Te ves... lindo. Me gusta.
-No digas eso.
-Es la verdad: me gusta cómo te ves así.- me acerqué, intentando tocarlo. Entonces se dió vuelta, quedando frente a mí y haciéndome detener.
-Te ves com una chica. No me gusta.- su frente se arrugó y sus músculos se tensaron. -¿Qué esperas obtener con eso?
-Creí que te gustaría.- dije triste y cabizbajo. -Me gusta.
-Ah, ya sé: ese siempre fue tu propósito, ¿verdad?- se colocó a un lado de mí. -Temes que todo el mundo se entere que eres un marica que no lo quiere admitir. Siempre lo fuiste... incluso antes de que yo llegara a tu vida.
-Eso no es cierto.- sus palabras me herían... demasiado. Parecía como si en verdad no le diera importancia a lo que había pasado entre nosotros.
-Un maldito gay que no tiene el valor de admitir lo que es. Qué asco.
Me giré bruscamente a verlo: su rostro no mostraba nada. -¿Por qué me dices eso, Tom?
-Es la verdad. No podrás ocultar por mucho más tiempo lo que eres.
-Yo sé que tú no piensas eso. Yo sé que aún me quieres.
Rió un poco. -¿Quererte, yo? ¿De dónde sacas eso?
-Lo que me decías...
-¿No te quedó claro lo de la carta? Fue divertido mientras duró, pero eso no regresará... hermanito.
Esa última palabra me heló. Él se fue, dejándome clavado al piso del lugar, con los ojos cristalizados... sin querer creer lo que me acababa de decir.
-¿Por qué, Tom? ¿Por qué?- mis preguntas se ahogaron en el silencio; mi mirada se perdió en la nada. -¿Les dirás a todos que somos hermanos? ¿En verdad echarás al olvido todo ésto?- mis puños se cerraron, tensos. Unbpar de lágrimas, ésta vez de rabia y no de tristeza, escaparon de mis ojos, al tiempo que volteaba a la entrada. -¡Te odio, Tom! ¡Te odio!- las fueras se me iban con cada grito; con cada respiración... dejándome caer al suelo de rodillas. -Te odio... eres un maldito... te odio...- mis palabras se iban apagando.
Empezaba a odiarlo por ésto... ¿en verdad lo empezaba a odiar o era sólo el dolor del momento? No lo sé. Lo único que tenía claro era que me dolía... y que el poco corazón que me había quedado tras su partida, se había derrumbado por completo.
lunes, 14 de marzo de 2011
Espera
"La muerte siempre es el término de algo para dar paso a una nueva vida. En mi caso, la muerte es definitiva sin tí... dejándole paso al vacío y a la nada, pues tengo la seguridad que nadie me extrañará..."
-by Bill
Pasaron los días y no tenía noticias de mi hermana... ni de él. Me la pasaba aferrado al dije que había encontrado en su cajón y a una de las pocas fotografías que habíamos logrado tomarnos juntos.
Era doloroso verlo así: sonriente, recordándome lo bien que estábamos juntos; el diije me quemaba... igual que los recuerdos, pero no era suficiente para olvidarlo. Supongo que el quererlo me convertía en masoquista...y lo peor era que epezaba a gustarme.
Sí, éramos hermanos... no simples hermanos: éramos gemelos... ¿y qué? Lo amé y el saberlo no lo cambiaba en nada. Aún lo amaba. Qué más daba lo que había de por medio o lo que eso significaba: lo amaba y estaba seguro que él sentía lo mismo por mí. Algo en mi interior me decía que él también estaba sufriendo... y que quería regresar.
Varias veces fui a buscarlo a casa de Andreas, pero parecía que no había nadie en casa.
En el estudio, David nos comentaba que sólo iba ya al atardecer; que casi no hablaba a menos que lo estuvieran interrogando... extraño en él porque siempre tiene algo que decir: incluso alguna idiotez, pero siempre tiene algo en la punta de la lengua que no resiste soltar.
Una vez me preguntó frente a los chicos si ya habíamos resuleto nuestras diferencias... pregunta que debo admitir me dolió y que repondí con una mentira: le dije que si. Me preguntó la razón... le dije que eran tonterías y que... habíamos ... que habíamos peleado por una chica... era lo único que se me había ocurrido decir... qué estúpido me escuché y me sentí.
Me daba tanto miedo el que descubrieran lo de nosotros... con lo que me dí cuenta que era un completo cobarde.
Intenté quedarme hasta tarde a esperarlo, pero Georg siempre me decía que sería mejor ir a descansar a casa que quedarme a dormir en el piso del estudio.
-No vale la pena que juegues a ser su guardián, Bill.- me decía una y otra vez en el camino de regreso.
-¿Quién dice que quiero serlo?- le respondía lanzando la mirada a través de la ventana.
-Tu cara lo dice: estás preocupado por él.
-Eso creo.
-Eso es lo que sientes: te preocupa. Y te entiendo. Si mi chica... o alguien a quien quiero... no sé: Gustav o tú desaparecieran, estaría igual.
-No te creo.
-Escucha, Bill: yo también estoy preocupado.
-¿En serio?
-Se ve que no se ha pasado por la casa desde su cumpleaños. Eso es de preocuparce.
Siempre la misma conversación... y siempre terminando con lo mismo: él me dejaba en casa y se iba sin decir más que un "hasta luego"; entraba a casa y al sentir el vacío golpeándome de frente (puesto que mi madre por fin se había ido... aunque desgraciadamente con Matt), me envargaba un sentimiento melancólico y triste.
Había veces que me imaginaba a Tom sentado en el estudio o en la sala, con la guitarra entre sus manos... tocando alguna melodía para mí...
Antes los acordes que le escuchaba improvisar alegraban mi corazón; ahora, los que llegan a mí gracias a mi imaginación, me parten el alma...
Dios... Tomi... te extraño tanto...
A veces me quedaba acostado en el sofá, esperando que él o Jenni entraran a casa con una sonrisa, borrando las cosas que habían pasado. Otras ocaciones, subía a nuestra habitación y me aferraba a las almohadas, soñando con que ál también estaba buscando la mejor manera de regresar a abrazarme.
Pasaban los días... y yo sin saber de ambos. ¿Por qué?
Me decía a mí mismo que ya vendrían... que ya no estaría solo en casa el día de mañana; que sus vocez me despertarían y podríamos empezar de nuevo... Pero cuando despertaba y la esperanza se quedaba callada, volvía a la realidad y me daba cuenta que me estaba muriendo sin Tom.
Me moría de soledad... me moría de tristeza... me moría quiizás hasta de locura; mi corazón estaba roto... mi alma se había rasgado... y mi cuerpo me lo pedía. Maldición... ¿qué demonios debía hacer?
Cuando las grabaciones terminaron y ya nada teníamos qué hacer en el estudio, salía a pasear a algún paruqe cercano, esperando verlo pasar... mas nada sucedía.
-Espera, Bill. Verás que tarde o tamprano regresará y sabremos de él.- me dijo un día Gustav.
Si supiera que me he cansado de esperar; de quedarme sentado frente a la puerta, esperándolo, escuchando el tic-tac del reloj... si supiera lo que hubo entre nosotros dos... el lío amoroso que hubo entre el trío de estúpidos hermanos...
Me quedé dormido en la sala,cansado de esperar... como siempre, cuando el teléfono me despertó.
Me levanté a prisa a contestar.
-¡Tom! Sabía que..
-Hola, Bill.- la voz de mi hermana se escuchaba ronca del otro lado de la bocina. -Tom no ha regresado, ¿verdad?
-Ah... hola, Jenni. ¿Dónde estás? ¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes.
-¡¿Cómo no preocuparme si no he sabido anda de tí desde ese día?!
-Estoy bien. Estoy en casa de una amiga.
-¿Estás enferma?
-Un poco. Sólo tengo dolor de garganta, es todo. Ayer salimos a jugar bajo la lluvia... como tú y yo cuando niños, ¿te acuerdas?- un recuerdo figaz cruzó mi mente, haciéndome reir de lado y sintiéndome aliviado un poco. -Te extraño, Billi.
-Y yo a tí, pequeña. ¿Por qué no regresas?
-¿Crees que él...?
-No.- suspiré. -No creo que tenga intenciones de regresar.
-Entonces me tendrás mañana por allá.
-No quieres verlo,, ¿verdad?
-No. Hablamos de eso después, ¿si?
-Te espero.
-Hasta mañana, entonces... hermanito.- colgó.
Después de lo que pasó, creí que no querría saber naada de mí ni que volvería... supongo que, de cierta manera, esperar fue lo mejor...
Aunque aún me estoy muriendo sin él...
