"¡Ya me había olvidado de tí! ¿Cómo es que ahora regresasa a atormentarme y tratar de destruir la felicidad que encontré en él?"
-by Tom.
-No contestes.- me tomaba de la nuca, para profundizar más sus besos y mantenerme unido a él, pero no fue suficiente.
-Tengo qué.- Le cargé con suma facilidad gracias a lo bajo que estaba de peso, haciéndolo a un lado. -No tardo, pequeño.- dije revisando el origen de la llamada.
"¡Mierda, Marc! Te dije que no me llamaras más." dije para mis adentros.
A penas ví su nombre en la pantalla... hasta la exitación cedió un poco. No del todo... peor un poco.
-¡Tom! ¡Muchacho!
-Joder, Marc, ¿qué no tienes otra cosa qué hacer que estarme jodiendo la vida?
-¡Qué carácter, niño! Creo que el andar con el marica de tu hermano te hace mal.
-Con Bill no te metas.
-No me des razones para hacerlo entonces.
Apreté el celular contra mi oído. -¿Qué es lo que quieres?
-Hablar de tu chico.
-Creí que ya no lo mencionarías.
-Es cuestión de trabajo, Thomas. Anda, te espero abajo.
-No pienso bajar. Estoy en medio de algo importante.
-¿Coger con tu hermano es más importante que su vida misma?
-¡¡¿¿Qué??!!
-Sé muy bien lo que haces, Thomas... incluso sé exactamente en dónde estás.
-Tienes mejores cosas qué hacer que estarme acosando, Marcus, lo sé.
-Habitación 483... su favorita, ¿no? Ese hotel es bastante elegante, Tom. Creo que tienen buen gusto para escoger su lugar de descanso. Por cierto: Bill se ve genial en esos pantaloncillos de cuero...- despegué el celular de mi oído un momento, insultándolo. -...Vamos, Tom: es urgente... se trata de tu hermanito.
-¿Dónde estás?
-Ven al estacionamiento. Si no llegas, mandaré por tí.- colgué sin siquiera responderle.
Guardé el celular en mi pantalón.
-Ah... Bill...- entreabrí la puerta, asomando mi cabeza. -..creo... creo que...
-No me digas que tienes que salir.
-Tengo que salir.
-¿Me dejarás asi? ¿en serio?
-Lo lamento, pero temo que sí. Es algo... urgente. Cuando vuelva te compensaré, ¿si?- ni siquiera le respondí... al verlo así, tapado con la sábana y un poco sonrojado, me entraron ganas de volver a su lado... pero antes tenía que arreglar las cosas con el maldito de Marcus.
-¡Tom!- aún le escuché gritarme al cerrar la puerta.
Me hice de oídos sordos y fui directamente al estacionamiento. El muy demente estaba, como siempre, aun lado de su automovil.
-¡Tom!- se acercó a saludarme... como si fuera el mismo de siempre. -¡Ea, muchacho! Peor mirate nada más: ahora eres el famoso guitarrista... como siempre quiciste serlo... ¿qué se siente ser reconocido y amado por la multitud?
-Déjate de habladurías, idiota. ¿Qué es eso que tiene que ver con Bill?
-Siempre tan directo... no cambias, Thomas.
-Ya dime qué te traes con Bill.
-Yo, nada. Son otras personas las que lo quieren ver fuera de ésto.
-¿Fuera del medio?- traté de distraerme sacando un cigarrillo de mi pantalón. -Eso es de esperarce, somos famosos, reconocidos... queridos por miles de hermozas chicas... ¿qué esperabas? Todo artista tiene sus detractores.
-Si lo quisieran sólo fuera del espectáculo no sería mi problema.- encendí el cigarrillo... pero ni siquiera pude disfrutarlo, ya que lo arrebató de mis labios, llevándocelo a los suyos. Yo sólo lo ví un poco enfadado.
-¿Entonces?- saqué un cigarrillo más... gracias a que últimamente me daba por cargar la cajetilla a todos lados... menos sobre el escenario.
-Fuera de todo, Tom. Tú sabes: lo quieren muerto.- sus palabras me habían detenido al encenderlo. -Hay muchas personas a las que no les agrada y con las que se metió en problemas años atrás... y ahora quieren eliminarlo.
Guardé el encendedor; apreté el cigarrillo entre mis dedos y lo miré furioso. -Dime quiénes son.
