martes, 28 de diciembre de 2010

Jenni

La ausencia de tom no había pasado desapercibida: las chicas se me acercaban apenas ponía un pie en el salón, preguntando por él.
-¿Por qué me lo preguntan a mí?
-Siempre llegan juntos al salón y además tocan juntos, ¿no?
-Eso no significa que tenga que cuidarlo siempre. No vivimos juntos...
Apuesto que si hubiera sido yo el ausente, ninguno se hubiera percatado de mi asiento vacío. -Menos mal que tú estás bien, Billi...- menos Nathaly. Ella siempre me saludaba y se despedía de mí con un dulce beso en la mejilla.
Parecía que, aparte de mi madre y Jenni, era la única que se preocupaba por mí.
-¿Cuándo volverá al colegio?
-Sólo han pasado dos días...
-Pero volverá, ¿verdad?
-No sé y no me interesa.- tomaba mis cosas y les daba la espalda para que no se dieran cuenta de mi preocupación por él.
Varias veces intenté llamarle, pero siempre tenía apagado el celular y ni Andy ni su prima sabían nada de él.
-Debe estar con alguno de sus amigos.- decía Andreas distraído. Era ovbio que también le preocupaba, pero no lo demostraba.
-Siempre hace lo mismo: desaparece por días y regresa a casa más calmado que de costumbre.- Ceci lo decía de manera distante. A ella sí se le notaba que no le importaba si desaparecía unas horas o días... o semanas o meses... y, como era de esperarce,me lo decía de mala gana.
Los chicos se quedaban, por fin, hasta el final de las clases. Me preguntaban también por Tom. -Me dijo que tenía cosas qué hacer.- decía entre suspiros, con la vista baja.
Gustav pasó un par de veces a casa de Andy, pero nada. Georg me llevaba a casa y me recordaba que, de no aparecer en la noche, tendríamos que cancelar la presentación y esperarlo, o conseguir un guitarrista que se comprometa a no desaparecerce así como así.
-Verás que llegará.- terminaba por decirme cuando me veía decaído en los ensayos o en su auto.
-No me importa.
-Te importa y mucho. Desde que se conocieron, no dejan de estar juntos. ¡Hasta parecen hermanos!- un escalofrío recorrió mi espalda.
-¿Qué? ¿Por qué lo dices?
-Uno: siempre están juntos, como ya te lo dije. Dos: siempre pelean... incluso en lso ensayos. Tres: se parecen demasiado.
-No nos parecemos.
-¡Claro que sí! Tienen el mismo color de cabello...
-Muchas personas lo tienen como nosotros.
-...sólo que tú te lo teñiste. Tienen el color de los ojos y las facciones iguales y tienen los mismos gestos.
-Eso no significa nada.
-En serio, Bill: ¿no tenías un gemelo? ¿algún hermano del que no te hayan hablado?- dijo entre sonrisas.
-La única hermana que tengo es Jennifer. Sólo somos nosotros dos.- le respondí serio.
-Sólo bromeaba.
Nos habíamos quedado solos en la sala... en el mismo lugar en el que había empezado todo con Tom.
Estábamos sentados en el sofá: él con su bajo, yo con una soda en la mano. Todo se había quedado en silencio, hasta que la puerta se abrió.
-Pensé que tu madre llegaba hasta tarde.
-Se supone...- ni siquiera me molesté en mirar a la entrada. Las llaves que había "perdido" hace dos días, cayeron sobre mí.
-Deberías fijarte dónde las dejas o alguien "no deceado" puede entrar a tu casa de noche y asustarte.
-¡Tom!- no me importó si la soda se caía sobre Geo o se desparramaba por el suelo: la aventé y corrí a abrazarlo.
-¡Hey, con cuidado!- me regresó el abrazo, sin importarnos lo que dijera nuestro amigo. -No me maltrates mucho.
-¡Hola, desaparecido!- él se acercó y dejó caer su mano sobre su hombro.
-Hola. Disculpen mi ausencia...
-No hay problema, chico. Lo bueno fue que apareciste antes de la presentación.
-¿Cuándo? ¿Hoy?
-Si. Ya estábamos buscando a quien pudiera reemplazarte.
-Eso sería imposible: no encontrarán en el mundo guitarrista más talentoso y sexy que yo.
-Sí, claro.
Fui por un poco de papel para limpiar el desastre que había causado, dejando que hablaran a solas. Cuando regresé, pude escuchar un poco de su conversación. -Te extrañó.