-by Bill
Pasaron los días y no tenía noticias de mi hermana... ni de él. Me la pasaba aferrado al dije que había encontrado en su cajón y a una de las pocas fotografías que habíamos logrado tomarnos juntos.
Era doloroso verlo así: sonriente, recordándome lo bien que estábamos juntos; el diije me quemaba... igual que los recuerdos, pero no era suficiente para olvidarlo. Supongo que el quererlo me convertía en masoquista...y lo peor era que epezaba a gustarme.
Sí, éramos hermanos... no simples hermanos: éramos gemelos... ¿y qué? Lo amé y el saberlo no lo cambiaba en nada. Aún lo amaba. Qué más daba lo que había de por medio o lo que eso significaba: lo amaba y estaba seguro que él sentía lo mismo por mí. Algo en mi interior me decía que él también estaba sufriendo... y que quería regresar.
Varias veces fui a buscarlo a casa de Andreas, pero parecía que no había nadie en casa.
En el estudio, David nos comentaba que sólo iba ya al atardecer; que casi no hablaba a menos que lo estuvieran interrogando... extraño en él porque siempre tiene algo que decir: incluso alguna idiotez, pero siempre tiene algo en la punta de la lengua que no resiste soltar.
Una vez me preguntó frente a los chicos si ya habíamos resuleto nuestras diferencias... pregunta que debo admitir me dolió y que repondí con una mentira: le dije que si. Me preguntó la razón... le dije que eran tonterías y que... habíamos ... que habíamos peleado por una chica... era lo único que se me había ocurrido decir... qué estúpido me escuché y me sentí.
Me daba tanto miedo el que descubrieran lo de nosotros... con lo que me dí cuenta que era un completo cobarde.
Intenté quedarme hasta tarde a esperarlo, pero Georg siempre me decía que sería mejor ir a descansar a casa que quedarme a dormir en el piso del estudio.
-No vale la pena que juegues a ser su guardián, Bill.- me decía una y otra vez en el camino de regreso.
-¿Quién dice que quiero serlo?- le respondía lanzando la mirada a través de la ventana.
-Tu cara lo dice: estás preocupado por él.
-Eso creo.
-Eso es lo que sientes: te preocupa. Y te entiendo. Si mi chica... o alguien a quien quiero... no sé: Gustav o tú desaparecieran, estaría igual.
-No te creo.
-Escucha, Bill: yo también estoy preocupado.
-¿En serio?
-Se ve que no se ha pasado por la casa desde su cumpleaños. Eso es de preocuparce.
Siempre la misma conversación... y siempre terminando con lo mismo: él me dejaba en casa y se iba sin decir más que un "hasta luego"; entraba a casa y al sentir el vacío golpeándome de frente (puesto que mi madre por fin se había ido... aunque desgraciadamente con Matt), me envargaba un sentimiento melancólico y triste.
Había veces que me imaginaba a Tom sentado en el estudio o en la sala, con la guitarra entre sus manos... tocando alguna melodía para mí...
Antes los acordes que le escuchaba improvisar alegraban mi corazón; ahora, los que llegan a mí gracias a mi imaginación, me parten el alma...
Dios... Tomi... te extraño tanto...
A veces me quedaba acostado en el sofá, esperando que él o Jenni entraran a casa con una sonrisa, borrando las cosas que habían pasado. Otras ocaciones, subía a nuestra habitación y me aferraba a las almohadas, soñando con que ál también estaba buscando la mejor manera de regresar a abrazarme.
Pasaban los días... y yo sin saber de ambos. ¿Por qué?
Me decía a mí mismo que ya vendrían... que ya no estaría solo en casa el día de mañana; que sus vocez me despertarían y podríamos empezar de nuevo... Pero cuando despertaba y la esperanza se quedaba callada, volvía a la realidad y me daba cuenta que me estaba muriendo sin Tom.
Me moría de soledad... me moría de tristeza... me moría quiizás hasta de locura; mi corazón estaba roto... mi alma se había rasgado... y mi cuerpo me lo pedía. Maldición... ¿qué demonios debía hacer?
Cuando las grabaciones terminaron y ya nada teníamos qué hacer en el estudio, salía a pasear a algún paruqe cercano, esperando verlo pasar... mas nada sucedía.
-Espera, Bill. Verás que tarde o tamprano regresará y sabremos de él.- me dijo un día Gustav.
Si supiera que me he cansado de esperar; de quedarme sentado frente a la puerta, esperándolo, escuchando el tic-tac del reloj... si supiera lo que hubo entre nosotros dos... el lío amoroso que hubo entre el trío de estúpidos hermanos...
Me quedé dormido en la sala,cansado de esperar... como siempre, cuando el teléfono me despertó.
Me levanté a prisa a contestar.
-¡Tom! Sabía que..
-Hola, Bill.- la voz de mi hermana se escuchaba ronca del otro lado de la bocina. -Tom no ha regresado, ¿verdad?
-Ah... hola, Jenni. ¿Dónde estás? ¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes.
-¡¿Cómo no preocuparme si no he sabido anda de tí desde ese día?!
-Estoy bien. Estoy en casa de una amiga.
-¿Estás enferma?
-Un poco. Sólo tengo dolor de garganta, es todo. Ayer salimos a jugar bajo la lluvia... como tú y yo cuando niños, ¿te acuerdas?- un recuerdo figaz cruzó mi mente, haciéndome reir de lado y sintiéndome aliviado un poco. -Te extraño, Billi.
-Y yo a tí, pequeña. ¿Por qué no regresas?
-¿Crees que él...?
-No.- suspiré. -No creo que tenga intenciones de regresar.
-Entonces me tendrás mañana por allá.
-No quieres verlo,, ¿verdad?
-No. Hablamos de eso después, ¿si?
-Te espero.
-Hasta mañana, entonces... hermanito.- colgó.
Después de lo que pasó, creí que no querría saber naada de mí ni que volvería... supongo que, de cierta manera, esperar fue lo mejor...
Aunque aún me estoy muriendo sin él...
sábado, 12 de marzo de 2011
Evitándolo
"La realidad no se evita, a menos que tengas razones muy poderosas para hacerlo... y una buena botella de licor al lado para deformarla a tu gusto o abrir una grieta en ella que te permita escapar."
-by Tom
El que había amado... había resultado ser mi hermano gemelo. Qué ironía; y yo que creí haber escapado a las malas jugadas de la vida.
Después de haber dejado a Ceci en la cocina, me tiré en el sofá a dormir un poco, con esa idea en mi mente.
Intenté no soñar con nada... pero en mi cabeza sólo se dibujaban pesadillas... imágenes de Bill pálido, con el rostro bañado en lágrimas.
"¿Por qué, Tom? Tú lo sabías... siempre lo supiste... y jamás hiciste nada por detenerte... Conduciste a tu propio hermano a una condena de la que ya no puede escapar..." me decía en medio de una neblina espesa, destrozado.
-Yo no sabía nada.- le respondía aguantando el sonar triste, igual que él.
"Dijiste que me querías... que ya nada me lastimaría; que no te gustaría verme sufrir... pues bien: mira qué buen trabajo hiciste: mi corazón está roto..."
-No quiero verte así.- trataba de alcanzarlo y tocar su rostro con mis dedos.
"...no hay nada que puedas hacer para repararlo. Por tí estoy condenado a sufrir... ¿por qué?"
-Yo no esperaba ésto. Esperaba... dentro de mí quería que me dijeran que mi familia estaba muerta... y así ya no preocuparme por nada.
"Me moriré, Tom. Me hizo mal conocerte porque me volviste adicto a tí... y me matará no estar a tu lado. Me moriré y tú serás el culpable."
-Eso no pasará: verás que encontrarás a alguien o algo que te haga olvidarme.
"¿Y tú? ¿Tú también me olvidarás?"- su rostro se volvía más sombrío... y decaído.
-Será difícil... pero lo haré. Ya verás.- antre abrió los labios, pero antes de decir algo, la voz gruesa de alguien llegó a mí, despertándome... y haciéndome arrepentir de las botellas de alcohol que había consumido por la noche.
-¡Ea, Tom, arriba muchacho!- la mano de Michel cayó con todo su peso sobre mi cabeza.
-¡Mierda, Michel! Habla más bajo, ¿quieres?
-La resaca, amigo mío, es un precio inevitable cuando te sobrepasas en ésto.- hizo seña de estar bebiendo. -Que en tu caso, son muy comunes.
-Cállate, idiota. En serio... la cabeza me va a estallar.- me la tomécon ambas manos, haciéndo gestos de dolor.
-Buenos días, preciosa.- volteé a la entrada: Ceci estaba recargada en el muro, con los brazos cruzados y lanzándome una mirada de odio... o por lo menos a mi me parecía que era de odio.
