"Mi única verdad eres tú."
-by Bill
Acababa de vender nuetras almas al diablo.
Esperen, ¿no estaré siendo demasiado... exagerado?
Después de haber regresado del "paseo" con Marcus, me desplomé en la cama, con los brazos sobre mi frente... esperando que Tom llegara y me abrazara para poder tranquilizarme.
Se llegó la mañana y él no estaba.
Me levanté, tallé mis ojos y entré al baño a ducharme. "¿Dónde rayos te has metido, Tom?"repetía la misma pregunta a cada cinco minutos mientras el agua bajaba por mi cuerpo.
En cuanto salí con una toalla amarrada a la cintura, la puerta se abrió. -¿Tom? ¿Dónde se supone que estabas?- me apresuré a preguntar sin ver la puerta directamente.
-Hola, Bill.- la voz de Jenni me paró en seco. -Tom no regresó con nosotros.
-¿Y eso?- ni siquiera me preocupé por regresar el saludo. -¿Le pasó algo? ¿Está bien?
-Es que...- su voz era baja y sus manos las revolvía nerviosa. -...es que...
-¿Qué pasa, nena?
-Él se quedó acompañado... y no quiso venir con nosotros.
-Acompañado.- murmuré. -¿Puedo saber con quién?
-¿REcuerdas a Chantelle? ¿La chica que se te quedaba viendo en el colegio de manera extraña?
Recuerdos de una rubia que no me agradaba mucho invadieron de golpe mi mente.
Después de los engaños anteriores... después de haber regresado con él, estaba dispuesto a perdonarle todo... pero, aún si me engañaba... ¿por qué con ella? ¿no podá conseguirce a cualquier otra?
-Bill...- me había quedado callado. -...te diré otra cosaa, pero no te vayas a poner mal, ¿de acuerdo?- asentí lentamente cen silencio. -Ya va más de una vez que se ven por las noches.
-Pero... pero...- mis pupilas se vclavaron en las suyas. -...él ha estado conmigo todo el tiempo.
-¿Y las veces que se pelean? ¿En serio crees que está en su habitación llorando por que no puede estar contigo o pensando en la manera de contentarte? Es un chico que no le gusta estar solo del todo ahora, Bill.
-No creo que haya estado con ella.
-¿Con quién más? Desde que empezaron la gira, de alguna manera sabe dónde nos hospedamos y eso... y creéme que los mensajes que le manda no son sólo para darle los buenos días.
-¿Tú cómo sabes de sus mensajes?
-Am... si te digo, ¿no te enojas?- la miré ansioso. -Los veo cuando le pido el celular con el pretexto de llamarle a mamá.
-Mientes.
-¡Sólo para saber que te está siendo fiel!
-Peroe encontraste que no es así.
-Ajá.- bajó la mirada. -Es que no me gusta que...
-Tengo que cambiarme.- bajé la mirada al igual que ella, cambiando el tema. -Jenni, si te vas... te lo agradecería.- quizo decir algo más, pero se abstuvo y me dejó solo.
Me cambié despacio, tratando de sacar las palabras de mi hermana de mi cabeza. Yo creía en Tom: si él me decía que Jenni mentía, le creería; si me decía que Chnatelle sólo lo buscaba para hablar, le creería... si me decía que sólo era una amiga... lo era.
Terminé de vestirme y bajé a recepción con mis maletas, despues de haber recibido un mensaje de Gustav diciendome que era hora de partir.
Pasé la vista por todo mi alrededor, buscándolo, mas nada. -Llamó hace un rato para decir que se había encontrado con Andreas y... y... am...- Gustav volteó a ver a Goerg, quien estaba metido en el celular y aún así se daba tiempo de ponernos atención. -...y que regresaría con él porque tienen mucho de qué hablar.
Algo en sus palabras me dijo que Tom había mentido.
Traté de no verme triste y seguirles la corriente... y aunque traté de disimular bien, Jenni lo notó. No dijo nada pero su miarada me decía "te lo dije".
Regresamos a casa. Nos despedimos de los chicos, ella con una sonrisa sincera en sus labios, yo con un gesto fingido en el rostro, viendo cómo las chicas los recibían gustosas... al igual que sus familiares y a nosotros... ni un mendigo perro estaba ahí para recibirnos.
Al llegar a casa, Jenni no dijo nada. Se dirigió directamnte al patio trasero, dejándome solo en la sala.
Dejé de lado las maletas, tirándome en el sillón al tiempo que reepondía el teléfono que no dejaba de sonar insistentemente desde que llegamos. -¿Bueno?
-¡¡¡Biiiiiill!!!- la voz de Andy casi me destroza los tímpanos.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¿¿Qué estás loco o me quieres dejar sordo??!!
-Lo siento, Bill, pero es que me alegra tanto escichar de nuevo tu vocecita molesta.
-Yo también te extraño, Andy.- dije sonriendo de lado.
-¿Cómo está el cantante más afortnado y talentoso del mundo?
-Estás exagerando.- reí. -Apenas vamos empezando en ésto.
-Se nota que no ves las noticias... ¡Están por todos lados!
-Bueno, la banda es sensacional, de eso no hay duda.
-Y eso de que mi querido hermano Thomas resultó ser tu gemelo... aún no lo creo.
-Bueno... éste...- no sabía qué responder. Si es que Tom... de alguna manera... si verdaderamente había estado con él, seguramente ya le había explicado.
-Me tendrás que contar todo con detalles en cuanto llegue.
-Creí que Tom te había contado todo eso.
-¡Pero si ni siquiera nos emos visto desde que me fui de viaje!- la sangre se detuvo en mis venas. -Pero espero verlo ya hoy en la noche.- la voz se atoró en mi garganta. -Bueno, nos vemos en l anoche, Bill. No le digas nada a Tom, quiero que sea sorpresa.- colgó.
"Tom... estas con andy... ¿verdad?" decía en mi interior. "Seguramente le dijiste que no me dijeras nada."- dejé el auricular en su lugar despacio. "De seguro quieres llegar de sorpresa, ¿verdad?" quer+ia convenerme a mí mismo de que estaa con él y no con alguna chica... de nuevo. "Sí... a puesto que es eso."
"Sabes que no es cierto."
La vocecilla molesta de mi interior se hacía presente de nuevo.
"Sabes que está con ella."
Caminé al pequeño cuartillo que había debajo de las escaleras y que servía como bodega para algunas cajas y una que otra botella de licor.
"¿Te emborracharas de nuevo?"
Caminé hasta nuestra habitación, en silencio.
"¿Es que quieres ahogarte en alcohol otra vez?"
Busqué mis cajetillas encima del armario, encontrando sólo una... y sólo con unos cinco cigarrillos dentro.
"Será mejor que busques otra salida."
Justo cuando estaba por abrir la botella, Jenni tocó a la puerta. -Pasa.- le dije escondiendo las cosas debajo de la cama.
No dijo nada. Arrojó un periódico a mis pies y salió de ahí no sin antes dirigirme una mirada de "te lo dije" por segunda ocación.
Observé atentamente la imagen: sí, era él... y ella... los dos.... juntos... ella...
Chantelle... ella y mi Tom.
Jenni tenía razón... o quizás... tal vez... no.
No... no... no... no. Si él me decía que no era cierto, que sólo estaban en plan de amigos, le creería. Sólo creería lo que saliera de sus labios, pero, si eso era lo que quería... no bastaba para que el dolor se fuera.
Él era mío... yo sólo era suyo. Si yo sólo me guardaba para él, ¿por qué él no podía ser igual conmigo?
-Ya llegará y aclarará las cosas.- dije al tiempo que tomaba el primer sorbo de la botella. -Ya llegará... pronto estará aquí, en casa.
Terminé los cigarrillos y la botella.
Tirado en el suelo, con la imagen de Tom y Chantelle sobre mi cabeza, viendo el techo... esperándolo y repitiéndome mil veces que no era cierto... preguntándome por qué me hacía ésto a mí mismo. ¿Por qué?
El ver un pequeño haz de luz colarce a la habitación en penumbras me hizo girar la cabeza a la entrada. -¿Bill?- la voz de Tom se escuchaba baja. -¿Estás dormido?
-Tom.- con trabajos me senté. -Tomi...- estiré los brazos en su dirección. -... llegaste.- él me tomó entre sus brazos y me cargó hasta la cama.
-Demonios, Bill, ¿tomaste de nuevo?
-No.- negué enérgicamente con la cabeza. -Yo no tomo.
-No... de seguro sólo era agua lo que bebiste.- no dije nada. -No me gusta verte así.
-Yo sé cómo comportarme.- quería levantar la vista, pero no podía.
-¿Por qué...?- se retiró unos momentos de mi lado, volviendo con el periódico en sus manos. -¿Quién te dió ésto?
-Dime que no es cierto.- dije en un esfuerzo.
-¿Qué?
-Dime que no es cierto.
-Yo no...
-Te creeré.
-¿Es lo que quieres escuchar?- asentí. -Es mentra.
-Eso me basta.
martes, 19 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Propuesta
"Toda vida tiene un precio, ¿cuál es el tuyo?"
-by Bill
Las imágenes y todo lo que las fans creaban a partir de algo que sólo sospechaban sin tener la certeza que pasaba detrás de los muros de los hoteles, se quedaron plasmados en mi mente, reproduciéndoce a cada instante.
-Bill.- ya casi no se quedaba en su habitación, a menos que nos enojáramos... que era cada vez que miraba de manera sensual a una chica o se le insinuara. Yo era celoso, él lo sabía... pero no hacía nada por cambiar su actitud. -¿Quieres dejar ya de pensar en eso?- Los chicos nos habían invitado a salir esa noche, para celebrar que la gira había sido un éxito y aprovecharían el que sería nuestra última noche juntos, ya que al día siguiente regresaríamos a casa.
-Quizás deje de pensar en eso con una siesta.- dije echándome en la cama mientras él se areglaba.
-¿En serio no quieres venir?
-En serio. Igual se divertirán sin mí, Tomi.
-No creo. Yo me sentiré muy solo.- se acercó, tocando mi rostro.
-Te mereces un poco de descanso, Tomi, Anda, ve con los chicos.
-¿y tú?
-La cama me llama.- dije sonriendo y restregando mi rostro en la almohada. -Quiero dormir un poco, ¿sí?
-Está bien.- besó mi mejilla y salió de la habitación.
