lunes, 10 de enero de 2011

Rechazada

Abrí los ojos lo más que pude, sin saber qué hacer. Sus manos me acorralaban y debido al poco espacio que había, no pude encontrar algún punto de escape.
Poco a poco su mano se empezó a colar por debajo de mi playera, deteniéndoce en mi abdomen. Separó su boca, mordiendo un poco mi labio inferior. -Vamos, Bill. No me digas que te pongo nervioso.- Bajó besando mi cuello, pasando sus manos a mi espalda... traté de quitármela de encima, pero fue más rápida. -Sólo relájate, ¿quieres? Yo puedo hacerlo todo... tú sólo tranquilo.- Una de sus manos bajó hasta mi pantalón, intentando colarce dentro, mientrtas la otra la colocó detrás de mi nuca, en un intento de besarme nuevamente.
Me desesperé: ella quería ir más allá de las caricias y los besos... eso era evidente. Como pude la empujé, haciendo que se estrellara contra un estante que se encontraba a unos centímertros detrás de ella.
Me quedé paralizado, viéndo cómo se resbalaba, tirando algunos libros, hasta que cayó al suelo. Se quedó quieta unos momentos, llevándoce la mano a la cabeza. -Nathaly, yo...
-¡Eres un maldito desgraciado, Bill!- alzó el rostro, dejándome ver su enojo.
-Lo siento, pero eso no...
-¿A quién demonios no le gusta hacerlo con alguien como yo?
Ella era la chica más deseada, no sólo en el colegvio, sino en la cuadra. Lo sabía bien: tenía una gran reputación y eran muy pocos los que habían logrado tener algo con ella... aunque fuese un beso.
Acomodé un poco mi ropa y traté de aparentar tranquilidad, sin responderle. -¡¿Qué demonios te pasa?! Deberías sentirte privilegiado de que yo me haya fijado en tí en lugar del estúpido de Thomas.
-Él no es estúpido.- enfoqué la mirada en su rostro. En cuanto lo dije, dibujó una media sonrisa.
-Ya entiendo: te traes algo con él... ¿verdad? Es por eso que te pusiste nervioso...
-No es cierto.
-De otra manera hubieras aceptado que es un estúpido... o me hubieras regalado unos cinco minutos de tu tiempo, aunque fuera.
-Él no es...
-Todo mundo está de acuerdo conmigo. Tom es un estúpido, un idiota... un maldito asesino.
-¡Esas son tonterías! Lo que tú dices... lo que todos dicen es...
-Es verdad, Bill. ¿Qué no lo sabías?- giré el rostro de lado. -Pregúntale la verdadera razón de su mudanza; el por qué de su actitud sombría cuando habla de su pasado... Anda.
-¿Cómo lo sabes?
-Tengo mis contactos.- Quizás tenía razón... o tal vez inventaba cosas para hacerme dudar de él...
Salí de ahí a prisa, casi cayendo de los escalones. -¡A mí nadie me rechaza, Bill! ¡Que te quede bien claro!- Abrí la puerta de golpe, sin preocuparme por cerrarla. Tom no estaba aún ahí, así que decidí caminar hasta casa, pensando.
¿Y si tenía razón? ¿Qué iba a hacer si llegaba a ser cierto lo de "asesino"?
La noche era tranquila: ni un ruido... ni una corriente de aire. La luna brillaba en todo su esplendor, alumbrando las calles... una noche hermosa para cualquiera, menos para mí.
Llevaba la mitad del camino recorrido, cuando su voz me llamó desde el otro extremo de la calle. -¡Hey, Bill!
Giré mi rostro en dirección suya y sonreí, ocultando mis pensamietos. -Vamos, sube o nunca llegarás a casa.
Subí en el lugar del copiloto. Lancé la mirada a través de la ventanilla.
-¿Por qué tan callado? ¿Tan mal se lo tomó?
-Me disculpó.- fue todo lo que dije. El resto del camino pasó en silencio.
Llegamos a su casa. Pregunté por mi hermana. -Está durmiendo. Es muy linda...- se acercó y me abrazó. -...casi como tú.- intentó besarme. Quité el rostro y me deshice de sus brazos.
-Iré a acostarme.- fui a su habitación. Me puse la playera que me había prestado para dormir... no tenía ánimos de estar con él... pero quería sentirme cerca de él de alguna manera.
Quería que me acariciara y que borrara el perfume que Nathaly había dejado en mí, pero las palabras de la rubia no me dejaban tranquilo. "Asesino" es una etiqueta muy grave... y que a muchas personas (si no es que a todas) les da escalofríos escuchar.
-Bill... ¿qué te pasa?- cerró la puerta tras él y cruzó los brazos.
-Nada.- me senté en el borde de la cama, revolviendo las manos. Si quería dormir tranquilo y que él me abrazara, tenía que aclarar ésto. -Tom...
-¿Sí?
-Nathaly me dijo algo que tiene que ver contigo...
-¿Que soy guapo, talentoso...?- sonreía.
-Es en serio.- Fruncí la frente. Él se acercó, sentándoce a mi lado. -Me dijo que eras un idiota.- no dijo nada. -Y que eras un asesino.- temblé al mencionar la palabra.
Cerró los ojos y alzó la cara. -¿Qué más?
-Que por eso te habías mudado y que ella tenía contactos que se lo habían dicho.
-¿Y tú le crees?
-No sé. Tú dime que no es cierto; que ella o inventó todo.
-Me dijiste que podía decirte lo que me pasó, ¿no?- asentí. -Ven aquí, te lo contaré todo.- nos acomodamos en la cama: yo con la cabeza en su pecho, él, abrazándome. -Sería más fácil si te digo que todo lo que te digan de mí es mentira, pero no es justo que te mienta.- un escalofrío recorrió mi espalda.
-¿Tú...?
-¿Quieres escucharlo todo?- asentí por segunda ocación. -No tienes idea de lo que pueden llegar a hacer las personas por odio. Yo ya me había cansado del trato que "él" me daba y no se me ocurrió otra cosa que deshacerme de él...- apreté con fuerza su playera entre mis manos. -...pero nunca se me pudo probar nada.
-¿Cómo...?
-Bueno, la madre de Ceci es muy buena abogada y...
-Me refiero a lo otro.- por espacio de dos... quizás tres minutos, no dijo nada.
-Tenía que salir de ahí a como diera lugar. Esperé a que se quedara dormido; tomé mis cosas y abrí las llaves del gas... un par de minutos esperando y una pequeña chispa fueron necesarios para terminar con él y ese maldito lugar...
-Fue la única vez... ¿verdad?- otra pausa. -¿Verdad?
-¿Recuerdas lo qué te dije cuando te pregunté por el culpable de los rasguños?
-Sí.
-¿Eso no te dice nada?
-No quiero que sea lo que me imagino...
-He terminado con muchos, Bill. Pagan muy bien por liquidar a unos cuántos.
-¿No te molesta hacer el trabajo sucio?
-No.- respondió secamente. -Empecé a los 12, oficialmente. Ya tengo práctica en ésto, así que es difícil que me atrapen. Además me escondo muy bien; puedo pasar inadvertido en un mar de estudiantes y siendo ya un guitarrista reconocido, mejor. Nadie sospecharía de mí.
-Por eso te mudaste...
-Aquí con mi hermano y siendo parte de tu banda, nadie podrá culparme de nada: aquí soy sólo un chico de 19 años tratando de encontrar un rumbo en su vida.
En este punto me sentí usado. Sentí que en verdad no quería nada conmigo, mas que para ocultarce. Seguramente después se iría y se olvidaría de todo: de la banda, de los chicos, de mí...
Me levanté. Me senté, dándole la espalda par que no viera lo enfadado que estaba. -Bill...
-¿Pero por qué aquí? Pudiste ir a otro lugar...
-La madre de Andy no quiere verme; la familia de Ceci es buena conmigo, pero no quiero más problemas con ella...
-Pero ahora ella ha venido a tu casa. Eso no cambia mucho las cosas...
-Aquí muy difícilmente me puede tener, porque estoy contigo...
-O con Nani o Zay o Abii o Nancy o...
-¿Ya vas a empezar?- me abrazó por detrás. -Es en serio, Bill: es porque estoy contigo. Ahora ella ya no me importa.
-Cuando te vayas no pensarás lo mismo.
-¿Y quién dice que me iré?- rió. -No me iré a menos que me pidas que lo haga.
-No te creo: de seguro te irás un día sin avisar y te olvidarás de mí.
-¿Cómo olvidarme de la única persona que no huyó o me dió la espalda al decirle la verdad? ¿Cómo dejar a la persona que he prometido cuidar y que ha sido el primero en mostrarme un poco de cariño sin conocerme del todo?
-¿Es en serio?
-Ve mis ojos y dime si miento.
Volteé. Sus ojos estaban cristalizados y reflejaban mucha sinceridad. No pude hacer otra cosa que sonreir y besarle, para después caer de nueva cuenta sobre su pecho, dejando que sus brazos me rodearan.
-Esas personas con las que te has visto son los que te dan ese tipo de trabajos, ¿cierto?
-Cierto. Quieren que termine algo que empecé hace tiempo. Les he pedido el doble... me han dicho que lo pensarán y me llamarán en dos días.
-Tom...
-¿Qué?
-No quiero que te metas en más líos. ¿Qué tal si te pasa algo?
-No me pasará nada. Tengo mucha práctica y...
-No quiero que cargues con más muertes. Eso te atraerá muchos enemigos.
-Ahora tego enemigos, Bill, y la mayoría están en la que concideraba mi familia y los que creí que eran mis amigos.
- Aquí nadie te traicionará, Tom. Tenlo por seguro. Sólo no quiero que te involucres más en eso, por favor.
-¿En serio te preocupo tanto? ¿Por qué?
¿Por qué? Buena pregunta. -Porque...- aunque sabía muy bien la respuesta, me daba nervios aceptarla, porque sería aceptar lo que muchas veces negué. -Porque...
Sonrió. -Yo también te quiero...- en sus ojos se reflejó una dulzura increíble. -...creo.- le devolví la sonrisa.

Pasaron los minutos. Seguíamos abrazados. -¿Pasó otra cosa con ella?
-Tomi...- subí a sus labios, rozándolos.
-Tienes su aroma.
-Quítamelo.- le besé. -Quítame su olor de encima.
-Te quería como su regalo de cumpleaños.
-¿Lo sabías?
-Era evidente.- Me coloqué sobre él, con las piernas a los lados. Sus manos se dejaron caer en mi cintura mientras nos besábamos.
-La rechacé.- sonrió.
-Eso no se le hace a una mujer, Billi. No tienes idea de lo que pueden hacer a manera de venganza.
-Me lo imagino.
-Por lo mientras podemos para hacer algo para deshacernos de su perfume.- besó mi cuello, haciendo que de mis labios saliera un pequeño gemido.

3 comentarios:

  1. Holaaaaaaa amigaaaa soy yo Ceci xD jaja sube otro capiiii ahoraaaaaaaaaa, amiga lo siento mucho esq Ceci se cayo hoy y se le afecto el cerebro, Isabella maldita callate no digas nada -.-' Lo siento mucho amiga pero esq andamos algo locas :S xq no tenemos nada qe hacer nos vemos lueguito

    Saludos Isabella & Cecilia

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  2. wahh me encanto este capitulo, tanto drama y amor en lo mismo, me siento como si estuviera viendo una novela e.e xD
    siguela por favor :D y por favor que Tom ya no se meta en eso u.u
    por cierto, exelente fic ;D

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