lunes, 6 de junio de 2011

Salida

"Todo está mejor que nunca. ¿Por qué no celebrar ésto y hacerlo formal?"
-by Tom

Las semanas pasaban de manera tranquila. Creí que se darían cuenta en seguida de la ausencia de Marc, pero parecía que ni siquiera se habían dado cuenta de nada, pues no me buscaban ni mandaban cartas o amenazas.
Bill parecía sereno, así que me parecía un buen momento para darle una sorpresa que estaba seguro le encantaría.
Llamé a los chicos y les cité en un club cercano, con el pretexto de querer salir a divertirnos junto con Bill.
-Vamos, pequeo... sólo un momento, ¿sí?
-No quiero, Tom. Quiero dormir un poco.- dijo aferrándoce a la almohada. Todo el día había estado un poco flojo, pero eso no era razón suficiente para dejarlo en casa de nuevo.
Me acerqué a él y acaricié su rostro. -No has querido salir con los chicos desde el incidente con Marc. No quiero que eso te afecte, Bill. Tienes que reponerte de eso.
-Eso quedó atrás, Tommi, en serio.- sonrió.
-Demuéstramelo.
-¿Te he dado razones para creer que no estoy bien?
-No. Siempre estás de buenas y actúas normal, pero no has querido salir con nosotros. Anda, sólo un rato, ¿sí? Será divertido.- sonrió un poco, pero no respondió. -Por favor...- besé su mejilla. -..anda... ven.
-No dejarás de molestar hasta que diga que sí, ¿cierto?
-Cierto.- sonreí al igual que él.
-Entonces... está bien, iré si prometes que después de todo ésto tendrás tiempo sólo para mí.
-Sabes que tengo todo el tiempo del mundo para tí... pero también necesitas salir a divertirte.
Se paró despacio, un tanto perezoso.
Le besé los labios y salí un momento. Al regresar a su lado, aún no se arreglaba del todo. -Tom...
-¿Qué pasa?
Se quedó un momento en silencio. -Nada.- y sonrió de nuevo. Aunque su sonrisa tenía algo extraño, no me detuve a preguntarle el por qué. Le besé la mejilla y salí a encender el auto.
Unos momentos más y ya estábamos en camino al lugar donde los chicos nos habían citado.
Todo el tiempo se mantuvo un poco distante, supongo que pensando en el giro que habían dado nuestras vidas en los últimos días.
Los chicos se dedicaban a hacerle sonreír y platiar de sus cosas... con lo que el tiempo se pasó muy rápido.
Antes de las 12 decidí retirarme, pidiéndole a los chicos que cuidaran bien de Bill, pues yo tenía cosas que arreglar en casa.
-¿Puedes llegar a casa solo?- le pregunté pegando mi frente con la suya.
-No tengo 3 años, Tom. Claro que puedo llegar solo a casa.- sonrió.
-Está bien. Te espero.- me despedí con un beso y me fui.
Quería reafirmar mi compromiso de una manera que a él le gustara, así que necesitaba tiempo para arreglar las cosas.
Una cena con velas y rosas... algo que yo no acostumbraba a hacer, pero que por él, lo haria a diario si quería.

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