miércoles, 13 de abril de 2011

Propuesta

"Toda vida tiene un precio, ¿cuál es el tuyo?"
-by Bill

Las imágenes y todo lo que las fans creaban a partir de algo que sólo sospechaban sin tener la certeza que pasaba detrás de los muros de los hoteles, se quedaron plasmados en mi mente, reproduciéndoce a cada instante.
-Bill.- ya casi no se quedaba en su habitación, a menos que nos enojáramos... que era cada vez que miraba de manera sensual a una chica o se le insinuara. Yo era celoso, él lo sabía... pero no hacía nada por cambiar su actitud. -¿Quieres dejar ya de pensar en eso?- Los chicos nos habían invitado a salir esa noche, para celebrar que la gira había sido un éxito y aprovecharían el que sería nuestra última noche juntos, ya que al día siguiente regresaríamos a casa.
-Quizás deje de pensar en eso con una siesta.- dije echándome en la cama mientras él se areglaba.
-¿En serio no quieres venir?
-En serio. Igual se divertirán sin mí, Tomi.
-No creo. Yo me sentiré muy solo.- se acercó, tocando mi rostro.
-Te mereces un poco de descanso, Tomi, Anda, ve con los chicos.
-¿y tú?
-La cama me llama.- dije sonriendo y restregando mi rostro en la almohada. -Quiero dormir un poco, ¿sí?
-Está bien.- besó mi mejilla y salió de la habitación.
Jenni seguramente saldría con ellos, ya que últimamente no se despegaba de Gustav.
Estaba por entrar en el mundo de los sueños... cuando el teléfono a mi lado sonó, asustándome un poco.
Seguramente era Tom. -Te dije que estaría bien... diviértete, Tomi.- dije con una sonrisa en los labios, que se borró al escuchar una voz gruesa y ronca del otro lado de la bocina.
-¿Tom te ha dejado solo, nene? Y yo que creía que jamás se separaba de tí.
-¿Quién...?
-Oh, lo siento. Soy Marcus.. seguramente Tom te ha hablado de mí.- no respondí. -Bill, necesitamos hablar.
-No creo que haya algo que...
-Tiene que ver con tu hermano. Anda, sólo hablaremos. No pienso hacerte daño.
-¿Con Tom?
-Sí. Con la vida de Tom. Abajo te explicaré todo,pero tienes que bajar ahora.- colgó.
Me quedé con la bocina aún cerca de mi oido, pensando las cosas. ¿Qué pasaría si no bajaba? ¿Si me quedaba encerrado en mi habitación? ¿Subiría por mí y me sacaría a rastras?
Paseé la mirada por las paredes de la habitación, hasta que aalgo dentro de mí me impulsó a tomar mi chaqueta y salir del hotel.
Afuera, un par de hombretones... un poco más altos que yo, vestidos de negro me condujeron hasta un elegante auto del mismo color de sus trajes.
Al abrir la puerta, la voz del hombre que me habia citado, me saludó.
-Sube, Bill. anda.- le obedecí, nervioso.
A una seña, el auto comenzó a moverce. Mi vista se quedó clavada en los vidrios polarizados; revolviendo mis manos y esperando que no fueramos tan lejos... en una ciudad que no conocía.
-Como sabes...- empezó a decir. Sacó un cigarrillo y me acercó la cajetilla. Le rechacé su gesto. -...eso de Tom.- encendió el cigarro despacio. -Hay ciertas cosas que me molestan...
-Escuche: si es porque dejó el trabajo no hay nada qué hablar. sabe que lo dejó por...
-Al principio creí que en verdad era porque le importaba lo de ser guitarrista famoso y todo eso, pero después al ver la reacción de saberce tu hermano gemelo y gracias a unas avecillas, me dí cuenta que era otra cosa.- Hechó el humo en mi rostro, soriendo burlonamente.
-¿Qué es lo que quiere?- logré controlar mis m¿nervios y preguntar, mas al ver un brillo curioso en sus ojos, un escalofrío recorrió mi espalda. -¿Usted va... va a...- pasé saliva. -...matarme?