-Buenos.
-¿Qué te pasa?- le pregunté mal humorado.
-David quiere verte en el estudio.- se dió la vuelta y se fue.
-Esa no es manera de tratar a una dama, niño.
-Cállate. yo sé cómo tratar a las mías.- me volví a acostar.Quería dormir otro poco y ver a Bill... destrozado y como una ilusión, pero al menos podía verlo en mis pesadillas.
-Me encantaría dejarte dormir, peor hay trabajo, Tom.
-El patán de Marc y tú pueden encargarce de eso...
-Sabes que yo ya no me meto en eso de manera directa... y Marcus sólo se encarga de administrar las cosas. Tú eres el que hace todo, chico.
-¿Y por qué ahora?
-porque cree que así te olvidarás de todo.
-¿Todo?
-Ya sabes: el descubrir que tu amor es en verdad tu hermano gemelo a quien no conocías y que no creías encontrar o conocer en éstas circunstancias.- no le respondí. Cubrí mi cara con el brazo, esperando que dijera más. -Lo lamento.
-¿Qué?
-Es una lástima lo que pasó.
-Supongo.- suspiré.
-¿Qué píensas hacer?
-Olvidarlo.
-¿Es todo? ¿en serio crees poder olvidarlo?
-Con licor y una buena mujer al lado es fácil olvidarlo todo, Michel. Eso me enseñaste, ¿no?
-Te enseñé eso para que olvidaras las presiones del trabajo; para que concentraras tus sentimeintos en eso y no te martirizaras en caso de que alguna vez te sentieras mal por hacer lo que haces... no para olvidar algo importante de tu vida.
-¿Qué sugieres entonces?
-No lo sé. Eso no me corresponde a mí. Has lo que te parezca mejor... pero olvidarlo no es una de tus opciones.- se puso de pie. -Marc te espera en una hora donde siempre.
Me dejó solo con la cabeza ehca un lío por tratar de encontrar otra salida a ésto que no fuera olvidarlo.
-Espero que te tardes.- una muda de ropa se estrelló en mi rostro. -No quieroe tenerte todo el día en casa.- Ceci estaba bastante molesta.
-Te recuerdo que no importa lo que pienses, porque ésta no es tu casa.
-Tampoco la tuya. Tu lugar está al lado de tu adorado novio.- se paró frente a mí, con actitud retadora. -Deberías volver a su lado... o se preocupará.
- No lo vuelvas a mencionar.- tomé la ropa molesto.
-¿Por qué? ¿Pelearon y ahora no quieres saber nada de él?
-No es eso.- me puse de pie en dirección al baño para hacearme. -Sólo no lo menciones más.
-Ustedes, chicos tontos, pelean por cualquier estupidez.- dejé de escuchar su voz al subir las escaleras.
Mientras el agua corría por mi cuerpo, pude sentir claramente las manos de Bill sobre mi pecho y podría jurar que escuché su voz susurrar mi nombre a mi oído.
Me quedé un rato parado frente al espejo, sólo con una toalla anudada a mi cintura; con la cabeza baja, obligándome a olvidar de una vez por todas lo que había pasado desde que llegué aquí... pero era imposible.
Cuando escuhé el golpe de la puerta, reaccioné. Me vestí y me dirigí al lugar de siempre. De seguro un poco de trabajo sucio me vendría bien.
-¡Hey, Tom! Qué alegría verte, muchacho. Pensé que no vendrías.
-¿A quién hay que eliminar ahora?- ni siquiera me molesté en regresar el saludo. Él sonrió de lado.
-Esa actitud me gusta. Toma.- tiró a mi pecho una decena e sobres delgados. -Ahí está la primer parte del trabajo.
-¿Todos éstos?
-Es para que te olvides de todo, niño. Deberías agradecerme.
Me quedé callado unos segundos. -¿Para cuándo...?
-Tómate tu tiempo. Sé que en casos de dolor te gusta disfrutar ésto.
Dí media vuelta y salí de ahí, sin una palabra de por medio; sin un gesto... sólo con la cabeza baja, encerrándome en mis pensamientos.
No me molesté en regresar a casa. Conduje directamente a donde se supone encontraría a mi primer víctima: una joven muchacha de cabellos castaños y ojos azules... bastante linda. En otra situación, primero la hubiese hecho mía... pero no estaba de ánimo para "divertirme" con ella.
Saqué de entre mis ropas una navaja que llevaba siempre entre mis ropas y me acverqué por su espalda, clavándola en el medio y colocando mi mano sobre su boca, para evitar que gritara... menos mal que la calle estaba desierta.
Como siempre, la suerte me favorecía.
El matar a los demás... a los que algunas personas creían que no merecían vivir, me daba cierto placer. Lo disfrutaba... ¿y qué? Era una manera de ponerme "feliz" el ponerle fin a la vidas que creía que no valía la pena de dejar en paz... el ver cómo su sangre se plasmavba en mis ropas o en mi cuerpo, pero ahora al ver la sangre de ésta chica... de ésta desconocida, no siento nada.
El sentimiento de bienestar se había ido... creo... estoy casi seguro que se fue junto con mi corazón que Bill me quitó.
Me quedé un momento observando el cuerpo tendido en la acera, viéndo cómo quedaba pálida...
Subí a mi vehículo en cuanto recordé que David quería verme. llegué al estudio y antes de abiri la puerta, pude ver cómo Bill y Geo se alejaban.
Bill... mi hermano, llevaba una cara de tristeza enorme... pobre. -Lo lamento tanto...- fue lo único que se me ocurrió decir.
Esperé a que se fueran. -¡Tom! Por poco y alcanzas a los chicos.- menos mal que llevaba una sudadera conmigo para que no se diera cuenta de la sangre que se había impregnado en mi playera.
-Lo sé. Los ví salir.
-¿Se uede saber por qué los estás evitando?
-Problemas.- tomé mi gutarra, dispuesto a grabar las partes que me correspondían.
-¿Con los tres?
-Con Bill.- me costó tanto trabajo pronunciar su nombre...
-Bueno, espero que se resuelvan para cuando estemos de gira.
-¿Cuánto falta?- pregunté distraídamente.
-Unas semanas. Yo les avisaré cuando vayamos a salir.
-Está bien.
Sí, está bien... supongo que para entonces ya habré encontrado una manera de olvidarlo... por lo mientras, he de cerrar mis ojos y concentrarme en la melodía, esperando no imaginarlo más...
-by Tom
El que había amado... había resultado ser mi hermano gemelo. Qué ironía; y yo que creí haber escapado a las malas jugadas de la vida.
Después de haber dejado a Ceci en la cocina, me tiré en el sofá a dormir un poco, con esa idea en mi mente.
Intenté no soñar con nada... pero en mi cabeza sólo se dibujaban pesadillas... imágenes de Bill pálido, con el rostro bañado en lágrimas.
"¿Por qué, Tom? Tú lo sabías... siempre lo supiste... y jamás hiciste nada por detenerte... Conduciste a tu propio hermano a una condena de la que ya no puede escapar..." me decía en medio de una neblina espesa, destrozado.
-Yo no sabía nada.- le respondía aguantando el sonar triste, igual que él.
"Dijiste que me querías... que ya nada me lastimaría; que no te gustaría verme sufrir... pues bien: mira qué buen trabajo hiciste: mi corazón está roto..."
-No quiero verte así.- trataba de alcanzarlo y tocar su rostro con mis dedos.
"...no hay nada que puedas hacer para repararlo. Por tí estoy condenado a sufrir... ¿por qué?"
-Yo no esperaba ésto. Esperaba... dentro de mí quería que me dijeran que mi familia estaba muerta... y así ya no preocuparme por nada.
"Me moriré, Tom. Me hizo mal conocerte porque me volviste adicto a tí... y me matará no estar a tu lado. Me moriré y tú serás el culpable."
-Eso no pasará: verás que encontrarás a alguien o algo que te haga olvidarme.
"¿Y tú? ¿Tú también me olvidarás?"- su rostro se volvía más sombrío... y decaído.
-Será difícil... pero lo haré. Ya verás.- antre abrió los labios, pero antes de decir algo, la voz gruesa de alguien llegó a mí, despertándome... y haciéndome arrepentir de las botellas de alcohol que había consumido por la noche.
-¡Ea, Tom, arriba muchacho!- la mano de Michel cayó con todo su peso sobre mi cabeza.
-¡Mierda, Michel! Habla más bajo, ¿quieres?
-La resaca, amigo mío, es un precio inevitable cuando te sobrepasas en ésto.- hizo seña de estar bebiendo. -Que en tu caso, son muy comunes.