-Tom, chico, toma las cosas con calma.
-¡¿Cómo me pides eso cuando me has dicho que quieren matar a mi hermano?!
Se rió burlonamente. -¿Ahora sí es tu hermano y no tu chico? Eres patético, niño.- me dieron ganas de tirarle un puñetazo al rostro y dejarlo tirado en el estacionamiento... pero no puedes hacer eso con alguien que prácticamente es el dueño de tu vida y que sabes con seguridad que tiene personas que estarán detrás de tí hasta eliminarte... a tí y a tu familia en caso de que le hagas daño... por no decir si lo llegas a matar.
-Mi hermano, Marc... sí, es eso... y más para mí. Y me importa un bledo lo que pienses...
-¿Incesto? Eso me viene igual, Tom. Puedes arruinarte tu reputación o tu vida cuando quieras y como quieras... yo sólo digo que es patético que te hayas enamorado de tu propio hermano aún cuando sospechabas... pero no te culpo: Bill es un hermoso muñeco de porcelana.
-Te atreves a tocarlo o hacerle algo y...
-¿Y qué? ¿Me matarás? Inténtalo, anda... Mátame y todos los que conoces irán detrás de tí y de Bill: lo matarán primero a él mientras te obligan a ver todo el proceso... ¿quieres eso?
Respiré hondo: no valía la pena arruinar la vida de Bill por uno de mis estúpidos arranques de ira. -¿Por qué me lo adviertes?
-Así está mejor.- dejó escapar el humo. -Les dije que nos e metieran con él.
-¿Qué?
-Les brindaré mi protección... y eso.
-¿Qué buscas? ¿Que regrese a los trabajos o ganarte a Bill para hacer lo que se te venga en gana?
-Ninguna de las dos, chico. Ahora eres alguien respetado... no seré yo quien te regrese al asesinato. En cuanto a tu querido hermano... no tengo intenciones con él.
-No te creo.- los músculos de mi cuerpo comenzaban a relajarce al escucharlo. No le creía, era cierto, pero algo en su tono de voz me tranquilizaba.
-En serio. Me conformo con saber que mi asesino favorito está tranquilo y a salvo al lado de ese chico. Además, ya te dije que no será por mí que regresarás a ésto.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Ya lo sabrás. Por el momento cuida bien de tu hermanito.- se apartó el cigarrillo de los labios un momento; alzó el rostro, dejando escapar el humo. -Eso era todo.- me le quedé viendo. -¿Qué esperas? Ya puedes irte.
-¿Es todo? ¿En serio?- asintió.
Esperaba que subiera a su vehículo y se fuera... como siempre hacía, peor no: se quedó ahí, recargado, disfrutando de mi cigarro.
Me giré para regresar al lado de Bill. Me detuve aún unas dos o tres veces a unos pasos.
Al llegar a la habitación, ésta estaba entreabierta: así como yo habpia dejado la puerta, así la había dejado él.
Me asomé, sin siquiera llamarlo: estaba recostado boca arriba, con la sábana medio resbalando por la cama, cubriéndole un poco la entrepierna... tan hermozo que se veía con los ojos cerrados...
Me acerqué despacio, hasta sentarme a su lado. Pasé mis dedos por su rostro de manera delicada, dibujando su contorno.
Fui bajando despacio, hasta llegar a la sábana. La retiré en un leve movimiento: sólo para darme cuenta de que su pantalón aún seguía desabrochado... y su bóxer a medio subir.
Me reí bajo, viendo el cómo de su rostro parecía tan inocente... tanto como para ocultar que se había estado masturbando... porque no creo que haya estado viendo através de la ventana o una película con los pantalones abajo.
Le tapé bien con la sábana. Él se giró hacía mí, dormido... o eso creía yo hasta que alargó el brazo, paseándolo por toda la cama, hasta toparce con mi pierna. -Tommi...- mi sonrisa se amplió un poco más. -...me dejaste solo.- O en verdad estaba despierto... o hablaba dormido.
-Lo siento.- aún sin saberlo a ciencia cierta, le respondí.
-Tom... es un idiota.- su rostro quedó completamente de lado en la almohada, con las rastas cayendole en parte de la cara.
-¿Qué?
-Idiota.- repitió, hundiendo por completo el rostro. Yo sólo sonreí.
-Renuevo mi promesa, Bill: ya no habrá nadie que te haga daño... no más.

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