miércoles, 15 de diciembre de 2010

Complementando la Banda

Se acercó y plantó un beso en mis labios; comenzó a jugar por debajo de mi playera... y todo ésto a un lado del camino. ¿Qué pasaba si alguien nos veía? ¿Si algún policía pasaba por ahí y ...? Pensándolo bien, esa era una buena idea. Si alguien llegaba a vernos, podría interrumpirlo y podríamos continuar con nuestro camino.
-No me dirás que no estuviste pensando en ésto toda la noche...- se divertía penetrando mi boca con su lengua. Poco a poco se fue acomodando mejor, pasando su mano libre por mi entrepierna; acariciando mi miembro con un poco de fuerza, mientras notaba cómo se excitaba más y más.
No podía negarlo: me estaba gustando... estaba cediendo ante él, pero no era correcto. No podía aceptar el que me gustara cómo me acariciaba y besaba... no estaba bien... no era algo aceptado por el resto... ni por mí.
-Vamos, Bill... sólo un murmullo... ¿sí? sólo una señal de que te gusta...- apretó un poco más, haciendo que un gemido saliera de mis labios.
-Ah... Tom...
-Con eso me basta...- me dejó libre... ¿libre? ¿Pero qué le pasaba? ¿No estaba urgido de repetirlo?
-¿Qué...?
-Me basta con saber que no dejaste de pensar en mí y que te gusta. Aún es temprano y tenemos que llegar al colegio.- se acomodó en su lugar y condujo hasta la escuela.
En todo el camino no me volteó a ver... y yo no podía dejar de mirarlo. Maldito.
En el estacionamiento los chicos ya nos esperaban. -Empezábamos a creer que no vendrían.
-Es el segundo día... muy pronto para faltar.- sonrió Tom y les saludó como si ya tuvieran tiempo de conocerce.
-¿Así que te gusta ser cumplido? Eso está bien.- Gustav aún tomaba su distancia.
-Un poco. Por lo menos hasta que pueda encontrar lugar en el mundo de la música. Me gustaría ser guitarrista de alguna banda y viajar...
-Entonces estás de suerte, Tom.- Georg se acercó y comenzó a hablarle de nuestra agrupación. -...Y, como te das cuenta, nos falta alguien que sepa tocar la guitarra. Sólo hace falta que toques algo y decidiremos si entras o no...
-Es bueno en eso.- Dije esquivando la mirada de Tom. -Ayer se quedó en mi casa y me mostró un poco de su talento.
-Y creo que le gustó.- capté el doble sentido de su frase. Le lancé una mirada de irritación... él sólo sonrió de manera estúpida.
-Entonces, ¿qué dices, Bill?- ambos voltearon a verme.
-Por mí...- quería decir que no me parecía... que era un maldito hijo de puta que no merecía la oportunidad... pero el recordar los acordes que interpretó ayer, me hicieron mantener la boca cerrada. -... por mí puede quedarce. Pero creo que ustedes deberían escucharlo también.
-Si quieren... traigo mi guitarra en la parte trasera.- estaba por sacarla, cuando Geo lo detuvo.
-No hace falta. Confiamos plenamente en la palabra de Bill. Sí él dice que sabes tocar,es porque sabes tocar.
-Mañana tenemos la presentación, así que hay que ensayar...
-Normalmente nos quedamos en casa de Bill. Ensayamos en la cochera y de ahí al cine o algún lado.- Geo, como siempre, lo dijo sonriente.
A veces envidiaba su facilidad para sonreir y parecer que todo estaba bien. -Ensayaremos hoy en la tarde, ¿verdad, Billi?
-Como quieran. Saben que mi casa siempre está disponible... mientras a mi madre no se le meta la idea de mandarme lejos...
-¿Y para qué querria mandarte lejos? Por lo menos no lo hará hasta que regrese Jenni... ¿no?
-¿Quién es Jenni?- preguntó Tom en cuanto nos pusimos en marcha a nuestros salones.
-Mi hermana.- le dije firme. -Ha estado en Inglaterra todo un año... la extraño.
-¿Es linda?
-Eso no te importa.
-¿Comenzarán a pelearce en medio del pasillo?
-Él empezó.
-Yo sólo pregunté si era linda.
-Y yo te dije que eso no te importaba.
-Ya, niños.- Los chicos se separaron de nosotros al dejarnos en nuestro salón... creo que pensaron que nos perderíamos sin ellos... y quizá si lo hubieramos estado... -Los buscaremos en la tercer hora, ¿de acuerdo? Traten de no pelear más.
-Sí,mamá.- respondimos al mismo tiempo. Gustav sólo sonrió.
Al igual que en día anterior, nos sentamos en la parte de atrás. Pasó la clase de manera tranquila: él me ignoró en todo el tiempo. Eso estaba bien.
Al término todos corrieron a la clase siguiente, icluyendo le maestro. Yo me quedé un momento revisando los apuntes. Ví cómo Tom se acercaba. Le dí la espalda unos segundos para recoger un bolígrafo que se me había caído debajo de la silla...pésima idea.
Me tomó de la cintura, pegándoce a mi cuerpo. -¿Qué crees que estás haciendo?
-¿Tú qué crees?
-Aquí no puedes hacerlo.- no me dejaba dar la vuelta. -Alguien podría llegar y...
-El pasillo está disponible hasta la cuarta hora... y nosotros tenemos libre hasta la tercera. ¿Por qué no?- esta vez no pasó sus manos por debajo de mi playera, sino que bajó directamente a mi pantalón y abrió despacio el cierre, internando su mano debajo de mis bóxers para acariciar mi exitación.
-Tom... por favor...- un momento juntos... una sola vez juntos en la sala de mi casa y ya sabía con exactitud los puntos que debía tocar.
-No puedo esperar más.- Besaba mi cuello con maestría, haciéndome vibrar. No es justo: ¿cómo es que sabe qué hacer y dónde hacerlo? -¿Sabes que me encanta el que digas que no pero seas tan fácil?
¿Fácil? ¡Fácil! Lo era... tenía razón, lo era... pero sólo con él...  maldición... ¿por qué a mi me pasaba ésto?
-Facil... no. No lo soy.- Lo era... sabía que lo estaba siendo, pero prefería mentir para tratar de sentirme mejor.
No sé cómo, pero hizo que echara mi cuerpo hacia delante,encima de la silla. Bajó un poco más mis prendas, quedando medio desnudo. Me sonrojé. Él comenzó a restregar su erección, aún con ropa, contra mi trasero, haciéndome gemir bajo. -En el auto te dije que no había prisa...pero ya no aguanto más... me gusta verte así.
Me tomó de la cintura. No me dí cuenta de cuándo desabrochó su pantalón... sólo sentí cómo se abría paso en mi interior, haciéndome gritar un poco. Con una mano tapó mi boca, con la otra buscó mi pene y comenzó a masajearlo.
Me estaba deshaciendo con sus caricias mientras sacaba su miembro de mí una y otra vez con rapidez. La adrenalina de ser descubiertos aumentaba el placer que sentía en esos momentos.
Tom no dejaba de penetrarme con fuerza... y torturar mi entrepierna sólo me exitaba más y más.
El calor dentro del salón iba en aumento. Hubo un momento en que creí que los vidrios estallarían por la temperatura... pero nada ocurría.
En mi mente trataba de pensar en otras cosa, pero sólo podía imaginar los gestos que estaría haciendo Tom.
Me corría... estaba por correrme... al igual que él...cuando escuchamos pasos en el pasillo, acercándoce a prisa... 

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