-Cállate, idiota. En serio... la cabeza me va a estallar.- me la tomécon ambas manos, haciéndo gestos de dolor.
-Buenos días, preciosa.- volteé a la entrada: Ceci estaba recargada en el muro, con los brazos cruzados y lanzándome una mirada de odio... o por lo menos a mi me parecía que era de odio.
-Buenos.
-¿Qué te pasa?- le pregunté mal humorado.
-David quiere verte en el estudio.- se dió la vuelta y se fue.
-Esa no es manera de tratar a una dama, niño.
-Cállate. yo sé cómo tratar a las mías.- me volví a acostar.Quería dormir otro poco y ver a Bill... destrozado y como una ilusión, pero al menos podía verlo en mis pesadillas.
-Me encantaría dejarte dormir, peor hay trabajo, Tom.
-El patán de Marc y tú pueden encargarce de eso...
-Sabes que yo ya no me meto en eso de manera directa... y Marcus sólo se encarga de administrar las cosas. Tú eres el que hace todo, chico.
-¿Y por qué ahora?
-porque cree que así te olvidarás de todo.
-¿Todo?
-Ya sabes: el descubrir que tu amor es en verdad tu hermano gemelo a quien no conocías y que no creías encontrar o conocer en éstas circunstancias.- no le respondí. Cubrí mi cara con el brazo, esperando que dijera más. -Lo lamento.
-¿Qué?
-Es una lástima lo que pasó.
-Supongo.- suspiré.
-¿Qué píensas hacer?
-Olvidarlo.
-¿Es todo? ¿en serio crees poder olvidarlo?
-Con licor y una buena mujer al lado es fácil olvidarlo todo, Michel. Eso me enseñaste, ¿no?
-Te enseñé eso para que olvidaras las presiones del trabajo; para que concentraras tus sentimeintos en eso y no te martirizaras en caso de que alguna vez te sentieras mal por hacer lo que haces... no para olvidar algo importante de tu vida.
-¿Qué sugieres entonces?
-No lo sé. Eso no me corresponde a mí. Has lo que te parezca mejor... pero olvidarlo no es una de tus opciones.- se puso de pie. -Marc te espera en una hora donde siempre.
Me dejó solo con la cabeza ehca un lío por tratar de encontrar otra salida a ésto que no fuera olvidarlo.
-Espero que te tardes.- una muda de ropa se estrelló en mi rostro. -No quieroe tenerte todo el día en casa.- Ceci estaba bastante molesta.
-Te recuerdo que no importa lo que pienses, porque ésta no es tu casa.
-Tampoco la tuya. Tu lugar está al lado de tu adorado novio.- se paró frente a mí, con actitud retadora. -Deberías volver a su lado... o se preocupará.
- No lo vuelvas a mencionar.- tomé la ropa molesto.
-¿Por qué? ¿Pelearon y ahora no quieres saber nada de él?
-No es eso.- me puse de pie en dirección al baño para hacearme. -Sólo no lo menciones más.
-Ustedes, chicos tontos, pelean por cualquier estupidez.- dejé de escuchar su voz al subir las escaleras.
Mientras el agua corría por mi cuerpo, pude sentir claramente las manos de Bill sobre mi pecho y podría jurar que escuché su voz susurrar mi nombre a mi oído.
Me quedé un rato parado frente al espejo, sólo con una toalla anudada a mi cintura; con la cabeza baja, obligándome a olvidar de una vez por todas lo que había pasado desde que llegué aquí... pero era imposible.
Cuando escuhé el golpe de la puerta, reaccioné. Me vestí y me dirigí al lugar de siempre. De seguro un poco de trabajo sucio me vendría bien.
-¡Hey, Tom! Qué alegría verte, muchacho. Pensé que no vendrías.
-¿A quién hay que eliminar ahora?- ni siquiera me molesté en regresar el saludo. Él sonrió de lado.
-Esa actitud me gusta. Toma.- tiró a mi pecho una decena e sobres delgados. -Ahí está la primer parte del trabajo.
-¿Todos éstos?
-Es para que te olvides de todo, niño. Deberías agradecerme.
Me quedé callado unos segundos. -¿Para cuándo...?
-Tómate tu tiempo. Sé que en casos de dolor te gusta disfrutar ésto.
Dí media vuelta y salí de ahí, sin una palabra de por medio; sin un gesto... sólo con la cabeza baja, encerrándome en mis pensamientos.
No me molesté en regresar a casa. Conduje directamente a donde se supone encontraría a mi primer víctima: una joven muchacha de cabellos castaños y ojos azules... bastante linda. En otra situación, primero la hubiese hecho mía... pero no estaba de ánimo para "divertirme" con ella.
Saqué de entre mis ropas una navaja que llevaba siempre entre mis ropas y me acverqué por su espalda, clavándola en el medio y colocando mi mano sobre su boca, para evitar que gritara... menos mal que la calle estaba desierta.
Como siempre, la suerte me favorecía.
El matar a los demás... a los que algunas personas creían que no merecían vivir, me daba cierto placer. Lo disfrutaba... ¿y qué? Era una manera de ponerme "feliz" el ponerle fin a la vidas que creía que no valía la pena de dejar en paz... el ver cómo su sangre se plasmavba en mis ropas o en mi cuerpo, pero ahora al ver la sangre de ésta chica... de ésta desconocida, no siento nada.
El sentimiento de bienestar se había ido... creo... estoy casi seguro que se fue junto con mi corazón que Bill me quitó.
Me quedé un momento observando el cuerpo tendido en la acera, viéndo cómo quedaba pálida...
Subí a mi vehículo en cuanto recordé que David quería verme. llegué al estudio y antes de abiri la puerta, pude ver cómo Bill y Geo se alejaban.
Bill... mi hermano, llevaba una cara de tristeza enorme... pobre. -Lo lamento tanto...- fue lo único que se me ocurrió decir.
Esperé a que se fueran. -¡Tom! Por poco y alcanzas a los chicos.- menos mal que llevaba una sudadera conmigo para que no se diera cuenta de la sangre que se había impregnado en mi playera.
-Lo sé. Los ví salir.
-¿Se uede saber por qué los estás evitando?
-Problemas.- tomé mi gutarra, dispuesto a grabar las partes que me correspondían.
-¿Con los tres?
-Con Bill.- me costó tanto trabajo pronunciar su nombre...
-Bueno, espero que se resuelvan para cuando estemos de gira.
-¿Cuánto falta?- pregunté distraídamente.
-Unas semanas. Yo les avisaré cuando vayamos a salir.
-Está bien.
Sí, está bien... supongo que para entonces ya habré encontrado una manera de olvidarlo... por lo mientras, he de cerrar mis ojos y concentrarme en la melodía, esperando no imaginarlo más...
martes, 8 de marzo de 2011
Enojo
"Si regreso ahora... más adelante no podré irme."
-by Tom
Después que Marcus asegurara que mis sospechas eran ciertas con una sonrisa en los labios, fui directamente a un bar cercano, donde bebí unas cuantas botellas de licor. Sin importarme si alguna tragedia sucedía en el camino, subí a mi vehículo y le dí unas tres vueltas a la casa, sin detenerme; sin querer bajar y entrar a ver a Bill.
Veía nuestra vivienda... la que esperaba que fuera nuestra vivienda de manera melancólica y con cierto aire de tristeza.
Me cansé pronto de verla una y otra vez, imaginándome a mi chico... al que había resultado ser mi hermano llorando en la cama, con el corazón destrozado... si es que ya lo sabía.
Me dirigí a casa de Andreas. El muy maldito aún no llegaba de su "viaje de negocios". Caminé a la cocina en silencio, atraído por los ruidos. -Shalala... shalala...- Ceci parecía distraída, preparando una ensalada; dándome la espalda. -¡Pero qué aburrición! ¿Dónde demonios se metió ese maldito chico? Se supone que después de haberse enterado...- suspiró. -...ya debería estar aquí.
-¿Enterarse de que todo éste tiempo se ha estado metiendo con su hermano?- mi voz la sobresaltó. Dió la vuelta, dejando caer al suelo parte de la ensalada.
-¡Tom!- palideció. Seguramente pensaba que iba a "hacerla pagar" por todo lo que le había causado a Bill.
-Supongo que el maldito del que hablas soy yo.- el alcohol comenzaba a a hacerme efecto. haciéndome ir de un lado al otro. -¿No?
-N-no.- tartamudeó. Comenzó a temblar al tiempo que me acercaba. -No hablaba d-de tí.
-Oh, vamos... sé que sí.- como no se movía, pude acercarme a ella entre tropiezos y encerrarla con mis brazos.
-En serio que no.- Retiró su rostro de mí. -No te esperaba...
