"Pídeme lo que quieras, menos dejarte de amar. Puedo matar por ti, menos dejarte solo en medio de la oscuridad."
-by Bill
Despertamos tarde con los rayos del sol sobre nuestras caras. Levanté el rostro, para ver la carita de Tom: aún estaba con los ojos cerrados, pero en cuanto sintió que me moví, me abrazó aún más fuerte.
-Tom... ya, arriba.
-Cinco minutos más.
-Tom... en tu idioma cinco minutos son dos horas.- reí.
-Ajá.- sonrió. -Entonces... ¿cinco minutos más?
Le besé delicadamente. -Te concedo tus cinco minutos, pero yo ya tengo que levantarme.- me aferró aún más.
-No puedo dormir bien sin ti.
-Eres un amor, Tomi... ¿sabías?- repetí el beso. -Pero en serio tango que levantarme.
-No quiero.- arrugó un poco la frente.
-Pareces niño caprichoso.
-Sí.
-Vamos, déjame...
-No.
-Por favor...
-No.
-Por favor, sé bueno y déjame parar.
-¡No!- me las arreglé para que uno de mis brazos quedara libre y poder apresar una de sus trenzas. -¿Qué haces?- abrió un ojo.
-Si no me dejas ir, te jalo...
-No.- le jalé un poco fuerte, haciéndolo quejar, pero no me soltó, sino que me apretó un poco más.
-¡Tom!
-¿Sí?
-Déjame... tengo que pararme.
-¿Para? Mejor quédate conmigo.
-Tengo que ir al baño, amor.- se rió y por fin me dejó libre.
Me aseé tranquilamente y salí de nuevo a la habitación: Tom aún seguía dormido.
Sonreí, me acerqué a besar su frente y bajé a la cocina a preparar algo de café.
Me desplomé en el sofá, viendo un poco de televisión... aunque no le ponía atención a los programas... sólo pensaba en Jenny, en Tom... en la banda... en mis amigos... En el giro que había dado mi vida.
De pronto, alguien tocó a la puerta. Era mi madre. -¡Bill!- me abrazó como si fueran años sin vernos. -¡Mi niño!
-Mamá... me... asfixias.- afortunadamente hice la taza de café medio vacía a un lado, que sino, me lo hubiese tirado encima y terminaría asfixiado y bañado en café.
-Lo siento, lo siento. Oh, mi niño... lamento el no haberlos ido a recibir...
-No te preocupes, mamá.- Pasamos a la sala, donde me contó de los viajes que ha hecho con Matt.. cosas que la verdad no me interesaban, sólo las escuchaba porque no podía dejarla hablando sola.
-Ví que les fue excelente en sus presentaciones.
-Oh, si... de maravilla. Todo estuvo tan... genial.- dije en una sonrisilla.
-¿Y Tom?¿Ya se llevan bien? Jenny me estuvo contando un poco... y me parece que ya se llevan como una familia.- dijo sonriente.
-Bueno, la verdad es que...
-¡Bill!- Tom entró en la sala con el torso desnudo. La vió por un momento; ella lo saludó sonriente, pero él no devolvió el saludo, sino que la siguió viendo con un poco de coraje. Le dió la espalda, acercándose a mí. -Buen día... amor.- y besó mis labios.
Yo no sabía qué hacer. Sólo me quedé ahí sentado, con los ojos completamente abiertos.
-¡¿Pero qué...?!- se separó lentamente de mí al escuchar el gritillo de mamá.
Se giró despacio, hasta quedar frente a ella. -¿Algún problema, Simone?
-Tú... tú... ¿qué se supone que haces?
-¿Yo? Nada. ¿Le parece raro que alguien salude de esa manera a la persona a quien ama?
Los colores se le subieron al rostro. En verdad que la había hecho enfadar. -¡¿Cómo que "a quien ama"?! ¡No puedes hablar en serio!
Alargó su mano hasta tomar la mía. Yo sólo observaba en silencio, nervioso. -¿Se lo explico con dibujos? Yo, Thomas Trümper, amo a Bill... a SU hijo. ¿Tiene problema con eso?