Jenni seguramente saldría con ellos, ya que últimamente no se despegaba de Gustav.
Estaba por entrar en el mundo de los sueños... cuando el teléfono a mi lado sonó, asustándome un poco.
Seguramente era Tom. -Te dije que estaría bien... diviértete, Tomi.- dije con una sonrisa en los labios, que se borró al escuchar una voz gruesa y ronca del otro lado de la bocina.
-¿Tom te ha dejado solo, nene? Y yo que creía que jamás se separaba de tí.
-¿Quién...?
-Oh, lo siento. Soy Marcus.. seguramente Tom te ha hablado de mí.- no respondí. -Bill, necesitamos hablar.
-No creo que haya algo que...
-Tiene que ver con tu hermano. Anda, sólo hablaremos. No pienso hacerte daño.
-¿Con Tom?
-Sí. Con la vida de Tom. Abajo te explicaré todo,pero tienes que bajar ahora.- colgó.
Me quedé con la bocina aún cerca de mi oido, pensando las cosas. ¿Qué pasaría si no bajaba? ¿Si me quedaba encerrado en mi habitación? ¿Subiría por mí y me sacaría a rastras?
Paseé la mirada por las paredes de la habitación, hasta que aalgo dentro de mí me impulsó a tomar mi chaqueta y salir del hotel.
Afuera, un par de hombretones... un poco más altos que yo, vestidos de negro me condujeron hasta un elegante auto del mismo color de sus trajes.
Al abrir la puerta, la voz del hombre que me habia citado, me saludó.
-Sube, Bill. anda.- le obedecí, nervioso.
A una seña, el auto comenzó a moverce. Mi vista se quedó clavada en los vidrios polarizados; revolviendo mis manos y esperando que no fueramos tan lejos... en una ciudad que no conocía.
-Como sabes...- empezó a decir. Sacó un cigarrillo y me acercó la cajetilla. Le rechacé su gesto. -...eso de Tom.- encendió el cigarro despacio. -Hay ciertas cosas que me molestan...
-Escuche: si es porque dejó el trabajo no hay nada qué hablar. sabe que lo dejó por...
-Al principio creí que en verdad era porque le importaba lo de ser guitarrista famoso y todo eso, pero después al ver la reacción de saberce tu hermano gemelo y gracias a unas avecillas, me dí cuenta que era otra cosa.- Hechó el humo en mi rostro, soriendo burlonamente.
-¿Qué es lo que quiere?- logré controlar mis m¿nervios y preguntar, mas al ver un brillo curioso en sus ojos, un escalofrío recorrió mi espalda. -¿Usted va... va a...- pasé saliva. -...matarme?
-¡¿Pero qué dices, muchacho?!- se echó a reir por mi gesto de temor. -Tom es un chico de cuidado... si le haces daño, puede matar a quien sea... no quiero atraerme su ira.- en éste punto me dí cuenta que realmente el hombre que Tom siempre ha temido y de quien se ha cuidado las espaldas era sólo una pantalla y el verdadero Marc, le temía quizás más de lo que creía. -Nadie ha visto cómo es realmente... fuera de sus víctimas.
-Él no es malo.
-Dices eso porque no lo conoces del todo, hijo. Thomas es una fiera enjaulada. A muy temprana edad terminó con su padrastro...
-Se cansó de cómo lo trataba.
-...y llegó a mi como perrito asustado.- Ignoró mis palabras. -Le dí un mundo en dónde vivir; que lo hizo un hombre y le enseñó la dura realidad. Lo único que pude enseñarle fue a ser más discreto para que no lo atraparan... pero jamás pude controlarlo del todo. En cualquier momento puede casnsarce de ocultarce y estallar.
-¿Y qué quiere hacer conmigo? ¿Desaparecerme? ¿O piensa sobornarme para mantenerme alejado de él y que vuelva?
-¡Todo lo contrario!- Me sorprendió su respuesta. Ya me imaginaba la boquilla de algún arma sobre mi frente, lista para disparar... creo que mi imaginación es demasiado activa. -Necesito que lo convescas de volver.
-No quiero que vuelva a asesinar.
-Es su naturaleza, Bill: si mantienes a una fierecilla como él encerrado por mucho tiempo, un día romperá los barrotes de su prisión sin que te des cuenta y6 se abalanzará sobre su captor.
-Él no haría eso.- dije bajando la mirada, mientras se reía burlonamente.
-Se ve que aunque han pasado tiempo juntos no conoces nada de él todavía, chico.
-Sé lo suficiente para darme cuenta de que Tom ya no es el mismo.
-Escucha: en verdad necesito que lo hagas regresar.
-Lo lamento, pero no lo haré.- su risa se tornó sombría, dándome un poco de miedo. Apagó su cigarrillo, segiró y me vió fijamente sin dejar de sonreir. -No lo haré.- repetí.
Su risa se apagó al colocar sus manos sobre mí, atrayéndome bruscamente a él. -A mi nadie me dice que no, niño. Tú harás lo que yo te diga: traerás de regreso a Thomas.
-¿Por qué lo haría?- me daba miedo su actitud y más aún su mirada de psicópata asesino... así que no sé de dónde demonios me salió la fuerza para enfrentarlo de esa manera.
-Nos ha llegado trabajo extra que sólo él puede hacer. Además, si no lo haces, les retiraré la protección y tú terminarás muerto... y él se sumirá en la depresión y terminará con su vida. ¿Quieres eso? ¿Quieres que Tom sufra?
-¿Qué? ¿Por qué dice eso?
-Hay personas haya afuera que te quieren muerto, niño. Le prometí a Tom que los mantendría vigilados y nadie les haría daño... pero si no me lo traes... bueno, ya sabes lo que pasará.
Me quedé de manera pensativa, al tiempo que me soltaba. No quería que me mataran... menos que a él lo hicieran sufrir con cosas así.
Una vez, en el colegio, me preguntaron cuál era mi precio... no supe contestar.
¿En verdad me vendería a éste tipo para que pudieramos estar juntos, ignorando lo que tenía qué hacer?
Suspiré. -Prométame que no lo atraparán.
-Eso nunca sucederá: las sombras como él no pueden ser rastreadas. ¿Eso significa que sí lo harás... por las buenas?- asentí en silencio. -Entonces toma.- arrojó un sobre amarillo a mis piernas. -Dale ésto. Pero no se lo digas directamente... hazlo de manera sutil; convencelo... ya sabes. Manipúlalo... como sea, pero que regrese.
No respondí. Todavía viajamos alrededor de una hora y regresamos al hotel.
Escondí el sobre en mi chaqueta y me dirigí a mi habitación.
No podía creer que había acabado vendiendo mi alma y la de Tom a un infeliz de su calaña...
-by Bill
Las imágenes y todo lo que las fans creaban a partir de algo que sólo sospechaban sin tener la certeza que pasaba detrás de los muros de los hoteles, se quedaron plasmados en mi mente, reproduciéndoce a cada instante.
-Bill.- ya casi no se quedaba en su habitación, a menos que nos enojáramos... que era cada vez que miraba de manera sensual a una chica o se le insinuara. Yo era celoso, él lo sabía... pero no hacía nada por cambiar su actitud. -¿Quieres dejar ya de pensar en eso?- Los chicos nos habían invitado a salir esa noche, para celebrar que la gira había sido un éxito y aprovecharían el que sería nuestra última noche juntos, ya que al día siguiente regresaríamos a casa.
-Quizás deje de pensar en eso con una siesta.- dije echándome en la cama mientras él se areglaba.
-¿En serio no quieres venir?
-En serio. Igual se divertirán sin mí, Tomi.
-No creo. Yo me sentiré muy solo.- se acercó, tocando mi rostro.
-Te mereces un poco de descanso, Tomi, Anda, ve con los chicos.
-¿y tú?
-La cama me llama.- dije sonriendo y restregando mi rostro en la almohada. -Quiero dormir un poco, ¿sí?
-Está bien.- besó mi mejilla y salió de la habitación.
Jenni seguramente saldría con ellos, ya que últimamente no se despegaba de Gustav.
Estaba por entrar en el mundo de los sueños... cuando el teléfono a mi lado sonó, asustándome un poco.
Seguramente era Tom. -Te dije que estaría bien... diviértete, Tomi.- dije con una sonrisa en los labios, que se borró al escuchar una voz gruesa y ronca del otro lado de la bocina.
-¿Tom te ha dejado solo, nene? Y yo que creía que jamás se separaba de tí.
-¿Quién...?
-Oh, lo siento. Soy Marcus.. seguramente Tom te ha hablado de mí.- no respondí. -Bill, necesitamos hablar.
-No creo que haya algo que...
-Tiene que ver con tu hermano. Anda, sólo hablaremos. No pienso hacerte daño.
-¿Con Tom?
-Sí. Con la vida de Tom. Abajo te explicaré todo,pero tienes que bajar ahora.- colgó.
Me quedé con la bocina aún cerca de mi oido, pensando las cosas. ¿Qué pasaría si no bajaba? ¿Si me quedaba encerrado en mi habitación? ¿Subiría por mí y me sacaría a rastras?
Paseé la mirada por las paredes de la habitación, hasta que aalgo dentro de mí me impulsó a tomar mi chaqueta y salir del hotel.
Afuera, un par de hombretones... un poco más altos que yo, vestidos de negro me condujeron hasta un elegante auto del mismo color de sus trajes.
Al abrir la puerta, la voz del hombre que me habia citado, me saludó.
-Sube, Bill. anda.- le obedecí, nervioso.
A una seña, el auto comenzó a moverce. Mi vista se quedó clavada en los vidrios polarizados; revolviendo mis manos y esperando que no fueramos tan lejos... en una ciudad que no conocía.
-Como sabes...- empezó a decir. Sacó un cigarrillo y me acercó la cajetilla. Le rechacé su gesto. -...eso de Tom.- encendió el cigarro despacio. -Hay ciertas cosas que me molestan...
-Escuche: si es porque dejó el trabajo no hay nada qué hablar. sabe que lo dejó por...
-Al principio creí que en verdad era porque le importaba lo de ser guitarrista famoso y todo eso, pero después al ver la reacción de saberce tu hermano gemelo y gracias a unas avecillas, me dí cuenta que era otra cosa.- Hechó el humo en mi rostro, soriendo burlonamente.
