martes, 3 de mayo de 2011

Error

"Ser un desalmado que arrebata la vida a alguien... no. Sólo eres un mediador entre ésta vida y la otra, nada más."
-by Bill.

Andreas cumplió: esa misma noche llegó de visita a casa. No bajé a la sala junto con Tom, sino que me quedé en la habitación, con la puerta entreabierta, para poder escucha todo con claridad... y llamarle en caso de que lo necesitara.
Estaba en calma. Sí, le había creído... ¿y qué? así estaba tranquilo.
Andy se fue sin tomarce la molestia de pasar a despedirce de mí... bueno, no era su obligación después de todo si nisiquiera subió a saludar.

Tom entró de nuevo a la habitación, con gesto preocupado, fijando la vista en mí. -Ven... ven aquí.- le llamé con los ojos medio cerrados y estirando mi mano para que la tomara. -Siéntate aquí... a mi lado.- lo hizo sin decir nada. Tomé sus brazos, y mehice rodear por ellos, ya que él no hacía nada más que mirarme. -¿Verdad que dormirás conmigo, tommi?- no haia respuesta. -¿Verdad que no me dejarás solo en medio de la oscuridad?- dentro de mi sabía que él n haría eso, pero insistía en que me lo dijera. -¿Verdad que estarás conmigo para siempre... amor?
-Bill...
-¿Mmm?
-¿Es que en serio estás mejor con mentiras?
-Si esas mentiras me hacen feliz y no hacen que desconfíe de tí, sí. Me dijiste que no estabas con Chantelle... era todo lo que quería escuchar.- sentí como sus brazos apretaban un poco más mi cuerpo. -Quiero creer que sólo estabas pensando... y que no manchaste tu cuerpo con su olor; que sólo te guardas para mí como yo hago conmigo: me guardo sólo para tí; sólo tú puedes tocarme.
Mis ojos se cerraron lentamente, mientras su palpitar me arrullaba dulcemente. Apenas y pude captar sus palabras. -Sabes que la verdad es que sí estuve con ella; me revolqué con ella en un hotel barato y regresé a tu lado sin inteciones de pedir perdón.- No pude responderle.
Después de todo, Marcus había tenido razón: si esa es la naturaleza de Tom, no podría cambiarla.

A la mañana siguiente desperté con él sentado a mi lado, pasando su mano por mi rostro al verme abrir los ojos. -Buen día, amor.- esforcé una sonrisa en mis labios, al igual que él. -Creí que saldrías.
-¿Y por qué lo harías?
-No sé... ¿trabajo?
Sonrió. -El trabajo terminó.- besó mis labios, haciéndome olvidar lo de la noche pasada. -Jenni llamó hace un rato.
-¿Está bien?
-Está con Simone. No tiene intenciones de regresar.
-¿Por? Creí que le encantaba la idea de vivir con nosotros.
-Dice que tiene que volver al colegio.
-No quiero que se vaya.- me abrazó. -No de nuevo.
-Dice que es algo que tiene que hacer. Dejémosla que se vaya.
-No.
-¿Por qué?
-La voy a extrañar.
-Déjala que se vaya. Eso es lo que quiere. Respeta su decición.
-Está bien... si e slo que quiere, que se vaya.- dije un poco triste. En verdad no quería que se fuera de mi lado de nuevo... aunque creo que ya era tarde. -¿Vendrá a despedirce?
-¡Pero claro! Creeme que no se iría sin decirle a su hermano.
-Tú también eres su hermano, tonto.- ambos sonreímos. -¿Se irá pronto?
-No creo. Quizás en un par de semanas.
-Espero...
-La extrañaré también.
Estuvimos hablando un poco de todo... hasta que entré en la ducha. Él se quedó sentado en la cama, aún con esa mirada llena de preocupación.
-Amor... ¿qué pasa?- salí con sólo la toalla anudada a la cintura. -Estas muy extraño... y no creo que sea por lo de anoche.
-No es nada, pequeño.
-Sabes que me puedes decir lo que sea.
-En serio, no es nada.- Trató de sonreír, pero pude ver en su rostro que alg le dolía... o le hacía falta. -Creo que sólo necesito salir a caminar.
-¿Quieres que te acompañe?
-Am... sólo etaré en el patio trasero. Sólo me hace falta un poco de aire, es todo.
Me vestí a prisa y salimos al patio. Me quedé sentado a la puerta, viéndolo deambular de un lado al otro, siempre con las manos en los bolsillos y la mirada baja.
Varias veces le pregunté qué tenía... pero no me contestó. Así que creí que en verdad le afectaba la noticia que le había dado Jenni.
Me limité a verlo ir de aquí para allá en silencio, deteniéndoce a veces para entreabrir los labios y cerraarlos de inmediato, como si las palabras desaparecieran en ese instante.

