lunes, 13 de junio de 2011

Camino al Final

"Me condené desde el momento en que acepté sus besos y caricias... ¿por qué no terminar de sellar el pacto con el demonio para salvarlo siquiera?"
-by Bill

La última carta que habían mandado era un ultimatum: era su vida o la mía. Tendría que escoger entre mandarme al matadero para salvarse o irían por los dos y nos matarían a ambos. Y la última opción era la que menos quería yo.
Durante el tiempo que Tom estuvo a mi lado, traté de sonreir y esconder mis miedos y tristezas detrás de una sonrisa... y resultó mejor de lo que pensé.
Me quedé solo con los chicos, quienes hacían bromas y platicaban un poco de todo. A nuestras espaldas, pude ver a los mismos tipos que habían ido aquella vez a casa, buscando a Tom. Me hicieron varias señas, dándome a entender que me esperaban a las afueras del lugar.
Como pude, respondí que en cuanto estuviera solo, sin que los chicos me vieran. El resto del tiempo lo pasé intentando ahogar el miedo en un par de tragos de alcohol, hasta que Geog fue el primero en retiarse, seguido unos minutos después por Gustav.
-¿Seguro que no quieres que te lleve?- preguntó Guz acercándoce a mí. -A Tom no le gustará saber que te hemos dejado solo.
-No hay problema, Gus. Sé cuidarme solo.- las palabras apenas me salían de la boca.
-Está bien, pero por favor: no te desviés del camino a casa.
-¿Por qué tan preocupado?- sonreí nerviosamente. Era cierto que él era el que más se preocupaba por mí y el más serio y todo eso, pero no era normal que me dijera eso. Jamás me lo había dicho y no tenía sentido el que me lo dijera ahora si él no sabía nada de ésto.
-No lo sé. Siento como si fuera a pasar algo.- suspiró y me lanzó una mirada llena de preocupación. -Ten cuidado, ¿de acuerdo?- no dije nada. Sólo asentí en silencio, pasando saliva.
Esperé a que mis amgos desaparecieran por completo para salir por la parte trasera del lugar, seguido de aquellos tipos. Estaba sacando un cigarrillo, listo para encenderlo cuando uno de ellos lo quitó de mis labios y lo arrojó al suelo. -No es bueno fumar, chico.
-Lo he hecho desde muy chico.- respondí nervioso. -¿Por qué no?
-Puedes quitarnos el placer de acabar con tu vida.- susurró a mi oído, haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda.
-Bien...- mientras se alejaba, su compañero me tomaba de la espalda y me conducía a un vehículo estacionado cerca. -...entonces, a Thomas aún le queda un poco de inteligencia y ha decidido salvar su vida.
No dije nada. Me quedé callado, dándoles a entender que efectivamente era mi vida a cambio de la suya; que la vida de tom valía mucho más que la mía. Abrieron la puerta el auto y de un empujón, me internaron en él.
Me mantuve con la vista hacia fuera, siempre en silencio, escuchando las indicaciones que le daban al conductor.
En menos de una hora nos encontramos dentro de una bodega. Me obligaron a salir y ponerme contra uno de los muros.
-Parece que nuestro querido Thomas valora en demasía su vida.- un sujeto de tez blanca y cabello oscuro apareció de entre las sombras. Se acercó despacio a mí, observándome atentamente. -Bill Kaulitz... ¿eh? Parece que Tom no tiene tan malos gustos después de todo.- trató de tocar mi rostro, pero lo evité, moviéndome a un lado. Él sólo rió. -Vamos, Billi...
-No me llames así.- a pesar del miedo que sentía, me atrevía a actuar de manera retadora... bonita costumbre la que me había dejado mi vida pasaa. -Así sólo me llama Tom.
-Pero Tom ya no estará más cerca de tí. Te ha entregado... ya no eres nada para él.- a pesar de ser mentira, me dolieron sus palabras en lo más profundo del alma.
Cerré los ojos fuerte y pasé saliva. Él no me había entregado... él jamás podría hacer eso... Ahora no velía de nada el decírcelos; ya no me podía hechar para atrás.
-¿Sabes que fue un error lo que hizo?- no respondí. -Te daré una oportunidad para salir de ésto.- abrí los ojos, clavando la vista en el piso. -Dime dónde está Tom y te dejaré ir en cuanto lo tengamos en nuestras manos.
¿Entregarles a Tom? ¿Quién me garantizaba que en verdad me dejarían ir? ¿Qé les decía que les diría dónde encontrarlo así?
-No.- dije bajo.
-¿No?
-¡No!
-Vamos, es un buen trato. Una segunda oportunidad para tí.
-No.
Morirme a cambio de darle vida a él... a mí me parecía buen trato... un trato que por nada del mundo cambiaría.

1 comentario:

  1. no es justo.... :( que me dajaras en intriga
    ¿que pasara?....me muero pobre bill y ¿tom donde esta? voy a morir de los nervios hasta que tu publiques.....no te demores POR FAVOR quiero saber que es lo que va a pasar al fin :O
    noooooo puedo esperar tanto.....mira no paro de hablar enserio no te demores jaajjaja yo y este comentario tan largo jajajaja bueno te dejo bye te cuidas y escribe pronto jajajajajaja no paro de decirlo jaaja

    ResponderEliminar