-¿Qué es lo que quiere?- logré controlar mis m¿nervios y preguntar, mas al ver un brillo curioso en sus ojos, un escalofrío recorrió mi espalda. -¿Usted va... va a...- pasé saliva. -...matarme?
-¡¿Pero qué dices, muchacho?!- se echó a reir por mi gesto de temor. -Tom es un chico de cuidado... si le haces daño, puede matar a quien sea... no quiero atraerme su ira.- en éste punto me dí cuenta que realmente el hombre que Tom siempre ha temido y de quien se ha cuidado las espaldas era sólo una pantalla y el verdadero Marc, le temía quizás más de lo que creía. -Nadie ha visto cómo es realmente... fuera de sus víctimas.
-Él no es malo.
-Dices eso porque no lo conoces del todo, hijo. Thomas es una fiera enjaulada. A muy temprana edad terminó con su padrastro...
-Se cansó de cómo lo trataba.
-...y llegó a mi como perrito asustado.- Ignoró mis palabras. -Le dí un mundo en dónde vivir; que lo hizo un hombre y le enseñó la dura realidad. Lo único que pude enseñarle fue a ser más discreto para que no lo atraparan... pero jamás pude controlarlo del todo. En cualquier momento puede casnsarce de ocultarce y estallar.
-¿Y qué quiere hacer conmigo? ¿Desaparecerme? ¿O piensa sobornarme para mantenerme alejado de él y que vuelva?
-¡Todo lo contrario!- Me sorprendió su respuesta. Ya me imaginaba la boquilla de algún arma sobre mi frente, lista para disparar... creo que mi imaginación es demasiado activa. -Necesito que lo convescas de volver.
-No quiero que vuelva a asesinar.
-Es su naturaleza, Bill: si mantienes a una fierecilla como él encerrado por mucho tiempo, un día romperá los barrotes de su prisión sin que te des cuenta y6 se abalanzará sobre su captor.
-Él no haría eso.- dije bajando la mirada, mientras se reía burlonamente.
-Se ve que aunque han pasado tiempo juntos no conoces nada de él todavía, chico.
-Sé lo suficiente para darme cuenta de que Tom ya no es el mismo.
-Escucha: en verdad necesito que lo hagas regresar.
-Lo lamento, pero no lo haré.- su risa se tornó sombría, dándome un poco de miedo. Apagó su cigarrillo, segiró y me vió fijamente sin dejar de sonreir. -No lo haré.- repetí.
Su risa se apagó al colocar sus manos sobre mí, atrayéndome bruscamente a él. -A mi nadie me dice que no, niño. Tú harás lo que yo te diga: traerás de regreso a Thomas.
-¿Por qué lo haría?- me daba miedo su actitud y más aún su mirada de psicópata asesino... así que no sé de dónde demonios me salió la fuerza para enfrentarlo de esa manera.
-Nos ha llegado trabajo extra que sólo él puede hacer. Además, si no lo haces, les retiraré la protección y tú terminarás muerto... y él se sumirá en la depresión y terminará con su vida. ¿Quieres eso? ¿Quieres que Tom sufra?
-¿Qué? ¿Por qué dice eso?
-Hay personas haya afuera que te quieren muerto, niño. Le prometí a Tom que los mantendría vigilados y nadie les haría daño... pero si no me lo traes... bueno, ya sabes lo que pasará.
Me quedé de manera pensativa, al tiempo que me soltaba. No quería que me mataran... menos que a él lo hicieran sufrir con cosas así.
Una vez, en el colegio, me preguntaron cuál era mi precio... no supe contestar.
¿En verdad me vendería a éste tipo para que pudieramos estar juntos, ignorando lo que tenía qué hacer?
Suspiré. -Prométame que no lo atraparán.
-Eso nunca sucederá: las sombras como él no pueden ser rastreadas. ¿Eso significa que sí lo harás... por las buenas?- asentí en silencio. -Entonces toma.- arrojó un sobre amarillo a mis piernas. -Dale ésto. Pero no se lo digas directamente... hazlo de manera sutil; convencelo... ya sabes. Manipúlalo... como sea, pero que regrese.
No respondí. Todavía viajamos alrededor de una hora y regresamos al hotel.
Escondí el sobre en mi chaqueta y me dirigí a mi habitación.
No podía creer que había acabado vendiendo mi alma y la de Tom a un infeliz de su calaña...
lunes, 11 de abril de 2011
"Twincest"...???
"Si valoras en algo tu vida, no te vendas por algo sin sentido y sin importancia como el amor."
-by Bill
Los días de gira estaban por concluir: el éxito había sido el mayor que el esperado, al igual que el número de fans y el nivel de histeria que se levantaba al rededor de nosotros.
Era un placer exquicito el sentir la aceptación de toda esa gente... pero al recordar lo que pasaría si se llegaba a saber lo mío con Tom; las críticas y las calumnias, los ánimos se reducían.
-¡Hey, Billi!- Y siempre, estuviese a mi lado en ese momento o no, Tom siempre terminaba notándolo. Me abrazaba por detrás y besaba mi cuello. -Vamos, quita esa carita.
-Tomi... si ellos se llegan a enterar de ésto, ¿qué pasará?
-Bueno, tú lo sabes mejor que yo.
-No. Quiero saber qué pasará con nosotros.
Me tomaba de la cintura y me giraba para que pudiese verlo al rostro. -No importa lo que piensen los demás; no importa lo que traten de hacer para separarnos, yo nunca... jamás me alejaré de tí... ya no. No quiero que te preocupes por eso, ¿si?- y terminaba besándome dulcemente. -Todo estará bien.- encontraba la manera de tranquilizarme.
-Chicos...- David ya sabía de lo nuestro: un día entró a mi habitación sin tocar... creo que llevaba prisa o le urgía decirnos algo, pero al encontrarnos acostados en la cama en actitud "comprometedora", salió sin decir más... y de hecho pasaron un par de días antes de que nos dirigiera de nueva cuenta la palabra. -...¿tienen tiempo?- pero aún así se sentía un ambiente tenso a nuestro alrededor estando él presente.
-Sí, claro.- Tom se separó en seguida de mí.
-Tenemos que hablar de... eso.- dijo señalando nuestras manos entrelazadas.
-Si no te gusta ésto...- dijo mi querido hermano alzando nuestras manos a la altura de sus ojos. -...puedes irte de una buena vez, no soportaré que más personas nos juzguen o nos señalen o...
-¿Me dejarás hablar, Tom?- apreté un poco, para pedirle sin palabras que le dejara hablar.
-¿Qué quieres?
-Pedirles que por favor sean menos ovbios en el escenario.
-¿Qué?
-Por favor, Bill: la manera en que te le acercas a Tom; sus gestos... todo los delata. si algún día no se controlan y terminan besándoce frente al público, ¿saben lo que pasaría?
-todo terminaría.- dije bajo.
-Los acabarían.
-¿Por qué tan preocupado por nosotros?- Tom se acercó de nuevo a abrazarme fuerte.
-No me gustaría que les pasara algo. Creo que les he tomado cariño.
-Verás que nada pasará, David.- en mi mente se dibujaban las planas de los periódicos; las palabras de los padres de nuestros fans; las noticias... "Incesto Kaulitz".... no, no se usaría la palabra corriente para describir lo nuestro, sería usada esa palabrilla que recientemente escuché por ahí "twincest"... y... ¿y luego? ¿Nos tacharían de enfermos? ¿De locos? ¿En verdad nos matarían las críticas?
-¿Bill?- ya sólo escuchaba la voz de Tom. -¿Aún estás conmigo?
-Yo.. eh...- las imágenes... las palabras seguían presentes en mi mentre como si en verdad las hubiese vivido. -...eh... Tom...
-Tranquilo, pequeño, verás que nada pasará. Tú tranquilo.
-¿Sabes lo que harán las personas que nos conocen personalmente si ésto llega a salir de nosotros? A mamá le dará un infarto... y las escorias con las que trabajaste...
-A ver, Bill: tu madre estará bien y no todos con los que compartoun pasado no muy agradable son escorias. Está Michel, por ejemplo.
-El resto te hará daño.
-A mí no me pueden tocar, lo saben.
-¿Y Marc?- no me respondió. -Él no es de lo que se andan con rodeos o con simples amenazas... lo supe el día que tuviste que matar al doctor para que yo estuviese a salvo.- Aún me erizaba la piel el recordar la escena.
-Tú tranquilo.- repitió.
-¿Puedo pasar?- la vocecilla de Jenni nos hizo voltear la mirada a la puerta.
-Pasa. chicos...- David se despidió d enosotros. -...piensen lo que les dije.- se retiró al tiempo que nuestra hermana entró.
-¿Qué pas, nena?
-Tienen que ver ésto.- entró con la laptop de Gustav.
Nos mostró una pequeña galería en donde se presentaban dibujos y montajes de nosotros dos teniendo sexo...
-¿de dónde has sacado ésto?- pregunté al tiempo que el calor se me subía al rostro.
-¿Por qué estas viendo tú ésto?- Mientras Tom le recriminaba su curiosidad.
-Una amiga me mandó el link por correo.- nos miró detenidamente a ambos. -Creo que a las fans les gusta ésto.
-No creo que a todas. Es la primera vez que veo algo así.
Yo me mantenía callado, bajando la vista para no ver eso. Tom parecía estar muy entretenido con las imágenes.
-Bueno, ellas no saben que eso existe realmente y aún así lo promocionan y les facina.
-¿Cómo sabes que les encanta?
-Por favor, Tomi, vé los comentarios que hacen: "qué lindos se ven así" "estaría contentísima si eso fuera cierto". Eso significa que no importa si se enteran o no, ellas los seguirán apoyando.
-¿Y si no?- pregunté por fin.
-¿Es que en serio te preocupa tanto, Bill?
-No quiero regresar a ser etiquetado o herido de nuevo.- Ambos me vieron con tristeza.
-Cuidaremos que nada pase, lo prometemos.
-¿Entonces? ¿Tenemos qué decirles?
-Dejen que se den cuenta por ellas mismas. Si los aceptan, seguirán en ésto. Sino... ¿no te basta con que los chicos y yo los aceptemos así?- las palabras d emi hermana me hicieron sonreír de lado.
Era bueno saber que contábamos con alguien.
-"Twc"... una ingeniosa forma de escribirlo.- sonrió Tom. -Esas imágenes me dan ideas...-dijo paseando su lengua por los labios.