La tarde pasó al igual que los días; las mañanas se hacían eternas sin que me hablara; las tardes se hacían aburridísimas viéndolo con la misma rutina de caminar en círculos en el patio sin levantar la mirada... y la snoches era un apesadilla cuando ni siquiera se le veía en el rostro la intención de tocarme. Algo le pasaba y no quería decírmelo.
Entonces recordé: "Thomas es una fiera enjaulada." Si resultaba serlo, estaba buscando una manera de salir...
Casi estaba seguro de poder ver en él las ansias de salir... algo se le estaba acumulando dentro y yo no odía ver con exactitud lo que era.
Quizás... quizás si necesitaba volver a lo que estaba acostumbrdo a hacer. Aunque yo no quizsiera.
El recuerdo del sobre que aun esperaba en el fondo de mi maleta cruzó mi mente. ¿Y si se lo entregaba? ¿Qué excusa podría poner para decírle que volviera a "eso"?
Nada más que armarme de valor y poner esperanzas en que no preguntara el por qué quería ser yo quien lo regresara a eso.
Subí rápidamente por el sobre y, al bajar, Tom estaba sentad en el lugar que yo había estado ocupando, con la cabeza baja.
-Am... Tommi... tenemos que... tenemos que...
-He sido una mala persona, Bill. Pero... ¿sabes qué es lo curioso?- no respondí. -Que no me arrepiento de nada. Sí, los maté... a todas esas personas que ni siquiera conocia, pero no me arrepiento de nada.- sus palabras me helaron un poco la sangre. -Sentía tan... no sé. Era una sensación agradale el ver cómo ese brillo se apagaba en sus ojos cuando atacabas de frente... y cuando lo hacías por la espalda... el ver sómo su cuerpo caía al piso sin vida...
-Tom.
-El sentir que habías llevado u alma ante alguien más poderoso allá arriba que lo juzgaaría... era... simplemente... no sé.
-Sientes que es a tu padrastro a quien le haces el favor.- se me escapó decirlo.
-Creo que sí.- dijo riendo bajo. Yo pensé que se enfadaría por eso y me pediría que no le mencionara. -Supongo que es su imagen la que veo en cada uno de sus rostros.
-¿Y?
-¿Y? no sé... creo que el haber estado en eso durante tanto tiempo me afectó.- no dije nada. -Creo... creo que... nada. olvídalo.- volteó con una sonrisa en los labios, concentrando su mirada en mis manos con el sobre. Me cuestionó con la mirada, pero no respondí.
-Pasó algo más entre tú y Chantelle, ¿verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Tú no eres así: tan distante, tan frío... por menos no conmigo. Dime qué fue lo que pasó.
-Te dije lo que querías escuchar.
-Ahora quiero que me digas lo que en verdad pasó.
Repsiró profundo. -¿Estás cien por ciento seguro?
-Por favor, Tommi. No me gusta verte así y no saber la razón.
Respiró hondo y lo soltó sin pausas. -Sí, estuve con Chantelle en un hotel de cuarta; ya llevábamos días viéndonos pero no fue hasta ésta última vez que hubo algo entre nosotros.
-¿Para qué querría ella verte?
-Preguntaba mucho por tí.
Me reí nerviosamente. -¿Por mí? ¡Si se veía que jamás le agradé!
-No preguntaba por tí porque le agradaras finalmente, sino por otra cosa.
-¿Por qué una chica a la que jamás le simpaticé y a la que tengo poco más de tres años sin ver preguntaría por mí?
-Chantelle Paige... no era quien creías. No era la chica rubia odiosa igual que Nataly; no era una chica normal que coincidió contigo en el colegio... ¿quieres saber por qué la conociste? ¿por qué reapareció? ¿Por qué me buscaba tanto? Quería ganar confianza con alguien de nosotros: Geo y Gus ya la habían rechazado por que ya la conocían y sabían que su reputación no era buena, así que sólo le quedaba yo.
-Si me buscaba a mí. ¿por qué no venir directamente a mí?
-Las persons como ella... y como yo no podemos acercarnos así como así a los demás porque sería demasiado ovbio. Primero hay que ganar la confianza e los cercanos para atravesar con seguridad la barrera que les divide de nosotros y llevar a cabo el trabajo sin sospechas.
-Espera, ¿estás diciéndo que Chantelle quería...?