-¿Y lo que dijiste?
-No era a tí a quien esperaba.- repitió.
-¿Sabes? Necesito a alguien que me haga olvidar las cosas.- regresó a verme fijamente. -Tú lo hacías bastante bien, ¿recuerdas?- sonreí, ocultando lo devastado que estaba por la noticia.
-Cuando me hacías caso... cuando era alguien para tí.
-Ahora te daré toda mi atención.- la besé.
-¿Qué pasará con tu novio?
-Él no importa.- volví a besarla.
-¿En serio?- asentí. -¿Por qué si antes lo protegías demasiado ahora dices que no te importa?
-Giros que dá la vida.- puse las manos en su cintura. Ella se dejaba hacer, como antes.
Sin más palabras de por medio... sin más preguntas, fui introduciendo las manos por debajo de su ropa, paseándolas por su espalda, invitándola a que ella colocara las suyas por detras de mi nuca.
La ropa fue cayendo poco a poco, perdiéndoce en las orillas de la mesa; los movimientos de nuestros cuerpos hicieron de lado el recipiente en el que estaba preparando la ensalada, desparramándola por el suelo.
-Mmm... Tom... extrañaba ésto.- no le respondí. Desviaba la mirada de su rostro para que en algún descuido no se diera cuenta de lo que estaba pasando.
Abrió un poco más sus piernas, invitándome a violar su intimidad. Cerré los ojos al tiempo que su cara se perdía en mi cuello y mi miembro se introducía en su interior.
Sus gemidos inundaban mi mente, confundiéndolos a veces con la voz de Bill: nada tenían en común, pero aún así me recordaba a él.
Mantuve cerrados los ojos para no ver sus gestos, para no ver nada... pero era inútil: la cara de Bill se dibujaba en mi mente; esos gestos al estar en su interior; las palabras que me decía... sus gemidos al correrme dentro de él... maldición, me hacía falta... mi cuerpo lo extrañaba demasiado.
-¡Tom!- el gritar mi nombre fue como la manera de sacarme del trance en el que estaba.
Reaccioné demasiado tarde: mi semilla ya escurría por sus piernas. -Olvidaste la protección.
-Para eso existe la pastilla de emrgencia. ¿Nunca escuchaste de ella?- sonrió de lado. -¿Qué?
-Ya hablas como el de antes.
-¿Y eos te gusta?
-Me encanta.- se puso de pie y comenzó a recoger la ropa. -Si eres el de antes, quiere decir que ya podré tenerte de nuevo.
-Ni que fuera de tu propiedad.
-No, pero soy la favorita de tu harem, ¿qué no?
-No. Sólo eres una golfa más...- me dió una cachetada. Yo reí. -¿Ahora te enfadas? Sabes que es la verdad.
-Eso no es cierto. Soy algo serio para tí... ¡Tú eres mío!
-¡Yo no soy de nadie!- la tomé de la muñeca con coraje. -¿Entiendes? ¡De nadie!- la arrojé al suelo. -Que te quede bien claro, "primita".
Le dí la espalda. El que me diijera eso me recordó a él. "Tú llevas mis marcas en las muñecas, yo ya llevo tu nombre grabado en mi alma..."
Qué tonto fui al enamorarme de un chico idiota... de mi propio hermano gemelo...
-by Tom
Después que Marcus asegurara que mis sospechas eran ciertas con una sonrisa en los labios, fui directamente a un bar cercano, donde bebí unas cuantas botellas de licor. Sin importarme si alguna tragedia sucedía en el camino, subí a mi vehículo y le dí unas tres vueltas a la casa, sin detenerme; sin querer bajar y entrar a ver a Bill.
Veía nuestra vivienda... la que esperaba que fuera nuestra vivienda de manera melancólica y con cierto aire de tristeza.
Me cansé pronto de verla una y otra vez, imaginándome a mi chico... al que había resultado ser mi hermano llorando en la cama, con el corazón destrozado... si es que ya lo sabía.
Me dirigí a casa de Andreas. El muy maldito aún no llegaba de su "viaje de negocios". Caminé a la cocina en silencio, atraído por los ruidos. -Shalala... shalala...- Ceci parecía distraída, preparando una ensalada; dándome la espalda. -¡Pero qué aburrición! ¿Dónde demonios se metió ese maldito chico? Se supone que después de haberse enterado...- suspiró. -...ya debería estar aquí.
-¿Enterarse de que todo éste tiempo se ha estado metiendo con su hermano?- mi voz la sobresaltó. Dió la vuelta, dejando caer al suelo parte de la ensalada.
-¡Tom!- palideció. Seguramente pensaba que iba a "hacerla pagar" por todo lo que le había causado a Bill.
-Supongo que el maldito del que hablas soy yo.- el alcohol comenzaba a a hacerme efecto. haciéndome ir de un lado al otro. -¿No?
-N-no.- tartamudeó. Comenzó a temblar al tiempo que me acercaba. -No hablaba d-de tí.
-Oh, vamos... sé que sí.- como no se movía, pude acercarme a ella entre tropiezos y encerrarla con mis brazos.
-En serio que no.- Retiró su rostro de mí. -No te esperaba...
-¿Y lo que dijiste?
-No era a tí a quien esperaba.- repitió.
-¿Sabes? Necesito a alguien que me haga olvidar las cosas.- regresó a verme fijamente. -Tú lo hacías bastante bien, ¿recuerdas?- sonreí, ocultando lo devastado que estaba por la noticia.
-Cuando me hacías caso... cuando era alguien para tí.
-Ahora te daré toda mi atención.- la besé.
-¿Qué pasará con tu novio?
-Él no importa.- volví a besarla.
-¿En serio?- asentí. -¿Por qué si antes lo protegías demasiado ahora dices que no te importa?
-Giros que dá la vida.- puse las manos en su cintura. Ella se dejaba hacer, como antes.
Sin más palabras de por medio... sin más preguntas, fui introduciendo las manos por debajo de su ropa, paseándolas por su espalda, invitándola a que ella colocara las suyas por detras de mi nuca.
La ropa fue cayendo poco a poco, perdiéndoce en las orillas de la mesa; los movimientos de nuestros cuerpos hicieron de lado el recipiente en el que estaba preparando la ensalada, desparramándola por el suelo.
-Mmm... Tom... extrañaba ésto.- no le respondí. Desviaba la mirada de su rostro para que en algún descuido no se diera cuenta de lo que estaba pasando.
Abrió un poco más sus piernas, invitándome a violar su intimidad. Cerré los ojos al tiempo que su cara se perdía en mi cuello y mi miembro se introducía en su interior.
Sus gemidos inundaban mi mente, confundiéndolos a veces con la voz de Bill: nada tenían en común, pero aún así me recordaba a él.
Mantuve cerrados los ojos para no ver sus gestos, para no ver nada... pero era inútil: la cara de Bill se dibujaba en mi mente; esos gestos al estar en su interior; las palabras que me decía... sus gemidos al correrme dentro de él... maldición, me hacía falta... mi cuerpo lo extrañaba demasiado.
-¡Tom!- el gritar mi nombre fue como la manera de sacarme del trance en el que estaba.
Reaccioné demasiado tarde: mi semilla ya escurría por sus piernas. -Olvidaste la protección.
-Para eso existe la pastilla de emrgencia. ¿Nunca escuchaste de ella?- sonrió de lado. -¿Qué?
-Ya hablas como el de antes.
-¿Y eos te gusta?
-Me encanta.- se puso de pie y comenzó a recoger la ropa. -Si eres el de antes, quiere decir que ya podré tenerte de nuevo.
-Ni que fuera de tu propiedad.
-No, pero soy la favorita de tu harem, ¿qué no?
-No. Sólo eres una golfa más...- me dió una cachetada. Yo reí. -¿Ahora te enfadas? Sabes que es la verdad.
-Eso no es cierto. Soy algo serio para tí... ¡Tú eres mío!
-¡Yo no soy de nadie!- la tomé de la muñeca con coraje. -¿Entiendes? ¡De nadie!- la arrojé al suelo. -Que te quede bien claro, "primita".
Le dí la espalda. El que me diijera eso me recordó a él. "Tú llevas mis marcas en las muñecas, yo ya llevo tu nombre grabado en mi alma..."
Qué tonto fui al enamorarme de un chico idiota... de mi propio hermano gemelo...
viernes, 4 de marzo de 2011
Daños
"Mi confeción ha complicado las cosas. Prepárate, porque siento que el infierno se ha desatado."
-by Bill
-Lo amo.- cambió su gesto por uno de sorpresa e incredulidad.
-Él... Tú... ¿Que tú qué?