-¡No quiero saberlo!- casi gritó Jenni, poniéndoce de pie y saliendo de la habitación con la computadora. -Si vas a hacer algo, mejor me voy antes de que las imágenes te calienten de más.- ambos rieron.
-¿Lo ves? Tenemos personas de nuestro lado, Bill.
-Aún así me da miedo todo ésto.
-Creí que te alegraría.
-Una parte de mí está contento.. pero hay otra parte que no sabe cómo reaccionar.
-Quizás esa parte necesite una pequeña ayuda para convencerse de que eso es bueno... y quizás así ya no tendríamos que ocultarnos más.
-by Bill
Los días de gira estaban por concluir: el éxito había sido el mayor que el esperado, al igual que el número de fans y el nivel de histeria que se levantaba al rededor de nosotros.
Era un placer exquicito el sentir la aceptación de toda esa gente... pero al recordar lo que pasaría si se llegaba a saber lo mío con Tom; las críticas y las calumnias, los ánimos se reducían.
-¡Hey, Billi!- Y siempre, estuviese a mi lado en ese momento o no, Tom siempre terminaba notándolo. Me abrazaba por detrás y besaba mi cuello. -Vamos, quita esa carita.
-Tomi... si ellos se llegan a enterar de ésto, ¿qué pasará?
-Bueno, tú lo sabes mejor que yo.
-No. Quiero saber qué pasará con nosotros.
Me tomaba de la cintura y me giraba para que pudiese verlo al rostro. -No importa lo que piensen los demás; no importa lo que traten de hacer para separarnos, yo nunca... jamás me alejaré de tí... ya no. No quiero que te preocupes por eso, ¿si?- y terminaba besándome dulcemente. -Todo estará bien.- encontraba la manera de tranquilizarme.
-Chicos...- David ya sabía de lo nuestro: un día entró a mi habitación sin tocar... creo que llevaba prisa o le urgía decirnos algo, pero al encontrarnos acostados en la cama en actitud "comprometedora", salió sin decir más... y de hecho pasaron un par de días antes de que nos dirigiera de nueva cuenta la palabra. -...¿tienen tiempo?- pero aún así se sentía un ambiente tenso a nuestro alrededor estando él presente.
-Sí, claro.- Tom se separó en seguida de mí.
-Tenemos que hablar de... eso.- dijo señalando nuestras manos entrelazadas.
-Si no te gusta ésto...- dijo mi querido hermano alzando nuestras manos a la altura de sus ojos. -...puedes irte de una buena vez, no soportaré que más personas nos juzguen o nos señalen o...
-¿Me dejarás hablar, Tom?- apreté un poco, para pedirle sin palabras que le dejara hablar.
-¿Qué quieres?
-Pedirles que por favor sean menos ovbios en el escenario.
-¿Qué?
-Por favor, Bill: la manera en que te le acercas a Tom; sus gestos... todo los delata. si algún día no se controlan y terminan besándoce frente al público, ¿saben lo que pasaría?
-todo terminaría.- dije bajo.
-Los acabarían.
-¿Por qué tan preocupado por nosotros?- Tom se acercó de nuevo a abrazarme fuerte.
-No me gustaría que les pasara algo. Creo que les he tomado cariño.
-Verás que nada pasará, David.- en mi mente se dibujaban las planas de los periódicos; las palabras de los padres de nuestros fans; las noticias... "Incesto Kaulitz".... no, no se usaría la palabra corriente para describir lo nuestro, sería usada esa palabrilla que recientemente escuché por ahí "twincest"... y... ¿y luego? ¿Nos tacharían de enfermos? ¿De locos? ¿En verdad nos matarían las críticas?
-¿Bill?- ya sólo escuchaba la voz de Tom. -¿Aún estás conmigo?
-Yo.. eh...- las imágenes... las palabras seguían presentes en mi mentre como si en verdad las hubiese vivido. -...eh... Tom...
-Tranquilo, pequeño, verás que nada pasará. Tú tranquilo.
-¿Sabes lo que harán las personas que nos conocen personalmente si ésto llega a salir de nosotros? A mamá le dará un infarto... y las escorias con las que trabajaste...
-A ver, Bill: tu madre estará bien y no todos con los que compartoun pasado no muy agradable son escorias. Está Michel, por ejemplo.
-El resto te hará daño.
-A mí no me pueden tocar, lo saben.
-¿Y Marc?- no me respondió. -Él no es de lo que se andan con rodeos o con simples amenazas... lo supe el día que tuviste que matar al doctor para que yo estuviese a salvo.- Aún me erizaba la piel el recordar la escena.
-Tú tranquilo.- repitió.
-¿Puedo pasar?- la vocecilla de Jenni nos hizo voltear la mirada a la puerta.
-Pasa. chicos...- David se despidió d enosotros. -...piensen lo que les dije.- se retiró al tiempo que nuestra hermana entró.
-¿Qué pas, nena?
-Tienen que ver ésto.- entró con la laptop de Gustav.
Nos mostró una pequeña galería en donde se presentaban dibujos y montajes de nosotros dos teniendo sexo...
-¿de dónde has sacado ésto?- pregunté al tiempo que el calor se me subía al rostro.
-¿Por qué estas viendo tú ésto?- Mientras Tom le recriminaba su curiosidad.
-Una amiga me mandó el link por correo.- nos miró detenidamente a ambos. -Creo que a las fans les gusta ésto.
-No creo que a todas. Es la primera vez que veo algo así.
Yo me mantenía callado, bajando la vista para no ver eso. Tom parecía estar muy entretenido con las imágenes.
-Bueno, ellas no saben que eso existe realmente y aún así lo promocionan y les facina.
-¿Cómo sabes que les encanta?
-Por favor, Tomi, vé los comentarios que hacen: "qué lindos se ven así" "estaría contentísima si eso fuera cierto". Eso significa que no importa si se enteran o no, ellas los seguirán apoyando.
-¿Y si no?- pregunté por fin.
-¿Es que en serio te preocupa tanto, Bill?
-No quiero regresar a ser etiquetado o herido de nuevo.- Ambos me vieron con tristeza.
-Cuidaremos que nada pase, lo prometemos.
-¿Entonces? ¿Tenemos qué decirles?
-Dejen que se den cuenta por ellas mismas. Si los aceptan, seguirán en ésto. Sino... ¿no te basta con que los chicos y yo los aceptemos así?- las palabras d emi hermana me hicieron sonreír de lado.
Era bueno saber que contábamos con alguien.
-"Twc"... una ingeniosa forma de escribirlo.- sonrió Tom. -Esas imágenes me dan ideas...-dijo paseando su lengua por los labios.
-¡No quiero saberlo!- casi gritó Jenni, poniéndoce de pie y saliendo de la habitación con la computadora. -Si vas a hacer algo, mejor me voy antes de que las imágenes te calienten de más.- ambos rieron.
-¿Lo ves? Tenemos personas de nuestro lado, Bill.
-Aún así me da miedo todo ésto.
-Creí que te alegraría.
-Una parte de mí está contento.. pero hay otra parte que no sabe cómo reaccionar.
-Quizás esa parte necesite una pequeña ayuda para convencerse de que eso es bueno... y quizás así ya no tendríamos que ocultarnos más.
viernes, 8 de abril de 2011
Disculpa
"De nada te vale estar a su lado si no puedes portegerlo ni siquiera de él mismo."
-by Bill
Me había quedado cormido en cuanto terminé de... de... digamos que de satisfacer el vacío que Tom había dejado en mi cuerpo.
Ni siquiera me había ocupado de abrochar de nuevo mi pantalón: si había salido, era probable que no regresaría hasta tarde... quizás unos minutos antes sde el concierto, y yo no pensaba dormir tanto.
-Bill.- estaba soñando con Tom... y una sombra negra que nos perseguía hasta lograr separarnos: él era devorado por las tinieblas mientras yo me quedaba solo a merced del monstruo. -Bill.- Además de que el miedo que empezaba a recorrer mi espina iba aumentando. -¡Bill!
Me levanté de un salto: Tom estaba a mi lado, con gesto preocupado. -¿Estás bien, pequeño?- pasó su mano por mi rostro.
-Yo... yo... ¿qué pasó?
-Creo que tuviste una pesadilla. Estabas sudando y no parabas de moverte. ¿Qué era?
-Yo no... no sé.- el miedo seguía latente en mí, sin que me dejara articular alguna palabra. -Tomi.
-¿Sí?
-Abrázame.- no tardó:pasó sus brazos alrededor de mi cuerpo, aferrádome a él. -Creo que dormir demasiado te afecta un poco.
-¿Qué hora es?
-Falta una hora para ir al lugar del concierto.
-¿En serio?
-En serio.
-No debiste dejarme dormir tanto.- el sonido de su voz e tranquilizaba de una manera inceríble.
-No pude hacerlo, ¿sabes lo dulce que te ves cuando duermes?- mi corazón dió un pequeño salto dentro de mi pecho.
-Am... chicos.- La voz de Gustav le hizo girar a la entrada. -¿Puedo pasar?
-Adelante.- quise despegarme de su cuerpo, para que nuestro amigo no se sintiera incómodo, pero Tom me aferró aún más. -¿Qué pasa?
-Yo... am... tenemos que irnos.- Como mi rostro estaba hundido en la playera de Tom, no pude verle el rostro.
-¿Ya?
-Sip.- Tom se puso de pie; mi rostro bañado en sudor quedó a su vista.
-Hallo, Gus.- me puse de pie para ir al baño y limpiarme un poco.
-Am, chicos...- estaba nervioso. -...tengo... tenemos...- suspiró. -...tengo que hablar con ustedes.
-Claro, sabes que siempre estamos dispuestos a escuchar a un amigo. Dijo Tom dándole la espalda.
-Es acerca de... ustedes saben.
-¿Lo nuestro?- yo sólo me dedicaba a escucharlo, desde un lado de la cama. -Ya sabemos que no estas de acuerdo cn ésto y no te culpamos... ni te pedimos que nos aceptes. Simplemente te pido que no más preguntas ni...
-Es que creo que... creo que ya llegó el momento en que lo acepte... y...- Tom se giró a verle y concentrar la mirada en él, al igual que yo. -...y pedirles una disculpa. No debí reaccionar así... no debí... juzgarlos ni obligar a Bill a dejarte. Lo siento.
