"Morir... vivir... ¿qué mas da si no puedo tenerte a mi lado como quisiera?"
-by Bill
-Quizás lo mejor sería que los dos muriéramos.- sus palabras me helaron. Me aferré con un poco más de fuerza a él.
-Tal vez hay otra salida.- murmuré.
-¿Qué?- alcé mi mirada a su rostro.
-Quizás no sea tan malo... si nadie se entera de ésto.
-Eso significaría manternos escondidos.
-¿Y? Por lo menos estaríamos juntos.
-Pero yo no quiero fingir frente a los demás. Será una tortura el tenerte en frente y no poder besarte o tomarte de la mano como ahora.
-Pero... lo que importa es que estemos juntos... como antes.
-¿Seguro quieres eso?- asentí. -El problema será con los chicos... y Jenni.
-Ella ya lo sabe.
-¿Y ellos? ¿Se lo diremos?
-Supongo que es lo más correcto.- ambos suspiramos.
-¿Cómo crees que reaccionen?
-Georg no creo que lo tomé tan mal, ya lo conoces: es relajado y eso, pero Gus... no sé.
-Chicos.- En cuanto escuchamos la voz de Jenni, nos separamos. -Gustav y Georg los están buscando.
-Ya vamos.
-¿Qué pasa, Billi? ¿El idiota de Tom te hizo llorar de nuevo?- me vió enojada mientras se acercaba y acariciaba su rostro.
-No... bueno, sí pero no es por lo que crees, nena.
-Más te vale que no le hagas más daño a mi hermano.- me desafió.
-No es lo que piensas, nena.
-No me vuelvas a decir "nena". Que no se te olvide que somos hermanos.
-Bill te llama así y no te molestas con él.
-Por que Billi es bueno y sus palabras no me molestan.- Tom bajó la mirada: en verdad se había derrumbado y ahora las palabras de Jenni le dolían por muy poco que fuera... pero lo herían.
-Está bien, lo siento.- ella volvió su mirada de inmediato a su rostro.
-¿Qué?
-Que lo siento.- Lo vió extrañada, mas no dijo nada. -Bueno, Bill:será mejor que vayamos con los demás.
-Sí.- la mano de Jenni rodeó la mía y fuimos a donde los chicos. -Lamento que nos desapareciéramos así.
-No hay problema. Supongo que tenían que arreglar sus mal entendidos.- Gustav staba distraído, con un auricular en su oido y el otro resbalando por sus hombros.
-¿Entonces ya podemos ensayar bien?- Tom no contestó: tomó su guitarra y comenzó a tocar.
Georg le siguió con una sonrisa, ocupando su lugar de su lado contrario; Gustav se situó detrás de la batería imitando a Geo. Jenni me extendió el micrófono, sentándose en las orillas del escenario, viéndonos con un brillo de emoción en los ojos, evitando ver a Tom y tratando de olvidar las cosas.
-¡Chicos!- David nos llamó al terminar de interpretar un par de canciones. -Prepárence.
-¿Ya es hora?
-Ya casi. Los hermanitos pasaron mucho tiempo perdidos y el tiempo se ha consumido en los ensayos.
-Está bien.- nos condujeron detrás del escenario, a una pequeña salilla donde nos dejaron a solas.
-¿Ya nos dirán desde cuándo saben que son hermanos?- preguntó Gustav, tomando asiento a un lado de nosotros.
-Creí que ya no les preguntarías eso.- Mientras Georg miraba distraídamente a todos lados.
-Es que no me lo puedo explicar...
-Quizás porque no tienen qué darnos explicaciones, amigo mío.- se acercó a él y dejó caer la mano sobre su hombro. -Si no nos lo dijeron, tendrán sus razones. No podemos obligarnos a decirnos algo que quizás no les agrada.
-¿Qué?- Tom lo miró extrañado.
-Creo que no se agradan como hermanos. Se veían más felices cuando no lo sabían.
-Eso es cierto.- completó el rubio. -Creo que no les agrada compartir la misma sangre.
-¿Cómo agradarme ser hermano de un chico tan extraño como Bill?- bromeó mi querido Tomi, con una media sonrisa en los labios. -¡Tan sólo míralo!
-Basta, Tom.- le empujé un poco de lado. -Tú serás muy normal, ¿no?
-Soy más normal, más guapo, más sexy e irresistible.- pasó su lengua sobre sus labios, de manera tan sensual...
-Lo que digas, Tom.
-¿A caso no lo soy, Hagen?- con eso le borró la sonrisa a Georg. Era tan fácil d molestar a veces...
-Ya, ya. No serán ustedes dos los que empiecen la pelea.- entraron una spersonas de nuestro equipo a decirnos que la hora había llegado.
-Bueno, chicos. Salgamos a dar el mayor espectáculo que jamás hemos dado.- dije sonriente.
Al estar ahí, frente a todas esas personas, me dí cuenta de dos cosas: la primera, que teníamos buen futuro en el medio.
La segunda, que ahora tal ves las cosas regresarían a la normalidad con Tom... y podríamos ser felices de alguna manera.


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