-Lo amo.- repetí. Jenni dibujó una media sonrisa.
-Sé que lo amas como amigo... es tu cómplice y siempre están juntos.- sentí cómo sus manos temblaban entre las mías.
-No. Es más que eso.- la miré a los ojos. -Lo amo no como amigo; no como hermano... sino como algo más. ¿Entiendes eso?- alejó sus manos, agitándolas en todas direcciones.
-¿Estás diciendo que tú, Bill Kaulitz, MI hermano, ama... está enamorado de Tom?
-Lo captaste bien.- se echó hacia atrás. Bajé el rostro, esperando la respuesta que ya me imaginaba.
-Bill, tú no... No puedes ser así. Conozco a las chicas que han sido tus novias: todas son lindas y simpáticas; siempre te molestó el que te tacharan de gay y ahora... ¿resulta que lo eres?
-¿Qué quieres que te diga? ¿Que ésto lo planeé? Todo se dió sin esperarlo...
-Pero... él no es...
-Creí que yo tampoco lo era. ¿Sabes qué es lo peor?- negó. -Que esa persona que él te mencionó era especial y ya estaba ocupando su vida, soy yo.- se quedó boquiabierta. -Me he enrredado con él... de todas las formas que puedes imaginarte.-
Siguió caminando hacia atrás, hasta caer a la cama. -¡Te has metido con tu hermano gemelo!
-¿Y tú qué? ¿Me dirás que tú no te revolcaste con él en casa de Andreas?- alzó la vista a mis ojos.
-¿Cómo lo sabes?
-Tom pudo engañarme con cuanta chica quiso. Lo sabía pero lo ignoraba para no dañarme más de la cuenta... mas el día que salió antes de las grabaciones sabía de sobra que algo no andaba nada bien... la curiosidad me ganó y, ¿qué crees? Los encontré en la sala de Andy. Tú encima de él...- no decía nada; su rostro se tornaba d eun color rojizo mientras agachaba la mirada. -No podía creer que él te estaba regalando los gestos que guardaba sólo para mí.
-Lo que dices no es cierto.- su cabello le cubrió el rostro. -De seguro sólo lo dices para hacerme sentir peor de lo que ya estoy.
-Sí, claro: sabes que me encanta hacer sufrir a las personas.-Con un par de palabras había comenzado la discución entre nosotros.
-Tú NO lo amas.
-¿No lo ves? Te estoy diciendo que por él me convertí en ésto; me tragué cada una de sus palabras; me creí cada una de sus mentiras. Por Tom dejé de lado mi acititud pasada; me dejé hacer lo que él quiso... por él me hice ésto.- Quité las muñequeras y le extendí los brazos para que viera las marcas. -...porque me dolió el ver cómo te regalaba las palabras y los gestos que sólo guardaba para mí. Quise olvidar el amor que le tengo matándome... pero no funcionó. Si no puedes entender que lo amo...
-Es que... no te creo. Nada..- ya no completé la frase. Ella se puso de pie y caminó a la puerta, sin levantar la cabeza. -No quiero creerlo.
-Nos metimos con nuestro hermano, Jenni.- la detuve del brazo. Nisiquiera opuso resistencia. -...eso no lo podemos cambiar. Ahora sabes por qué mi mundo se ha caído en pedazos. Te lo cuento porque tenía qué hacerlo... ya no aguantaba guardármelo más.
-¿Y mamá? ¿Se lo dirás a ella también?
-Si tú le dices lo que hubo entre ustedes, quizás concideraría decírcelo.
-Ni loca.- el silecio se entrometió entre nuestra discución, dándome tiempo para pensar las cosas... para imaginar el lugar donde se encontraría Tom. Jenni salió de la habitación, pasados unos minutos. -¿A dónde vas?
-Tengo que arreglar las cosas en mi mente... Tengo que estar sola.- se fue sin mirarme por última vez.
Me dejé caer sobre la cama. -Tom... ¿Dónde estás? Quiero que vengas a casa... Te necesito.
Las lágrimas se habían agotado, dejando sólo el enorme vacío en mi interior.
Llamaba entre susurros a Tom, como si pudiese escucharme y en cualquier momento se fuera a aprecer atravezando al puerta y fuese a romper tan cruel pesadilla.
Aún era un niño creyendo en cuentos de fantasía... qué lástima.
Me fui quedando dormido, repitiéndome a mí mismo que todo ésto era una pesadilla... una ilusión que él pronto vendría a romper con su sonrisa y un "todo está bien". Debí haber parecido un idiota.
La mañana llegó y con ella, esperanzas de poder ver a Tom en el estudio, platicando animadamente con los chicos; bromeando y peleando, como siempre.
Me duché rápidamente; me arreglé y maquillé de igual manera al escuchar el claxon de un vehículo. Bajé a prisa, tropezando en el último escalón.
-¡Bill! ¿Estás bien, hijo?- mamá aún no se había ido. La ignoré y salí de ahí, esperando ver el cadillac negro a la entrada, pero me desilucioné al ver la camioneta de Gustav.
-¡Hallo, Bill!- quien debió haber notado mi repentino cambio de humor. -¿Qué pasa?
-Nada. Creí que eras otra persona.
-Tom no pudo venir.- abrió la puerta del copiloto, invitándome a subir. -Creo que no lo veremos en el estudio en un buen tiempo.
-¿Entonces cómo terminaremos las últimas canciones?- me era tan fácil escudarme detrás del asunto de las grabaciones...
-Bueno, según nos comentó David, él puede grabar aparte. De todos modos, sólo faltan dos por terminar, ¿no?
-Si.- suspiré. -¿Sabes por qué no podrá...?
-Dijo que por problemas personales... y por su cara, creo que son serios.
-¿Lo viste?- clavé mi mirada en él. -¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Estaba solo?
-¡Hey, tranquilo! Ayer en la noche. Me llamó y me pidió que fuera a casa de su hermano... cosa rara porque sabes que él y yo casi no nos toleramos.
-¿Qué te dijo? ¿Cómo estaba?
-Pues por el tono de su voz, creo... no estoy totalmente seguro, pero parecía que había llorado.- Mi mente trató de imaginarlo así, pero no podía. -No me veía a la cara. Me dijo que no estaba bien nada de lo que lo rodeaba... y que no iba a poder estar con nosotros en las grabaciones. Tú sabes algo, ¿verdad?- en un alto volteó a verme. Yo bajé la cabeza.
-Anda, puedes decírmelo.- pude captar una sonrisa de su parte.
-Él y yo... bueno, él... encontró a su familia. Y creo que no le gustó mucho eso.
-Oh, bueno, supongo que debe ser difícil eso.- continuamos hasta el estudio. -¿Pudo hablar con ellos?
-Creo que no tiene ánimos de hacerlo.- la sensación de querer llorar aún estaba muy viva en mí, pero ya no había lágrimas en mí. No había nada.
Llegamos. Saludé con la mejor cara que pude... y resultó. Pasamos a la sala de grabación; me conentré lo mejor que pude. Cerré los ojos y canté como si en verdad no pasara nada.
-Buen trabajo, chicos.- David entró sonriente, feliz por el resultado. -Ahora sólo hay que esperar que Tom termine de grabar su parte.
-¿Vendrá hoy?- Gustav ya me había dicho que no lo veríamos... mas dentro de mí tenía esperanza de que hubiera llamado y lo encontráramos a nuestro lado en unos minutos.
-Quizás. Bien, si quieren quedarce a velar el lugar, por mí no hay problema, pero mejor vayan a casa.- no quería irme. si era necesario, me quedaría a dormir en la cabina con tal de esperarlo.
-Vamos, Bill. Jenni me encargó que te regresara sano y salvo.- Ante las palabras de mis amigos no tenía voluntad. De haberme quedado, hubiesen sospechado que algo no andaba bien, así que obedecí a Georg.
-Nos vemos.- Gustav se fue por su lado.
-Ahora dime, niño: ¿por qué esa cara? ¿Sabes algo de Tom que no quieres decirnos?
-Sólo que encontró a su familia.
-¿Eh?
-Es adoptado y, hace poco...encontró a su familia biológica.- tuve que apretar los puños para decírcelo.
-Oh, entonces es por eso. Bueno, que se tome el tiempo necesario.- me dejó en casa, diciéndome que ya nos veríamos cuando se terminaran de grabar correctamente las canciones.
-¡Bill!- mamá seguía ahí. -Hola, amor. ¿Cómo les fue?- me alejé en cuanto se acercó a recibirme con un abrazo.
-Bien.- hizo una pausa.
-Oh, aún no asimilas las cosas.- bajé la cabeza. -Bueno... llegó ésto para tí.- me entregó un sobre. No tenía remitente. Sólo mi nombre. -¿Quieres algo de comer?