-Fue contratada desde hace años para que te matara, Bill.- me quedé elado al escucharle.
-Pe-pero si es muy joven.- dije en un hilillo de voz.
-Es mucho más grande de lo que te imaginas, pequeño.- élme respondía de la manera más fría que podía, y aún así me daba cuenta que no me estaba diiendo todo lo que había pasado con ellos.
-¿Cómo... cuándo te diste cuenta de todo eso?
-La noche que estuvimos juntos. Verás: después de unos tragos y toda una noche de buen sexo nadie puede resistirce a soltar todo lo que esconde. Las cosas se voltearon en su contra al último momento.
-Pero.. pero...
-Me mantuve cerca de ella para que no sospechara nada. Sabía que tú yo éramos hermanos gemelos; que había algo más que "amor fraterno" entre nosotros... se sabía tu vida de pies a cabeza... lo que no sabía era que yo estaba en ésto también.
-¿Qué le hiciste?- pregunté un poco temeroso.
-Estabamos en la cama, Bill. Ella recargó suavemente su cabeza sobre mi pecho, diciéndome que jamás la había pasado tan bien; que sentía tenía a alguien en quién confiar después de tantos años de estar sola... quería ponerme e su lado por completo. Me preguntó qué tanto me desgustaba el ser tu hermano. ¿Sabes qué le dije? Que te odiaba con toda mi alma; que hubiese preferido el haber permanecido oculto e el infierno con tal de no enterarme de quién era mi hermano, porque me avergonzaba de él. Le mentí... y me creyó. Me propuso una manera de librarme del peso de tener un hermano como tú: se ofreció a quitarme el peso de "hermano mayor" de encima si me quedaba con ella. Le dije que aceptaba lo que fuera con tal de verme lejos de tí, prometiéndole que no diría nada de ésto a nadie. Cuando me dió la espalda para vestirce e ir a buscarte, la tomé del cuello y presioné... simplemente presioné... hasta que la sentí caer pesadamente. La solté... y... borré lo que fuera que me ligara con ella. La maté, Bill.
-Tú... tú la.. la... ¿en serio?- asintió. -Pero... pero...
-¿Sabes qué es lo curioso? Había prometido no meterme más en éstos líos, Bill... peor no puedo alejarme de ellos. El deshacerme de las personas es algo con lo que crecí; es algo con lo que he soñado por varias noches... y es de algo de lo que no me quiero alejar aún.- clavó sus ojos en los míos. su mirada era tan fría y... lúgubre. -Lo siento, Bill.
-No puedes escapar a lo que eres... y si lo tuyo es ser un asesino desalmado, no puedo competir con eso.- alargué el sobre y lo puse frente a su cara.
-¿Ahora sí ya me dirás qué es eso?
-Ahí dentro...- le dije al tiempo que lo tomaba. -...está tu vida, Tommi.- se apresuró a abrirlo: varias hojas cayeron de su interior, plagadas de letras y fotografías de gente joven, gente de la tercera edad... de todo.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo: él terminaría con todos ellos y yo cargaría con la culpa por haber sido el que lo regresaba a ello.
-Tom...
-¿Seguro?
"Convencelo... ya sabes. Manipúlalo... como sea, pero que regrese." LAs palabras de MArc taladradaban mi mente, acallando la voz de la conciencia que me pedía que retirara el sobre de sus manos y le rogara que no regresara. "¿Quieres que Tom sufra?"
No había vuelta atrás.
-Claro que estoy seguro. No puedes vivir sin eso.- tomé entre mis mano la hoja más cercana: la información de un chico de nuestra edad que vivía a unas casas de la nuestra. El ver su rostro me llenó aún más de pesimismo, pero supe tapizarlo con una mueca de frialdad. -Así tendrás en qué emplear tu tiempo mientras estemos en descanso... y, bueno... quizás podamos ganar un dinero extra.
¡¿Pero que coños estaba diciendo?!
Me sentía sucio diciendo toda esa sarta de mentiras... que él se estaba tragando tan fácilmente.
Una carga tan grande... una de esas que ni reviviendo millones de veces se te quita de encima.
¿Ahora eso me hacía eso un asesino igual o peor que él?

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