-Gus...- Tom se acercó a él. -...agradezco tus disculpas... peor no tenías qué hacerlo.- por primera vez en mi vida, veía que no se rechazaban mutuamente ni nada por el estilo. -Me molestó el que sometieras a Bill a interrogatorio, pero nda más. Te entiendo: el incesto no es bien visto por nadie.
-Oye, en su caso "hermanos" es sólo una palabar sin sentido: no se conocen como tales; no crecieron juntos ni eso... así que su relación es válida.- sonreí. -De verdad, lo siento.
-Gus...- al igual que Tom, me le acerqué. -...gracias.- no pude decir nada más. Lo abracé. Él me correspondió el abrazo, diciéndome por tercera vez que lo sentía y que había sido un tonto.
-Bueno, ahora deben arreglarce, son los únicos que faltan.
-Ya vamos, papá.- le dije sonriendo. Tom rió y él sólo me llamó "graciosito" y desapareció del cuarto.
-Por cierto, Billi...- Tom se me acercó por detrás, abrazándome por la cintura y besando mi cuello. -...perdón por haberte dejado así hace rato.
-No te preocupes... amor.- me giré, arreglándomelas para besarlo en los labios.
Era la primera vez que le llamaba así... y creo que le gustó, porque sonrió y m correspondió el beso. -¿Ya no me llamarás "Tomi"?
-Siempre te llamaré así, Tomi.- ambos sonreímos.
-Te recompensaré cuando terminemos el concierto, ¿si?
-Terminaremos cansados.
-Quizás aún nos queden fuerzas para algo.
-No creo.- volví a besarlo. -Hay que prepararnos ya, amor.
-"Amor".- susurró mientras entraba en el baño para arreglarme un poco. -Bill...- se recargó en el marco de la puerta. Me giré a verlo.
-¿Qué?
-Te amo.- se coloreó un tanto del rostro; dió media vuelta en seguida y fue a revolver la ropa de su maleta.
Yo sólo sonreí.
Bajamos a la recepción: los Georg al lado de mi hermana, nos sonrieron apenas nos vieron; Gustav, en cuanto nos vió de frente, hizo lo mismo.
Se sentía un placer enorme el saber que eramos aceptados por nuestros amigos... ahora dificilmente algo podría somper el encanto de lo que estábamos pasando.
-by Bill
Me había quedado cormido en cuanto terminé de... de... digamos que de satisfacer el vacío que Tom había dejado en mi cuerpo.
Ni siquiera me había ocupado de abrochar de nuevo mi pantalón: si había salido, era probable que no regresaría hasta tarde... quizás unos minutos antes sde el concierto, y yo no pensaba dormir tanto.
-Bill.- estaba soñando con Tom... y una sombra negra que nos perseguía hasta lograr separarnos: él era devorado por las tinieblas mientras yo me quedaba solo a merced del monstruo. -Bill.- Además de que el miedo que empezaba a recorrer mi espina iba aumentando. -¡Bill!
Me levanté de un salto: Tom estaba a mi lado, con gesto preocupado. -¿Estás bien, pequeño?- pasó su mano por mi rostro.
-Yo... yo... ¿qué pasó?
-Creo que tuviste una pesadilla. Estabas sudando y no parabas de moverte. ¿Qué era?
-Yo no... no sé.- el miedo seguía latente en mí, sin que me dejara articular alguna palabra. -Tomi.
-¿Sí?
-Abrázame.- no tardó:pasó sus brazos alrededor de mi cuerpo, aferrádome a él. -Creo que dormir demasiado te afecta un poco.
-¿Qué hora es?
-Falta una hora para ir al lugar del concierto.
-¿En serio?
-En serio.
-No debiste dejarme dormir tanto.- el sonido de su voz e tranquilizaba de una manera inceríble.
-No pude hacerlo, ¿sabes lo dulce que te ves cuando duermes?- mi corazón dió un pequeño salto dentro de mi pecho.
-Am... chicos.- La voz de Gustav le hizo girar a la entrada. -¿Puedo pasar?
-Adelante.- quise despegarme de su cuerpo, para que nuestro amigo no se sintiera incómodo, pero Tom me aferró aún más. -¿Qué pasa?
-Yo... am... tenemos que irnos.- Como mi rostro estaba hundido en la playera de Tom, no pude verle el rostro.
-¿Ya?
-Sip.- Tom se puso de pie; mi rostro bañado en sudor quedó a su vista.
-Hallo, Gus.- me puse de pie para ir al baño y limpiarme un poco.
-Am, chicos...- estaba nervioso. -...tengo... tenemos...- suspiró. -...tengo que hablar con ustedes.
-Claro, sabes que siempre estamos dispuestos a escuchar a un amigo. Dijo Tom dándole la espalda.
-Es acerca de... ustedes saben.
-¿Lo nuestro?- yo sólo me dedicaba a escucharlo, desde un lado de la cama. -Ya sabemos que no estas de acuerdo cn ésto y no te culpamos... ni te pedimos que nos aceptes. Simplemente te pido que no más preguntas ni...
-Es que creo que... creo que ya llegó el momento en que lo acepte... y...- Tom se giró a verle y concentrar la mirada en él, al igual que yo. -...y pedirles una disculpa. No debí reaccionar así... no debí... juzgarlos ni obligar a Bill a dejarte. Lo siento.
-Gus...- Tom se acercó a él. -...agradezco tus disculpas... peor no tenías qué hacerlo.- por primera vez en mi vida, veía que no se rechazaban mutuamente ni nada por el estilo. -Me molestó el que sometieras a Bill a interrogatorio, pero nda más. Te entiendo: el incesto no es bien visto por nadie.
-Oye, en su caso "hermanos" es sólo una palabar sin sentido: no se conocen como tales; no crecieron juntos ni eso... así que su relación es válida.- sonreí. -De verdad, lo siento.
-Gus...- al igual que Tom, me le acerqué. -...gracias.- no pude decir nada más. Lo abracé. Él me correspondió el abrazo, diciéndome por tercera vez que lo sentía y que había sido un tonto.
-Bueno, ahora deben arreglarce, son los únicos que faltan.
-Ya vamos, papá.- le dije sonriendo. Tom rió y él sólo me llamó "graciosito" y desapareció del cuarto.
-Por cierto, Billi...- Tom se me acercó por detrás, abrazándome por la cintura y besando mi cuello. -...perdón por haberte dejado así hace rato.
-No te preocupes... amor.- me giré, arreglándomelas para besarlo en los labios.
Era la primera vez que le llamaba así... y creo que le gustó, porque sonrió y m correspondió el beso. -¿Ya no me llamarás "Tomi"?
-Siempre te llamaré así, Tomi.- ambos sonreímos.
-Te recompensaré cuando terminemos el concierto, ¿si?
-Terminaremos cansados.
-Quizás aún nos queden fuerzas para algo.
-No creo.- volví a besarlo. -Hay que prepararnos ya, amor.
-"Amor".- susurró mientras entraba en el baño para arreglarme un poco. -Bill...- se recargó en el marco de la puerta. Me giré a verlo.
-¿Qué?
-Te amo.- se coloreó un tanto del rostro; dió media vuelta en seguida y fue a revolver la ropa de su maleta.
Yo sólo sonreí.
Bajamos a la recepción: los Georg al lado de mi hermana, nos sonrieron apenas nos vieron; Gustav, en cuanto nos vió de frente, hizo lo mismo.
Se sentía un placer enorme el saber que eramos aceptados por nuestros amigos... ahora dificilmente algo podría somper el encanto de lo que estábamos pasando.
martes, 5 de abril de 2011
De nuevo... Conflictos
"¡Ya me había olvidado de tí! ¿Cómo es que ahora regresasa a atormentarme y tratar de destruir la felicidad que encontré en él?"
-by Tom.
-No contestes.- me tomaba de la nuca, para profundizar más sus besos y mantenerme unido a él, pero no fue suficiente.
-Tengo qué.- Le cargé con suma facilidad gracias a lo bajo que estaba de peso, haciéndolo a un lado. -No tardo, pequeño.- dije revisando el origen de la llamada.
"¡Mierda, Marc! Te dije que no me llamaras más." dije para mis adentros.
A penas ví su nombre en la pantalla... hasta la exitación cedió un poco. No del todo... peor un poco.
-¡Tom! ¡Muchacho!
-Joder, Marc, ¿qué no tienes otra cosa qué hacer que estarme jodiendo la vida?
-¡Qué carácter, niño! Creo que el andar con el marica de tu hermano te hace mal.
-Con Bill no te metas.
-No me des razones para hacerlo entonces.
Apreté el celular contra mi oído. -¿Qué es lo que quieres?
-Hablar de tu chico.
-Creí que ya no lo mencionarías.
-Es cuestión de trabajo, Thomas. Anda, te espero abajo.
-No pienso bajar. Estoy en medio de algo importante.
-¿Coger con tu hermano es más importante que su vida misma?
-¡¡¿¿Qué??!!
-Sé muy bien lo que haces, Thomas... incluso sé exactamente en dónde estás.
-Tienes mejores cosas qué hacer que estarme acosando, Marcus, lo sé.
-Habitación 483... su favorita, ¿no? Ese hotel es bastante elegante, Tom. Creo que tienen buen gusto para escoger su lugar de descanso. Por cierto: Bill se ve genial en esos pantaloncillos de cuero...- despegué el celular de mi oído un momento, insultándolo. -...Vamos, Tom: es urgente... se trata de tu hermanito.
-¿Dónde estás?
-Ven al estacionamiento. Si no llegas, mandaré por tí.- colgué sin siquiera responderle.
Guardé el celular en mi pantalón.
-Ah... Bill...- entreabrí la puerta, asomando mi cabeza. -..creo... creo que...
-No me digas que tienes que salir.
-Tengo que salir.
-¿Me dejarás asi? ¿en serio?
-Lo lamento, pero temo que sí. Es algo... urgente. Cuando vuelva te compensaré, ¿si?- ni siquiera le respondí... al verlo así, tapado con la sábana y un poco sonrojado, me entraron ganas de volver a su lado... pero antes tenía que arreglar las cosas con el maldito de Marcus.
-¡Tom!- aún le escuché gritarme al cerrar la puerta.
Me hice de oídos sordos y fui directamente al estacionamiento. El muy demente estaba, como siempre, aun lado de su automovil.