"¿Quién te ha dicho que puedes quedarte aquí? ¿Que necesitamos de tu ayuda? ¿Que nos haces falta?" pensé. -No. Estaré en mi cuarto.- Estaba acostumbrado a gritarle a medio mundo... menos a mi madre.
Me encerré en silencio en la habitación. Me deshice de la chaqueta y de mi bolso y me senté en la cama. Abrí despacio el sobre: un par de hojas se asomaron. En cuanto reconocí la letra de Tom, me apresuré a leer.
"Bill:
Puede que a esta hora ya sepas lo que tanto me temía.
Éstas líneas no son para hacerte sentir mejor, pues sabes queno soy bueno para eso;
ni para desmentirlos: sí, somos hermanos.
Yo tenía mis sospechas desde la primera vez que nos confundieron, pero quizás por temor
no quise verlo.
Nos han arruinado la vida... más bien, te la han arruinado por completo, ¿no?
A mí no me afecta: puedo seguir con lo mío sin más obstáculos; sin detenerme a pensar
qué parte de mis acciones te dañarán... puedo vovler a ser libre.
Ahora sabes por qué no regresé... ni por qué lo haré.
Ésta es mi despedida, Bill. Con suerte sólo nos encontraremos para las presentaciones.
Fue divertido estar contigo: jamás creí que meterme con un marica fuera tan placentero
ni divertido... en verdad, gracias por el entretenimiento, niño. Ahora apréndete éso: entre tú
y yo no hay nada. Nunca lo hubo en serio... y no hay esperanzas de que haya algo. Si te
regresé a la vida fue para prolongar mi diversión.
Recuerda: no puedes fiarte de nadie en ésta vida, porque todos terminarán apuñalándote
por la espalda.
Tom."
Ni un adiós... ni un hola... nada. Sólo frialdad había plasmado en la carta.
Sus palabras abrieron mi alma una vez más... No, él no podía haber escrito eso. Estaba seguro que no podía decir eso... no después de todo lo que habíamos pasado.
-No, Tom... ese no eres tú...- arrugué la carta y la presioné entre mis manos. -...ese no eres tú.
Me puse de pie y caminé hasta el armario. Abrí el cajón donde él guardaba sus playeras para introducir el papel. Quería guardarlo para cuando regresara, me pudiera explicar el por qué había disfrazado lo que en verdad sentía. -Yo sé que en realidad estas mal, Tom. Una vez te lo dije, ¿no lo recuerdas? Tú eres transparente a mí... y ahora sé por qué.
En la parte superior había un pequeño estuche de terciopelo. Lo tomé, lleno de curiosidad y dejé la carta en su lugar.
Mis manos comenzaron a temblar al abrirlo despacio. En su interior había un pequeño dije con una piedra tallada en forma de corazón al centro. En el reverso, tenía nuestros nombres grabados, entrelazados... era hermoso.
Debajo una pequeña nota: "no será tan hermozo como tú, pero espero te guste. Feliz Cumpleaños." Fue entonces que mis lásgirmas volvieron a salir.
-Sabía... sabía que lo nuestro era real, Tom... entonces, ¿por qué te esfuerzas en decir lo contrario?- lo apreté contra mi pecho. -¿Por qué?
-Bill.- la voz de Jenni me hizo girar. No pidió que le abriera; no me pidió hablar... sólo me llamó.
Volteé a la puerta despacio, viendo cómo deslizaba un pequeño papel por debajo. -Nos vemos luego.- y se fue.
Me acerqué, sin despegar el dije de mi pecho. Lo recogí. "Lo siento. No puedo quedarme más contigo... no quiero saber nada de nadie por un tiempo, así que estaré lejos de sus vidas. Entiendes, ¿verdad? Te quiero, hermanito. Espero que encuentres la manera de liar con ésto."
Solo. Me había quedado solo... ni siquiera la molesta vocecilla de mi interior se hacía presente. Lo peor, es que eso quería: quedarme solo para poder pensar las cosas; quizás para armarme de valor e ir en busca de Tom y después... tal vez arreglar las cosas entre Jenni y nosotros.
No quería perderlos... a ninguno. Mas a como iban las cosas, parecía que estaba perdiendo a ambos... tenía que darme prisa... pero, ¿cómo?
-by Bill
-Lo amo.- cambió su gesto por uno de sorpresa e incredulidad.
-Él... Tú... ¿Que tú qué?
-Lo amo.- repetí. Jenni dibujó una media sonrisa.
-Sé que lo amas como amigo... es tu cómplice y siempre están juntos.- sentí cómo sus manos temblaban entre las mías.
-No. Es más que eso.- la miré a los ojos. -Lo amo no como amigo; no como hermano... sino como algo más. ¿Entiendes eso?- alejó sus manos, agitándolas en todas direcciones.
-¿Estás diciendo que tú, Bill Kaulitz, MI hermano, ama... está enamorado de Tom?
-Lo captaste bien.- se echó hacia atrás. Bajé el rostro, esperando la respuesta que ya me imaginaba.
-Bill, tú no... No puedes ser así. Conozco a las chicas que han sido tus novias: todas son lindas y simpáticas; siempre te molestó el que te tacharan de gay y ahora... ¿resulta que lo eres?
-¿Qué quieres que te diga? ¿Que ésto lo planeé? Todo se dió sin esperarlo...
-Pero... él no es...
-Creí que yo tampoco lo era. ¿Sabes qué es lo peor?- negó. -Que esa persona que él te mencionó era especial y ya estaba ocupando su vida, soy yo.- se quedó boquiabierta. -Me he enrredado con él... de todas las formas que puedes imaginarte.-
Siguió caminando hacia atrás, hasta caer a la cama. -¡Te has metido con tu hermano gemelo!
-¿Y tú qué? ¿Me dirás que tú no te revolcaste con él en casa de Andreas?- alzó la vista a mis ojos.
-¿Cómo lo sabes?
-Tom pudo engañarme con cuanta chica quiso. Lo sabía pero lo ignoraba para no dañarme más de la cuenta... mas el día que salió antes de las grabaciones sabía de sobra que algo no andaba nada bien... la curiosidad me ganó y, ¿qué crees? Los encontré en la sala de Andy. Tú encima de él...- no decía nada; su rostro se tornaba d eun color rojizo mientras agachaba la mirada. -No podía creer que él te estaba regalando los gestos que guardaba sólo para mí.
-Lo que dices no es cierto.- su cabello le cubrió el rostro. -De seguro sólo lo dices para hacerme sentir peor de lo que ya estoy.
-Sí, claro: sabes que me encanta hacer sufrir a las personas.-Con un par de palabras había comenzado la discución entre nosotros.
-Tú NO lo amas.
-¿No lo ves? Te estoy diciendo que por él me convertí en ésto; me tragué cada una de sus palabras; me creí cada una de sus mentiras. Por Tom dejé de lado mi acititud pasada; me dejé hacer lo que él quiso... por él me hice ésto.- Quité las muñequeras y le extendí los brazos para que viera las marcas. -...porque me dolió el ver cómo te regalaba las palabras y los gestos que sólo guardaba para mí. Quise olvidar el amor que le tengo matándome... pero no funcionó. Si no puedes entender que lo amo...
-Es que... no te creo. Nada..- ya no completé la frase. Ella se puso de pie y caminó a la puerta, sin levantar la cabeza. -No quiero creerlo.
-Nos metimos con nuestro hermano, Jenni.- la detuve del brazo. Nisiquiera opuso resistencia. -...eso no lo podemos cambiar. Ahora sabes por qué mi mundo se ha caído en pedazos. Te lo cuento porque tenía qué hacerlo... ya no aguantaba guardármelo más.
-¿Y mamá? ¿Se lo dirás a ella también?
-Si tú le dices lo que hubo entre ustedes, quizás concideraría decírcelo.
-Ni loca.- el silecio se entrometió entre nuestra discución, dándome tiempo para pensar las cosas... para imaginar el lugar donde se encontraría Tom. Jenni salió de la habitación, pasados unos minutos. -¿A dónde vas?
-Tengo que arreglar las cosas en mi mente... Tengo que estar sola.- se fue sin mirarme por última vez.
Me dejé caer sobre la cama. -Tom... ¿Dónde estás? Quiero que vengas a casa... Te necesito.
Las lágrimas se habían agotado, dejando sólo el enorme vacío en mi interior.
Llamaba entre susurros a Tom, como si pudiese escucharme y en cualquier momento se fuera a aprecer atravezando al puerta y fuese a romper tan cruel pesadilla.
Aún era un niño creyendo en cuentos de fantasía... qué lástima.