-¡¿Pero qué dices, muchacho?!- se echó a reir por mi gesto de temor. -Tom es un chico de cuidado... si le haces daño, puede matar a quien sea... no quiero atraerme su ira.- en éste punto me dí cuenta que realmente el hombre que Tom siempre ha temido y de quien se ha cuidado las espaldas era sólo una pantalla y el verdadero Marc, le temía quizás más de lo que creía. -Nadie ha visto cómo es realmente... fuera de sus víctimas.
-Él no es malo.
-Dices eso porque no lo conoces del todo, hijo. Thomas es una fiera enjaulada. A muy temprana edad terminó con su padrastro...
-Se cansó de cómo lo trataba.
-...y llegó a mi como perrito asustado.- Ignoró mis palabras. -Le dí un mundo en dónde vivir; que lo hizo un hombre y le enseñó la dura realidad. Lo único que pude enseñarle fue a ser más discreto para que no lo atraparan... pero jamás pude controlarlo del todo. En cualquier momento puede casnsarce de ocultarce y estallar.
-¿Y qué quiere hacer conmigo? ¿Desaparecerme? ¿O piensa sobornarme para mantenerme alejado de él y que vuelva?
-¡Todo lo contrario!- Me sorprendió su respuesta. Ya me imaginaba la boquilla de algún arma sobre mi frente, lista para disparar... creo que mi imaginación es demasiado activa. -Necesito que lo convescas de volver.
-No quiero que vuelva a asesinar.
-Es su naturaleza, Bill: si mantienes a una fierecilla como él encerrado por mucho tiempo, un día romperá los barrotes de su prisión sin que te des cuenta y6 se abalanzará sobre su captor.
-Él no haría eso.- dije bajando la mirada, mientras se reía burlonamente.
-Se ve que aunque han pasado tiempo juntos no conoces nada de él todavía, chico.
-Sé lo suficiente para darme cuenta de que Tom ya no es el mismo.
-Escucha: en verdad necesito que lo hagas regresar.
-Lo lamento, pero no lo haré.- su risa se tornó sombría, dándome un poco de miedo. Apagó su cigarrillo, segiró y me vió fijamente sin dejar de sonreir. -No lo haré.- repetí.
Su risa se apagó al colocar sus manos sobre mí, atrayéndome bruscamente a él. -A mi nadie me dice que no, niño. Tú harás lo que yo te diga: traerás de regreso a Thomas.
-¿Por qué lo haría?- me daba miedo su actitud y más aún su mirada de psicópata asesino... así que no sé de dónde demonios me salió la fuerza para enfrentarlo de esa manera.
-Nos ha llegado trabajo extra que sólo él puede hacer. Además, si no lo haces, les retiraré la protección y tú terminarás muerto... y él se sumirá en la depresión y terminará con su vida. ¿Quieres eso? ¿Quieres que Tom sufra?
-¿Qué? ¿Por qué dice eso?
-Hay personas haya afuera que te quieren muerto, niño. Le prometí a Tom que los mantendría vigilados y nadie les haría daño... pero si no me lo traes... bueno, ya sabes lo que pasará.
Me quedé de manera pensativa, al tiempo que me soltaba. No quería que me mataran... menos que a él lo hicieran sufrir con cosas así.
Una vez, en el colegio, me preguntaron cuál era mi precio... no supe contestar.
¿En verdad me vendería a éste tipo para que pudieramos estar juntos, ignorando lo que tenía qué hacer?
Suspiré. -Prométame que no lo atraparán.
-Eso nunca sucederá: las sombras como él no pueden ser rastreadas. ¿Eso significa que sí lo harás... por las buenas?- asentí en silencio. -Entonces toma.- arrojó un sobre amarillo a mis piernas. -Dale ésto. Pero no se lo digas directamente... hazlo de manera sutil; convencelo... ya sabes. Manipúlalo... como sea, pero que regrese.
No respondí. Todavía viajamos alrededor de una hora y regresamos al hotel.
Escondí el sobre en mi chaqueta y me dirigí a mi habitación.
No podía creer que había acabado vendiendo mi alma y la de Tom a un infeliz de su calaña...

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