domingo, 8 de mayo de 2011

Rutina

"No puedo vivr sin ésto: es mi vida, mi prisión y mi tormento... pero tú eres mi droga: el único sedante que me relaja y me tranquiliza en medio de la locura."
-by Tom

-Claro que estoy seguro. No puedes vivir sin eso. Así tendrás en qué emplear tu tiempo mientras estemos en descanso... y, bueno... quizás podamos ganar un dinero extra.- sus labios decian una cosa, pero su mirada de cia otra. Sus ojos parecían temblar al ver el papel.
No dije nada. Tomé las hojas entre mis manos, devolviéndolas al sobre. Tomé sus manos entre las mías: todo él temblaba. -Bill...
-Eso es lo tuyo; es el mundo al que perteneces, Tomi.- no me miraba. Sus ojos estaban clavados en el vacío.
-...sí: es el mundo en el que crecí, pero tú lo aborreces. ¿Por qué me devuelves al camino que tanto odias?
-Porque lo extrañas y no vives sin él. Por esa simple razón.
-¿Y esa es la misma razón por la que le pediste a Marc que te diera ésto?- agité el paquete frente a él. Bill sólo retiró la mirada y sus manos de las mías.
-Le pedí que habláramos y me lo dió en caso de que quisiera que volvieras.- volteaba a todos lados, como revisando que en realidad estuviésemos solos.
-¿Seguro que él no te presionó o te dijo algo?
-No.
-¿No fue él quien te buscó?
-No. Yo lo busqué a él... y no me fue difícil encontrarlo porque rondaba el hotel en el que nos hospedamos.
-¿Rondando?- la imagen molesta d eMarc la vez que me advirtió lo que le querían hacer a Bill llegó de inmediato a mi mente. -¿Seguro?
-Fue... coincidencia. Esperaba a otra persona y nos topamos en la recepción.- se rodeo con sus brazos, siempre retirando la vista de mí.
Era evidente que le molestara el tema y no quería hablar más de ello. Sabía que mentía y aún así no pude sacarle más.
-Entonces empezaré ésta noche, ¿te parece?
-¿Por qué la prisa?- preguntó nervioso, volteándo a verme con los ojos totalmente abiertos. -¡Es demasiado pronto!
-Son demasiados. si quiero terminar pronto con ésto, debo empezar ahora.
Se quedó en silencio un momento. Bajó la mirada poco a poco. -Si tienes que hacerlo... hazlo.
Me acerqué lentamente a él; besé su cabeza y me dirigí al cuartillo que nos servía de bodega, debajo de las escaleras. SAqué una muda de ropa y un par de navajas.
Ni siquiera me molesté en subir a nuestra habitación a cambiarme, sino que lo hice ahí mismo, arrojando mis prendas sobre las cajas.
Empezaba a oscurecer... perfecto para retomar mi camino.
Bill se recargó en la puertecilla, viéndome fijamente. -¿Tardarás?
-Depende... pero no creo.
-Deberíamos... am.. no sé... quizás comer algo antes...
-Bill, ¿en serio quieres que regrese?- asintió en silencio, siempre cruzando los brazos. -Entonces déjame hacerlo a mi manera: sin retrasos, sin demoras... sin ataduras.
-Tendrás toda la libertad del mundo... hasta el día en que te atrapen.- seguía siendo su mayor temor del mundo.
Sonreí mientras le tomaba de la cadera. -No te preocupes, nene. Verás que no pasará nada.- le besé delicadamente.
Él ni se molestó en responder el beso. -Se te hace tarde.
-Adiós.- le dejé ir lentamente, sin decir nada. Caminé hasta la puerta, sin regresar la mirada.
Me dirigí directamente a la casa del chico en cuestión, esperando que la suerte no me hubiese abandonado aún y se cumplieran las condiciones ideales para hacerlo sin problemas.
No tuve que hacer más que forzar la puerta trasera, todo lo demás ya estaba dispuesto para terminar el trabajo de manera rápida y precisa; sin testigos; sin demoras... sin nada que me inculpara en la escena.
Me sentía tan bien... sin importarme el si había sido no una buena persona. Eso era lo único bueno de ésto: te acostumbras a actuar sin remordimiento y con plena libertad. Aunque... algo andaba mal. Las cosas si se sentían bien... pero no tanto como antes.
Era como si se hubiese abierto un hueco en mí. Tal vez... tal vez estaba cambiando. Quizás lo que nadie pudo hacer conmigo en toda mi vida, Bill lo había logrado en menos de un año: me estaba cambiando a alguien bueno; estaba descongelando del todo mi corazón.

Los días pasaron de la misma manera, lo que sentía que me alejaba cada vez más de Bill; ya no lo tocaba como antes, ni él me trataba como antes. Me estaba esforzando en ésto demasiado... y mientras él no dijera nada, creo que estaba bien.
La misma rutina de siempre... sólo que esta vez me serviría para darme cuenta de una vez por todas que éste cmaino ya no era mío. El sendero que Marcus habia trazado para mi desde chico habia desaparecido a mis ojos, y la única manera de separarme por completo de él sería terminar las cosas pendientes y cerraar esa parte de mi vida que comenzaba a hartarme.
Gracvias a Bill, descubrí una amnera de vivir, si necesidad ya de lo que tantas veces concideré mi destino. Y la única manera de demostrarle mi agradecimiento, seria dejando mi vida pasada, cerrando todo lo que me ligara a ella y volviendo a su lado para un nuevo comienzo.
¿Qué tan dificil podría ser?

1 comentario:

  1. asu mi tom esta confundido... maldito marcus muerete, jijiji... y el q sufre es mi bill xq tom ya regreso a matar personas.. pero yo se q va a tener un final feliz :)

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