miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hola, Soy Bill Kaulitz

Era mi primer día de clases en el instituto. Mi madre había insistido en que estudiara algo y no sólo me dedicara a la música. Qué fastidio.
Caminaba por los pasillos, buscando el salón en el que me correspondía la primer clase. Como siempre, había ido con mi cabello alaciado y maquillaje oscuro... y como siempre, la mayoría se me quedaba viendo como bicho raro y comentaban cosas como "no puede ser hombre" o "qué hermosa nena". Idiotas.
Salón 17-B. Perfecto, llegué sin incidentes. -¡Bill! ¡Eah, aquí!- Gustav me llamó desde los lugares del fondo, casi pegado a la ventana. Era mi amigo desde siempre, igual que Georg. Sólo que iban en diferentes grados, pues me llevaban uno y dos años, respectivamente. No sabía que estaba haciendo Gus en mi salón, pero igual no me importaba. Por lo menos tenía a alguien con quien platicar un rato.
-¿Qué haces aquí?
-Bueno, es tu primer día y no conoces a nadie. Quería darte la bienvenida. Mira: ellas son Lucy y Martha.- Me presentó a una chica rubia y a una morena que la verdad, no estaban nada mal.
-Mucho gusto.- me saludaron como si me conocieran de tiempo atrás, bastante simpáticas.
-Bueno, Geo quedó de vernos en la cuarta hora, ¿de acuerdo? Nos veremos afuera de su salón.
-Eh...- me quedé con cara de confundido. ¿Cómo esperaba que supiera dónde buscarlos si a duras penas había dado con mi salón?
-Salón 4-C, primer piso. Al fondo del corredor izquierdo.
-Está bien. ¿Y qué cuentan?
-Nada en especial.- Gus se recargó en el asiento, dándome más espacio para estar cerca de sus amigas. -Tenemos una presentación en dos días, ¿no?
-¿Tocan?- preguntó la morena.
-Más o menos. Eso intentamos... sí.
-Basta decir sí o no, Bill.- Me ponía nervioso estar ahí con una sola  persona conocida y comenzaba a divagar.
-¿Yqué tocan?
-Gustav es el baterista,Geo toca el bajo y yo soy la voz.
-¡Genial! Deben tocar hermoso.
-Nos falta la guitarra.- dije buscando mi celular entre la chaqueta. Ya llevaba unos tres minutos vibrando y no podía encontrarlo.
"Te cuidas mucho, por favor. Mamá"
Mi madre se preocupa demasiado por mí... desde aquella pelea en mi antigüo colegio.
-Espera... ¿Geo no es el chico castaño de ojos de color que tanto te gusta, Lu?
-El mismo.
-¿Y por qué no me habías dicho que tocaba el bajo?
-Porque no sabía. Apenas me voy enterando.
Sonó la campana, anunciando la primer clase. Gus y sus amigas me dejaron solo. Tomé asiento en donde estaba mi amigo y me quedé en silencio, viendo cómo el resto de los chicos pasaban sus miradas sobre mí mientras iban a sus lugares.
Como era de esperarce, nadie se sentó a mi alrededor, lo que era un alivio. No quería hacer muchos amigos... con los dos que ya tenía me eran suficientes... porque tenía la seguridad de que no me fallarían nunca.
Un hombre de cabello  escaso y piel  blanca enfundado en un traje café, entró. Se presentó con toda la "elegancia" posible como el señor Ramirez, "su maestro de psicología elemental".
Comenzó a explicarnos su manera de evaluar y esas cosas... la verdad no le puse mucha atención. Prefería pasarme el rato escribiendo algunas canciones que daban vueltas en mi cabeza sin cesar sobre la cubierta de mis libros.
Estaba a la mitad de la clase, cuando un chico irrumpió en pleno sermón. -Hola, me llamo...
-Bien, bien, bien... ¿qué tenemos aquí? Parece que se le pegaron las sábanas, joven.
-Lo siento.- el chico se llevó la mano tras su cabeza, dibujando una media sonrisa.
-Tome asiento.- se dirigió directamente al fondo,a mi lado. Llevaba rastas claras y ropa ancha... muy ancha... además de un piercing en la orilla de la boca.
