martes, 5 de julio de 2011

Locura

"No quiero vivir si no estás aquí. ¿Qué más da si apresuro las cosas para estar juntos de nuevo?"
-by Tom

Morirme... sí. Eso era lo que quería. Morirme en el silencio de nuestra habitación, para poder reunirme de nuevo con él.

Tres veces al día iba Jenny y tocaba e la puerta, pidiéndome que saliera... pero no lograba nada. Yo me mantenía en silencio, acurrucado en uno de los rincones frente a sus fotografías.

Los días pasaban y no salía para nada. El hambre y la sed no eran algo de qué preocuparse. Era más mi dolor por no tenerlo...

Hubo un punto en el que el silencio me estaba hartando y su recuerdo me apuñalaba peor que en otras ocasiones.

El silencio y la soledad me golpeaban a cada segundo, casi al borde de matarme... lo hubieran hecho: me hubieses matado antes de enloquecerme.

Me puse de pie, abandonando la esquina por fin. Todo, incluso la oscuridad me recordaban a él. Incluso, en un punto me pareció ver su rostro: esas facciones tan hermosas y perfectas que iluminaba su sonrisa.

Quise tocarlo, acariciar una vez más su rostro; aferrarlo fuerte a mi cuerpo... pedirle perdón por no haberlo protegido. Pero al acercarme, su imagen se esfumó. -¡No! ¡Bill, regresa!- no pude más. Por fin, las palabras escapaban de mi boca en un grito.

Me dediqué a buscar su cara por toda la habitación. Aún siendo una alucinación, no me importaba. Quería verlo... Necesitaba verlo.

Una vez más su imagen se presentó en el espejo. Me acerqué, pasando la mano por el cristal. -Billl...- me pareció verlo triste... -...lo lamento. No te cuidé como prometí. Te perdí...- pude ver cómo una lágrima bajó por su mejilla. -...Bill... no... no llores, verás que estaremos juntos pronto, y entonces no te dejaré solo de nuevo.- una lágrima también resbaló por mi mejilla. -Estaremos juntos muy pronto... y ya no te dejaré nunca.- seguía llorando. Yo trataba de hacer cesar las lágrimas, peor no podía. -¿Por qué lloras? ¿No quieres que estemos juntos de nuevo?- bajó la cabeza, difuminándose poco a poco, hasta que se fue. -¡No! ¡Bill, regresa!- repetí una vez más en un grito.

ME dejé caer de rodillas al suelo, con la cabeza baja, llorando. Ya no podía seguir con ésto... ya no quería alucinarlo más; quería tenerlo conmigo; abrazarlo y ya no soltarlo nunca... ya no más.

-¿Tom?- la voz de Jenny me llamó la atención un poco, peor no volteé a la puerta. -Hay alguien que quiere hablar contigo.
-Tom... hey, Tom...- Era Andreas. Desde días antes del funeral de Bill había desaparecido en uno de sus tantos viajes de negocios. No creí que le importara aún. -Vamos, sal de ahí.- me levanté despacio,a cercándome a la puerta. -Tienes que dejarte de estupideces y salir.- no dije nada. -¿Sabes? Jenny me contó lo que pasó... me dijo lo que tuvieron que pasar en el hospital y, bueno... entiendo lo mal que la pasaron, pero...
-No. Tú no entiendes nada.- tomé aire para responder, recargándome en la puerta.
-Claro que lo sé. Es deprimente ver cómo alguien que quieres muere. ¿Crees que yo no me siento malpor lo que le pasó a Bill? Lo quería casi como a un hermano, Tom. Lo conozco desde hace años... y me lamento enormemente el no haber estado presente en su funeral, pero ya no hay nada que podamos hacer.
-Tú no entiendes nada, Andy.- repuse. -No sabes cómo me siento.
-Escucha, le prometiste algo, ¿no? ¿Romperás la promesa que le hiciste? ¿No le cumplirás su última voluntad?

Incluso Jenny se había tomado la libertad de decirle eso... de seguro ya sabía entonces lo que había entre él y yo. Me había dado por mi punto débil. -No saldré.
-Bien, entonces muérete de hambre. Cuando veas a Bill... a vver si te perdona tu estupidez.

¿Perdonar? Tenía razón. LA promesa no podía romperla... pero tampoco estaba dispuesto a quedarme sin él. ¿Qué hacer?

-Vamos, sal de ahí. Verás que podrás seguir adelante... te ayudaremos. No es fácil para nadie... mucho menos para tí, pero hay que intentarlo.

Me quedé en silencio un momento más, pensando. Quizás... quizás sí debía intentarlo. No por mí, ni por Andreas o Jenny... sino por Bill.

Salí del cuarto sosteniéndome de las paredes. -¿Sabes que te odio?- Andy sonrió.
-¿Y sabes que me alegra que me escucharas?
-Ya no podré ser el mismo de antes, Andy.
-No te pido que seas el mismo. Sólo te pido que sigas adelante, por lo que le prometiste.
-Trataré... pero si no puedo... tú cargarás con la culpa.
-De acuerdo.

Me ayudó a llegar hasta la sala, donde pasé el resto del día... después de semanas de estar encerrado, enloqueciendo... y viviendo de espejismos del que amé más que a nada en la vida.


1 comentario:

  1. OMG OMG OMG !!!! nooooo Bill :'( !!!!!! espero que Tom no lo remplase ... haha awww que tirste me hiciste llorar ! :( muy buena tu fic la amo :D

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