sábado, 12 de marzo de 2011

Evitándolo

"La realidad no se evita, a menos que tengas razones muy poderosas para hacerlo... y una buena botella de licor al lado para deformarla a tu gusto o abrir una grieta en ella que te permita escapar."
-by Tom

El que había amado... había resultado ser mi hermano gemelo. Qué ironía; y yo que creí haber escapado a las malas jugadas de la vida.
Después de haber dejado a Ceci en la cocina, me tiré en el sofá a dormir un poco, con esa idea en mi mente. 
Intenté no soñar con nada... pero en mi cabeza sólo se dibujaban pesadillas... imágenes de Bill pálido, con el rostro bañado en lágrimas.
"¿Por qué, Tom? Tú lo sabías... siempre lo supiste... y jamás hiciste nada por detenerte... Conduciste a tu propio hermano a una condena de la que ya no puede escapar..." me decía en medio de una neblina espesa, destrozado.
-Yo no sabía nada.- le respondía aguantando el sonar triste, igual que él.
"Dijiste que me querías... que ya nada me lastimaría; que no te gustaría verme sufrir... pues bien: mira qué buen trabajo hiciste: mi corazón está roto..."
-No quiero verte así.- trataba de alcanzarlo y tocar su rostro con mis dedos.
"...no hay nada que puedas hacer para repararlo. Por tí estoy condenado a sufrir... ¿por qué?"
-Yo no esperaba ésto. Esperaba... dentro de mí quería que me dijeran que mi familia estaba muerta... y así ya no preocuparme por nada.
"Me moriré, Tom. Me hizo mal conocerte porque me volviste adicto a tí... y me matará no estar a tu lado. Me moriré y tú serás el culpable."
-Eso no pasará: verás que encontrarás a alguien o algo que te haga olvidarme.
"¿Y tú? ¿Tú también me olvidarás?"- su rostro se volvía más sombrío... y decaído.
-Será difícil... pero lo haré. Ya verás.- antre abrió los labios, pero antes de decir algo, la voz gruesa de alguien llegó a mí, despertándome... y haciéndome arrepentir de las botellas de alcohol que había consumido por la noche.
-¡Ea, Tom, arriba muchacho!- la mano de Michel cayó con todo su peso sobre mi cabeza.
-¡Mierda, Michel!  Habla más bajo, ¿quieres?
-La resaca, amigo mío, es un precio inevitable cuando te sobrepasas en ésto.- hizo seña de estar bebiendo. -Que en tu caso, son muy comunes.
-Cállate, idiota. En serio... la cabeza me va a estallar.- me la tomécon ambas manos, haciéndo gestos de dolor.
-Buenos días, preciosa.- volteé a la entrada: Ceci estaba recargada en el muro, con los brazos cruzados y lanzándome una mirada de odio... o por lo menos a mi me parecía que era de odio.
-Buenos.
-¿Qué te pasa?- le pregunté mal humorado.
-David quiere verte en el estudio.- se dió la vuelta y se fue.
-Esa no es manera de tratar a una dama, niño.
-Cállate. yo sé cómo tratar a las mías.- me volví a acostar.Quería dormir otro poco y ver a Bill... destrozado y como una ilusión, pero al menos podía verlo en mis pesadillas.
-Me encantaría dejarte dormir, peor hay trabajo, Tom.
-El patán de Marc y tú pueden encargarce de eso...
-Sabes que yo ya no me meto en eso de manera directa... y Marcus sólo se encarga de administrar las cosas. Tú eres el que hace todo, chico.
-¿Y por qué ahora?
-porque cree que así te olvidarás de todo.
-¿Todo?
-Ya sabes: el descubrir que tu amor es en verdad tu hermano gemelo a quien no conocías y que no creías encontrar o conocer en éstas circunstancias.- no le respondí. Cubrí mi cara con el brazo, esperando que dijera más. -Lo lamento.
-¿Qué?
-Es una lástima lo que pasó.
-Supongo.- suspiré.
-¿Qué píensas hacer?
-Olvidarlo.
-¿Es todo? ¿en serio crees poder olvidarlo?
-Con licor y una buena mujer al lado es fácil olvidarlo todo, Michel. Eso me enseñaste, ¿no?
-Te enseñé eso para que olvidaras las presiones del trabajo; para que concentraras tus sentimeintos en eso y no te martirizaras en caso de que alguna vez te sentieras mal por hacer lo que haces... no para olvidar algo importante de tu vida.
-¿Qué sugieres entonces?
-No lo sé. Eso no me corresponde a mí. Has lo que te parezca mejor... pero olvidarlo no es una de tus opciones.- se puso de pie. -Marc te espera en una hora donde siempre.