Cuando pasó a un lado de mí, me dió una descarga de nerviosismo. Antes de tomar asiento, volteó a verme fijamente. Me sonrió mientras dejaba caer su mochila a un lado. Regresó su mirada al frente y se desparramó en la silla. 
Al igual que yo,no ponía atención a la clase. Lo supe porque no dejaba de mover su pluma y la cabeza de un lado al otro.
Dejé de lado los apuntes para concentrarme en él: era inevitablemente atrayente el cómo... esperen, ¿qué demonios estoy diciendo? ¿Atrayente? ¡Patrañas! Más bien era... mmm... raro. No más que yo,pero sí era extraño.
La clase terminó. Todos salieron del salón como si estuvieran en medio de un simulacro... o un incendio. Les urgía dejar el salón... a mí me daba igual.
-Salón 11-A.- dije en voz alta mientras recogía mis cosas.
-Ecología, ¿cierto?- el chico rastafario se giró hacia mí. -Yo también tengo esa clase. ¿Puedo...?
-Si quieres.- ni siquiera me molesté en mirarle al rostro. -Pero si nos perdemos...
-No pasará. Entre dos es casi imposible que pase eso.- sonrió. Se cargó la mochila al hombro y caminó hasta la puerta, donde se detuvo un momento, esperando que lo siguiera.
Yo me quedé en mi lugar, viéndolo con nerviosismo.No sabía por qué sentía eso cuando lo veía, y no quería averiguarlo ahora. -Si quieres puedo esperar lo que resta del día, no hay problema.- en un dejo de sarcásmo, metió su mano en un bolsillo del pantalón.
-Ya voy.- Tomé mi mochila y le seguí.
-¿Cómo te llamas?
-Tom Trumper.
-Hola, me llamo Bill Kaulitz.- soné infantil... y más con mi sonrisa de "mucho gusto", no me quiero ni imaginar lo que habrá pensado de mí.
-Mucho gusto, Bill.- se echó a reir. Lo sabía: había sonado tonto.
Llegamos al salón. Ya casi todos estaban en sus sitios. -¿Puedo sentarme a tu lado?- preguntó antes de entrar.
-Claro.- y repetí mi sonrisa. Con él no podía dejar de sonreír. Era extraño... pero, de cierta manera, me agradaba.
Nos sentamos al fondo, al igual que en la clase anterior. Todos se giraron a vernos en cuanto pusimos un pie dentro. Éramos como la atracción del colegio... por lo menos para ellos...
-Ustedes son los nuevos, ¿verdad?- una chica rubia se nos acercó.
-Eh... sí.- Tom no dejaba de ver su blusa súper escotada... exibicionista la chica, aunque bastante linda.
-Hola, soy Bill y él es Tom.
-¿Son hermanos?
-¿Qué? ¡No!- nos echamos a reir. -¿Por qué lo dices?
-Bueno,entraron juntos y se parecen muchísimo.
-¿Parecernos?- Tom estalló en carcajadas en cuanto la escuchó. -Las clases te estan afectando... ehm...
-Nathaly.
-Nathaly... bonito nombre.- En eso, la campana sonó.
-Bueno,nos vemos, chicos.- Se despidió de Tom pasando la mano por su rostro y a mí se me acercó, tratando de darme un beso en la mejilla. -Hasta luego, Bill.- Pero antes de hacerlo, mi nuevo "amigo" se interpuso... como no queriendo.
-Creo que ya deberías irte a tu lugar, muñeca.
Nathaly se dió media vuelta y se fue, dibujando una sonrisa divertida.
-¿Por qué lo hiciste?
-No es una buena chica, Bill.
-Eso no lo sabes. No la conoces.
-Conozco a las chicas como ella, créeme. No sabes en qué problemas te puede meter...
-Eso no lo sabes realmente.- me estaba enfadando con él. Tom bajó la mirada y se disculpó. -Tienes razón, lo siento.- cosa que me extrañó... ¿cómo podía actuar así? Como si tratara de protegerme... o algo así...
Era imposible: apenas nos conocíamos...
En el transcurso de la clase, él no giró su mirada hacia mí... y yo no podía dejar de verlo.


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