-Es que... ¡Se supone que son hermanos! MIS hijos...
-No. Creí que había quedado claro que yo JAMÁs seré SU hijo.
-Bill...- su mirada vidriosa se clavó en mi rostro. -...mi niño... ¿qué te ha hecho?
-Él... Tom...- traté de calmarme. Tom apretó un poco mi mano, dándome confianza para hablar. -...Tommi no me ha hecho anda, mamá. Él me ama y yo... también lo amo.- Tom me acercó a su cuerpo, pasando su mano por mi cintura.
-Pero, pero, pero... mi niño... tú...
-Mire, señora: desde que nos conocimos empezamos a... bueno, empezamos a conocernos y terminamos en ésto. Si no le gusta, ni modo. No me importa lo que piensen los demás.
-¿Tú...?
-¿Qué pasa? ¿Es que no entiende o quiere detalles? Desde antes de saber que éramos hermanos empezó esto... y el saberlo no nos hizo cambiar... yo creí que así podría dejarlo... traté de echar a perder ésto, pero no pude. ¿Quiere más?
-Tú... tú... tú no...- parecía como si hubiese entrado en un trance.
-Mamá...- me llené de valor, viéndola al rostro. -...amo a Tom. A pesar de todo, lo amo. ¿No lo entiendes?
-Es que eso no puede ser.
-¿Por qué?
-Son hombres, Billi... además, son hermanos... no se puede.
-Sí se puede, mamá. Así como tú amaste a mi padre... a pesar de todo... así como se aman los demás... así amo a Tom. ¿Desde cuando amar a alguien está mal?
-¡Pero son hermanos!
-¡No! Yo no crecí con él... no nos criamos juntos... no tenemos los mismos padres.
-¡Porque te arrebataron de mi lado, Tom! Pero llevan la misma sangre.
-Eso no significa nada para mí, señora.- su voz era grave. -Si no lo entiende, no me importa.
Un par de lagrimas bajaron por las mejillas de mi madre. -No... yo... tienes razón, Tom: no lo entiendo... ni lo entenderé.- se fue, sin decir más.
Traté de salir tras ella, pero Tom me detuvo. -Déjala que se vaya. Si no lo entiende... no vale la pena que trates de hablar con ella.
-Pero... Tom...- me giré, escondiendo la cara en su pecho. Él me rodeó con sus brazos. -...nos odiará de por vida.
-Que nos odie. Que nos odie medio mundo... con que tú me ames me basta.- me besó.
Sus palabras eran ciertas: nada debería importarnos mientras nos tengamos el uno al otro... pero aún así el odio de mi madre me dolía.
-Tranquilo, pequeño.
-Tom...
-¿Sí?
-¿Cómo será cuaando todos se enteren de lo nuestro?
-Bueno... no sé, peor no deberíamos pensar en esas cosas ahora.
-Tienes razón, lo siento.
Pasamos el día sentados el uno al lado del otro, sentados ene l sofá, ya que no teníasmo ganas de salir... menos después de la desagradable escena con mamá.
Tom parecía tranquilo, peor algo en mi interior me decía que las cosas no estaban bien.
Alguien tocó la puerta cerca de las seis de la tarde. -¿Esperas a alguien, pequeño?
-No, peor puede que sea Jenny. Quizás mamá le dijo lo de... hace rato y ha venido a platicar con nosotros.
-Voy a abrir, ens eguida vuelvo.- besó mi frente. En lugar de quedarme ahí sentado, fui tras él, quedándome en la puerta de la sala.
-¡Hola, nena! Creíamos que...
-¡Tom, muchacho!- no... no era nuestra hermana... era le despreciable de Marcus.
Al verle, me llené de nervios. -¿Qué haces?- le preguntó Tom, molesto.
-Vine a felicitarte por tu excelente trabajo. Y a hablar de los siguientes...
-Alto, Marcus.- le ignoró y entró a la casa, sin quitarme la vista de encima.