-¡Tom!- se acercó a saludarme... como si fuera el mismo de siempre. -¡Ea, muchacho! Peor mirate nada más: ahora eres el famoso guitarrista... como siempre quiciste serlo... ¿qué se siente ser reconocido y amado por la multitud?
-Déjate de habladurías, idiota. ¿Qué es eso que tiene que ver con Bill?
-Siempre tan directo... no cambias, Thomas.
-Ya dime qué te traes con Bill.
-Yo, nada. Son otras personas las que lo quieren ver fuera de ésto.
-¿Fuera del medio?- traté de distraerme sacando un cigarrillo de mi pantalón. -Eso es de esperarce, somos famosos, reconocidos... queridos por miles de hermozas chicas... ¿qué esperabas? Todo artista tiene sus detractores.
-Si lo quisieran sólo fuera del espectáculo no sería mi problema.- encendí el cigarrillo... pero ni siquiera pude disfrutarlo, ya que lo arrebató de mis labios, llevándocelo a los suyos. Yo sólo lo ví un poco enfadado.
-¿Entonces?- saqué un cigarrillo más... gracias a que últimamente me daba por cargar la cajetilla a todos lados... menos sobre el escenario.
-Fuera de todo, Tom. Tú sabes: lo quieren muerto.- sus palabras me habían detenido al encenderlo. -Hay muchas personas a las que no les agrada y con las que se metió en problemas años atrás... y ahora quieren eliminarlo.
Guardé el encendedor; apreté el cigarrillo entre mis dedos y lo miré furioso. -Dime quiénes son.
-Tom, chico, toma las cosas con calma.
-¡¿Cómo me pides eso cuando me has dicho que quieren matar a mi hermano?!
Se rió burlonamente. -¿Ahora sí es tu hermano y no tu chico? Eres patético, niño.- me dieron ganas de tirarle un puñetazo al rostro y dejarlo tirado en el estacionamiento... pero no puedes hacer eso con alguien que prácticamente es el dueño de tu vida y que sabes con seguridad que tiene personas que estarán detrás de tí hasta eliminarte... a tí y a tu familia en caso de que le hagas daño... por no decir si lo llegas a matar.
-Mi hermano, Marc... sí, es eso... y más para mí. Y me importa un bledo lo que pienses...
-¿Incesto? Eso me viene igual, Tom. Puedes arruinarte tu reputación o tu vida cuando quieras y como quieras... yo sólo digo que es patético que te hayas enamorado de tu propio hermano aún cuando sospechabas... pero no te culpo: Bill es un hermoso muñeco de porcelana.
-Te atreves a tocarlo o hacerle algo y...
-¿Y qué? ¿Me matarás? Inténtalo, anda... Mátame y todos los que conoces irán detrás de tí y de Bill: lo matarán primero a él mientras te obligan a ver todo el proceso... ¿quieres eso?
Respiré hondo: no valía la pena arruinar la vida de Bill por uno de mis estúpidos arranques de ira. -¿Por qué me lo adviertes?
-Así está mejor.- dejó escapar el humo. -Les dije que nos e metieran con él.
-¿Qué?
-Les brindaré mi protección... y eso.
-¿Qué buscas? ¿Que regrese a los trabajos o ganarte a Bill para hacer lo que se te venga en gana?
-Ninguna de las dos, chico. Ahora eres alguien respetado... no seré yo quien te regrese al asesinato. En cuanto a tu querido hermano... no tengo intenciones con él.
-No te creo.- los músculos de mi cuerpo comenzaban a relajarce al escucharlo. No le creía, era cierto, pero algo en su tono de voz me tranquilizaba.
-En serio. Me conformo con saber que mi asesino favorito está tranquilo y a salvo al lado de ese chico. Además, ya te dije que no será por mí que regresarás a ésto.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Ya lo sabrás. Por el momento cuida bien de tu hermanito.- se apartó el cigarrillo de los labios un momento; alzó el rostro, dejando escapar el humo. -Eso era todo.- me le quedé viendo. -¿Qué esperas? Ya puedes irte.
-¿Es todo? ¿En serio?- asintió.
Esperaba que subiera a su vehículo y se fuera... como siempre hacía, peor no: se quedó ahí, recargado, disfrutando de mi cigarro.
Me giré para regresar al lado de Bill. Me detuve aún unas dos o tres veces a unos pasos.
Al llegar a la habitación, ésta estaba entreabierta: así como yo habpia dejado la puerta, así la había dejado él.
Me asomé, sin siquiera llamarlo: estaba recostado boca arriba, con la sábana medio resbalando por la cama, cubriéndole un poco la entrepierna... tan hermozo que se veía con los ojos cerrados...
Me acerqué despacio, hasta sentarme a su lado. Pasé mis dedos por su rostro de manera delicada, dibujando su contorno.
Fui bajando despacio, hasta llegar a la sábana. La retiré en un leve movimiento: sólo para darme cuenta de que su pantalón aún seguía desabrochado... y su bóxer a medio subir.
Me reí bajo, viendo el cómo de su rostro parecía tan inocente... tanto como para ocultar que se había estado masturbando... porque no creo que haya estado viendo através de la ventana o una película con los pantalones abajo.
Le tapé bien con la sábana. Él se giró hacía mí, dormido... o eso creía yo hasta que alargó el brazo, paseándolo por toda la cama, hasta toparce con mi pierna. -Tommi...- mi sonrisa se amplió un poco más. -...me dejaste solo.- O en verdad estaba despierto... o hablaba dormido.
-Lo siento.- aún sin saberlo a ciencia cierta, le respondí.
-Tom... es un idiota.- su rostro quedó completamente de lado en la almohada, con las rastas cayendole en parte de la cara.
-¿Qué?
-Idiota.- repitió, hundiendo por completo el rostro. Yo sólo sonreí.
-Renuevo mi promesa, Bill: ya no habrá nadie que te haga daño... no más.
-by Tom.
-No contestes.- me tomaba de la nuca, para profundizar más sus besos y mantenerme unido a él, pero no fue suficiente.
-Tengo qué.- Le cargé con suma facilidad gracias a lo bajo que estaba de peso, haciéndolo a un lado. -No tardo, pequeño.- dije revisando el origen de la llamada.
"¡Mierda, Marc! Te dije que no me llamaras más." dije para mis adentros.
A penas ví su nombre en la pantalla... hasta la exitación cedió un poco. No del todo... peor un poco.
-¡Tom! ¡Muchacho!
-Joder, Marc, ¿qué no tienes otra cosa qué hacer que estarme jodiendo la vida?
-¡Qué carácter, niño! Creo que el andar con el marica de tu hermano te hace mal.
-Con Bill no te metas.
-No me des razones para hacerlo entonces.
Apreté el celular contra mi oído. -¿Qué es lo que quieres?
-Hablar de tu chico.
-Creí que ya no lo mencionarías.
-Es cuestión de trabajo, Thomas. Anda, te espero abajo.
-No pienso bajar. Estoy en medio de algo importante.
-¿Coger con tu hermano es más importante que su vida misma?
-¡¡¿¿Qué??!!
-Sé muy bien lo que haces, Thomas... incluso sé exactamente en dónde estás.
-Tienes mejores cosas qué hacer que estarme acosando, Marcus, lo sé.
-Habitación 483... su favorita, ¿no? Ese hotel es bastante elegante, Tom. Creo que tienen buen gusto para escoger su lugar de descanso. Por cierto: Bill se ve genial en esos pantaloncillos de cuero...- despegué el celular de mi oído un momento, insultándolo. -...Vamos, Tom: es urgente... se trata de tu hermanito.
-¿Dónde estás?
-Ven al estacionamiento. Si no llegas, mandaré por tí.- colgué sin siquiera responderle.
Guardé el celular en mi pantalón.
-Ah... Bill...- entreabrí la puerta, asomando mi cabeza. -..creo... creo que...
-No me digas que tienes que salir.
-Tengo que salir.
-¿Me dejarás asi? ¿en serio?
-Lo lamento, pero temo que sí. Es algo... urgente. Cuando vuelva te compensaré, ¿si?- ni siquiera le respondí... al verlo así, tapado con la sábana y un poco sonrojado, me entraron ganas de volver a su lado... pero antes tenía que arreglar las cosas con el maldito de Marcus.
-¡Tom!- aún le escuché gritarme al cerrar la puerta.
Me hice de oídos sordos y fui directamente al estacionamiento. El muy demente estaba, como siempre, aun lado de su automovil.
-¡Tom!- se acercó a saludarme... como si fuera el mismo de siempre. -¡Ea, muchacho! Peor mirate nada más: ahora eres el famoso guitarrista... como siempre quiciste serlo... ¿qué se siente ser reconocido y amado por la multitud?
-Déjate de habladurías, idiota. ¿Qué es eso que tiene que ver con Bill?
-Siempre tan directo... no cambias, Thomas.
-Ya dime qué te traes con Bill.
-Yo, nada. Son otras personas las que lo quieren ver fuera de ésto.
-¿Fuera del medio?- traté de distraerme sacando un cigarrillo de mi pantalón. -Eso es de esperarce, somos famosos, reconocidos... queridos por miles de hermozas chicas... ¿qué esperabas? Todo artista tiene sus detractores.
-Si lo quisieran sólo fuera del espectáculo no sería mi problema.- encendí el cigarrillo... pero ni siquiera pude disfrutarlo, ya que lo arrebató de mis labios, llevándocelo a los suyos. Yo sólo lo ví un poco enfadado.
-¿Entonces?- saqué un cigarrillo más... gracias a que últimamente me daba por cargar la cajetilla a todos lados... menos sobre el escenario.
-Fuera de todo, Tom. Tú sabes: lo quieren muerto.- sus palabras me habían detenido al encenderlo. -Hay muchas personas a las que no les agrada y con las que se metió en problemas años atrás... y ahora quieren eliminarlo.
Guardé el encendedor; apreté el cigarrillo entre mis dedos y lo miré furioso. -Dime quiénes son.
-Tom, chico, toma las cosas con calma.
-¡¿Cómo me pides eso cuando me has dicho que quieren matar a mi hermano?!
Se rió burlonamente. -¿Ahora sí es tu hermano y no tu chico? Eres patético, niño.- me dieron ganas de tirarle un puñetazo al rostro y dejarlo tirado en el estacionamiento... pero no puedes hacer eso con alguien que prácticamente es el dueño de tu vida y que sabes con seguridad que tiene personas que estarán detrás de tí hasta eliminarte... a tí y a tu familia en caso de que le hagas daño... por no decir si lo llegas a matar.
