"De nada te vale estar a su lado si no puedes portegerlo ni siquiera de él mismo."
-by Bill
Me había quedado cormido en cuanto terminé de... de... digamos que de satisfacer el vacío que Tom había dejado en mi cuerpo.
Ni siquiera me había ocupado de abrochar de nuevo mi pantalón: si había salido, era probable que no regresaría hasta tarde... quizás unos minutos antes sde el concierto, y yo no pensaba dormir tanto.
-Bill.- estaba soñando con Tom... y una sombra negra que nos perseguía hasta lograr separarnos: él era devorado por las tinieblas mientras yo me quedaba solo a merced del monstruo. -Bill.- Además de que el miedo que empezaba a recorrer mi espina iba aumentando. -¡Bill!
Me levanté de un salto: Tom estaba a mi lado, con gesto preocupado. -¿Estás bien, pequeño?- pasó su mano por mi rostro.
-Yo... yo... ¿qué pasó?
-Creo que tuviste una pesadilla. Estabas sudando y no parabas de moverte. ¿Qué era?
-Yo no... no sé.- el miedo seguía latente en mí, sin que me dejara articular alguna palabra. -Tomi.
-¿Sí?
-Abrázame.- no tardó:pasó sus brazos alrededor de mi cuerpo, aferrádome a él. -Creo que dormir demasiado te afecta un poco.
-¿Qué hora es?
-Falta una hora para ir al lugar del concierto.
-¿En serio?
-En serio.
-No debiste dejarme dormir tanto.- el sonido de su voz e tranquilizaba de una manera inceríble.
-No pude hacerlo, ¿sabes lo dulce que te ves cuando duermes?- mi corazón dió un pequeño salto dentro de mi pecho.
-Am... chicos.- La voz de Gustav le hizo girar a la entrada. -¿Puedo pasar?
-Adelante.- quise despegarme de su cuerpo, para que nuestro amigo no se sintiera incómodo, pero Tom me aferró aún más. -¿Qué pasa?
-Yo... am... tenemos que irnos.- Como mi rostro estaba hundido en la playera de Tom, no pude verle el rostro.
-¿Ya?
-Sip.- Tom se puso de pie; mi rostro bañado en sudor quedó a su vista.
-Hallo, Gus.- me puse de pie para ir al baño y limpiarme un poco.
-Am, chicos...- estaba nervioso. -...tengo... tenemos...- suspiró. -...tengo que hablar con ustedes.
-Claro, sabes que siempre estamos dispuestos a escuchar a un amigo. Dijo Tom dándole la espalda.
-Es acerca de... ustedes saben.
-¿Lo nuestro?- yo sólo me dedicaba a escucharlo, desde un lado de la cama. -Ya sabemos que no estas de acuerdo cn ésto y no te culpamos... ni te pedimos que nos aceptes. Simplemente te pido que no más preguntas ni...
-Es que creo que... creo que ya llegó el momento en que lo acepte... y...- Tom se giró a verle y concentrar la mirada en él, al igual que yo. -...y pedirles una disculpa. No debí reaccionar así... no debí... juzgarlos ni obligar a Bill a dejarte. Lo siento.
-Gus...- Tom se acercó a él. -...agradezco tus disculpas... peor no tenías qué hacerlo.- por primera vez en mi vida, veía que no se rechazaban mutuamente ni nada por el estilo. -Me molestó el que sometieras a Bill a interrogatorio, pero nda más. Te entiendo: el incesto no es bien visto por nadie.
-Oye, en su caso "hermanos" es sólo una palabar sin sentido: no se conocen como tales; no crecieron juntos ni eso... así que su relación es válida.- sonreí. -De verdad, lo siento.
-Gus...- al igual que Tom, me le acerqué. -...gracias.- no pude decir nada más. Lo abracé. Él me correspondió el abrazo, diciéndome por tercera vez que lo sentía y que había sido un tonto.
-Bueno, ahora deben arreglarce, son los únicos que faltan.
-Ya vamos, papá.- le dije sonriendo. Tom rió y él sólo me llamó "graciosito" y desapareció del cuarto.
-Por cierto, Billi...- Tom se me acercó por detrás, abrazándome por la cintura y besando mi cuello. -...perdón por haberte dejado así hace rato.
-No te preocupes... amor.- me giré, arreglándomelas para besarlo en los labios.
Era la primera vez que le llamaba así... y creo que le gustó, porque sonrió y m correspondió el beso. -¿Ya no me llamarás "Tomi"?
-Siempre te llamaré así, Tomi.- ambos sonreímos.
-Te recompensaré cuando terminemos el concierto, ¿si?
-Terminaremos cansados.
-Quizás aún nos queden fuerzas para algo.
-No creo.- volví a besarlo. -Hay que prepararnos ya, amor.
-"Amor".- susurró mientras entraba en el baño para arreglarme un poco. -Bill...- se recargó en el marco de la puerta. Me giré a verlo.
-¿Qué?
-Te amo.- se coloreó un tanto del rostro; dió media vuelta en seguida y fue a revolver la ropa de su maleta.
Yo sólo sonreí.
Bajamos a la recepción: los Georg al lado de mi hermana, nos sonrieron apenas nos vieron; Gustav, en cuanto nos vió de frente, hizo lo mismo.
Se sentía un placer enorme el saber que eramos aceptados por nuestros amigos... ahora dificilmente algo podría somper el encanto de lo que estábamos pasando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario