viernes, 31 de diciembre de 2010

¿Por qué yo?

Tom pasó delante de mí, sin siquiera dirigirme una mirada. -Tom.
-Ya te dije que después de nuestro compromiso.- no se giró ni se detuvo.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Que sea rápido, ¿si? En serio quiero practicar un poco antes de irnos.
-¿Cuántos aparte de mí?
-¿Qué?
-Tengo curiosidad de saber cuántos...
-Te lo diré.- se giró y me vió fijamente. -Pero promete que no te molestarás.- lo prometí, haciendo una seña con la mano. -Ninguno. Mi lista está llena de nenas lindas, pero tú eres el único.
-No te creo.
-Creélo o no: nadie más que tú, Billi. Nunca en mi vida se me había cruzado por la cabeza la idea de meterme con un chico.
-¿Y por qué yo?
-Ya te lo dije una vez, ¿no?
-Pensaste que era una chica... ¿verdad?
-Al principio sí, ¿para qué te lo voy a negar? Pero ya te dije el por qué.
-No me convences.- colocó sus manos en mi cintura y pegó su frente con la mía.
-¿Qué quieres para convencerte?
-Que me digas que no sólo estas conmigo por placer, sino por algo más.
-¿Cómo qué?
-Quiero que repitas la promesa que le hiciste a Geo en la sala.
-¿Escuchaste?
-Cada palabra.
-Tramposo.- sonrió. Adoro su sonrisa. -Está bien: yo,Tom Trumper, prometo cuidarte y hacer lo posible por no verte sufrir. ¿Contento?- sonreí como niño pequeño,complacido con sus palabras.
-¡Bill!- la voz de mi hermana nos hizo ir de regreso a la sala. -¡Bill!
-¿Qué pasa, Jenni?
-Mamá pregunta si quieren comer algo antes de ensayar, porque ya después se irán y ni siquiera avisarán...
-Qué bien nos conoce.- fuimos  a la cocina. Jenni tomó asiento frente a nosotros, que estábamos juntos.
A mitad de la comida, se le ocurrió ser la que empezara con la plática... extrañaba su voz... -No te había visto antes de mi viaje, ¿acabas de llegar?
-Hace unos días.
-Mmm...
-¿Qué pasa?
-Me parece que ya te había visto antes, pero a lo mejor te estoy confundiendo.
-CLub "Black Rose's".
-¡Entonces sí eres tú!
-¿Se puede saber qué dicen?- mi madre estaba de curiosa con su plática que para mí no tenía sentido. Yo me limitaba a escuchar y seguir comiendo.
-En los ratos libres que teníamos en las noches, acostumbrábamos ir a ese club, donde se presentaba un chico muy talentoso con la guitarra y que no cantaba nada mal. ¡Jamás creí encontrarlo aquí, como amigo de mi hermano!
-El mundo es un lugar muy pequeño.- sonrió de manera tan dulce. -Y si he de ser franco con ustedes, ella y yo hablamos un par de veces después de las presentaciones. Sólo que nunca me dijo su nombre real... ¿cierto, "Rose"?
-Bueno, no me culpes: no puedo confiar así como así en un chico que no hablaba con nadie fuera del dueño del lugar.
-Es porque nadie más que tú me llamaba la atención.- hizo que sonriera. -Sólo tú me dabas la confianza para hablarte, pero jamás te acercáste más allá de dos o tres veces.
-Mis amigos decían que no era buena idea.
-Lo sé, no te preocupes. Sé que no es de confianza un chico que no hablaba con nadie y se escabullía de noche del internado donde estaba recluso, para irse en cuanto terminaba su presentación.
-Un chico misterioso siempre llama la atención, Tom.- por primera vez, Tom no se oscureci+o al hablar de él. Eso estaba bien, supongo. Una mejora en su ser.
-¿No tienen que ensayar con los chicos?
-Sí. Ya nos vamos, mamá.- dije levantándame de la mesa.
-¿Quieres esperar? ¡Aún no termino mi postre!- Tiré a Tom del brazo, haciéndolo levantar con el tazón en una mano y la cuchara en la otra, tratando de comer su bocado.
Mi madre rió y por un momento, su mirada se concentró en él, perdiéndoce en sus gestos.
-¿Y a mí no me llevan?- preguntó Jenni, poniéndoce entre la puerta y nosotros.
-Sube rápido por tu arbigo. Te esperamos afuera...
-Tárdate lo que quieras, así me das tiempo de terminar el postre, ya que tu hermano no me deja en paz.
Tardó lo suficiente para que él terminara su postre. Entramos a su auto y nos dirigimos directamente al club. Ésta sería nuestra presentación más grande hasta ahora.