-Mi hermano, Marc... sí, es eso... y más para mí. Y me importa un bledo lo que pienses...
-¿Incesto? Eso me viene igual, Tom. Puedes arruinarte tu reputación o tu vida cuando quieras y como quieras... yo sólo digo que es patético que te hayas enamorado de tu propio hermano aún cuando sospechabas... pero no te culpo: Bill es un hermoso muñeco de porcelana.
-Te atreves a tocarlo o hacerle algo y...
-¿Y qué? ¿Me matarás? Inténtalo, anda... Mátame y todos los que conoces irán detrás de tí y de Bill: lo matarán primero a él mientras te obligan a ver todo el proceso... ¿quieres eso?
Respiré hondo: no valía la pena arruinar la vida de Bill por uno de mis estúpidos arranques de ira. -¿Por qué me lo adviertes?
-Así está mejor.- dejó escapar el humo. -Les dije que nos e metieran con él.
-¿Qué?
-Les brindaré mi protección... y eso.
-¿Qué buscas? ¿Que regrese a los trabajos o ganarte a Bill para hacer lo que se te venga en gana?
-Ninguna de las dos, chico. Ahora eres alguien respetado... no seré yo quien te regrese al asesinato. En cuanto a tu querido hermano... no tengo intenciones con él.
-No te creo.- los músculos de mi cuerpo comenzaban a relajarce al escucharlo. No le creía, era cierto, pero algo en su tono de voz me tranquilizaba.
-En serio. Me conformo con saber que mi asesino favorito está tranquilo y a salvo al lado de ese chico. Además, ya te dije que no será por mí que regresarás a ésto.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Ya lo sabrás. Por el momento cuida bien de tu hermanito.- se apartó el cigarrillo de los labios un momento; alzó el rostro, dejando escapar el humo. -Eso era todo.- me le quedé viendo. -¿Qué esperas? Ya puedes irte.
-¿Es todo? ¿En serio?- asintió.
Esperaba que subiera a su vehículo y se fuera... como siempre hacía, peor no: se quedó ahí, recargado, disfrutando de mi cigarro.
Me giré para regresar al lado de Bill. Me detuve aún unas dos o tres veces a unos pasos.
Al llegar a la habitación, ésta estaba entreabierta: así como yo habpia dejado la puerta, así la había dejado él.
Me asomé, sin siquiera llamarlo: estaba recostado boca arriba, con la sábana medio resbalando por la cama, cubriéndole un poco la entrepierna... tan hermozo que se veía con los ojos cerrados...
Me acerqué despacio, hasta sentarme a su lado. Pasé mis dedos por su rostro de manera delicada, dibujando su contorno.
Fui bajando despacio, hasta llegar a la sábana. La retiré en un leve movimiento: sólo para darme cuenta de que su pantalón aún seguía desabrochado... y su bóxer a medio subir.
Me reí bajo, viendo el cómo de su rostro parecía tan inocente... tanto como para ocultar que se había estado masturbando... porque no creo que haya estado viendo através de la ventana o una película con los pantalones abajo.
Le tapé bien con la sábana. Él se giró hacía mí, dormido... o eso creía yo hasta que alargó el brazo, paseándolo por toda la cama, hasta toparce con mi pierna. -Tommi...- mi sonrisa se amplió un poco más. -...me dejaste solo.- O en verdad estaba despierto... o hablaba dormido.
-Lo siento.- aún sin saberlo a ciencia cierta, le respondí.
-Tom... es un idiota.- su rostro quedó completamente de lado en la almohada, con las rastas cayendole en parte de la cara.
-¿Qué?
-Idiota.- repitió, hundiendo por completo el rostro. Yo sólo sonreí.
-Renuevo mi promesa, Bill: ya no habrá nadie que te haga daño... no más.
sábado, 2 de abril de 2011
Llamada
"No puedes ocultar del todo tu vida. Por lo menos, no conmigo. ¿Por qué te empeñas en mantenerme al margen de la situación?"
-by Bill
Después de la plática entre Tom y Gustav, las cosas fueron mejorando un poco: la vista de nuestro amigo no se despegaba casi de nosotros, pero ya no hubo más preguntas incómodas ni sermones largos de su parte.
Frente a David y el resto del equipo no parecíamos más que hermanos normales, pero estando sólo con Geo y Jenni (ya que muchas veces Gustav se alejaba de nosotros) podíamos tomarnos de la mano, o podía dejar mi cabeza descanzando sobre el pecho de Tom... eso y nada de besos, ya que a Geo le incomodaba.
Varias veces escuchaba el celular de Tom sonar, pero o no contestaba o lo hacía cuando me alejaba lo suficiente para no escucharlo. Me parecía demasiado raro, ya que, según me había comentado, había cmabiado de número para que no lo molestaran.
Varias veces le pregunté quién era. "número equivocado, pequeño", era su eterna respuesta.
No era que me molestara, simplemente se me hacía raro.
-¡Bill!- Jenni se había convertido en toda una hermana sobre protectora desde que Tom y yo regresamos: por las mañanas era la primera en saludarme; la última en irse de la habitación al anochecer; la última en salir de la salilla antes de los conciertos... siempre detrás de mí vigilando que no se me ocurriera hacer alguna de mis acostumbradas estupideces... o que Tom no cometiera algún error.
-¿Qué pasa, nena?- de mañana y Tom aún dormía, así que tuve que salir con ella al pasillo para poder platicar.
-Mamá llamó hace unos minutos.
-¿Qué quería?- no hablaba con ella desde que salimos de gira. No tenía ánimos de escuchar su voz... no para que me preguntara por mi hermano.
-Saber cómo estaban... y por qué no respondes sus llamadas.
-Bueno... ella sabe que no se me da mucho eso de cargar conmigo el celular en los ensayos o en las presentaciones...
-O en las entrevistas o cuando estas con Tom. Si nunca lo cargas más que cuando Tom se queda en el hotel y sales con nosotros.- sonrreí.
-¿Qué le dijiste?
-Que mis queridos hermanos y yo estábamos bien. Le dió gusto el saber que ya nos llevábamos como una familia.
-Le dará un infarto si se llega a enterar de lo mío con Tom.- dije cabizbajo.
Jamás me había gustado causarle dolores de cabeza a mamá, aunque siempre terminaba haciéndolo de todos modos.
-Bill.- la voz adormilada de Tom llegó a nosotros. -Bill.
-¡Ya voy! ¿Quieres pasar a terminar de despertarlo?
-Am... no. Se molestará y me gritará como siempre.- hizo pucheros. -No le gusta la manera en que lo despierto.
-Quizás si no te la pasaras brincando en la cama encima de él...
-¡Es la única manera de despertarlo!
-Tú y yo sabemos que eso no es cierto.
-Yo ya no me le voy a subir encima a besarlo y hacer...
-¡Hey! ¿Quién te ha dicho que hacemos eso tan temprano?
Levantó una ceja. -Por favor, Bill, hablamos de Tom: es un obsesivo sexual de primera.
-Cierto. Pero no...
-¿Me dirás que no lo han hecho desde...?
-¿Y desde cuándo le interesa mi vida sexual a mi hermanita?- Tom salió con cara adormilada. Jenni se puso roja y bajó la mirada.
-Lo siento, Tom. Es que soy muy...
-...curiosa, lo sé. Es de familia, pequeña.- él le sonrió dulcemente. -Bill, ¿regresarás a la cama?
-Ya es de día, Tom. ¿No piensas salir un rato?
-No. Quiero que regreses conmigo a la habitación.- me tomó de la cadera. Jenni dió media vuelta, disculpándoce y dejándonos solos. -Anda, ven.
-Tom, hay que ir con los chicos. ¿No quieres ver el lugar?
-Nos queda mucho tiempo para eso.
-No es cierto: hoy después del concierto hay que subir al autobús y viajar a la siguiente ciudad.
-¿Tan pronto?
-Ajá.- se las ingenió para besarme, tomándome desprevenido. -¡Tom! Pueden vernos...
-No creo.- me besó por segunda ocación. -Anda, adentro.- me arrastró aentro de nuevo, sin dejar de besarme, pasando sus manos a mi espalda.
-Después de días de no querer tocarme así, ¿ahora me...?- ni siquiera me dejaba completar las frases.
-Vamos, Billi.- una vez que llegamos a la cama, me cargó delicadamente sobre él.
Comenzó a pasar sus manos por debajo de mi playera, pegándome a su cuerpo, mientras mis manos rodeaban su cuello.
Su legua chocaba contra mi paladar; tocando las paredes de mi boca... buscando quizás llegar hasta mi garganta.
Mis gemidos se ahpgaban entre nuestras bocas, al tiempo que nuestros miembros se exitaban más y más.
Bajé las manos para desabrochar mi pantalón, pues la entrepierna empezaba a dolerme.
Tom me detuvo. -Tego qué, Tommi.
-Déjamelo a mí.- sonrrió. Desabrovhó mi pantalón y colocó su mano en la punta.
-Mmm, Tomi...
-Ya necesitábamos ésto... ¿no?- la lengua recorrió sus labios pícaramente.
Apretó un poco; yo escondí el rostro en su cuello.
Mientras su mano dejaba al descubierto mi miembro por completo, su celular sonó insistentemente. Intentó dejarme de lado para contestar, pero lo retuve entre besos. -Por favor, Bill...
-No contestes.- le tomaba de la nuca, para profundizar más mis besos y mantenerlo unido a mí, pero no fue suficiente.
-Tengo qué.- Me cargó con suma facilidad, haciéndome a un lado. -No tardo, pequeño.- dijo en cuanto vió el origen de la llamada. Salió un momento.
-¡Mierda!- jalé la sábana, tapándome. En mi mente se dibujaban los gestos de Tom al estar en mi interior... sus gemidos me parecía escucharlos claramente a mi alrrededor... en lugar de tratar de esperarlo tranquilamente, yo sólo me estaba sobre exitando.
-Ah... Bill...- su cabeza se asomó desde la puerta. -..creo... creo que...
-No me digas que tienes que salir.
-Tengo que salir.
-¿Me dejarás asi? ¿en serio?
-Lo lamento, pero temo que sí. Es algo... urgente. Cuando vuelva te compensaré, ¿si?- ni siquiera esperó respuesta... y me dejó solo.
