" Toda historia tiene derecho a un final, ¿cierto? ¿Por qué no vienes y le damos uno bueno a nuestra histroria? Uno que valga la pena y del que no nos arrepiéntamos después..."
-by Bill
Como lo prometió, Jenni regresó a casa al día siguiente. Me sentí tan aliviado de poder abrazarla de nuevo... era como si los problemas entre nosotros se hubieran desvanecido mágicamente con el tiempo.
-Te extrañé tanto, Bill...
-Y yo a tí, pequeña.- entramos y fuimos directamente al patio trasero. -Perdón por haberme ido así.
-No tienes qué disculparte, entiendo por qué lo hiciste. Supongo que yo habría hecho lo mismo, pero algo me retuvo.
-¿Qué?
-Quería escapar... al principio. La noticia me cayó como balde de agua fría y no quería saber nada de nadie, pero al finalme dí cuenta que no importaba nada, porque lo amo.- sus labios se encogieron. -¿No se supone que todo mundo dice que no hay imposibles para el amor? ¿Por qué entonces debería de detenerme por descubrir que éramos... que somos...?- no me atrevía a decir la palabra.
-Hermanos.- completó ella en un hilo de voz y con la vista baja.
-Eso.- me acerqué a ella y levanté su rostro a la altura del mío. -¿Me recriminarás por eso?- Esperaba que me dijera todos los malos conceptos que daba el incesto a la sociedad; que me daría un sermón interminable acerca de eso... y de que era prohibido.
-No.- sus ojos se fijaron en los míos. -No te puedo decir nada... porque a mí me pasó lo mismo: me enamoré de él, sin saber quién era y me metí con él... lo sabes. Ambos nos metimos con él.- aún le dolía: lo podía ver en su mirada. -La diferencia aquí es que te escogió a tí: te entegó su corazón; sus palabras... sus gestos. Todo te lo dió a tí... yo sólo fui algo pasajero.- una lágrima resbaló por su mejilla. -Tú te convertiste en algo más que una diversión para él: es natural que te duela... es lógico que quieras que regrese... y no me sorprendería el que te estés muriendo sin él.
-La verdad, sí: me estoy muriendo sin él. Me hace tanta falta...- ambas miradas se cristalizaron. -Pero tú, ¿estás bien?- Asintió con su cabeza.
-Lo amé, de verdad... pero sé que no fui nada para él. Lo olvidaré.
-¿Necesitarás ayuda para olvidarlo?
-Sólo tiempo. Yo no necesito tu licor ni tus cigarrillos.- me miró de manera severa.
-Ya, ya. Para mí son un buen relajante, es todo. Ya no me sobrepasaré... aprendí mi lección. ¿Contenta?
-No hasta que los dejes por completo.
-¿Sabes que ya empiezas a sonar como mamá?
-¿y tú sabías que eres tan molesto como siempre?- sonreí.
-Extrañaba nuestras peleas tontas.
-Yo también.- reímos. -¿Ahoa qué harás?
-Antes de reencontrarnos para los viajes que haremos... quiero cambiar.
-Cambiaste mucho cuando lo conociste.
-No de carácter: físicamente. Quiero verme diferente.
-¿Rastas?
-Rastas.- afirmé en una sonrisa. Quería hacérmelas desde hace un tiempo... y ahora podía hacérmelas sin problemas.
Llegó el día en que tuvimos que juntarnos los cuatro en el estudio para ver lo de la gira... nuestra primer gira, lo que significaba que volvería a verlo.
Como siempre, Geo pasó por mi... y por Jenni, ya que no podía dejarla sola en casa. En todo el camino no pude borrar una sonrrisa ansiosa: sabía que por fin de no sé cuántos días lo volvería a ver... ¡Volvería a ver el rostro del chico que amaba!
Al llegar, todos voltearon a verme, menos Gustav: ellos dos ya me habían vivsto con rastas y el cambio estético que había tenido.
-Te ves... am...- David me examinó de pies a cabeza. -...bien. Te ves bien, Bill.- no creo que le hubiera gustado en primer término, pero agradecí sus palabras aún así.
-¿Tom no ha llegado?-me paresuré a preguntar.
-No. pero ya no ha de tardar.
Dicho y hecho: en unos minutos logramos ver su Cadillac al doblar la esquina. Mi rostro supongo dibujó mi emoción, pues Geo se acercó a mi y me pidió que me calmara en una sonrisa.
Bajó lentamente del vehículo. Jenni y yo nos quedamos clavados en nuestro lugar, observándolo: él también se había hecho un cambio y debo decir que me encantaba.
Su rostro eflejaba frialdad... y debo decir que hasta un poco de enojo. Saludó a todos con un aire de sitracción, aparentando serenidad y sosteniendo una sonrisa falsa en el rostro. Creí que me saludaría de igual manera que al resto o por lo menos que le pasaría lo mismo que a mí y se quedaría viéndome, peor nada.
-Bill, hola.- dijo bajo y de manera aún más dura que a los demás.
-Hola, Tom.- se dibujó una media sonrisa en mis labios, tratando de hacerlo sonreir conmigo, mas no resultó. Pasó de largo, situándoce a un lado de David.
En toda la plática, no me miró ni de reojo. ¿Qué le pasaba? ¿A caso era verdad el que me olvidaria? ¿El que en realidad nunca sintió algo por mí?
