sábado, 28 de mayo de 2011

Perdiendo la Tranquilidad

"Ahora no me queda más que regalarle unos últimos momentos de tranquilidad. Que me trague el infierno vivo, no me importa si con eso puedo salvar al ser que más amo en mi vida."
-by Bill

Pasaron los días. Traté de retomar las cosas con calma, pero no podía dormir por las noches, porque las pesadillas me sobresaltaban de pronto, y por los días me parecía ver a Marc parado en la entrada, con esa mirada llena de odio... Me estaba volviendo loco la culpa de haberlo matado.
Pero aún así, no le decía nada a Tom. Sólo que las cosas ya estaban olvidadas... una mentira que supe mantener muy bien frente a él y que creyó sin problemas.
Varias noches se quedaba conmigo hasta tarde en la sala, con mi cabeza sobre su hombro y rodeándome con sus brazos. Era... a estas alturas de la vida, me trataba como todo un hermano pequeño; como su tesoro... una delicada pieza de porcelana que temiera romper con cualquier corriente de aire.
Los chicos nos llamaron un par de veces para invitarnos a salir. Yo no tenía ganas de ver a nadie y él se quedaba en casa sólo por mí... y no se m ehacía justo. Así que un día le convencí para que saliera y aceptó... después de una hora de estarle insistiendo y convenciéndolo de que nada me pasaría si me quedaba unas horas solo.
-Me sentiría mejor si vienes conmigo.
-No, amor... diviértete. A mi no me pasará nada. Además, me qedaré por si Jenny viene.
-Está bien, pero regresaré temprano.- sonrei y le besé a manera de despedida.




Pasaron unos minutos desde que se fue, cuando alguien tocó a la puerta y, un poco temerso y fastidiado, me levnté a abrir. Un par de hombretones me empujaron dentro, sin decir nada.
Al empujarme, caí al piso y me quedé ahí, viéndolos. -Tú debes ser Bill... ¿verdad?
-S-sí...
-Bien.- me tomaron de los brazos y me arrojaron al sillón. -Curiosamente nuestro jefe desapareció en cuanto vino a hablar con tu noviecito.- me quedé petrificado, viéndolos de arriba abajo, con esas caras de matones que no podían ocultar. -Y, bueno, resulta que cierta persona vió a tu novio a las afueras de la ciudad de manera sospechosa. Lo seguimos y... bueno, queremos que nos digas qué fue lo que pasó.
-Yo... yo...- yo me moría de nervios y no podía hablar bien.
-Vamos, chico, no tenemos toda la noche.- estaban acercándose más y más... hasta que el ruido de la puerta abriéndoce los distrajo.
-¡Bill!- era Jenny.
Los tiposse acercaron a mi rostro, murmurando. -Ya lo descubriremos. Hasta entonces, mantente callado, ¿quieres?
Mi hermana entró al cuarto al tiempo que ellos salían. Jenny se despidió de ellos y se acercó a mí. -¿Amigos tuyos?
-De Tom.- traté de ocultar mi nerviosismo.
Habló de lo que mi madre acababa de descubrir... de lo que tenía con Tom... pero no le puse atención.
Se fue cerca de las dos de la madrugada, cuando Matt pasó a recogerla.
Los días siguientes llegaron sobres a la casa, dond ele pedían a Tom que les entregara al asesino de su jefe. Que me entregara.
Él estaba tan feliz con mi aparente tranquilidad, que no se me hacía justo echarle a perder la vida que acababa de reparar, así que se las oculté todas.
Después de todo, no habría problemas mientras no corriéramos peligro realmente o nos amenazaran.

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