-¡Tom!- grité, esperando que se arrepintiera y regresara. -¡No me puedes dejar así!- pero nada.
Mi erección ncesitaba de él... mi cuerpo me lo pedía... él, el que había empezado con el juego, se había ido.
Las imágenes del sudor bajando por su rostro; la manera en que abría los labios al sentirce llegar al clímax; el tacto de sus manos al apresar mis caderas o pasarse por mi espalda... ¡Maldición! Tenía que encontrar la manera de deshacerme de ésto.
Inconcientemente, mi mano fue bajando, colocándoce sobre mi miembro. El recordar el rostro de Tom al sentir cómo se cerraba mi boca alrededor de su pene aquella ocación, me llevó a subir y bajar la mano, apretando los labios para que los gemidos no escaparan de mi boca.
Estaba un poco enfadado con él por haberme dejado así... pero eso no era suficiente impedimento para dejar de imaginarlo y querer decir su nombre aunque no estuviese ahí.
Comencé a echar la cabeza hacia atrás, ahogando los susurros... imaginándome que era la mano de Tom la que se paseaba por mi miembro. -Mmm... ah...- mis labios se fueron abriendo poco a poco, dejando escapar los sonidos... y entre ellos, su nombre, de manera baja. -Ah... Tomi.. mmm.- subí la velocidad en cuanto sentí correrme, al igual que aumenté el volúmen de mis palabras, hasta correrme en mi mano.
-Tom...- susurré al vacío. -...no debiste... irte así.- traté de normalizar mi respiración. -No debiste...dejarme...así. Te odio.- sonreí. Bien sabía yo que por más que lo dijera... y por más veces que se le ocurriera dejarme así, no podría odiarlo.
Seguramente al regresar me dejaría hacer, sin más... porque... porque simplemente era vulnerable a sus caricias, a sus besos y sobre todo... a sus deceos...
Si esa maldita llamada no hubiese sido tan urgente para él, hubieramos terminado lo que él había empezado y quedarnos lo que restaba del día juntos, uno al lado del otro en la cama.
-by Bill
Después de la plática entre Tom y Gustav, las cosas fueron mejorando un poco: la vista de nuestro amigo no se despegaba casi de nosotros, pero ya no hubo más preguntas incómodas ni sermones largos de su parte.
Frente a David y el resto del equipo no parecíamos más que hermanos normales, pero estando sólo con Geo y Jenni (ya que muchas veces Gustav se alejaba de nosotros) podíamos tomarnos de la mano, o podía dejar mi cabeza descanzando sobre el pecho de Tom... eso y nada de besos, ya que a Geo le incomodaba.
Varias veces escuchaba el celular de Tom sonar, pero o no contestaba o lo hacía cuando me alejaba lo suficiente para no escucharlo. Me parecía demasiado raro, ya que, según me había comentado, había cmabiado de número para que no lo molestaran.
Varias veces le pregunté quién era. "número equivocado, pequeño", era su eterna respuesta.
No era que me molestara, simplemente se me hacía raro.
-¡Bill!- Jenni se había convertido en toda una hermana sobre protectora desde que Tom y yo regresamos: por las mañanas era la primera en saludarme; la última en irse de la habitación al anochecer; la última en salir de la salilla antes de los conciertos... siempre detrás de mí vigilando que no se me ocurriera hacer alguna de mis acostumbradas estupideces... o que Tom no cometiera algún error.
-¿Qué pasa, nena?- de mañana y Tom aún dormía, así que tuve que salir con ella al pasillo para poder platicar.
-Mamá llamó hace unos minutos.
-¿Qué quería?- no hablaba con ella desde que salimos de gira. No tenía ánimos de escuchar su voz... no para que me preguntara por mi hermano.
-Saber cómo estaban... y por qué no respondes sus llamadas.
-Bueno... ella sabe que no se me da mucho eso de cargar conmigo el celular en los ensayos o en las presentaciones...
-O en las entrevistas o cuando estas con Tom. Si nunca lo cargas más que cuando Tom se queda en el hotel y sales con nosotros.- sonrreí.
-¿Qué le dijiste?
-Que mis queridos hermanos y yo estábamos bien. Le dió gusto el saber que ya nos llevábamos como una familia.
-Le dará un infarto si se llega a enterar de lo mío con Tom.- dije cabizbajo.
Jamás me había gustado causarle dolores de cabeza a mamá, aunque siempre terminaba haciéndolo de todos modos.
-Bill.- la voz adormilada de Tom llegó a nosotros. -Bill.
-¡Ya voy! ¿Quieres pasar a terminar de despertarlo?
-Am... no. Se molestará y me gritará como siempre.- hizo pucheros. -No le gusta la manera en que lo despierto.
-Quizás si no te la pasaras brincando en la cama encima de él...
-¡Es la única manera de despertarlo!
-Tú y yo sabemos que eso no es cierto.
-Yo ya no me le voy a subir encima a besarlo y hacer...
-¡Hey! ¿Quién te ha dicho que hacemos eso tan temprano?
Levantó una ceja. -Por favor, Bill, hablamos de Tom: es un obsesivo sexual de primera.
-Cierto. Pero no...
-¿Me dirás que no lo han hecho desde...?
-¿Y desde cuándo le interesa mi vida sexual a mi hermanita?- Tom salió con cara adormilada. Jenni se puso roja y bajó la mirada.
-Lo siento, Tom. Es que soy muy...
-...curiosa, lo sé. Es de familia, pequeña.- él le sonrió dulcemente. -Bill, ¿regresarás a la cama?
-Ya es de día, Tom. ¿No piensas salir un rato?
-No. Quiero que regreses conmigo a la habitación.- me tomó de la cadera. Jenni dió media vuelta, disculpándoce y dejándonos solos. -Anda, ven.
-Tom, hay que ir con los chicos. ¿No quieres ver el lugar?
-Nos queda mucho tiempo para eso.
-No es cierto: hoy después del concierto hay que subir al autobús y viajar a la siguiente ciudad.
-¿Tan pronto?
-Ajá.- se las ingenió para besarme, tomándome desprevenido. -¡Tom! Pueden vernos...
-No creo.- me besó por segunda ocación. -Anda, adentro.- me arrastró aentro de nuevo, sin dejar de besarme, pasando sus manos a mi espalda.
-Después de días de no querer tocarme así, ¿ahora me...?- ni siquiera me dejaba completar las frases.
-Vamos, Billi.- una vez que llegamos a la cama, me cargó delicadamente sobre él.
Comenzó a pasar sus manos por debajo de mi playera, pegándome a su cuerpo, mientras mis manos rodeaban su cuello.
Su legua chocaba contra mi paladar; tocando las paredes de mi boca... buscando quizás llegar hasta mi garganta.
Mis gemidos se ahpgaban entre nuestras bocas, al tiempo que nuestros miembros se exitaban más y más.
Bajé las manos para desabrochar mi pantalón, pues la entrepierna empezaba a dolerme.
Tom me detuvo. -Tego qué, Tommi.
-Déjamelo a mí.- sonrrió. Desabrovhó mi pantalón y colocó su mano en la punta.
-Mmm, Tomi...
-Ya necesitábamos ésto... ¿no?- la lengua recorrió sus labios pícaramente.
Apretó un poco; yo escondí el rostro en su cuello.
Mientras su mano dejaba al descubierto mi miembro por completo, su celular sonó insistentemente. Intentó dejarme de lado para contestar, pero lo retuve entre besos. -Por favor, Bill...
-No contestes.- le tomaba de la nuca, para profundizar más mis besos y mantenerlo unido a mí, pero no fue suficiente.
-Tengo qué.- Me cargó con suma facilidad, haciéndome a un lado. -No tardo, pequeño.- dijo en cuanto vió el origen de la llamada. Salió un momento.
-¡Mierda!- jalé la sábana, tapándome. En mi mente se dibujaban los gestos de Tom al estar en mi interior... sus gemidos me parecía escucharlos claramente a mi alrrededor... en lugar de tratar de esperarlo tranquilamente, yo sólo me estaba sobre exitando.
-Ah... Bill...- su cabeza se asomó desde la puerta. -..creo... creo que...
-No me digas que tienes que salir.
-Tengo que salir.
-¿Me dejarás asi? ¿en serio?
-Lo lamento, pero temo que sí. Es algo... urgente. Cuando vuelva te compensaré, ¿si?- ni siquiera esperó respuesta... y me dejó solo.
-¡Tom!- grité, esperando que se arrepintiera y regresara. -¡No me puedes dejar así!- pero nada.
Mi erección ncesitaba de él... mi cuerpo me lo pedía... él, el que había empezado con el juego, se había ido.
Las imágenes del sudor bajando por su rostro; la manera en que abría los labios al sentirce llegar al clímax; el tacto de sus manos al apresar mis caderas o pasarse por mi espalda... ¡Maldición! Tenía que encontrar la manera de deshacerme de ésto.
Inconcientemente, mi mano fue bajando, colocándoce sobre mi miembro. El recordar el rostro de Tom al sentir cómo se cerraba mi boca alrededor de su pene aquella ocación, me llevó a subir y bajar la mano, apretando los labios para que los gemidos no escaparan de mi boca.
Estaba un poco enfadado con él por haberme dejado así... pero eso no era suficiente impedimento para dejar de imaginarlo y querer decir su nombre aunque no estuviese ahí.
Comencé a echar la cabeza hacia atrás, ahogando los susurros... imaginándome que era la mano de Tom la que se paseaba por mi miembro. -Mmm... ah...- mis labios se fueron abriendo poco a poco, dejando escapar los sonidos... y entre ellos, su nombre, de manera baja. -Ah... Tomi.. mmm.- subí la velocidad en cuanto sentí correrme, al igual que aumenté el volúmen de mis palabras, hasta correrme en mi mano.
-Tom...- susurré al vacío. -...no debiste... irte así.- traté de normalizar mi respiración. -No debiste...dejarme...así. Te odio.- sonreí. Bien sabía yo que por más que lo dijera... y por más veces que se le ocurriera dejarme así, no podría odiarlo.
Seguramente al regresar me dejaría hacer, sin más... porque... porque simplemente era vulnerable a sus caricias, a sus besos y sobre todo... a sus deceos...
Si esa maldita llamada no hubiese sido tan urgente para él, hubieramos terminado lo que él había empezado y quedarnos lo que restaba del día juntos, uno al lado del otro en la cama.
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