viernes, 8 de julio de 2011

Nuevos comienzos

"No puedo volver a ser el mismo, pero por tí, puedo seguir adelante, aunque me mantenga sólo por una promesa y no precisamente por las ganas de vivir."
-by Tom.

No podía ser el mismo. No sin él. Ya la música no se sentía de la misma manera; ya no podría sentir el calor de nadie más si no venía de su piel... quería morir lejos de aquí, en un lugar donde no pudiesen encontrarme... mas la promesa que le había hecho era lo que me mantenía con vida. Lo único que me impulsaba a ponerme de pie en las mañanas y que me mantenía respirando en un mundo que parecía vacío sin su mirada y sin su sonrisa.

Tres años pasaron desde que lo perdí. Tres años que se me hicieron eternos, yendo de un lado al otro, errante, con los chicos y mi hermana detrás de mí, cuidando que no cometiera alguna estupidez.

Hace algún tiempo también conocí a Giselle... la misma Giselle que él mencionaba las primeras veces cuando se molestaba conmigo. Linda, tierna... paciente. Fue uno de los factores principales que me impulsaron a salir de mi eterna depresión, pasando de ser mi amiga a algo más. Jamás intentando reemplazarlo: sabía lo que su recuerdo significaba para mí y que el había sido y sería mi único amor. Fue paciente cuando no dejaba de mencionarlo y perseverante para sacarme de mi dolor.

Hoy estoy de nueva cuenta en los pasillos del hospital, donde le perdiera... yendo de un lado al toro, nervioso, en compañía de los chicos.
-Ya deja de moverte, Tom.
-No puedo, estoy nervioso.
-Ya lo notamos.- Gustav tenía los audífonos puestos y aún así nos escuchaba a la perfección.
-Chicos, ya pueden pasar.- una enfermera se asomó desde el interior de la habitación. Ellos casi me empujaron al interior. -Tú eres el primero que debe pasar.- sonrieron.

Ahí esta ella, Giselle: tan linda como siempre, sosteniendo un pequeño bebé entre sus brazos.

La enfermera se acercó a mi lado- Felicidades, señor: es un hermoso niño.- dibujó una gran sonrisa. -¿Quiere cargarlo?

no pude contestar, sólo asentir en cámara lenta.

Lo puso entre mis brazos. Lo ví admirado y con cierta dulzura. -Es hermoso.- dijo ella. -Se parece a tí.- sonreí.

-Hola.- saludé bajo. Él movió un poco su pequeña cabecita.
-Hola, nena.- Jenny y los chicos entraron sonrientes. -¿Cómo están?
-Bien, Admirando al pequeño Bill.- Mi corazón se aceleró al escucharla. Rápidamente desvié la mirada a Giselle. -¿Te gusta, Tomi? Quiero que lleve el nombre de tu hermano.

-¡Qué maravilla!- Jenny corrió a mi lado, observándolo.
-Yo.. yo creo.. creo que... ¿Estás segura?- asintió.
-Así podremos decir que se parece a él y no a tí.- Georg cruzó su mano, retirando un poco la manta para poder verlo mejor. Gustav se asomó detrás de él, admirando a mi pequeño hijo.

Lo ví más detalladamente: era tan dulce... parecía un angelito, como él. Giselle había acertado en el nombre. -Bienvenido a la vida, Billi. Prometo que haré lo que esté a mi alcance y hasta lo imposible por verte feliz y...
-...y que no vas a sufrir. De eso me encargo yo.- remató mi hermana.
-Ni te harán daño.- completó Georg.
-No te preocupes, bebé. Ni tu papá ni nadie dejaremos que te lastimen. Ya verás: serás muy feliz.- terminó Gustav.

Volteé a ver a Giselle: estaba sumamente feliz, al igual que yo.

Quizás ahora sí podría cumplir mi promesa a Bill: con un poco de ayuda y éste nuevo comienzo, podría comenzar a ser feliz... sin regresar a ser el mismo, sin olvidarlo. Después de todo, una parte de él había regresado a mí.



4 comentarios:

  1. Aaaaa llege a llorar
    Me enkanto el final :)

    ResponderEliminar
  2. ryoko cual es tu face??? :( kiero leer tus fick desd alli... pleasee

    ResponderEliminar
  3. hallo ryoko, hace tiempo q no lei tu fick y lo stoy retomando de nuevo ;) ..... pero quiero saber tu facebook, xq quiero seguir leyendo tus espectaculares fick.
    puedes? :D

    ResponderEliminar