Jenni sólo me veía con aire de preocupación. Mi sonrisa se había borrado y mi silencio era total... ¿qué podía decir? ¿Gritarle a Tom que no fingiera frente a mí? ¿Que me moría de ganas de abrazarlo o que me moría por lo frío que era conmigo?
-Entonces salimos en una semana. Deberán estar listos para cuando pasemos por ustedes, ¿de acuerdo?
-Está bien- Tom se alejó. -Llámenme antes de que pasen a recogernos, ¿si? Soy tan malo para recordar fechas...
-Eres malo para todo, Tom.- le dijo Georg en una sonrisa. -Para todo.- lo hizo reir.
-¡Adiso, Tom!- todos se despidieron de él. Antes de que se fuera, regresó la mirada a nosotros.
-¿Y ustedes qué? ¿Regresarán con Georg o vendrán conmigo?
-¿Es en serio?- Jenni tomó mi mano, apretándola un poco.
-La casa nos está esperando.- regresó la mirada al frente. Supongo que para que no viéramos la dureza de sus gestos.
Mi hermana me miró unos instantes: tenai duda... y nervios. Le animé a ir hasta el cadillac de Tom. NAdie se dió cuenta de lo que nos pasaba.
-Anda, Tom: cuídalos bien y ésta vez no lso dejes solos,¿quieres?- le pidió Gustav antes de que arrancara el motor.
Jenni y yo ibamos en la parte trasera y en todo el camino no dijimos nada. Nos la pasamos intercambiando miradas de intriga y de vez en cuando veíamos cómo Tom nos vigilaba por medio del espejo retrovisor.
-Llegamos.- Espero a que bajáramos.
-Yo... tengo que ir con una amiga. Hoy se va y quedé en ayudarle con sus cosas.
-¿Quién se muda?
-Nathaly. Dijo que ya no había nada para ella aquí y se irá. Quiero ir a despedirme de ella.
-Te acompaño.
-Espera, Bill: tú y yo tenemos qué hablar.- Tom me retuvo del brazo. -Déjala que vaya sola: ya es bastante grande como para cuidarce sola.- lo dijo en un tono seco. Ella se despidió de mí con un beso en mi mejilla, sin hacerle caso a Tom y susurró un "ten cuidado" en mi oído.
Entramos directamente en el estudio. -¿De qué quieres hablar?- esperaba que su frialdad fuera sólo pantalla frente a los demás y que ya a solas pudiera abrazarme y decirme cuánto me extrañaba... para que yo udiera hacer lo mismo.
-Cambiaste.- estaba de espaldas a mi, pasando su mirada por el librero.
-Sigo siendo el mismo.- me encogí de hombros.
-Digo que cambiaste físicamente.- sus dedos se paseaban por el lomo de los libros.
-Y tú. Te ves bien, Tomi.- al decirle así, detuvo el paseo de sus dedos. -Te ves... lindo. Me gusta.
-No digas eso.
-Es la verdad: me gusta cómo te ves así.- me acerqué, intentando tocarlo. Entonces se dió vuelta, quedando frente a mí y haciéndome detener.
-Te ves com una chica. No me gusta.- su frente se arrugó y sus músculos se tensaron. -¿Qué esperas obtener con eso?
-Creí que te gustaría.- dije triste y cabizbajo. -Me gusta.
-Ah, ya sé: ese siempre fue tu propósito, ¿verdad?- se colocó a un lado de mí. -Temes que todo el mundo se entere que eres un marica que no lo quiere admitir. Siempre lo fuiste... incluso antes de que yo llegara a tu vida.
-Eso no es cierto.- sus palabras me herían... demasiado. Parecía como si en verdad no le diera importancia a lo que había pasado entre nosotros.
-Un maldito gay que no tiene el valor de admitir lo que es. Qué asco.
Me giré bruscamente a verlo: su rostro no mostraba nada. -¿Por qué me dices eso, Tom?
-Es la verdad. No podrás ocultar por mucho más tiempo lo que eres.
-Yo sé que tú no piensas eso. Yo sé que aún me quieres.
Rió un poco. -¿Quererte, yo? ¿De dónde sacas eso?
-Lo que me decías...
-¿No te quedó claro lo de la carta? Fue divertido mientras duró, pero eso no regresará... hermanito.
Esa última palabra me heló. Él se fue, dejándome clavado al piso del lugar, con los ojos cristalizados... sin querer creer lo que me acababa de decir.
-¿Por qué, Tom? ¿Por qué?- mis preguntas se ahogaron en el silencio; mi mirada se perdió en la nada. -¿Les dirás a todos que somos hermanos? ¿En verdad echarás al olvido todo ésto?- mis puños se cerraron, tensos. Unbpar de lágrimas, ésta vez de rabia y no de tristeza, escaparon de mis ojos, al tiempo que volteaba a la entrada. -¡Te odio, Tom! ¡Te odio!- las fueras se me iban con cada grito; con cada respiración... dejándome caer al suelo de rodillas. -Te odio... eres un maldito... te odio...- mis palabras se iban apagando.
Empezaba a odiarlo por ésto... ¿en verdad lo empezaba a odiar o era sólo el dolor del momento? No lo sé. Lo único que tenía claro era que me dolía... y que el poco corazón que me había quedado tras su partida, se había derrumbado por completo.


Ommgggggg que malo tom T.T como le dice esas cosas a bill :( aahhh pone otro pleasee muero por saber que va a pasar :) please pone otro!!
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