Llegamos. Nani estaba en la puerta. Cuando Jenni la vió, corrió a abrazarla, dejándonos solos. le pedí a la chica que cuidara de ella y nos reunimos en el interior con los chicos.
Nos habían asignado un pequeño vestidor a cada uno y una salilla a parte para reunirnos.
Salimos al escenario a calentar un poco. Nada raro en cuanto a ésto, hasta que entramos a cabiarnos.
Estaba buscando la playera que luciría esta vez, cuando mi hermana entró sin tocar. -Oh, lo siento, Bill.
-No te preocupes, estás en confianza.
-¿Ese es el nuevo?- preguntó señalando la "B" que tenía en el costado.
-Sip. ¿Te gusta?
-¡Está genial!- se acercó a tocarlo. -Mamá no lo ha visto, ¿verdad?
-Aún no. Sólo sabe del de la nuca y del antebrazo.
-¿Y eso?- señaló el piercing del pezón. -¿Dolió?
-Un poco, pero me gusta cómo se ve.
-A mí no. Te ves raro... y me da cosa.- su mirada era de desaprobación que a mí me daba risa.
-Bueno, ya. Regresa con tu amiga y déjame vestir en paz, ¿quieres?
-Sipi, pero antes promete que me dejarás ir adelante con Tom de regreso.
-¿Sólo así te irás?
-Ajá.
-Está bien, lo prometo.- Salió sonriente. Por fin encontré mi playera. Cuando me la estaba poniéndo, sentí alguien a mis espaldas. -Te dije que sí irías adelante con Tom, pero déjame vestir.
-¿Vendes tu lugar a cambio de un poco de paz?- terminé de vestirme a prisa y giré. -Eso no me parece muy bien. Prefiero mil veces que seas tú mi compañía a cualquiera.
-Mi hermana me lo pidió. Creo que le agradaste.
-Bueno, si es así, no me molesta.
-¿Qué haces aquí?
-Nada. Quería un amuleto de buena suerte.
-Tú no lo necesitas.
-Por favor... uno pequeño.
-No.
-Por favor...
-No.
-Anda, uno pequeño... ¿si?
-Está bien.- sonreí y me le acerqué despacio. Junté nuestros labios, casi rozándolos, en un beso inocente. -¿Feliz?
-Si.- se acercó y me regresó el beso, colocando sus manos en mi cintura. -Y después de la presentación, te daré una sorpresa.
-¿Puedo saber qué?
-Ah, ah. Es sorpresa.
-Sé que tiene que ver con lo que me dijiste en la cochera.
-Sí... - volvió a besarme.
-¡Chicos! Ya estamos listos.
-¡Ya vamos!- ni siquiera se preocupó por lo que pudieran pensar.
-¿Qué haces?- no respondió. Me jaló de la mano y salimos, soltándonos antes de que pudieran vernos así.
-¿Se puede saber qué hacían ahí dentro, juntos?
-Platicando de su hermana. Ella estaba con nosotros, pero salió antes.- lo dijo con tal soltura y tan natural, que le creyeron y no preguntaron más.
-Bueno, aquí vamos.- Salimos al escenario: el lugar estaba totalmente lleno. Escuchábamos los gritos y las voces de todas aquellas personas coreando las canciones y llamándonos por nuestro nombre. Me encantaba escuchar aquel bullicio rodeándonos. Era el único ruido agradable a mis oídos: una multitud aclamándonos y coreándonos; una multitud que nos aceptaba y parecía aumentar cada vez más y con una rapidez sorprendente.
En medio de el tumulto, pude ver a un par de sujetos: uno de ellos era un completo desconocido, pero parecía simpático y sabía cómo lucirce entre las personas. El otro tenía un aire conocido y desagradable. En cuanto se dió cuenta de que lo miraba, desapareció.

Terminamos muy bien. Los G's fueron directamente a sus cubículos. Tom entró al mío, tomándome por detrás. -Estuviste muy bien, Billi.
-Gracias, Tomi.- sonreí.
-¿Tomi? ¿Sabes que sólo mi prima y Andy me llaman así?
-Ahora yo también te llamaré así, ¿te molesta?
-Viniendo de tí, para nada.- me tumbó en cima de mis cosas, pasando sus manos por mis costados. Yo rodeé su cuello con mis manos, atrayéndolo más a mí. -¿No te preocupa el que nos caigan?
-Ya no me importa nada si estoy contigo. Si entran, que entren, no me importa lo que digan o piensen.
Mi sorpresa estaba llegando; sus besos me hacían decir aquello que jamás pensé si quiera llegaría a pasar... nada, en este momento,  me iba a quitar lo que creí haber encontrado en Tom: cariño, placer y protección. Sobre todo, lo segundo.

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