Me dejó solo con la cabeza ehca un lío por tratar de encontrar otra salida a ésto que no fuera olvidarlo.
-Espero que te tardes.- una muda de ropa se estrelló en mi rostro. -No quieroe tenerte todo el día en casa.- Ceci estaba bastante molesta.
-Te recuerdo que no importa lo que pienses, porque ésta no es tu casa.
-Tampoco la tuya. Tu lugar está al lado de tu adorado novio.- se paró frente a mí, con actitud retadora. -Deberías volver a su lado... o se preocupará.
- No lo vuelvas a mencionar.- tomé la ropa molesto.
-¿Por qué? ¿Pelearon y ahora no quieres saber nada de él?
-No es eso.- me puse de pie en dirección al baño para hacearme. -Sólo no lo menciones más.
-Ustedes, chicos tontos, pelean por cualquier estupidez.- dejé de escuchar su voz al subir las escaleras.
Mientras el agua corría por mi cuerpo, pude sentir claramente las manos de Bill sobre mi pecho y podría jurar que escuché su voz susurrar mi nombre a mi oído.
Me quedé un rato parado frente al espejo, sólo con una toalla anudada a mi cintura; con la cabeza baja, obligándome a olvidar de una vez por todas lo que había pasado desde que llegué aquí... pero era imposible.
Cuando escuhé el golpe de la puerta, reaccioné. Me vestí y me dirigí al lugar de siempre. De seguro un poco de trabajo sucio me vendría bien.
-¡Hey, Tom! Qué alegría verte, muchacho. Pensé que no vendrías.
-¿A quién hay que eliminar ahora?- ni siquiera me molesté en regresar el saludo. Él sonrió de lado.
-Esa actitud me gusta. Toma.- tiró a mi pecho una decena e sobres delgados. -Ahí está la primer parte del trabajo.
-¿Todos éstos?
-Es para que te olvides de todo, niño. Deberías agradecerme.
Me quedé callado unos segundos. -¿Para cuándo...?
-Tómate tu tiempo. Sé que en casos de dolor te gusta disfrutar ésto.
Dí media vuelta y salí de ahí, sin una palabra de por medio; sin un gesto... sólo con la cabeza baja, encerrándome en mis pensamientos.
No me molesté en regresar a casa. Conduje directamente a donde se supone encontraría a mi primer víctima: una joven muchacha de cabellos castaños y ojos azules... bastante linda. En otra situación, primero la hubiese hecho mía... pero no estaba de ánimo para "divertirme" con ella.
Saqué de entre mis ropas una navaja que llevaba siempre entre mis ropas y me acverqué por su espalda, clavándola en el medio y colocando mi mano sobre su boca, para evitar que gritara... menos mal que la calle estaba desierta.
Como siempre, la suerte me favorecía.
El matar a los demás... a los que algunas personas creían que no merecían vivir, me daba cierto placer. Lo disfrutaba... ¿y qué? Era una manera de ponerme "feliz" el ponerle fin a la vidas que creía que no valía la pena de dejar en paz... el ver cómo su sangre se plasmavba en mis ropas o en mi cuerpo, pero ahora al ver la sangre de ésta chica... de ésta desconocida, no siento nada.
El sentimiento de bienestar se había ido... creo... estoy casi seguro que se fue junto con mi corazón que Bill me quitó.
Me quedé un momento observando el cuerpo tendido en la acera, viéndo cómo quedaba pálida...






Subí a mi vehículo en cuanto recordé que David quería verme. llegué al estudio y antes de abiri la puerta, pude ver cómo Bill y Geo se alejaban.
Bill... mi hermano, llevaba una cara de tristeza enorme... pobre.  -Lo lamento tanto...- fue lo único que se me ocurrió decir.
Esperé a que se fueran. -¡Tom! Por poco y alcanzas a los chicos.- menos mal que llevaba una sudadera conmigo para que no se diera cuenta de la sangre que se había impregnado en mi playera.
-Lo sé. Los ví salir.
-¿Se uede saber por qué los estás evitando?
-Problemas.- tomé mi gutarra, dispuesto a grabar las partes que me correspondían.
-¿Con los tres?
-Con Bill.- me costó tanto trabajo pronunciar su nombre...
-Bueno, espero que se resuelvan para cuando estemos de gira.
-¿Cuánto falta?- pregunté distraídamente.
-Unas semanas. Yo les avisaré cuando vayamos a salir.
-Está bien.
Sí, está bien... supongo que para entonces ya habré encontrado una manera de olvidarlo... por lo mientras, he de cerrar mis ojos y concentrarme en la melodía, esperando no imaginarlo más...

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