-Sí. Lo noté.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿Qué te traes?
-¿A qué te refieres?
-Te desapareces dos días; no avisas ni contestas los mensajes ni llamadas. Ni siquiera Andy sabe dónde has estado.
-Tengo cosas qué hacer.
-Espero que sean cosas "legales".
-Nunca hago cosas fuera de la ley.- se rió.
-Confiaré en tí.- rió con él, pero su risa duró sólo un poco. -Ahora quiero pedirte algo.
-¿Qué?
-Cuida mucho de él.
-¿De Bill? ¿por qué? ¿Qué te preocupa?
-Es delicado. No me gustaría... no nos gusta verlo sufrir. Y parece que tú le agradas y te ha tomado cariño.
-Haré lo que pueda por no hacerlo sufrir. Lo prometo.- casi se me escapan un par de lagrimillas. Nadie, nunca, había dicho algo así... nadie fuera de mi hermana...
En cuanto me vieron caminar hacia el desastre de soda, cambiaron de tema. -¿Listo para esta noche?
-Yo siempre estoy listo, Georg.
-Si, claro...
-¿Bill?- mi madre estaba entrando. Los tres nos volvimos a la puerta. -¿Estás o no, cariño?
-Sí, mamá. Estoy en la sala.
-¡Bill!- Alguien entró como rayo y se me echó en cima, tirándome al piso. -¡Bill, cuánto sin verte!
-¿Jenni?- me las arreglé para tomar su rostro entre mis manos y verla mejor. -¡Jenni!- y la abracé fuertemente ahí, en el piso.
No podía creer que después de un año, volvía a verla...
-¡Niños, levántence! ¿No ven que hay visitas?
-Por mí no se preocupe, señora...
-Geo, dime Simone.- él sonrió.
-Ya me tengo que ir. Nos vemos en la noche, Bill. ¡Adiós, Tom!
-Adiós. Cuídate.- se acercó a nosotros y le tendió la mano a mi hermana. -¿Me premite, señorita?
Ella no lo dudó y le agradeció el gesto.
Ahí estaba de nuevo su cambio de actitud: una ves un chico normal y de un momento al otro, era la caballerosidad andando.
-Tu amigo es muy gentil, Bill. ¿Cómo se llama?
-Tom Trumper... mucho gusto.- se le acercó y besó su mejilla. Jenni se puso roja y yo... debo confensar que me dieron un poco de... de... de celos. Creo.
-El gusto es mío... Tom.
-Tom: si quieres algo con mi niña tendrás que ganártela primero, ¿está bien?- a mi madre le caía bien el rastafario... no lo ocultaba.
-¡Mamá! Apenas nos conocemos...- ella se puso aún más roja de lo que ya estaba.
-Sí, mamá: apenas se conocen.
-¿Estás celoso?- preguntó ella levantando una ceja. No respondí. -Bill, no seas un hermano celoso. Tom...- desvió la mirada a él. -...¿te quedas a cenar?
-De hecho pensaba quedarme hasta la presentación, para poder llevar a Bill... si no le molesta.
-¡Claro que no!
-¿Tom está en tu banda, hermanito?
-Sí.- dije un poco fastidiado.
-¿Podría ir yo también?
-Por mí está bien, pero tu hermano no sé si...
-Que vaya. Pero irá atrás, conmigo.- mamá puso cara de burla; Jenni se estaba divirtiendo y Tom igual. -Quiro platicar con ella...
-¿Y no podrías esperar hasta después del concierto?
-No.
-Deja que tu hermano se preocupe, Jenni. Vamos, chicos...
-Tenemos que ensayar un poco, ¿no Bill?
-Sí.- tenía que hablar con él. -Estaremos en la cochera.
-¿Puedo ir?
-Deja que hagan lo suyo, Jenni. Tú tienes que desempacar.
-Espero que hayas dejado mi cuarto como estaba...
-Sigue siendo todo un desastre, hija.
-Genial.
Fuimos directamente a la cochera, asegurándome que no nos seguía. -¿Qué te traes?
-No vuelvas a tratar con tanta confianza a mi hermana.
-¿Por qué no? Es linda y muy simpática... más que tú, podría decir.
-Qué gracioso.- me dí la vuelta para dejarlo solo, pero me tomó por detrás con una mano y con la otra mantenía cerrada la puerta.
-Vamos, no es para que te pongas así.- su respiración chicaba con mi nuca. -No seas celoso, Billi.
-No lo soy. No me gusta que...
-No te gusta que les haga a otras lo que te hago a tí, ¿no?- comenzaba a besar mi cuello,  haciéndome ceder.
-Tom...
-Es la cochera y alguien puede interrumpir, así que...- se despegó de mí. -...esperemos al término del concierto, ¿si?
-Pero...
-Anda. Y no te preocupes que no jugaré con ella como contigo... sólo guardo lo mejor para tí.

1 comentario: