miércoles, 12 de enero de 2011

Trabajo

(Tom)

Salí de la casa sin voltearlo a ver, pues sabía que si lo veía a los ojos me iba a arrepentir. Esta vez decidí no tomar mi auto: caminar estaría bien para pensar las cosas y la manera de decirles que éste sería mi último trabajo.
El dinero que iba a recibir por liquidar al pobre diablo sería suficiente para comprar algún lugar dónde instalarme por algún tiempo... quizás permanentemente, y llevar conmigo a Bill. El resto me serviría para poder pagar algún investigador y encontrar de una vez a los que me abandonaron al nacer.
No podía llamarles "padres" porque nunca lo fueron... ni siquiera se habían tomado la molestia de buscarme o de saber un poco de mí. No podía llamarles "señores" o "personas"... las personas no hacen cosas así con los hijos... hasta los animales tienen más instinto "paternal" que ellos... aunque supongo que yo tampoco me puedo llamar así, porque me dedico a terminar con los que se hacen llamar mis "semejantes".
-¡Tom, muchacho!- no me dí cuenta de cuándo llegué al lugar citado. El tipo se me acercó de manera amistosa, dejando caer su mano sobre mi ombro a manera de saludo. -No sabes lo que me costó convencerlos de que eras el indicado para el trabajo.
Desde que escapé de "él", Marcus me acogió en su casa; me dió una oportunidad de abrirme paso en el mundo, después de que la familia de Andreas me rechazó; me enseñó todo a cerca de éste negocio; me protegió y atendió mis heridas después de alguna pelea o de alguna traición. De cierto modo era lo más cercano que había conocido a un padre.
-Me dijiste que habían ofrecido el triple. ¿Es cierto o sólo lo usastepara traerme aquí?
-¡Pero qué dices, Tom! ¿Cuándo te he mentido?
-Sería la primera vez.- pero a pesar de la cercanía, tenía que andare con cuidado: él me había "educado" en éste medio, pero aún guardaba algunos trucos bajo la manga. Y con sujetos como él tienes que aprender a pisar con sumo cuidado el terreno, porque nunca es estable donde pones tus pies.
-Escucha, Marc, tenemos que hablar de algo.
-Será después, muchacho.
-Es importante, por favor.
-Ya te dije que después.
Un tipo vestido de manera casual y escoltado por dos grandulones con cara de pocos amigos estaba recargado en un elegante auto negro, examinándome de pies a cabeza. -Tom, me da gusto verte de nuevo.- lo dijo sin mostrar ninguna emoción. No era que lo esperara, pero incluso una sonrisa, aunque fuere hipócrita, siempre le quita un poco d etensión y pesades al asunto. -Mírate: hace tres años aún eras un niño.
-Eso es pasado, Matt. Ahora ya no soy un novato.
-Se ve. Bien...- frotó sus manos y fue directo al punto. -...hace tres años que dejamos algo pendiente, ¿lo recuerdas?- asentí. -Quiero que termines el trabajo.
-¿Ya saben dónde está?
-Te dije que no te llamaría a menos que lo encontráramos, para ahorrarte el trabajo y pudieras dedicarte a tu problema.- mis antecedentes y el problema de mis "progenitores" no era secreto para ellos: me conocían bien. No era incómodo para mí, sino todo lo ocntrario, ya que en caso de necesitar ayuda,podría recurrir a ellos sin que hicieran preguntas.
Uno de sus guardaespaldas sacó del interior delauto un sobre y lo puso en mis manos. -Bonito traje, Michel, ¿es nuevo?
-Concéntrate, chico listo.- respondió en una media sonrisa. Ambos trabajábamos juntos hasta hace dos años y medio, cuando el "importantísimo ejecutivo Matthew... no sé qué" (jamás fui bueno para memorizar los apellidos de mis clientes) lo contrató.
-Su nombre es Ronald. Vive al sur de la ciudad. Ya sabes qué hacer.- la fotografía de un chico pelirojo con ojos oscuros estaba en primer plano, engrapada a unas tres hojas de información. Era la primera vez que me daban toda la información... incluyendo la que me era inútil.
-Muy bonito. Terminaré ésto antes de que el fin de semana. ¿El dinero?
 Matt sonrió. El otro tipo colocó un maletín sobre el cofre del auto y lo abrió en cuanto me acerqué. Estaba tapizado de billetes de todas nominaciones. -Es sólo la mitad. Recibirás el resto al término, siempre y cuando hagas bien y limpiamente el trabajo.
-Nunca te he fallado.- cerró el maletín bruscamente y me lo entregó. Les dí la espalda, despidipendome de todos con un simple "hasta luego".
-Tom.- Michel me dió alcance; jaló un poco de mi brazo y me susurró al oído. -Tienes que terminar con él rápido.
-¿Se puede saber por qué la prisa?
-Éste Ronald... está tras un chico muy importante para Matthew.
-¿Su hijo? Pensé que era soltero.
-Algo así. Es un chico al que aprecia mucho por su talento: dice que tiene mucho futuro en el mundo del modelaje y esas cosas.
-Pero si él no sabe nada de esas cosas.- sonreí divertido. De seguro no sabía lo que decía.
-Él tiene contactos en varias partes, Tom. Quiere ver si "él" acepta alguna de sus propuestas.
-¿Así que no sólo tengo que terminar con el chico en cuestión si no que tengo que hacerla de "guardián"?
-Digamos que sí.
-¿Cómo se llama?- pregunté después de pensar las cosas: ya sabía yo que no me habían ofrecido el triple por nada.
Sacó una foto de su saco y me la extendió. Sentí cómo la sangre bajaba a mis piernas y que palidecía. -Se llama...
-Bill... Bill Kaulitz.- sentí cómo mi voz tembló al decir su nombre.
-¿Lo conoces?
-Va en el mismo colegio que yo... y que Ceci.
-Entonces ya sabes que tiene una hermana y que... bueno, ha sufrido mucho.
-¿Qué tanto?
-Descúbrelo, niño.- antes que me dejara, le pregunté cómo, a lo que respondió con gesto de sorpresa. -Si encuentras una herida, ráscala; presiónala, lo sabes. Para obtener información, las heridas son una puerta abierta al alma. ¿Qué no te enseñé nada?
-No puedo hacer eso con él.
-¿Por qué no? Lo has hecho miles de veces, sin importarte nunca de quién se trata.
-Él es diferente. Él es...- suspiré. Miréa sus espaldas: Matt hablaba animadamente con Marc, lo que nos daba más tiempo para platicar. Si aún existía alguien en quien depositar toda mi confianza en ese mundo, era Michel, lo más cercano a una familia, aparte de Andy y mi mismo "maestro". Sabía que le podía contar lo que fuera, sin que me etiquetara o me rechazara o lo divulgara por ahí al primer idiota que se le pusiera en frente.
-No puedes confiar en alguien que acabas de conocer, Tom. Lo sabes.
-Él es diferente. Él nunca me traicionaría ni me lastimaría. Yo...- me vió con rostro serio. Mordí mi labio inferior, dudando... pero al final decidí no callármelo. -...lo quiero.- dije bajo. Él ni siquiera cambió su expresión. -Creo. Escucha, Michel: si me quieres tirar de marica, está bien. No me importa... creo que he encontrado algo en él que no había encontrado en nadie. Ni siquiera en Daniela.- hice una pausa al mencionarla: su recuerdo aún se sentía demasiado vívido en mi interior. -¿Recuerdas el vacío del que te había hablado tantas veces? Siento que él lo ha llenado. Él es... diferente.
-Se llama amor, Tom.- una corriente de nerviosismo me recorrió la espina. Quizás tenía razón. Su mano cayó en mi hombro, dándome un poco de calma. -El amor se presenta en las personas que menos esperamos: primero se te presentó en Daniela, ahora en éste chico. La vida te ha dado una nueva oportunidad de encontrar la felicidad en alguien más. No la desperdicies. Cuídalo.
-Es por eso que éste será mi último trabajo: tengo el dinero suficiente para establecerme aquí y llevarme a Bill conmigo.
-¿Ya se lo dijiste a Marc?
-Quería decírcelo antes del trato, pero ya sabes cómo es. Se lo diré después.
-Conociéndolo, no te soltará tan fácil, lo sabes. Le eres muy útil. Hoy en día no es fácil encontrar tipos como tú.- sonreí. -Bueno, será mejor que te vayas.- sonrió conmigo y volvió al lado de su "jefe".
Le eché un último vistazo. Bajé la vista, sonreí de nuevo y me dispuse a regresar a casa, con el maletín balanceándoce de adelante hacia atrás.
Suspiréal girar la perilla. El interior de la casa estaba a oscuras. Subí a mi habitación y abrí despacio la puerta, intentando no hacer mucho ruido: sobre la cama, Bill estaba acostado en pocición fetal, de cara a la entrada, apretando entre sus manos una de mis playeras. Se veía tan dulce... e indefenso.
Me senté a un lado, pasando mi mano sobre su cabeza. -Si alguien quiere hacerte daño, ten por seguro que no vivirá lo suficiente para acercarce a tí. Teminaré con todo aquel que te haga llorar... con el que se atreva a herirte aún con el pensamiento. Lo juro.- tal vez fue mi imaginación, pero podría jurara que le ví sonreír.


3 comentarios:

  1. wow que lindo *-* enserio muy lindo y ahora me ire a dormir muy feliz :) XD

    hasta lueguito
    By. Cecilia Gómez

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  2. Aaaaaawwwwww lo ame !!!!! Que bellos CAP ya quiero el otro xD

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  3. owww me encanto! que hermoso Tom con Bill :3

    mh... un chico PELIRROJO... llamado Ronald?... me suena conocido *voltea hacia el mcdonald's que esta a unas cuadras* haha xD

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