-Vamos, hay más tipos esperando. Por cierto: el resto del dinero ya está en tu cuenta.
-No lo quiero.
-No te des aires de "importante", niño. Te lo has ganado.
-Escucha: te devolveré todo y cancelaré la cuenta.
-¿Por qué?
-Porque ya no regresaré más a eso.- un aparte de mí se alegró de escucharlo, peor por otro lado temía por lo que ese tipo podría hacerle.
-¿Estas tratando de decirme que te irás?
-Vaya, creí que sería dificil que captaras, pero sí. Ya no regresaré contigo.
-¿Y por qué? ¿Te quedarás con el marica de tu hermano?- caminó hacia mí, con gesto furioso.
-¡Deténte!- lo ignoró. -¡Bill, vete!
-Vamos, Tom... no le haré nada malo a tu querido hermano-novio.- seguía caminando hacia mí. Retrocedí sólo unos pasos.
-¡Bill! ¿Qué no me escuchas? ¡Vete!- Antes de que pudiera darme alcance, corrí detrás de Tom. -¡Vete! ¡Sal de aquí!
-Estas loco si crees que te haré caso.
-¿Qué? ¡Sólo vete! no sabes lo que es capaz de hacer...
-¡Es por eso que no te voy a dejar!
-¡Pero qué lindura de pareja!- se rió. -Por favor, Billi: ¿por qué sigues con un asesino como él?
-Porque lo amo.- respondí en un hilillo de voz.
-¿Cómo amas al que fue el asesino de tu padre?- sus palabras me helaron las venas.
-Eso... eso no es cierto.
-¡Cállate, idiota!.- Tom apretó los puños, enfadándoce aún más con él.
-Tom...- sentí cómo mis ojos se rasgaron. -...¿verdad que eso no es cierto?
-¡Es cierto, niño! Tu amorcito fue el culpable del accidente que mató a tu padrastro...- se fue acercando a nosotros... y ni siquiera nos movimos.
-Tom...
-Yo...
-¿Por eso actuabas extraño hace tanto?
-Me dolía demasiado saberme culpable de una herida muy grande en tu alma...
-No sabías que era mi padre.
-Eso no es excusa... así como no hay excusa para los errores que he cometido en mi vida.
-¿Ahora resulta que Thomas sí tiene corazón? ¡Ja! Ahora veo quién es el culpable de tu cambio.- sin darnos cuénta cómo ni cuándo llegó a nuestro lado, me tomó del cuello, ante la vista de Tom, que trató de que me soltara. -Si te atreves a hacer algo, tu pequeño hermano se muere ahora, niño.- así que no hizo más que ver cómo me arrojaba a la pequeña bodega que teníamos debajo de las escaleras.
-¿Qué es lo que quieres?
-Te quiero a tí. Pero ya veo que ya no me sirves para nada.- hizo lo mismo que conmigo. Lo tomó del cuello y presionó.
-¡Déjalo! Por favor...
-Fue un desperdicio el que te enamoraras, Tom. Creía que habías aprendido la lección: el amor... y los sentimientos son inútiles.
Corrí hacia ellos, tratando de que lo soltara, pero volvió a arrojarme con suma facilidad al mismo lugar, haciéndome caer sobre unas cajas llenas de los artefactos de Tom... y de algunas otras cosas.
Al pasar las manos por el piso, pude darme de que una pequeña arma de fuego se encontraba cerca de mí.
En mi vida había tenido una de éstas entre mis manos... no sabía disparar... ni siquiera tenía buena puntería... tenía miedo de tenerla conmigo... pero más meido me daba el quedarme sin Tom.
El rostro de Tom.. de mi Tomi estaba completamente rojo y abas manos se aferraban a los brazos de Marcus...
No había tiempo de tener más miedos ahora.
Tompe el arma entre mis manos y la elevé a la altura de su cabeza, tembloroso... rogando que no le diera a Tom.
Un último respiro y jalé del gatillo.
Ahora sí era un asesino completo... como Tom.

No hay comentarios:
Publicar un comentario