miércoles, 11 de mayo de 2011

Despedida

"¿Te vas y te atreves a dejarme así?"
-by Tom

La rutina estaba comiendo nuestras vidas, pero mientras él no me dijera nada, estaba bien. Así no demoraría en terminar con el trabajo en el plazo que me habia fijado.
El dinero seguia llegando a la cuenta que utilizaba antes, ya que no tenía inteciones de cerrarla.

Faltan pocos trabajos.. así que me parece que ésta parte de mi vida terminará más pronto de lo esperado.
La noche me acoge entre sus soMbras; tan cálida... tan... familiar y melancólica a la vez.
Unas cuantas casas más y el trabajo estará terminado.
M infiltro en el interior de una descuidada caucha al final de la calle, donde se supone debería encontrar al tipo... a mi víctima en turno.
No me fue dicícil encontrarlo en su habitación, sentado frente a su escritorio, sosteniendo una fotografía. -Pensé que vendrías más tarde.
Me le acerqué lo más despacio y tratando de ser tan silencioso como siempre, pero aun así se dio cuenta de mi presencia. -Sabes a qué he venido?
-La muerte no necesita anunciarse, chico.- seguía hablándome sin quitarle la vista de encima a la fotografía. -Supongo que ese imbécil se cansó de mis fechorías y mis trampas.- se rió. -Era de esperar que mandara a uno de los suyos para acabar conmigo.
Saqué una de mis armas favoritas: un puñal que le arrebatara de las manos a mi primer víctima oficial (un soldado retirado).
Lo coloqué en la parte media de su espalda. -Qué extraño.
-¿Qué?
-Eres el primero que no tiene temor de morir. le dije pasando el brazo por su cuello.
-Una vez que has perdido todo lo importante en la vida, ya nada importa, chico.- alzó la fotografía casi a la altura de mi rostro. -¿La vez? Esa chica pelirroja... era mi esposa. Joven, dulce... inocente y juguetona. No supe cuidar de ella... y... la perdí para siempre.- Me quedé viendo la fotografía: él estaba abrazando a la joven... se veían felices. -El amor es algo serio, niño. Si te toca el corazón y no es una ilusión, ya no hay cómo deshacerse de él. El amor es todo lo que se supone debería mover al mundo... y no es maldito dinero. Si es que algún día lo encuentras, no dejes que nada ni nadie se interponga en tu camino: no te condenes a algo vago y vacío que te quite de él.
El tipo estaba borracho... pero decía la verdad. -¿Qué hiciste para que quieran matarte?
-Según lo que sé... a ti te dan toda la información.
-Jamás la leo. Sólo necesito la fotografía y su domicilio.
Rió. -Clávalo rápido y profundo.- Tomó mi brazo con fuerza. -No retrases lo inevitable.
-Si tuvieras oportunidad de escapar a ésto... ¿qué harías?
-¿Un asesino con corazón? ¡Qué tontería!- tenía razón: el haber conocido a Bill me había devuelto el corazón... qué desgracia; me estaba ablandando demasiado. -Ya nada queda aquí para mí... haz tu trabajo y mátame.
No tuvo que pedírmelo dos veces: cerré los ojos y clavé el puñal tal y como lo pidió; rasgando hacia abajo; dejando que la sangre fluyera libremente, manchando nuestras ropas.

Me quedé un momento, viendo cómo se le escapaba la vida. Era el primero que moría con una sonrisa en los labios, sin decir una palabra. Pobre tipo.

Caminé por las calles de la ciudad, con las manos manchadas de rojo en las bolsas de mi pantalón; con la cabeza baja y las palabras de aquel hombre en mi mente.
Era hora de retirarme de ésto.

Al girar en una calle sin mucha luz, alguien me jaló del brazo, pegándome al muro. -¿Qué demonios...?
-Shhh... Tomi, tranquilo.- La voz de Ceci me tranquilizó un poco.
-¿Qué haces aquí a estas horas?
-Bueno, supe por ahí que tenías un trabajito por éstos rumbos y quise venir a despedirme.
-¿Despedirte? ¿Ahora a dónde demonios te largas?
-Regreso a casa, Tomi. Ahora que Andreas regresó a casa, ya no tengo por qué quedarme aquí.
-¿Cuándo renunciaste a mí?
-Cuando te portaste de manera grosera conmigo. Pero ya no importa: te perdono.
-Tú te traes algo más.- colocó sus manos en mi pecho. -No te irías así como así sin antes decirle por última vez a Bill que soy tuyo.- acercó su rostro al mío. -Tú no eres la Cecilia que conocí.
-El embarazo cambia a las chicas, Tom.
-¿Estás em... em...?
-Em-ba-ra-za-da, Tom.
-Pero, pero, pero...
-No te emociones que no es tuyo. Idiota.- rió.
-¿Entonces?
-Es de un imbécil que conocí una noche en una fiesta... la suerte no quizo que me quedara por siempre aquí para hacerte regresar conmigo.- suspiró. -Pero eso no me quita las ganas de despedirme de tí.- me besó.
Su beso ni siquiera me dejó reaccionar; me quedé ahí, entre sus brazos y el muro, dejándome besar. -¿Sabes que te voy a extrañar?- sus manos fueron bajando a mi entre pierna, colocándoce sobre mi miembro. -Sobre todo "ésta" parte de ti.- presionó un poco.
-Sigues siendo la misma puta de siempre.- dije en una sonrisa. Ella apretó con salvajismo mi pene, que ya empezaba a despertar. -¡Auch! ¡Duele!
-¿Tom se queja? Eso es nuevo... me gustas más así.- me besó de nuevo. Se acercó a mi oído. -Tu aroma sigue siendo embriagador.... ¿lo sabías?- apreté un poco los labios. -Es una lástima que no pueda quedarme a la faena completa.- se separó, dejándome libre.
-¡¿Me dejarás así?!
-Ve a casa y sacia tus ganas con Billi... anda.
-Pero...
-Yo ya no te pertenezco, Tomi. Así como tú nunca fuiste mío realmente...- se alejó, girando por última vez a verme. -...es una lástima que un "accidente" me haya hecho ver la realidad.- entre la oscuridad, pude distinguir en su silueta el cómo tocaba su vientre. -Adiós, Tom. No creo que tengas más noticias de mí... por lo menos no en algún tiempo.

Se había ido... y yo... con las ansias de amar a alguien despues de retener ese lado mío por tanto tiempo.
Necesitaba de Bill ahora...

No hay comentarios:

Publicar un comentario