Me fui quedando dormido, repitiéndome a mí mismo que todo ésto era una pesadilla... una ilusión que él pronto vendría a romper con su sonrisa y un "todo está bien". Debí haber parecido un idiota.
La mañana llegó y con ella, esperanzas de poder ver a Tom en el estudio, platicando animadamente con los chicos; bromeando y peleando, como siempre.
Me duché rápidamente; me arreglé y maquillé de igual manera al escuchar el claxon de un vehículo. Bajé a prisa, tropezando en el último escalón.
-¡Bill! ¿Estás bien, hijo?- mamá aún no se había ido. La ignoré y salí de ahí, esperando ver el cadillac negro a la entrada, pero me desilucioné al ver la camioneta de Gustav.
-¡Hallo, Bill!- quien debió haber notado mi repentino cambio de humor. -¿Qué pasa?
-Nada. Creí que eras otra persona.
-Tom no pudo venir.- abrió la puerta del copiloto, invitándome a subir. -Creo que no lo veremos en el estudio en un buen tiempo.
-¿Entonces cómo terminaremos las últimas canciones?- me era tan fácil escudarme detrás del asunto de las grabaciones...
-Bueno, según nos comentó David, él puede grabar aparte. De todos modos, sólo faltan dos por terminar, ¿no?
-Si.- suspiré. -¿Sabes por qué no podrá...?
-Dijo que por problemas personales... y por su cara, creo que son serios.
-¿Lo viste?- clavé mi mirada en él. -¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Estaba solo?
-¡Hey, tranquilo! Ayer en la noche. Me llamó y me pidió que fuera a casa de su hermano... cosa rara porque sabes que él y yo casi no nos toleramos.
-¿Qué te dijo? ¿Cómo estaba?
-Pues por el tono de su voz, creo... no estoy totalmente seguro, pero parecía que había llorado.- Mi mente trató de imaginarlo así, pero no podía. -No me veía a la cara. Me dijo que no estaba bien nada de lo que lo rodeaba... y que no iba a poder estar con nosotros en las grabaciones. Tú sabes algo, ¿verdad?- en un alto volteó a verme. Yo bajé la cabeza.
-Anda, puedes decírmelo.- pude captar una sonrisa de su parte.
-Él y yo... bueno, él... encontró a su familia. Y creo que no le gustó mucho eso.
-Oh, bueno, supongo que debe ser difícil eso.- continuamos hasta el estudio. -¿Pudo hablar con ellos?
-Creo que no tiene ánimos de hacerlo.- la sensación de querer llorar aún estaba muy viva en mí, pero ya no había lágrimas en mí. No había nada.
Llegamos. Saludé con la mejor cara que pude... y resultó. Pasamos a la sala de grabación; me conentré lo mejor que pude. Cerré los ojos y canté como si en verdad no pasara nada.
-Buen trabajo, chicos.- David entró sonriente, feliz por el resultado. -Ahora sólo hay que esperar que Tom termine de grabar su parte.
-¿Vendrá hoy?- Gustav ya me había dicho que no lo veríamos... mas dentro de mí tenía esperanza de que hubiera llamado y lo encontráramos a nuestro lado en unos minutos.
-Quizás. Bien, si quieren quedarce a velar el lugar, por mí no hay problema, pero mejor vayan a casa.- no quería irme. si era necesario, me quedaría a dormir en la cabina con tal de esperarlo.
-Vamos, Bill. Jenni me encargó que te regresara sano y salvo.- Ante las palabras de mis amigos no tenía voluntad. De haberme quedado, hubiesen sospechado que algo no andaba bien, así que obedecí a Georg.
-Nos vemos.- Gustav se fue por su lado.
-Ahora dime, niño: ¿por qué esa cara? ¿Sabes algo de Tom que no quieres decirnos?
-Sólo que encontró a su familia.
-¿Eh?
-Es adoptado y, hace poco...encontró a su familia biológica.- tuve que apretar los puños para decírcelo.
-Oh, entonces es por eso. Bueno, que se tome el tiempo necesario.- me dejó en casa, diciéndome que ya nos veríamos cuando se terminaran de grabar correctamente las canciones.
-¡Bill!- mamá seguía ahí. -Hola, amor. ¿Cómo les fue?- me alejé en cuanto se acercó a recibirme con un abrazo.
-Bien.- hizo una pausa.
-Oh, aún no asimilas las cosas.- bajé la cabeza. -Bueno... llegó ésto para tí.- me entregó un sobre. No tenía remitente. Sólo mi nombre. -¿Quieres algo de comer?
"¿Quién te ha dicho que puedes quedarte aquí? ¿Que necesitamos de tu ayuda? ¿Que nos haces falta?" pensé. -No. Estaré en mi cuarto.- Estaba acostumbrado a gritarle a medio mundo... menos a mi madre.
Me encerré en silencio en la habitación. Me deshice de la chaqueta y de mi bolso y me senté en la cama. Abrí despacio el sobre: un par de hojas se asomaron. En cuanto reconocí la letra de Tom, me apresuré a leer.
"Bill:
Puede que a esta hora ya sepas lo que tanto me temía.
Éstas líneas no son para hacerte sentir mejor, pues sabes queno soy bueno para eso;
ni para desmentirlos: sí, somos hermanos.
Yo tenía mis sospechas desde la primera vez que nos confundieron, pero quizás por temor
no quise verlo.
Nos han arruinado la vida... más bien, te la han arruinado por completo, ¿no?
A mí no me afecta: puedo seguir con lo mío sin más obstáculos; sin detenerme a pensar
qué parte de mis acciones te dañarán... puedo vovler a ser libre.
Ahora sabes por qué no regresé... ni por qué lo haré.
Ésta es mi despedida, Bill. Con suerte sólo nos encontraremos para las presentaciones.
Fue divertido estar contigo: jamás creí que meterme con un marica fuera tan placentero
ni divertido... en verdad, gracias por el entretenimiento, niño. Ahora apréndete éso: entre tú
y yo no hay nada. Nunca lo hubo en serio... y no hay esperanzas de que haya algo. Si te
regresé a la vida fue para prolongar mi diversión.
Recuerda: no puedes fiarte de nadie en ésta vida, porque todos terminarán apuñalándote
por la espalda.
Tom."
Ni un adiós... ni un hola... nada. Sólo frialdad había plasmado en la carta.
Sus palabras abrieron mi alma una vez más... No, él no podía haber escrito eso. Estaba seguro que no podía decir eso... no después de todo lo que habíamos pasado.
-No, Tom... ese no eres tú...- arrugué la carta y la presioné entre mis manos. -...ese no eres tú.
Me puse de pie y caminé hasta el armario. Abrí el cajón donde él guardaba sus playeras para introducir el papel. Quería guardarlo para cuando regresara, me pudiera explicar el por qué había disfrazado lo que en verdad sentía. -Yo sé que en realidad estas mal, Tom. Una vez te lo dije, ¿no lo recuerdas? Tú eres transparente a mí... y ahora sé por qué.
En la parte superior había un pequeño estuche de terciopelo. Lo tomé, lleno de curiosidad y dejé la carta en su lugar.
Mis manos comenzaron a temblar al abrirlo despacio. En su interior había un pequeño dije con una piedra tallada en forma de corazón al centro. En el reverso, tenía nuestros nombres grabados, entrelazados... era hermoso.
Debajo una pequeña nota: "no será tan hermozo como tú, pero espero te guste. Feliz Cumpleaños." Fue entonces que mis lásgirmas volvieron a salir.
-Sabía... sabía que lo nuestro era real, Tom... entonces, ¿por qué te esfuerzas en decir lo contrario?- lo apreté contra mi pecho. -¿Por qué?
-Bill.- la voz de Jenni me hizo girar. No pidió que le abriera; no me pidió hablar... sólo me llamó.
Volteé a la puerta despacio, viendo cómo deslizaba un pequeño papel por debajo. -Nos vemos luego.- y se fue.
Me acerqué, sin despegar el dije de mi pecho. Lo recogí. "Lo siento. No puedo quedarme más contigo... no quiero saber nada de nadie por un tiempo, así que estaré lejos de sus vidas. Entiendes, ¿verdad? Te quiero, hermanito. Espero que encuentres la manera de liar con ésto."
Solo. Me había quedado solo... ni siquiera la molesta vocecilla de mi interior se hacía presente. Lo peor, es que eso quería: quedarme solo para poder pensar las cosas; quizás para armarme de valor e ir en busca de Tom y después... tal vez arreglar las cosas entre Jenni y nosotros.
No quería perderlos... a ninguno. Mas a como iban las cosas, parecía que estaba perdiendo a ambos... tenía que darme prisa... pero, ¿cómo?
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